Archivo diario: 26 mayo 2010

Complejo de Ícaro (Jugando a ser dioses)

Creo que hay veces que asistimos a momentos históricos, de esos que dentro de unos años serán fechas señaladas en el calendario, sin saberlo o sin darnos cuenta.

Para mí, el pasado 20 de mayo fue una de esas fechas. Se hizo público la creación, por parte del “padre” de la secuenciación del genoma humano, la noticia de la creación de la primera célula artificial, con ADN secuenciado totalmente por ordenador.

La novedad ocupó su minutito en los telediarios y ya no se ha vuelto a comentar sobre el tema. Sin embargo, esa escueta noticia será fuente en los años venideros de verdaderas revoluciones a escala mundial. La creación de organismos, inicialmente bacterias, capaces de hace totalmente aquello que nosotros codifiquemos en su ADN, abre un montón de puertas casi a la ciencia ficción: Bacterias que se multiplican a la velocidad del rayo para conformar petróleo, o combustibles verdes, o comerse el petróleo de los vertidos, o ingerir CO2 para acabar con el calentamiento global, etc. etc.  En una segunda fase, a partir de esta célula inicial que puede funcionar como un óvulo fecundado, si así se incluye en su ADN, será posible crear organismos complejos, totalmente codificados a nuestro antojo para “servir” a unos propósitos concretos, prediseñados.

También, lógicamente, está el lado oscuro. La capacidad de incluir en ese código genético el desarrollo de enfermedades virulentas, mortales, incurables y llegar, de nuevo rozando la ciencia ficción, al total exterminio de la humanidad, o de una raza o de un colectivo con características comunes.

Ambas caras, la ¿positiva?  Y la claramente peligrosa son puertas que se han abierto con relativo silencio. Ya hay encargos comerciales para diseñar organismos específicos para funciones concretas de parte de empresas multinacionales.

Creo que es el comienzo de la cuarta ola. La cuarta revolución que implicará tantas cosas que ahora mismo parecen increíbles que cambiará radicalmente nuestra vida. Dejad volar vuestra imaginación y seguramente os quedaréis cortos. Podemos llegar hasta límites insospechados.

Sin embargo, a pesar de todo, soy pesimista. Creo que el complejo de Ícaro nos perderá. Estamos jugando a ser dioses, pero tenemos los pies de barro. La ambición, la vanidad, la soberbia, la ira, creo que terminarán por imponerse y que después de un periodo maravilloso con avances capaces de hacernos felices, algún loco, alguna organización, algún gobierno, algún descuido, harán que se desate el Apocalipsis, liberando el “Hambre, la Peste, la Guerra y la Muerte”. Quizás sea el final. Y esto, el principio del fin. No lo sé.

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