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Chop Suey!

Todos mis colegas me habían recomendado que no me ofuscara y que peleara por lo que por derecho me corresponde: el papel principal. Me exhortaron para que le escribiera una carta al director de la obra, en ella debía exponer mis argumentos para demostrarle que yo era la mejor opción para representar al protagonista.

Juan Arrabales era un pésimo actor, sin embargo tenía una enorme ventaja sobre mi: era el mejor amigo del director. Ante tan rival, yo sabía que no tenía ni la mas mínima posibilidad de competir, pero la frase que tanto me repitieron el día de hoy me dejo con la duda. “No tienes nada que perder, y si mucho que ganar”.

Decidí escribir esa carta, aunque no tenía idea de como empezarla. ‘estimado señor director’, ‘colega y amigo’, ‘hijo de la gran chingada’; nada me agradaba y terminé escribiendo una carta personal. Odio, miedo, ira, ardor, entre otros sentimientos estaban reflejados en dicha carta.

Frases como: ‘El pinche Arrabales ni hablar sabe’ o ‘ Las actrices le tiene asco’, eran bastante recurrentes. Yo, acostumbrado a ser educado y respetuoso, y a ganarme mis oportunidades en base a trabajo y esfuerzo. Pronto me di cuenta que eso no valía absolutamente nada en un mundo tan asqueroso como este en el que vivo.

Por eso estas leyendo esto mientras observas mi cuerpo con el rostro desfigurado por un balazo que yo me provoqué. No me mal interpretes, era yo o el director. Una vez leí en una gran película que uno muere como un héroe, o vive lo suficiente para convertirse en villano. No, no soy ningún héroe, por lo menos tampoco soy un villano.

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Haití ¿y ahora qué?

No es fácil abstraerse, al escribir sobre el tema propuesto, de todas y cada una de las imágenes que por los distintos medios se están emitiendo como consecuencia de la terrible desgracia ocurrida en Haití.

Hasta la fecha he hecho uso de este espacio, gentilmente ofrecido por los responsables del mismo, para dar luz a relatos imaginarios inducidos por la palabra o frase propuesta. Hoy es la excepción pues, por más que mi cerebro quiera apartarse transitoriamente de la tragedia acaecida, es casi imposible. De ahí que quiera añadir –de forma especial y particular- la originalidad de varios de los relatos, pues vosotros si habéis sido capaces de hacerlo sin que vuestros corazones, por supuesto, se encontrasen alejados de las mismas circunstancias que a todos nos embargan y sin menosprecio alguno, también por supuesto, para el resto de los componentes.

Todos nos hemos volcado, de una forma u otra, para aportar nuestra solidaridad y ayuda a los afectados. Quisiera confiar en que esta ayuda este bien canalizada, no solo en estos inicios urgentes para unas necesidades básicas, sino en un futuro también. Se trata de construir de nuevo, pues casi nada queda por reconstruir. Dejar a un lado los intereses geopolíticos y económicos para centrarse en las personas; en sus sentimientos; en lo que, de verdad, merece la pena: su dignidad.

Los Gobiernos son poderosos, el del Vaticano quizás lo es mucho más, y es ahora cuando deben poner a sus huestes subordinadas en la misma línea de colaboración que la que nosotros, simples ciudadanos, demostramos con nuestra misma familia cuando de ayuda urgente se trata.

Los ojos de un niño; la mirada perdida de un enfermo; la desesperación de unos padres; la impotencia de un médico, de un bombero o de cualquier persona de buena fe cuando no puede hacer más, porque nada tiene más que sus manos.

Son ya muchos los días en que la tristeza ha colmado nuestro corazón. Nos queda la esperanza, por mi parte exigida, de comenzar a crear un mundo nuevo. Haití debe ser ahora, el germen y semilla de lo bien hecho. El modelo de recuperación de otra forma de concebir nuestras vidas; la de nuestras generaciones futuras. No puede ocurrir de nuevo, al igual que ha sucedido con otros lugares, que pasados unos meses solo nos quede el recuerdo de lo sucedido como una simple anécdota. Me resisto a creer que somos tan miserables. No sabemos todavía como luchar contra las fuerzas internas de nuestro globo terráqueo pero sería imperdonable que nos empeñásemos en luchar entre nosotros mismos.

JOSE MANUEL BELTRAN

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Sala de confesiones

Yo confieso. Sí, confieso, pero que conste en acta que no me arrepiento.

He sido malo, muy malo pero es mi función. Yo no se hacer otra cosa porque nací para esto, y tú ¿sabes tú función?. La vida es dura y sin mí lo sería mucho más. Sin mí no estarías preparado para ella y sin mí quizás no merecieras vivirla y quizás no sería necesario que lo hicieras. Todo bien, todo correcto, todo normal….eso no es vida es otra cosa, un camino de rosas, flores que nunca nos ayudan a madurar, evolucionar, adaptarse y sobrevivir, la misma palabra lo dice, eso sí es vida, la de cada uno, la que cada uno se merezca. Yo estoy ahí siempre, a tu lado y hay veces que gano y otras no, pero siempre trabajo para mí aunque a veces te favorezca. Normalmente no gano porque hay muchos como tú, hay muchos habitats donde me adapto porque no soy uno más, soy el que decide hasta donde llego y hasta donde llegas tú, no tengo límites y tú sí, es mi virtud y paradójicamente también la tuya. No soy más que tú pero soy mejor, tengo mi función y un poco de la tuya, soy necesario para ti y para ellos, bueno ellos, ellos no se merecen nada si me eligen a mí, pero mientras lo hacen o no, tienen derecho a vivir, son las reglas del juego y las acepto. Ellos no pueden vivir sin ti pero tampoco sin mí, yo les enseño y tu los malcrías, conmigo aprenden, aprenden a elegirte a ti. Pero por eso mismo soy necesario, no como el arrepentimiento. El arrepentimiento es necesario en la confesión porque si bien es dogma de fe que cuando dios perdona, perdona de verdad, también lo es que no puede perdonar a quien no se arrepiente.

 Pero de eso sabes tu más que yo, querido angelito, yo como diablillo se más que tu en todo lo demás.

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Carta de un niño abortado…

Carta de un niño abortado…

Seguramente más de alguno la habrá leído, pero a quienes no lo hayan hecho les dejo este conmovedor texto que quiero compartir y que a mí me impactó.

Hola Mami:  Soy tu hijo, ¿me recuerdas?

El que debió ser mi padre andaba fuera el país, no bastaron las promesas de amor que le escribías, ni tu honestidad, ni tu familia.

En su ausencia surgió otro hombre. De ese romance fui engendrado yo. ¡Qué gratos recuerdos mami, de los tres meses y veintiún días que me acunaste en tu vientre, me sentía tan seguro!

¡Qué bonito era sentir tus caricias, escuchar el timbre dulce de tu voz, jugar con tu universo interno! Sin embargo, había que blanquear tu desliz, tenía que MORIR el delator y ese era YO.

Por entonces supe de los problemas y de las discusiones que tenias con tu amante, mi padre. Él quería verme nacer y tu no. ¡Qué peleas! Hasta que al fin pudiste arrancarle el dinero que costó mi defunción. Por cierto, que triste que a todo le pongan precio en el mundo de los hombres. “Hasta el asesinato de un inocente”.

“¡Qué caros son los abortos!”, comentaste. Pero no hay tiempo que perder, lo que tenga que ser que sea de una vez.

No justifico el crimen mamá, pero lo perdono. Lo que no me cabe en la cabeza es la maldad de aquella bestia vestida de blanco. ¡Qué temor tan horrible cuando me apuntaba con aquella enorme aguja, que anunciaba el fin de mi vida!

Recuerdo que en ese momento, presintiendo el final de mi vida, rompí en llanto incesante, pero ni tú, ni él pudieron escucharme. Quise huir, alejarme de aquel extraño monstruo que amenazaba con destruirme.

Mi ritmo cardíaco iba aumentando, sobrepasaba los 200 latidos por minuto, me agitaba, me convulsionaba lo mas fuerte posible para evitar el contacto con aquel tubo letal, pero el espacio era reducido y el agresor llevaba las de ganar.

Finalmente y para desgracia mía, la punta de succión se adhirió a una de mis piernitas y la desprendió de un tajo. Mutilado y con un dolor que no imaginas, seguí moviéndome cada vez mas lento, pues aquel ambiente antes tan agradable, transparente y calentito, se fue volviendo rojizo y cada vez más seco.

La punta de la aspiradora me seguía insistentemente. El médico la introducía y buscaba a ciegas. Le daba lo mismo arrancarme una piernita, un bracito o mi tronco. Como te darás cuenta, para el asesinato en sí, no existe ningún procedimiento técnico, lo importante es matar.

Yo seguí llorando en una agonía impresionante. El tubo volvió a alcanzarme, esta vez enganchándome un bracito, que también fue desprendido.

Negándome a morir, mi cuerpecito desgarrado seguía sangrando, y la manguera jalaba mi tronco, tratando de arrancarlo de la cabeza. Al fin lo logró.

El desmembramiento fue total, solo mi cabeza quedó dentro, ésta era demasiado grande para ser succionada; así que el médico introdujo unas poderosas pinzas y con ellas la aplastó. ¡Ah, que horrible!, mi tierna cabecita explotó como una nuez. Para entonces ya tenía rato de estar muerto.

No sentía nada. Me tragó por completo la sanguinaria aspiradora. Sé lo que te sucedió a ti. Te traumatizó. Conozco mamá, tus largas noches en vela y tus sobresaltos. Sé que me amas, pues sueñas conmigo y más de una vez te has preguntado, si soy niño o niña. ¡Si supieras la alegría que te hubiera traído!

¿Sabes mami, que los niños no deseados al nacer son mas amados?

¡Ah, por cierto, soy niño! Y quiero que sepas que me parezco más a ti que al seductor que te engañó.

Pero no te preocupes, vas a olvidar, ¡yo a cada momento pido a Dios que borre de tu mente esas pesadillas que turban tu descanso y te dan muerte en vida! Mientras te escribo tengo a mi lado a Antonio, bueno es un decir, porque mi amigo es igual que yo, lo mato su mamá porque cuando ella era muy joven, una noche al regresar a su casa, un hombre la violó, y por eso se deshizo de su hijo a los pocos días de haberlo concebido.

A mi amigo le obsesiona una pregunta. ¿Por qué si mi mamá no amaba al hombre que la violó, me mató a mí, que la hubiera amado por siempre y jamás me hubiera avergonzado de ella?

Aquí en el reino del amor, solo entendemos el lenguaje del amor, por eso no comprendemos esos “argumentos” acerca del aborto: que por violación, que por dificultades económicas de los padres, que por no tener más hijos, que “la familia pequeña vive mejor”.

Me cuenta que ni en las guerras, se han realizado tan criminal y desmedida masacre.

Con los abortos se ha privado a la humanidad de brillantes poetas, sacerdotes y médicos, de músicos, pilotos, estadistas, profesores, periodistas, licenciados, pintores, arquitectos, ingenieros, escultores… A mí todos me dicen que quizás hubiera sido un brillante cirujano o un pianista. Cuando nos reunamos mami, ya verás que manos tengo: lo que más me agrada es cuando me dicen “tu mami tiene que ser muy hermosa”.

No llores mami. Perdóname si acaso yo soy el culpable de tu sufrimiento, lucha por olvidar el pasado para que seas feliz. Si es necesario, olvídate de mí.

¡Ah! Se me olvidaba, aunque me consumo por las ganas de verte, no te des prisa en venir, pues mis hermanos te necesitan más que yo. Hazles a ellos lo que nunca pudiste hacerme a mí. Fíjate que cuando bañas al bebe o lo amamantas, no sé, me entra un poquitín de añoranza de todo lo que pude ser y no fui. No sabes lo que me hubiera gustado que me arrullaras en tus brazos o que me amamantaras con leche de tus pechos, ser acariciado por esas manos tuyas tan lindas y tan semejantes a las mías. Manos de cirujano malogrado.

Y termino pidiendo por favor, no para mi pues comprenderás que ya no lo necesito, sino para otros niños que aun viven en el seno materno, que a ellos no los maten como a mi, si conoces a una joven madre que quiera abortar, un sujeto que monta campañas a favor del aborto, un médico que practica abortos, cámbiales ese corazón de piedra por un corazón de carne. Préstanos tu voz a los millones de niños sin voz y grítales a todos que tenemos derecho a vivir y que, aunque nadie nos ame, tenemos derecho a amar. Si no lo haces mami, estaremos todos muertos.

Exigimos que nos dejen vivir para amar, ¡es tan triste tener un corazón para nada!

Hasta que nos veamos, mami, entonces te enseñaré lo mucho que te quiero, te quise y te querré.

Tu niño.

Sandra

 

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Mi magia

Mi magia

Con el transcurso del tiempo veo que no cambio, temporadas malas y temporadas malísimas, todo lo relaciono con los mismo, quizás me estoy volviendo algo egoísta, lo sé, pero estoy cabreada con la vida que me ha tocado vivir en teste mundo, infierno o como quieras llamarlo, se han llevado parte de mi y no consigo recuperar mi otra parte. Todas las mañanas intento levantarme y decir, – venga, hoy será mi día, pero no, ya no pienso en positivo, el día termina como siempre, ¡desastroso!

Sólo quiero estar sola y no quiero saber nada, ni de nada ni de nadie, ni andar dando explicaciones de porqué hago esto o lo otro o dejo de hacerlo, nadie lo entiende. Todo me aburre nada me divierte, me gusta tumbarme en mi cama y estar a solas con mis recuerdos, al final acabo llorando y me siento tan mal que acabo durmiéndome para poder soñar, pero no, ni eso puedo hacer, sólo tengo pesadillas, pesadillas que acaban como siempre.

Aún así, sigo adelante, porque pienso que algún día todo esto cambiará, aunque ya no me queden sentimientos y no me afecten las cosas que les pase a los demás, aunque haya perdido mi magia y sólo viva pendiente de lo mío, de intentar asimilarlo, hasta entonces no volveré a derramar ni una lágrima más. Porque en ese momento habré asimilado mi vida y no quiero asimilarla. No quiero vivir sin mi magia.

Sandra

 

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Me da miedo

Me da miedo perderte. Despertarme y no contemplar tus ojos mirándome. Estirar mi brazo para comprobar que tus manos no están, que tu cuerpo no está, que tú no estás.

Me da miedo perderte. No volver a sentirte, ni que nuestras almas se unan en una sola.

Me da miedo perderte. Que la pasión que nos envuelve haya desaparecido. Que ese mundo maravilloso y feliz se desvanezca en el tiempo.

Me da miedo perderte. No sentir tus labios en mi boca besándome. No sentir tus manos recorriendo todo mi cuerpo.

Me da miedo perderte. Que dejes de amarme y notar la indiferencia en el silencio. Sentir ese dolor que llega a desgarrar.

Me da miedo perderte. No escucahr como me deseas, como me quieres. No oir tu voz llamándome para que te abrace y te proteja.

Me da miedo perderte. Sufrir tu ausencia y ese vacio eterno que jamás podría cubrir ni en mil años.

Me da miedo perderte mi cielo amor, me da miedo perderte.

Gorio

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Puso rumbo a la isla

Así se llamaba aquel local de ambiente a las afueras de la ciudad,  esa, en la que se había hubicado tras haber dejado  una vida desastrosa junto a aquella mujer que le había absorbido todo su ser hasta que no pudo mas.

Ahora era otra persona diferente. Ya no había nadie que pudiera decidir por él. Era libre y podía hacer lo que quisiera, sin dar explicaciones a nadie.

Abrió la puerta y sus ojos de inmediato se acostumbraron a las luces ténues de burdel. Tras cruzar el estrecho pasillo y sin pararse , se encaminó hacia la barra.

CLUB, BURDEL, CASA DE CITAS

Detrás del mostrador, el barman lo miró con desconfianza, y se acercó a él, que ya se había sentado en uno de esos taburetes giratorios tan incómodos, y le preguntó:

-¿Qué te sirvo amigo?…

Depués de pensar durante unos segundos, con la mano tapándose la cara como queriendo ocultar algo, cosa que incomodó al barman, le contestó:

-Sírveme un whisky de malta, doble.

-¡Marchando!, dijo el barman con un tono mas jovial.

La música que sonaba de fondo le ayudó a relajarse mientras saboreaba su cara consumición. Aún no había dado ni dos sorbos y enseguida se le acercó una chica que se sentó a su lado.

BURDEL, PROSTITUTA, PUTA

Era de tez morena, pelo largo liso, delgada, con pechos prominentes que se adivinaban por el gran escote que llevaba, de ojos oscuros dulces y picarones. De la cintura para abajo casi iba desnuda, solo llevaba un tanga y pensó si no tendría frío, porque en la calle no se paraba. Ella le puso la mano en su pierna, y le instó a invitarla a una copa. Esbozó una sonrisa y con un gesto de sus dedos, llamó al barman, que ya traía la bebida de la señorita.

Con acento brasileño le preguntó:

-Cariño , ¿Quieres pasar un buen rato conmigo, guapo?, te haré gozar como ninguna mujer lo ha echo mi amor.

Esta vez no se lo pensó demasiado, al fin y al cabo a eso había ido.

-Vale muñeca, vamos te sigo.

Subieron las escaleras que daban a las habitaciones. Ella iba delante pavoneándose y sonriendo. El no dejaba de mirarle el trasero, estaba sintiendo un deseo inusitado.

burdel, prostituta, puta

Llegaron a la habitación. No se percató de lo cutre que era hasta que se recostó en aquel colchón tan incómodo y con mantas rugosas. La mujer entró en el baño mientras le mandaba un giño amoroso con sus labios carnosos. Desde el otro lado de la puerta, se escuchó como le pedía que se  desnudara, pero él hizo caso omiso.

De repente salió del baño como su madre la había traído al mundo y se dirigió con prontitud hacía la cama abalanzándose sobre su cuerpo.

Entonces la apartó bruscamente y le dijo:

-Lo siento, no puedo hacerlo…tengo que contarle a alguién lo que he hecho, ya no puedo mas.

-¡Pero!, ¿Qué  has hecho mi amor?. Contestó ella extrañada.

He matado a mi mujer.

 

Próximo turno para: Y – Yuyis – activo

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