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Regreso moviendo el esqueleto

Altavoces a la máxima potencia. Miércoles, 6 de la tarde, en un piso de un humilde barrio de Lisboa. 4 personas y un solo baño para prepararnos para la tarde-noche. Como cada miércoles, hay fiesta en el Santiago Alquimista. Performance, pantalla gigante y buena música hasta las tantas de la madrugada.

Parece que en algún momento nos invade la pereza de tener que subir y bajar colinas para llegar a nuestro destino, pero entonces el equipo de música comienza a vibrar con una fuerte inyección de adrenalina, y ya va siendo hora de mover el esqueleto. Y de volver por aquí. Una canción con mucha energía y un regreso con muchas ganas.

Espero que lo disfrutéis y también mováis el esqueleto (con cuidado de no romper ningún hueso… 😉 )

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Archivado bajo Q - Sara - Activo

El Blogguercedario crece cada día!

Y es que ya tenemos nuestro primer vídeo promocional (Sorry, T-Carolina, aún no estabas cuando lo acabamos… 😦 , pero tranqui que la idea es poder hacer otro con el paso del tiempo y todo lo que vamos evolucionando en el blog jejeje.

Sois libres de utilizarlo en cualquier medio para promocionar el blog (es más, lo que estaría genial es que lo hicierais!!! 😉 )

Y si alguien tiene alguna queja que se la aguante 😛 ejem… digo… que lo comente como sugerencia para el próximo jejeje.

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¿Tienes un vídeo diario de un desconocido?

La verdad es que sería una sorpresa encontrarme con un vídeo-diario de un desconocido aunque no me cabe la menor duda que a todos nos pueda suceder. Cada película que he visto de Almodóvar me ha hecho pensar que Pedro llevaba las cosas a extremos insospechados, sin embargo, mi trabajo en un despacho jurídico, me ha obligado a rectificar. La realidad siempre supera, y con creces, a los argumentos de las películas.

Pero volviendo al “vídeo-diario”, no quiero imaginar que me llamen a la lectura de un testamento, en un despacho de abogados o en el domicilio del Albacea, para notificarme que un “finado”, del que yo no esperaba nada, me hubiera dejado ese “dardito envenenado”.

Y cuando digo dardo envenenado es cierto. La primera pregunta sería: ¿Quién lo ha visto? ¿Qué ha contado ese insensato de mí? ¿Tendré que hacer una declaración pública de su esquizofrenia paranoide aunque no estuviera diagnosticada?.

A partir de ese preciso instante imagino que me vería inmersa, igual que cualquiera de vosotros, en un mar de tortuosos pensamientos entre los que incluiría a ascendientes y descendientes del “susodicho”, y no precisamente para elevarles a los altares.

Y, después, ¿qué sería capaz de hacer? ¿Iría corriendo a casa a verlo? Pues no puedo porque no tengo vídeo, lo que me obligaría a buscar un comercio donde me pasaran el “dichoso vídeo-diario” a un deuvedé.

Estaría dispuesta, sin conocer el contenido, a dejar que un extraño lo viera? Inmediatamente pensaría que lo había hecho  con “mala milk”, lo que me trasladaría a recordar las meteduras de pata o las estupideces que cometí con el autor de tal villanía. Me sumiría en un sinfín de recuerdos, que, como tales recuerdos, con el tiempo se deforman. Una no atesora “trapos viejos” pensando en el futuro y  sobre todo, para que, un “enturbia-pozas”, te deje un legado con más hiel que miel, con el fin de darte su última patada en el culo (claro que si quita la celulitis hasta podría gustarme, jejeje). Porque, ¡no me digáis que no!, lo primero que piensas es que lo que vas a ver no va a ser precisamente un panegírico sobre tu persona.

No sé qué diría el vídeo-diario pero sin haberlo visto, ya me estaría haciendo la puñeta a base de bien.

A todo esto, puedo suponer y seguro que no me equivocaría, la familia, los amigos, los abogados y todo el mundo, en el caso que no hubieran podido o querido ver el cargante vídeo-diario, estarían taladrándome con la mirada. La mujer y los hijos estarían poniéndome de “putifrisqui”. Los abogados de pilingona “arrebata-herencias”, ya que el finado podría haber dejado su última voluntad de “viva-voce” en aquel trozo de película y alteraría el reparto instituido en el testamento.

Los cercanos y los lejanos, da igual el grado de proximidad con el muerto (y bien muerto que está leñe, no se puede jugar con la tranquilidad ajena, ya’stá bien!!!!!), buscarían nuevas definiciones para “catalogarme” y que mi currículum se ampliara “ad infinitum”, mientras yo, estoicamente, aguantaba pensando en la lista de la compra y la madre que parió al recién desaparecido, elucubrando que,  menos mal que había pasado a “mejor vida” porque  entre mis “habilidades”, en ese preciso instante,  tendría que figurar la de asesina.

No creo que quisiera verlo. La curiosidad mató al gato y no soy excesivamente curiosa cuando puedo prever que no me va a gustar el resultado. Me gusta conocer de todo, enterarme de cuanto esté a mi alcance pero partiendo de una premisa, que dependa de mí.

Me gustan las lecciones cuando son elegidas, o sea, elecciones ( no las del voto y la urna, esas me aburren por los dos meses anteriores y soporíferos de mítines constantes, añadidos al “hemos ganado todos” posterior), pero no las imposiciones así que aprovecho este mini- escrito para decirles a esa larga lista de “novios-amantes-amores-parejas-restregones” (que quede claro que no necesito abuela, jajaja) que obvien hacer ni un vídeo, ni un deuvedé ni tan siquiera una mínima carta. No me apetece nada que me den la “barrila” cuando no pueda defenderme, así que ya pueden ahorrarse el trabajo porque creo que el vídeo-diario quedaría guardado hasta el primer 24 de Junio (día de San Juan y sus famosas hogueras) para llevarlo a una pira y que pasara a mejor vida o se fuera a hacer compañía a su autor.

Claro que puestos a ello, tendría tantas cosas que someter al “fuego purificador” que la lista sería larguísima, casi interminable.

Hoguera de San Juan
Hoguera de San Juan

Porque, ¿quién no tiene un “cementerio de trastos o recuerdos ilustres” en casa o en la cabeza?

A – Codeblue – Activo

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Archivado bajo P - Montserratita - Activo

Un cáncer terminal.

Un cáncer terminal. La crónica de una muerte anunciada. Una terrible noticia: “Vas a morir en un plazo determinado y conocido”. 

Creo que puede ser una de las cosas que más rápidamente te puede llevar a la desesperación, y quizá algunos decidan acabar ahí y no estar esperando a la trágica lotería día tras día. Sin embargo, para el que, de inicio, no renuncia, queda la pregunta. Esa que más o menos, jugando, todos nos hemos hecho alguna vez:

          ¿Qué harías si te dijeran que te queda un año, seis, tres meses de vida?

Os adelanto que yo no sé que respondería a esta cuestión. Puedo suponer, puedo recordar películas que plantean situaciones similares o comentarios oídos ante hipotéticos planteamientos parecidos. Pero, por supuesto, no lo sé.

          ¿Qué harías tú?

Supón por un momento (¡eh!, es sólo un juego…) que es a ti a quién le dan la horrible nueva. ¿Qué harías?

Dejar el trabajo, viajar, conoce el mundo, hacer no se qué que se me ha quedado pendiente, follar tanto como pueda…

Hace no mucho tiempo estrenaban una película en la que dos jubilados, enfermos terminales, uno con cosas pendientes y otro con dinero, se dedicaban a aprobar esas asignaturas pendientes de una vida. Divertida, emotiva… pero yo creo que irreal. Al menos, para mí. No me veo lanzándome en paracaídas sobre las cataratas del Niágara, por ejemplo, ni intentando subir al Himalaya de espaldas, ni siquiera intentando ligarme a Angelina Jolie (bueno y aunque lo intentara: no sé inglés…) Hay muchas, infinidad de cosas que no he hecho, que no se si intentaré hacer alguna vez, pero que no creo que fuera a lo que me dedicase en esas circunstancias.

En serio, todo lo que a mi se me ocurre tiene que ver con mi familia. Con mi mujer (ese viaje de novios pendiente que llevamos aplazando ya tantos años…) y con mis hijos. El pequeño tiene sólo cuatro años, y ni siquiera se acordaría de mí.

Se me viene a la mente otra película. Tampoco recuerdo el título (soy fatal para ese tema), pero si me acuerdo que lloré. Lloré como una magdalena y, al menos para el cine, no soy de lágrima fácil. En esquema: un matrimonio, una mujer embarazada y un marido al que le diagnostican una enfermedad terminal. Después de varias cosas intrascendentes para este tema, él se plantea que no va a conocer a su hijo ni, por supuesto, su hijo a él. ¿Qué hace? Comienza a grabar vídeos. Como un diario, como un testamento. Le cuenta de su familia, de él, de sus recuerdos, le habla de su esposa (la madre) le habla de lo que puede ser el futuro y los problemas (genéricos, por supuesto) que le traerá la vida, de las mujeres… Todo hablándole a su hijo nonato. Intenta que su hijo le conozca, conozca su historia y la de sus antepasados, intenta que no le falte un consejo paterno en algunos momentos. Intenta que no se quede sin cuentos al acostarse por la noche. Intenta… seguir vivo para su hijo.

No sé si se puede interpretar esta actitud como algo maravilloso o como algo egoísta, pues no acepta su muerte, su ausencia, ni deja de interferir en el futuro del niño y de la madre (¿Qué pasa si la madre se vuelve a casar y el niño tiene casi desde que nace un padrastro maravilloso? ¿Qué pinta el otro con sus cintas de vídeo?). Pero a mi me conmovió  y  si, repito, lloré, y creo, sí, creo, que yo haría algo parecido. Un diario en vídeo para mi hijo. Tan largo como puediera.

¿Y tú, qué harías si te anuncian que Tienes un video diario de un desconocido? 

P – Montserratita – Activo

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Archivado bajo Aspective_

Para empezar motivados…

Os dejo un vídeo antes de iniciarnos para motivarnos a todos (cortesía del blog de José Luis, nuestra letra H, que sencillamente me encantó:

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Archivado bajo B - Suki