Crear tu vida

Me he pasado la vida creando mi vida. Todos creamos nuestra vida.

En mi caso, contra viento y marea, sabía que mi vida era mía y solo yo tenía que decidir sobre ella. Nací negándome a mamar… negándome a hacer lo que los demás hacían, así que ya estaba diciendo “no voy a ir por dónde me digáis ni por donde vosotros vayáis… haré mi propio camino“.

Esto, y no solo esto, me hace pensar a día de hoy que existe un destino; de hecho, he creado una ecuación matemática para probarlo. No es que yo sea la primera persona consciente de los patrones matemáticos… solo soy una persona que ha averiguado el patrón matemático que rige su vida y ha despejado la incógnita. Creo que ahora mismo hasta podría predecir la fecha de mi muerte, por lo menos la edad.

Esto que escribo hasta a mí me suena extraño, y sin embargo mi vida es una prueba de ello. Hago cálculos también con la vida de quienes me lo permiten y les muestro como los ciclos se repiten en las distintas áreas de su vida.

¿Qué tiene de positivo reconocer los patrones matemáticos que rigen tu vida? poder quedarte con los que te interesan y deshacerte de los que no. Reconocer el sendero que te llevará a la felicidad y descartar aquellos que te hacen perderte una y otra vez.

Estos últimos años han sido como vivir una novela de misterio que te va enganchando con cada respuesta que encuentras y te lleva a una nueva pregunta, hasta que llega ese momento en el que todo encaja de una forma sorprendente… y entonces piensas “¡¡Guau, es increíble!!“.

Empezaba diciendo que creamos nuestra vida y eso es cierto hasta un punto. El libre albedrío no es un porcentaje del cien por cien, por lo menos en lo que respecta a esta vida.

Me siento más libre que nunca aún sabiendo que este era mi destino y que eso parece significar que uno no escoge. ¿Y si es cierto eso que dicen de que antes de nacer decidimos la vida que vamos a tener?. Esto sería como un juego cuya misión es cumplir el destino que tú mismo escogiste y con la condición de que olvidaras haberlo escogido para así hacerlo más intenso e interesante.

Tengo que confesar que me encanta mi mente. Me hace reírme. Me estoy riendo ahora, porque me siento como siempre, como una niña que está continuamente sorprendida ante todo lo nuevo y maravilloso que descubre. Una niña que pasó por su etapa adulta de no creer en la magia, hasta que descubrió que la magia existe y la niña regresó.

Tal y como acaba mi primer libro: La vida es un juego y te toca jugar 🙂

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