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Dime, ¿eres tú?

Dime, ¿eres tú?…

¿Eres quién me roba el sueño en incontables noches de insomnio, dónde los fantasmas de los recuerdos me alejan de los brazos de Morfeo?

¿Eres quién se cuela en mis pensamientos para volver el Norte, Sur, y no saber ya dónde me encuentro?

¿Eres aquél cuya sonrisa se refleja en las estrellas del cielo para volver la noche en un encuentro secreto?

¿O quizá eres ese soplo de brisa que acaricia mi rostro, que alborota mi pelo?

A veces te percibo en el vuelo de las golondrinas, como si estuvieras escondido en medio de su juego.

O quizá esa hierba que acaricia mis pies, rodeada de flores, esperando tu regreso.

Te siento en cada pequeña maravilla del mundo.

Te siento a cada momento.

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No volvería a pisar aquel lugar en mi vida

No volvería a pisar aquel lugar en mi vida. Lo tenía muy claro. La culpa la tenía la maldita curiosidad, esa que ha dejado tantos gatos muertos a lo largo de su camino.

Y es que todo comenzó así. Habíamos oído hablar de esos locales donde el sexo se desviaba por peliagudos senderos dejando al amor aparcado en la entrada de los mismos. El tema nos daba morbo y nos sentíamos seguros de lo que sentíamos el uno por el otro, así que nos dijimos ¿por qué no ir?… solo para ver… solo para estudiar el ambiente… Y eso hicimos.

Había una oferta de entrada gratuíta para parejas los jueves. Era un chalet y estaba situado a las afueras de un pueblo vecino. Llegar no fue fácil, pero fue más fácil que decidirnos a entrar cuando lo tuvimos delante. Yo me sentía como una cría mirando una antigua mansión que dentro puede esconder fantasmas o también mágicos tesoros. Pudieron los mágicos tesoros y, agarrados de la mano, cruzamos el umbral hacia un reino desconocido, pero sospechado.

Cuando entramos, un relaciones publicas nos hizo una visita guía, enseñándonos las instalaciones y hablándonos de todas las posibilidades al alcance de nuestras manos. Nos aseguró que podríamos tener lo que quisiéramos teniendo en cuenta que éramos una atractiva pareja, por no mencionar lo de novatos, cosa que daría mucho morbo a los más veteranos.

Decidimos que nos quedaríamos en el disco-bar, tomando una copa y observando el ambiente. Al fin y al cabo, eso era lo único que pretendíamos hacer: observar.

La decoración era similar a la de cualquier pub. Varias mesas con sofás tapizados en una imitación de cuero rojo. Al fondo una especie de escenario, con la particularidad de contar con una cama redonda encima de él.

El camarero que nos atendió llevaba su torso desnudo. Nos dio la bienvenida al local antes de preguntarnos que deseábamos tomar. Mientras esperábamos las bebidas, observamos las distintas personas a nuestro alrededor: varias parejas de distintas edades que nos contemplaban con curiosidad y dos hombres solitarios que nos miraban especulativamente… sobretodo a mi.

Nos miramos y nos dio la risa, probablemente a causa de los nervios o quizá la excitación. Nuestras manos seguían enlazadas como si tuviésemos miedo a perdernos si llegaban a separarse. Nos besamos. Nos excitaba el estar en aquel local “prohibido”. Creo que nos sentíamos traviesos.

Se nos había informado como funcionaba el tema. Las miradas insistentes de los otros clientes significaban que estaban interesados en conocernos. De repente, una de las parejas se levantó de su mesa y se dirigió a la nuestra. Ambos eran guapos y probablemente experimentados, con lo cual no era de extrañar que se atreviesen a entrarnos sin que nosotros hubiésemos correspondido a sus miradas. Por otra parte, si se atrevían a todo lo que se atrevían, ¿de qué coño me extrañaba yo?.

-¿Os importa si nos sentamos a charlar un rato? -la que habló fue la chica, una de esas chicas que yo me habría quedado mirando en la calle con admiración.

Nosotros nos miramos.

A la chica le dio la risa.

-No tengáis miedo. Solo tenemos ganas de conoceros. Se nota que sois nuevos en esto y sentimos curiosidad como seguro que vosotros también la sentís.

Les dejamos sentarse. Tras las presentaciones comenzó el interrogatorio. Mientras hablábamos yo los observaba con atención. La ropa de ella era sexy sin resultar ofensiva. Era guapa, morena, de ojos oscuros y una linda sonrisa coronada por hoyuelos. Él era moreno, de ojos claros y sonrisa ladeada. Si bien ella parecía llevar la voz cantante, yo tenía la sensación de que el que movía los hilos era él.

La conversación era agradable y divertida y la bebida bajaba con facilidad. La chica parecía claramente interesada en nosotros mientras que él parecía más reservado, cuidadoso. Probablemente sabía que cualquier movimiento en falso por parte de ellos nos espantaría y nos haría salir corriendo.

Ella propuso salir a bailar a la pista, al lado del escenario y eso hicimos. La música tenía un ritmo sensual y los movimientos de aquella chica resultaban hipnotizantes. Por mis venas, alcohol y adrenalina revolucionaban mi sangre y me hacían sentir atrevida. Creo que a mi pareja le sucedía igual.

La chica parecía coquetear conmigo y los chicos no nos quitaban los ojos de encima mientras bailábamos.

-No te gustaría hacer algo provocador y dejar a tu chico con los ojos como platos?

Yo la miré sorprendida.

-A qué te refieres?

-Me gustas. Eres muy sensual. -Me miraba a los ojos y a los labios- Me gustaría besarte. Alguna vez has besado a una mujer?.

En otro momento, aquello de alguna forma me habría escandalizado, pero en ese momento, su pregunta solo produjo un efecto en mi: excitación.

Debí contestarle con los ojos, pues no recuerdo que palabra alguna saliera de mis labios, solo sé que sus labios entreabiertos se posaron con suavidad sobre los míos. Se separó y me miró. Yo miré a mi chico y ella se dio cuenta. Se acercó a él, puso una mano sobre su pecho mientras le decía algo al oído. Él contestó algo. Después ella se volvió hacia mi.

-Ha dado su permiso para que te bese… si tú lo deseas.

Volví a mirar a mi chico. La curiosidad bailaba en sus ojos, enlazada con el deseo. Realmente deseaba besarlo más a él, pero ¿por qué no regalarle una imagen para sus fantasías?. La miré, la sujeté por la nuca y la besé. La besé con todo el deseo que sentía por el dueño de aquellos ojos que seguro ahora me estaban mirando. Con aquel beso, mas que excitarla a ella, quería excitarlo a él. La boca de aquella mujer me resultaba distinta a la de los hombres. Más blanda. Más suave. Más dulce. El beso estaba bien… pero desde luego, no tan bien como besar a mi hombre, como sentir la dureza de su lengua asaltando la mía.

Acabé el beso y me encontré con los ojos sorprendidos de la chica.

-Caray… sí que sabes besar.

Me dio la risa. Me moría por besar a mi chico.

-Dime una cosa… ¿me dejarías bailar con tu chico?

-Vale… pero primero tengo que hacer una cosa -esa cosa era besarlo.

Y lo besé como si fuese el último beso. Lo besé con la sed del sediento en medio del desierto. Lo besé como si su boca fuese mi salvavidas y el mar me quisiera tragar. Su deseo estaba a la altura del mío. La pasión de su respuesta no defraudaba a la necesidad que crecía a pasos agigantados por todo mi cuerpo.

Después me aparté para cederle el paso a ella. Aquel baile fue una tortura. Ver como las manos de ella acariciaban su pecho, subían por su cuello y sus dedos le acariciaban las orejas, mientras su cuerpo realizaba su sensual danza… era demasiado para mi.

-Me temo que no soporto ver como toqueteas a mi chico -fue lo que le dije cuando me acerqué para poner punto y final a aquel baile. Cogí a mi chico de la mano y lo guié fuera de la pista- Vámonos, porque si no lo hacemos me temo que te haré el amor sobre la cama redonda de ese escenario.

No fue en aquella cama redonda. Fue en el asiento trasero del coche y sin tan siquiera haberlo movido de aquel aparcamiento. Daba igual. Sentía la necesidad de poseerlo inmediatamente; de hacerlo mío; de inventarme la seguridad de que nadie me lo arrebataría; de borrar de mi mente la sospecha de que probablemente él había sentido deseo por ella. Quería borrar de mi mente la seguridad de que aunque no quisiese volver a aquel lugar, probablemente lo haría.

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Para tí, compi.

Por mucho que intentaba disimularlo su rostro denotaba cansancio. Aplicaba cada mañana, sin que por su edad fuese necesario, unos leves retoques en la base de sus párpados con unos de esos preparados gélidos que un día vio publicitados en televisión. Pero, dada su juventud, ese era un problema sin importancia.

El verano anunciaba su inicio. Generalmente esa había sido siempre la época en la que había disfrutado de sus merecidas vacaciones y, este año, resultaban más merecidas que nunca. El invierno había sido muy duro y no solo por la climatología sufrida en las cercanías de donde residía. Innumerables proyectos, algunos no del todo acabados, bocetos y más bocetos, polémicas absurdas de algunos indocumentados queriendo coartar la libertad del artista y una insaciable sed para absorber el líquido de la creatividad habían cercenado, en parte, su capacidad física. Sabía que necesitaba un descanso y, desde hacía algún tiempo, había elegido la fecha. Este era el momento.

Las llaves de su casa cumplieron, al fin, con su cometido. La noche se encontraba ya avanzada y el día había acumulado demasiado cansancio en su cuerpo. Encendió la vitrocerámica depositando sobre ella una pequeña cacerola rellena a su mitad con agua. Al poco tiempo ésta se encontraba a punto de hervir. No quiso complicarse la vida. Tomó, por cercanía, el primer paquete de pasta que asomaba una vez abierto el armario y vertió todo su contenido en el agua. Con su mano derecha y por medio de una cuchara de palo provocó suaves giros al contenido allí depositado. Ante su sorpresa el efecto no se hizo esperar. Era una sopa de letras que, como arte de magia, empezaba a conformar nombres: Aspec, Dani, Obsi, Sito, Sara. “No puede ser- pensó ella. Estoy demasiado cansada”. Efectuó un nuevo giro con la cuchara y, de nuevo, pudo observar otros nombres: Goyo, José, Xinax, Moli, Lustor, Nieves, Apaxi, y así más y más.

No quiso ver más, sus ojos empezaban a derramar unas pequeñas lágrimas. Los cerró intentando buscar una explicación pero, ese gesto, le impidió conocer el lugar exacto del mango de la cacerola. Fue un golpe seco que hizo derramar la sopa hirviendo sobre su mano izquierda. Sintió dolor pero no fue esa la expresión de su cara. Incrédula y acompañada por un mayor número de lágrimas observó como las letras habían quedado en el interior del recipiente. Estaba sola; el dolor era real así que, no estaba soñando. Miró las letras de nuevo y, ahora sí, empezó a llorar. Allí se podía leer: “Sonvak, vuelve cuando quieras, pero pronto”.

JOSE MANUEL BELTRAN.

P.D.- Disculparme esta intromisión ya que hoy no es mi día pero…… tenía ganas de contarlo.

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El regalo de Sonvak (II)

Bien… he decidido tener en cuenta las quejas de los miembros varones del equipo. Así que he disfrazado de Mama Nöel a una de mis ilustraciones.

Espero que os guste. Los deseos los mismos, siempre los mejores, tanto para las fiestas como para todo el año 2010.

Besazos 😀

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Aspec me engañó, ¡joder! cómo me engañó…

Aspec me engañó, ¡joder! cómo me engañó…

Estoy muy decepcionada porque mi novio, Aspec, después de casi tres años de relación me ha sido infiel, él vive a 3 manzanas de mi casa y la tipa con la que me engaña también, él me demostraba que me quería pero ¿entonces? ¿Por qué me engaña?

Quiero perdonarlo, porque está muy bueno, pero no puedo, hablé con la tipa que se ha liado, se llama Sonvak y me quedé de piedra, no es la única, resulta que ha habido tantas como dedos tienen mis manos. Yo sé que le gustan demasiado las mujeres, es un Don Juan, pero después de lo que me contó Sonvak no sé si volveré a mirarle a la cara, resulta que trabajamos en una fábrica como sexadores de pollos, cuando empezamos a trabajar nos dieron unos cursos intensivos a todos los nuevos y tuvimos que viajar a una escuela permanente para formar sexadores de aves que se encuentra en la ciudad de Nagoya, Japón. El viaje fue maravilloso, no por los cursos sino porque íbamos todos los nuevos que al principio congeniamos a las mil maravillas y pensábamos disfrutar a tope entre sexo y sexo, ¿me entendéis no?
Fuimos Aspec, Xinax, Daniela, Sonvak, Molinos, Gorio y yo; 5 mujeres y 2 hombres ¡peligro, peligro! aunque yo estaba segura de su amor, el tiempo me ha demostrado, bueno, el tiempo y Sonvak que no era para tanto, allí en Nagoya ya se lió con Molinos, una chica estupenda y maravillosa, pero con una mala leche acojonate… lo que no me queda claro es cuándo se liaron pues los días que estuvimos allí fueron a un ritmo trepidante ya que averiguar el sexo de un ave requiere un análisis cuidadoso de su recto y es una operación que requiere un manejo habilidoso del animal y como todos éramos nuevos en este campo, nos pasábamos más de 10 minutos con cada animalito que nos ponían por delante, cuando lo normal es hacerlo en 4 segundos, ¡bueno! dejando a un lado el tema laboral sigo con la historia.

Cómo os he dicho allí fue Molinos, aunque duraron 2 meses, por los pensamientos tan retorcidos de ella, después se lió con Xinax, una friki a la que le gusta tanto la trilogía de “El Señor de los Anillos” que cree que la gente real se vuelve gris, con ésta no sé cuánto tiempo estuvo, supongo que se volvería gris y ella lo dejó, después le tocó el turno a Daniela, una chica muy, pero que muy mona, que escribe muy bien, pero que hay días en los que se asemeja a un robot, porque no para, tampoco sé cuanto tiempo estuvieron liados o por lo menos Sonvak no me lo dijo.
Y su última conquista, bueno mejor dicho su penúltima conquista ha sido Sonvak, una chica que hace de todo y que tiene una amiga fiel e incondicional que se llama “nube” aunque tiene cierta confusión sexual, pues levanta la pata para… (Me refiero a la perrita, no seáis malos…).
De todo esto me estoy enterando ahora, porque soy bastante insulsa y me fío de todo el mundo, pero cuando Sonvak me lo contaba, me asaltaba una pregunta ¿por qué me lo estará contando ahora? Ella misma se delató al cabo de un buen rato hablando, bueno discutiendo como perras en celo por él, resulta que después de haber estado con 5 de las 7 de las personas que empezamos a trabajar juntos en la fábrica hace ya más de un año, el muy mujeriego, se ha liado con Gorio, ¡ahora lo comprendo!.
Comprendo por qué me lo contaba Sonvak y también comprendo por qué Gorio nos dijo el otro día que últimamente no estaba a la altura de los integrantes del grupo, que no le salen muchas ideas y que no sabe a qué se debe a ciencia cierta, pero está ahí.

¡Pues sabéis lo que os digo! que se vais a enterar los dos mañana cuando llegue la hora del desayuno. Esta noche no le diré nada a Aspec, pero mañana le voy a dejar las cosas bien claritas y que se vaya con quien quiera y de ti Gorio, tan correcto, tan guapo, tan… bueno, no sigo, de ti no me lo esperaba para nada…

SANDRA

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Ya no me vuelve a gritar

Por Montse

¡Ya no me vuelve a gritar ninguno!  Y, mucho menos, ponerme en apuros.

Menos mal que se acaba esta insufrible etapa en la que he tenido que soportar, con la ayuda de mi equipo médico habitual encabezado por un prestigioso psiquiatra y un psicólogo de renombre, el  devenir de constantes frases malintencionadas para ponerme en un constante aprieto.

A mí, a la mayor de todos ellos, a la respetable, que no respetada por ellos, abuela de “El Bloggercedario”, se me ha involucrado en todo tipo de situaciones embarazosas que me han abocado a tomar derroteros en mi vida que jamás imaginé.

Mis amistades, todas ellas pertenecientes a grandes linajes de toda Europa y América, han tenido que soportar bochornosas escenas en algún cóctel importantísimo, cuando un imprudente y talludo Sr. Aspective, se abalanzó sobre mí, con intenciones poco claras y una líbido extremadamente desaforada, lo que provocó un desasosiego importante en mi salud psíquica, por no hablar de mi reputación, intachable hasta ese momento.

No contenta con este capítulo, la Srta. Sonvak, por llamarla de alguna manera, osó utilizar mi imagen –claro que todo ello se verá en los Tribunales en su debido momento- y buen nombre, para crear una saga en sus únicas novelas publicadas con éxito. Habiéndose atrevido, incluso, a asistir a esos bochornosos programas que trufan la parrilla televisiva de todas las cadenas, privadas y públicas, para debatir en corrillos de vocingleras pseudo periodistas, acerca de mi vida privada.

Para más inri, el que debería haber impuesto respeto a los demás, Don Sito, o Don Codeblue, -permítaseme decir que si casa de dos puertas mala es de guardar, hombre de dos nombres malo es de fiar- se ha auto concedido la licencia de abochornarme abiertamente utilizando mi título en algunos comentarios, vejándolo, cuando mí título: Marquesa del Pan Pringao, es un título que junto con el de Alba, Fernán Núñez, Infantazgo, Medinaceli, etcétera, ostenta Grandeza de España, y, por derecho propio, está representado en el Consejo de la Diputación Permanente de la Grandeza de España, donde hace meses que no puedo aparecer para no verme soliviantada por las simples miradas de los otros representantes, conocedores de toda esta historia,  falsa y burda, montada en torno a mi persona.

En su momento, reuní a mis asesores para ver qué medidas eran más aconsejables para frenar dicha afrenta, ya que el carácter internacional de “El Bloggercedario”, precisaba de una mesa de expertos de varios países que dilucidaran los pasos a seguir para limpiar mi buen nombre, manchado con el único interés de conseguir una efímera y pueril fama. Su primer consejo fue que debía seguir aquí, al pie del cañón para no esconder la cara, demostrando que ante la adversidad y la falacia, yo no iba a doblegarme, al contrario.

Por su parte, ellos intentarían, desde fuera, conseguir que de una vez por todas, se acabaran las historias de Elpidio y Chencho, que por maravillosas, pudieron empañar mi categoría como escritora. ¿Qué pretendía Alejandro Marticorena?  ¡El es un auténtico profesional¡ Seguro que quería hundirme. Debe saber que mis relaciones con Cristina Fernández de Kirchner carecen de fluidez y me castiga por ello.

Apareció Lino, y demostró que tiene talento, y lo que es mejor, juventud y ganas de aprender. Se va Suki, estupenda escritora y aparece uno que quiere comerse el mundo. Y mientras tanto yo aguantando el chaparrón.

José Luis, que ha sido capaz de introducir economía, política y sociedad en clave de humor, con esa socarronería gallega que es inimitable, y sin pedirme permiso.

Daniela, uruguaya que, sin encomendarse ni a dios ni al diablo, no tuvo reparos en “marchar sobre Madrid”. Pudiéndose quedar quietecita en su casa, arremetió en mi ciudad para que la mofa fuera pública y notoria. En la memoria tendré esas imágenes mientras viva.

Y qué decir de Gorio. ¡El súmmum! Publicó en “Diario Bloggero” una supuesta entrevista conmigo, absolutamente falsa –aunque la precisión es obvia pero quiero dejar bien claro que la querella criminal está presentada- en la que incluso se me incrimina en la presunta comisión de otros delitos.

Me ruborizo aún cuando recuerdo la cantidad de veces que tuve que repetir, hasta la saciedad, que no tenía nada que ver con el título de un relato de Lustorgan, “La Tortillera del Año”, llegando a tener que contratar a tres telefonistas para que atendieran múltiples llamadas de todas partes del mundo y a todas las horas del día para desmentir dicho rumor. Bien es sabido que  mi condición sexual nunca se puso en duda hasta que este señor dejó caer ese embuste soez y chabacano.

Quiero dejar claro que en mi vida nadie ha podido ver mi dedo corazón, como aseguró la Srta. Sara, Sarinha para sus conocidos, en alto, enseñándoselo al Sr. Gorio. Mi exquisita educación no me lo permitiría, ni tampoco mi artrosis, para que nos vamos a engañar. A pesar de los múltiples tratamientos a los que me someto para el cuidado de mis maravillosas manos, me es imposible repetir ese gesto, ni aún queriendo, por lo que dicha señorita se verá las caras con el bufete que me representa, en los Tribunales de Justicia, para que no vuelva a lanzar bulos sobre mi persona y la colocación de mis dedos.

Y terminaré este somero repaso con la Srta. 8Sandra que, en ocasiones, para destacar sobre mí y sabiendo mi escaso o nulo interés por escribir en verso, ha aprovechado el vacío que he dejado en ese campo, para publicar alguna que otra poesía, que no voy a catalogar –doctores tiene la Iglesia y muchos más la Seguridad Social- con un único objetivo: sobresalir.

En cuanto al resto de los integrantes, en mayor o menor medida, han contribuido a dicho escarnio con el silencio, con la aquiescencia y el beneplácito que se puede leer en sus comentarios.

Bien, al fin ha llegado el momento. Mi equipo de asesores ha conseguido acabar con esta etapa de “El Bloggercedario”, con no poco esfuerzo y empeño.  Ahora vendrá la siguiente y estaré ojo avizor para que todos estos desaguisados no se vuelvan a repetir.

Quiero prevenirles que no voy a consentir desmanes, ni escritos sublimes, ni poesías espléndidas.  Ni hablar de escándalos en fiestas privadas, ni “deshabillés” en las oficinas de esta casa. Aquí se viene bien vestido y no se desnuda uno. Si hace calor se sube el aire acondicionado. Y, ni  hablar de camas redondas, mesas redondas, o cualquier otro mueble que se pueda redondear para dicho uso. He dicho.

“El Bloggercedario” no será sinónimo de depravación.

Próximo turno: Q – Sara – Activo

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Un lugar extraño el Blogguercedario…

Por N-Sonvak-Activo

Un lugar extraño el Blogguercedario… Un blog donde la ficción podría confundirse con la realidad y con participantes que superan lo virtual para hacerse más cercanos cada día, con cada post, con cada comentario…

Es como un libro que vas leyendo por capítulos, que te atrapa y del que no puedes desengancharte. Siempre quieres más…

Vale la pena y merece ser vivída“, “Mientras hay vida, hay esperanza“, “La vida es lo que hacemos con ella“… éstas fueron las tres primeras frases que me tocaron; mientras esperaba la 4ª frase pensaba “por favor que no lleve la palabra vida o el verbo vivir”… Y así llegó “Hasta que el destino nos alcance“. De las tres primeras frases quité textos tirando a deprimentes y como que la cuarta frase me sugería exactamente lo mismo, así que no me explico como demonios acabé escribiendo sobre un prostituto… creo que fue la rebeldía de decir “¡¡concho!! pues hasta que el destino nos alcance, nos lo vamos a pasar de P.M.”… Ese post fue el comienzo de los post erótico-festivos por mi parte, je.

En algún momento del trayecto, la línea erótica se mezcló con los participantes del blogguercedario, convirtiéndolos en protagonistas… Así surgió el culebrón Montse & Aspec. Me divertí un montón escribiéndolo. Me partía de risa yo sola, delante del ordenador, mientras las palabras surgían de mis dedos. Realmente era como si los estuviese viendo a los dos desarrollando las escenas, tal cual una serie de televisión… ¡¡cómo disfruté con la bofetada que Montse le dió a Aspec!!, je, jajajajajajajaja… y sí, también disfruté con la reacción de Aspec ante la bofetada de Montse (esto lo pongo para que no se pique Aspec, je).

Y es que me lo he pasado pipa tanto escribiendo como leyendo en el Blogguercedario.

Y como ya me tengo que ir a trabajar, no puedo enrrollarme más, así que toca pasarle el turno a Aspec:

-¡¡Venga, Aspec, ponte a escribir!!

Próximo turno: O – Aspective – Activo

 

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