Archivo del Autor: Lustorgan

Concurrencia

Cuando se me planteó escribir este artículo dominical, o dominicalmente, pensé que era una buena solución. El domingo es el día que suelo estar en casa, salvo ocasionales viajes, y por lo tanto dispongo de más tiempo para hacer cosas…

Hoy día no lo tengo tan claro. Los problemas, que en ocasiones surgen como setas, y otras cuestiones, que acaban en el domingo, cual si de un cajón de sastre del tiempo se tratasen, me hacen dirigirme a usted, señor director, para indicarle que no todos los domingos podré.

Este, a duras penas, por la concurrencia con mi otro trabajo, ya que por circunstancias voy a tener que trabajar está tarde. El próximo ¿Quien sabe lo que nos deparará el futuro y si seguiremos en este cruel mundo? Si puedo estaré y sino… no.

Atentamente se despide, aunque no del todo, Su (antiguamente) seguro escritor.

Ojala fuera tan fácil, en cualquier trabajo poder dirigirle así una carta al director de la empresa en la que le plantees que vas a ir o no, en función de lo que ocurra. Si bien lo miras aquí lo podemos hacer… porque en realidad no es un trabajo… y porque no va realmente en serio, ya que en realidad, como nos lo demuestra el día a día podemos estar o no… lo que reconozco que a mí me viene bien pero debería inducirnos a reflexión.

No soy el más indicado para sacar el tema… pero me siento puncha. Y no espero que contestéis en este artículo, pues dudo (y esto si va en serio) liado como estoy en varios proyectos y una absorción, aunque parcial, que disponga de tiempo para entrar al blog a leer los comentarios. ¡A duras penas os puedo leer gracias al correo electrónico!

Pero sí, debido a las ausencias en este, os invito a que os contestéis a vosotros mismos. Yo ya lo he hecho: tratare de seguir mientras esto aún se mueva, aunque, lamentablemente, no puedo dar ninguna garantía.

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Que se vayan ellos

Cuentan en Miami que en los años 70 del pasado siglo un periodista comentó a un exiliado:

–Lastima que ustedes no puedan votar ¿verdad? Seguro que expulsarían a ese barbudo hippy.

–Se equivocan ustedes los yanquis –le respondió el exiliado–. Para empezar el barbudo no es un hippy. Estos son pacíficos, él no. Para seguir no les expulsaríamos… lo encarcelaría o fusilaría… como hacen con nosotros. Y para terminar… votamos… ¡Con los pies!

Curiosa expresión “votar con los pies” cuando la única forma de salir de una isla es “a nado” o mejor dicho en barca.

Ciertamente frente a los tiranos la única forma de votar es esa: la huida. Pero aún me resisto a aceptar la dictadura en la que se esta convirtiendo mi tierra. Ciertamente menos asesina, aún, que otras, pero quizás solo sea cuestión de tiempo. De momento no mata personas… sólo cultura e historia.

¡No! ¡No! ¡No! ¡No quiero irme!

Pero quiero que se vayan… ¡Todos!

Quiero que se vaya un jefe de gobierno que ante quienes le plantean los problemas solo ha sabido decirles “antipatriotas”

Quiero que se vaya una ministra de defensa extranjera… que ella misma se considera extranjera.

Quiero que se vaya un fiscal general del estado que acusa a un político de la oposición por tres trajes pero no a uno de su partido por veinte caballos.

Quiero que se vaya un presidente del congreso por los caballos recibidos siendo presidente autonómico, por los “accidentes” (causados por balas y minas) que tuvieron nuestros soldados cuando era ministro de defensa…

Quiero que se vaya un presidente autónomo por recibir tres trajes… o ser incapaz de demostrar que los pagó.

Quiero que se vaya la vicepresidenta… por tener cien trajes (o más) y no justificar como los tiene.

Quiero que se vaya el ex-presidente autónomo (hoy diputado) que forro de Mármol el teatro Romano de Sagunto.

Quiero que se vaya el consejero de cultura que incumpliendo una sentencia del supremo no ha quitado el forro de mármol.

Quiero que se vaya la ministra de cultura que ordenó la destrucción de las esculturas de Juan de Ávalos… o al menos la permitió.

Quiero que se vaya el juez que pidió dinero al banquero y lo exculpo… Y el banquero que pagó.

Quiero que se vaya el presidente autónomo que regalo sardinas al jefe de gobierno… y el jefe de gobierno que la aceptó. Pues si aceptar regalos es delito, hacerlo también debe serlo ¿no?

Quiero que se vayan los más de dos mil diputados de los dieciocho parlamentos… porque no hacen nada útil.

Quiero que se vayan los dieciocho jefes de gobierno… que sólo saben sángranos.

Quiero que se vayan los senadores… pues si los diputados son inútiles… ellos les ganan a serlo.

Si nuestra política económica la hace Merkel… si nuestra defensa se basa más en la OTAN que en nuestro ejercito reconvertido a ONG de la señorita pepis…

Si en la crisis Caritas, Acción contra el hambre, asociaciones locales de caridad y cientos de ONG’s tienen que ocuparse de los más desfavorecidos a los que las autoridades abandonan… si ante una enfermedad tienes que irte a un hospital privado, o esperar la muerte en la lista de espera… Si la única política sanitaria del gobierno es aborto y eutanasia… Si para que mis hijos estudien en español los tengo que llevar a un colegio privado… o extranjero… ¿Para que queremos 18 gobiernos sino para que nos sangren, opriman y manipulen?

No, no me quiero ir… ¡Que se vayan ellos! ¡Todos!

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Libres para sufrir

Seguramente llegaré tarde y quizás cuando lo consiga publicar no sea ya domingo sino lunes.

Pero valga mi intención de escribir algo este domingo, pese a las circunstancias.

Tema libre… pero ¿Que es libre? ¿que se puede poner lo que se quiera? ¿no es eso, de una forma u otra lo que hacemos siempre?

O acaso hace referencia a nuestra supuesta libertad… en la vida.

Sin embargo, en ocasiones, parece que el libre albedrío no existe… que las circunstancias, los compromisos y las obligaciones nos hacen andar por este valle de lágrimas… sea de viaje, de reunión social o de reformas.

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El hombre propone…

O “No digas de este agua no beberé…” que dice un refrán español.

Y es que el refranero, que nace del pueblo llano, es sabio y muchas veces por más que queramos hacer, o no hacer, algo las circunstancias nos imponen lo que hay que realizar.

Y por más que nos empeñemos una y otra vez hacemos cosas que no queremos o dejamos de hacer lo que queremos, porque las circunstancias así nos lo imponen.

Y más cuando no es algo que podamos preparar y planificar… por ello cuando dejamos para última hora la redacción de un articulo siempre surge algo que lo fastidia, como pasó la semana pasada… y como casi pasa esta.

Por eso sólo puedo dedicaros estas pocas lineas antes que el combinado de antibiótico y calmante que el dentista me ha dado, después de quitarme los restos de una muela, me deje tumbado…

Hasta otra menos dolorosa circunstancia.

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De granjas y rebeliones

El abuelo tenía una granja, una granja tenia el abuelo… con gallos y pavos rojos, ocas rojas y negras, vacas verdes, canes azules y lobos rojos y negros…

Fue la competición y ganaron los perros, en el total, pero las pruebas importantes las ganaron los gallos y pavos… y tiraron… perdón, amenazaron, amedrentaron y convencieron para que se fuera al abuelo.

Llegó el momento de decidir quien manejaba la granja y ganaron los perros, pero los gallos no quisieron aceptarlo y se rebelaron. Hubo que llamar a la vaca paca y sus amigas para que las cosas volvieran a la “normalidad”.

Pero siguieron sin arreglarse del todo y la granja era un caos.  Se unieron las aves y, todas juntas, consiguieron desplazar a los canidos, pero solo un poco. Aún así lo bastante para mandar.

Como no se fiaban de la vaca paca la enviaron allende los mares…

Como no les gustaba el líder de los lobos lo encerraron en una jaula.

Como no le gustaba el líder de los perros… lo mataron.

Y como la vaca paca y sus amigos eran amigos de los perros, la hiceron volver de las islas y embistieron contra los gallos. A una muerte siguio una rebelión… y miles de muertes. A los lobos no les gustaba la vaca paca, pero como no podían ser enemigos de las vacas y de las aves apoyaron a la primera… y los gallos mataron al lobo. Y la loba, su hermana, se acerco más a la vaca paca.

Fueron malos tiempos, donde la vaca paca y las aves controlaban parte pero no toda la granja. Acabaron con muchos, tanto unos como otros, que no estaban de acuerdo con ellos, o los hicieron huir. Hasta que las aves se dividieron y, luchando entre ellas, favorecieron que la vaca paca los venciera.

Pero la vaca paca gano a las aves y las persiguió… incluso persiguió a aquellos lobos que no estaban de acuerdo con ella. Con cuernos y pezuñas, pero también con ironías y chanzas se afianzó.

Como le dijo a uno de los lobos, cuando este le pregunto cual era el secreto: “haga como yo… no se meta en política.”

Muchos animales se unieron… o eso decían ellos, contra la vaca paca… pero la vaca paca murió… placidamente, en su establo y sin dejar el gobierno de la granja.

A la muerte de la vaca paca, y siguiendo las instrucciones de esta, el nieto volvió.

Los canes más moderados llamaron a todos a la granja y buscaron la reconciliación. Los lobos fueron abandonados por la mayoría…y muchos de sus hijos se fueron con lo gallos. Pasó el tiempo y se repartieron la granja. Y dónde había grandes extensiones de campos se pusieron vallas. Y la granja seguía adelante. Hasta que un gallo, vistiéndose de pavo real dijo: “Como ya no están los lobos, digamos que la vaca paca nunca ganó… que sólo la vaca paca mató a otros… y quien no quiera aceptarlo diremos que es lobo.”

 Dedicado a George Orwell (1984 – Rebelión en la granja)

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Empotrados.

El cielo era negro y estrellado, con un brillo como nunca lo había visto.

–Señor los Ambilones nos persiguen de cerca –oí como alguien se dirigía a mi.

Un hombre, como de unos cincuenta años, portando un uniforme de color azul turquesa, con hombreras doradas y una gran cantidad de medallas. Contrastaba con los más sencillos uniformes de los demás ocupantes de la sala, llena de ordenadores, donde me hallaba.

–¿A qué distancia se hallan? –me escuché a mi mismo preguntar.

–Unos tres años luz.

Sentí la necesidad de decir “Tres años es tiempo de sobra” recordando las clases de física, pero luego pensé en mis lecturas y extrañamente pregunté:

–Y en términos de tiempos ¿Cuánto tardaran en estar aquí?

–Estimaciones sargento –pidió mi interlocutor dirigiéndose a uno de los hombres sentados en la consola.

–Unas tres horas, general –respondió este tras teclear algo en su terminal–, quizás cuatro si nos detectan parados y tratan de frenar.

–¿Y por qué estamos parados? –inquirí yo.

–Tenemos daños en la hiperimpulsión –contestó el general– que tardaremos en arreglar. Me temo que todo está perdido.

–¿Qué pasaría si la activamos ahora?

El general miró a una mujer y esta levantándose me explicó:

–No lo sabemos. Podría producirse una fuga, que contaminaría toda la sección de motores. Por eso están ahora aislados… pero también podría explotar la nave.

–Y ¿Qué harán los Ambilones cuando lleguen?

–Nos destruirán –afirmó el general– sin piedad. Dispondremos de apenas treinta segundos una vez disparen, si salen a una distancia normal para no ser afectados por nuestra masa.

–¿Desde que disparen o desde que veamos que disparen? –pregunté pensando que si disparan rayos de luz no los veríamos hasta que los tuviéramos encima.

–Desde que disparen, señor presidente –contestó la mujer–, pues hemos dispersado sondas.

–¿Por qué no saltamos ahora? –inquirí.

–Dado el riesgo… –empezó la mujer y cambio de tono viendo mi extrañeza– y dado también el hecho que somos la última nave humana, es necesario una orden vuestra para…

–¡Los Ambilones señor! –gritó uno de los solados que estaban cara a las pantallas.

Miré al cielo y allí estaban. Un punto luminoso que crecía, agrandándose, acercándose, hasta tender a cubrir toda la ventana, anunciando el inminente impacto…

-¡Levanta! ¡Levanta! –oí en la lejanía. Luego unas manos me zarandeaban. Me desperté. Estaba soñando. Me desperté y me vestí a toda prisa. Llegaba tarde al colegio… “¿iba aún al colegio?”, me preguntaba mientras me vestía.

Salí a la calle cogí mi bicicleta y me dispuse a correr por la carretera. Mientras pedaleaba pensaba “Que hago yo aquí, si mi madre siempre me lleva en coche.” Llegué a la curva y seguí recto, hacia el camión que de cara a mi venia…

Y me desperté con el corazón a cien, y más, mientras veía que no estaba en mi habitación. Mire a mi alrededor y vi que era la habitación del piso. Recordé. Estaba en Valencia, en un piso, para estar más cerca de la universidad. Miré el despertador y noté que aún era de madrugada.

“¿Me he despertado o estoy todavía durmiendo?”, pensé.

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Autoentrevista

¿Tu verdadero nombre?

José.

¿De dónde viene lo de Lustorgan?

Inicialmente de un juego de rol de fantasía de mi época universitaria. Es el nombre de la tribu de un personaje que lleve entonces, y que este usaba como apellido en una sociedad más avanzada. Hace mucho de dejé las partidas, pero como tenia ya creados mundos y sociedades lo recicle en una ambientación literaria sobre la que he escrito tres novelas.

¿Verá alguna la luz?

Eso espero. Una, al menos, ya esté en fase de buscar editorial. Otra la estoy pasando al ordenador y la otra duerme el sueño de los justos en las libretas donde la escribí.

¿En papel? ¿Quien escribe en papel hoy día?

Yo. Pero haciendo trampa… no en serio tengo un escáner de escritura con boli, que uso cuando preveo que voy a tener un hueco y no podré tener el portátil a mano. Ese ha sido el medio para redactar la tercera novela, que ahora estoy pasando al ordenador y que eran sólo unas veinte escenas y un guión general en pocos folios. Hoy son cuatro libretas a mano y la primera, ya pasada, unos ochenta folios.

La otra novela la escribí hace veinte años y me da pereza pasarla. Si algún día tiene futuro igual lo hago.

¿Qué es lo que te impulsa a escribir?

La imaginación. Necesito algo creativo para sentirme vivo. Por eso empecé a escribir (en serio) cuando al terminar la universidad dejé también de jugar (y dirigir) partidas de rol. En realidad la primera novela la inicié y completé durante el servicio militar.

¿Y con eso sólo cuatro novelas en veinte años?

Depende de las circunstancias. Antes de mi época universitaria (y en ella) escribí algunas poesías o cuentos. Pero los estudios, vistos ahora en perspectiva, son bastante creativos, o al menos intelectualmente activos.

Cualquiera diría que estas cargando sacos… o haciendo cualquier otro trabajo manual.

No. En realidad hago menos ejercicio del que debiera. Lo que pasa es que la falta de perspectivas y la rutina hacen que el programar hoy día me parezca aburrido.

¿Por qué no cambias?

Responsabilidades. Familia, hipoteca… lo cierto es que llega un punto en el que no puedes decidir partir de cero sin abandonar otras cosas. La informática es, hoy día, un sector muy mal pagado y dudo que un trabajo interesante me reporte lo que cobro… y la seguridad que me aporta un puesto fijo, como el que tengo ahora.

Volvamos a la escritura ¿y en los blog? ¿Qué te aporta el escribir en ellos?

Depende del blog. Inicialmente abrí uno porque consideraba que tenia cosas que decir… pero eran tan malas las herramientas que lo abandoné cuando encontré otro mejor. Lo sustituí por “El Infierno Imaginario”, el que tengo en wordpress.

¿Y los demás?

En paralelo a este cambio, en realidad lo motivó, escribía en foros a los que acudí buscando información, sobre bricolaje y decoración principalmente. Allí recibí una invitación, no tengo muy claro de quien, para escribir en redactores, donde se suponía que se podía ganar algún dinero y decidí probar. Allí escribo un blog sobre bricolaje y otro sobre fantasía y ciencia ficción.

¿Por el dinero?

O más concretamente por la no necesidad de él. No esperaba ganar mucho, y de hecho en dos años no he llegado ni a una centésima parte de lo que gano en el trabajo, pero me ahorraba todos los costes: Dominio, gestión, hosting… pues eso ya lo gestionaba la red. Yo sólo tenía que escribir.

¿Y Por qué escribes en el bloguercedario?

Por invitación de Sito, al que conocí en redactores… y por el desafío que implicaba: una frase como titulo y 24 h para redactar. Claro que la antigua manera se vio un poco inoperativa y pasamos al nuevo método: un día de la semana y un tema. Es más cómodo y te permite organizarte… aunque el desafió sea menor.

¿Preferirías el anterior sistema?

Tal como estaba creo que no. Se demostró que no era operativo, pues cargaba mucho a las personas encargados de gestionarlo y los saltos dejaban huecos en blanco. Además en estos momentos no puedo comprometerme a una redacción en tan poco plazo de tiempo… aunque en cierto modo lo echo de menos.

¿Qué es lo que más te gusta de Internet?

La inmediatez. Publico una historia en mi blog y a los cinco o diez minutos ya está en Google… y quien dice Google dice en la red.

¿Y lo que menos?

Lo que cuesta descifrar, más que leer, en algunos foros y comentarios a determinadas personas.

¿Cuál es tu autor preferido?

Ningún autor es perfecto, aunque hay varios de los que me gustan mucho algunas cosas: La lírica y el sentimiento de Bécquer, las descripciones de Tolkien, la exactitud de Julio Verne, el dinamismo de Dumas, la simplicidad de Cervantes…

¿Cervantes simple?

Sí, al menos lo que más me gusta de él: las novelas ejemplares. El Quijote puede ser una obra maestra por muchos aspectos, pero personalmente me gustan más las novelas ejemplares.

¿Tienes algún libro que podríamos llamar “de cabecera”? Aquel que has leído más de una vez y que no te importaría volver a re-leer.

Bueno he releído muchas veces algunas obras: Dune, Fundación, De la Tierra a la Luna, El Señor de los anillos, Arde Paris, …. Cuando me quedo sin libros nuevos releo de la estantería. Pero el que siempre esta en la mesita de noche es una Biblia.

¿Religioso?

Cristiano, que no necesariamente implica cumplir con los ritos.

¿Cómo lleva un católico aficionado a la fantasía la condena que ha realizado a está la Iglesia?

Distinguiendo, para empezar.

¿Distinguiendo?

Sí. Por una parte no es lo mismo ser cristiano que católico… aunque culturalmente este más cerca del catolicismo que de otras ramas cristianas.

Por otra parte no ha habido una condena explicita sino una especie de “hay que llevar cuidado con…” motivado por dos eventos principalmente: Harri Potter y El Código Da Vincci. Aunque quizás debería haberlos nombrado al revés.

EL código Da Vinci es una historia que puede dar juego, narrada pésimamente buscando más la confrontación o el descrédito de quien el autor considera su enemigo que no la coherencia. Con una nula documentación en temas fácilmente comprobables: la pirámide del Louvre no tiene 666 cristales, el cuadro con el que dicen que se protege mide más de dos metros de ancho… y que sin embargo ha sido tomado por muchos como “la verdad revelada” y no como una simple fantasía.

Sí esto es así en una ficción para adultos, más preocupante puede ser la popularidad de una serie como Harry Potter, enfocada a los niños. En algún foro, no recuerdo donde, he leído que han sido varios los niños de 8 o 9 años que han tenido que atender en alguna estación de Londres por chocar contra el pilar entre los andenes 9 y 10 ¿Casualidad, despiste? Yo más bien pienso que creían en lo que habían visto en el cine y la televisión.

En ese sentido la llamada de atención, aunque arrime el ascua a su sardina, debería llegarnos a toda la sociedad. Primero para ser capaces de distinguir entre una obra de ficción… de cualquier ficción: Intriga, policiaca, política, ciencia… Y una obra de ensayo o divulgación.

Y en segundo lugar trasmitir a los más jóvenes y sugestionables valores y criterios que permitan separar la realidad de la ficción… o mejor la ficción de la realidad.

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