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Si fuera…

Si fuera una talentosa escritora, tendría un post preparado con un texto maravilloso lleno de significado para el tema tan guay de esta semana.

Como no lo soy, no se me ocurre nada.

Si fuera ¿qué? Obviamente algo que no soy.

¿Si fuera rubia?…mmmm..¿Sería tonta? No me gusta.

¿Si fuera buena?…mmm..¿Tendría mejillas sonrosadas y me llevaría a Ashley? Tampoco, me gusta más Red Butler.

 ¿Si fuera alta? …mmmm… ¿para qué? Tendría los pies grandes y no me gustan. Me gustan mis pequeños pies de princesita.

¿Si fuera soltera?…mmm..Mejor no pensarlo.

 ¿Si fuera jefa?…mmm..Eso estaría bien, más pasta. Pero entonces tendría aguantar a más memos. Mejor tampoco.

¿Si fuera…HOMBRE? Sí, eso sí. Todo son ventajas: podría hacer pis en la calle, decir “¿no estarás con la regla?, ir a una fiesta de smoking sabiendo que efectivamente estoy guapo, hacerme el tonto “a mí eso no me lo has dicho”, poder decir cuando el niño llora “ yo creo que lo que le pasa es que tiene hambre..Dale el pecho”, dejarme las canas al aire, no depilarme, tener la misma ropa en el armario en invierno y en verano, no necesitar complementos….Dios mío…

¡¡¡Quiero ser tío!!!

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Mi vicio

Yo no tengo vicios.

Solo tengo uno.

Uno que no podría dejar aunque quisiera. Y no quiero.

Uno al que podría dedicar el día entero sin ningún problema.

Uno que puedo practicar en cualquier sitio, a cualquier hora y de cualquier manera.

Uno que puedo practicar estando a solas o en compañía.

Uno que me hace ver el mundo mejor, me libra de mis paranoias, de mis preocupaciones pero por supuesto no me hace mejor persona.

Uno que me hace robar tiempo a mis obligaciones para practicarlo. Todo puede esperar.

Uno que desde que empecé no he dejado nunca. NI por mi familia, ni por mi pareja, ni por mis hijas.

Uno que siempre me acompaña.

No puedo vivir sin leer.

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La caja tonta. Ensayo sesudo

La televisión no es una caja tonta. La televisión es un gran invento. Se hacen grandes cosas para la televisión y bien usado permite acceder al conocimiento de otros lugares, personas, paisajes, historias que de otra manera nos sería imposible conocer.

La televisión tiene dos problemas que combinados han provocado que ahora sea demonizado como un invento diabólico y que sea despreciado por los gafapasta culturetas del planeta: “yo es que no veo la tele”. Tú eres tonto.

El primero de los problemas es la progresiva infantilización de la gente, sumado a la cultura del mínimo esfuerzo. “Yo es que cuando llego a casa quiero ver algo de no pensar”.- te dicen. Fabuloso, o sea que has estado todo el día haciendo un trabajo mecánico, el que sea, porque al final todos se convierten más o menos en eso, y además quieres llegar a casa y dejar que tus conexiones neuronales se marchiten. Entiendo que no apetece ver “Redes” a todas horas, o tragarse un documental sobre los problemas demográficos de la India, me parece bien, cada cosa tiene su momento. El problema es que esa infantilización y esa falta de interés por comprender cualquier cosa que vaya más allá de: pepe besa a maria, se casan y son felices o pepe es un asesino en serie y Pedro le persigue, lleva a argumentos pueriles, historias idiotas y producciones tontas y absolutamente absurdas.

¿Son todas las series así? No. Claro que no. Hay producciones buenas, con tramas interesantes y que introducen al espectador en problemas que no ha visto y que pueden interesarle. ¿Dónde programan esas cosas?

Ahí entra en escena el segundo problema. La televisión es un negocio,  y como tal busca conseguir el mayor beneficio posible: con la mínima inversión el mayor rendimiento. Esto se traduce en una búsqueda de audiencia a cualquier precio. Los gurús de la televisión generalista hacen estudios y dicen: ¿qué quiere ver la gente? Algo de no pensar. Pues desterremos las buenas producciones a horarios infames, canales temáticos o directamente dejemos de comprarlas para programar productos fáciles y baratos que atraigan a la audiencia. Algo así como si quisieras muchas moscas…¿ para qué les vas a dar solomillo si dándoles mierda de vaca atraes a más?

La televisión está ahora mismo en un círculo vicioso que terminará con una programación generalista y de acceso a todo el mundo cada vez más pobre y cada vez peor. Los buenos productos, extranjeros en su gran mayoría, dejarán de comprarse porque “la gente no los entiende” y quedarán limitados a canales de pago o a internet. Esta tendencia ya ha empezado ahora, mucha gente ve productos “de televisión” pero en el ordenador.

Más grave es la misma tendencia en los informativos. Si quieres conocer una noticia a fondo,  tienes que acudir a cualquier otro medio: prensa, internet o radio. La televisión ha dejado de hacer informativos para informar  y contar una noticia y ha pasado a ser una mera sucesión de imágenes impactantes con el mínimo contenido posible. Si se desborda un rio en Cuenca es noticia si hay una imagen impactante…pero si mueren 2 millones en África no es noticia. Nadie quiere que le expliquen lo que pasa, el origen del problema, la crisis o lo que sea..Solo son titulares e imágenes.

Todo fácil y que impacte, que no de tiempo a aburrirse, a pensar en qué hay más allá. Y por supuesto, nada importa más allá de lo que a mí me afecte, mi casa, mi ciudad mi país.

El que no use bien la tele, se crea todo lo que dicen y no se pregunte si hay algo más allá de lo que le vomita la pantalla, se le pudrirá el cerebro.

Y hasta aquí, mi ladrillo sesudo sobre la caja tonta.

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Haití ¿y ahora qué?

No es fácil abstraerse, al escribir sobre el tema propuesto, de todas y cada una de las imágenes que por los distintos medios se están emitiendo como consecuencia de la terrible desgracia ocurrida en Haití.

Hasta la fecha he hecho uso de este espacio, gentilmente ofrecido por los responsables del mismo, para dar luz a relatos imaginarios inducidos por la palabra o frase propuesta. Hoy es la excepción pues, por más que mi cerebro quiera apartarse transitoriamente de la tragedia acaecida, es casi imposible. De ahí que quiera añadir –de forma especial y particular- la originalidad de varios de los relatos, pues vosotros si habéis sido capaces de hacerlo sin que vuestros corazones, por supuesto, se encontrasen alejados de las mismas circunstancias que a todos nos embargan y sin menosprecio alguno, también por supuesto, para el resto de los componentes.

Todos nos hemos volcado, de una forma u otra, para aportar nuestra solidaridad y ayuda a los afectados. Quisiera confiar en que esta ayuda este bien canalizada, no solo en estos inicios urgentes para unas necesidades básicas, sino en un futuro también. Se trata de construir de nuevo, pues casi nada queda por reconstruir. Dejar a un lado los intereses geopolíticos y económicos para centrarse en las personas; en sus sentimientos; en lo que, de verdad, merece la pena: su dignidad.

Los Gobiernos son poderosos, el del Vaticano quizás lo es mucho más, y es ahora cuando deben poner a sus huestes subordinadas en la misma línea de colaboración que la que nosotros, simples ciudadanos, demostramos con nuestra misma familia cuando de ayuda urgente se trata.

Los ojos de un niño; la mirada perdida de un enfermo; la desesperación de unos padres; la impotencia de un médico, de un bombero o de cualquier persona de buena fe cuando no puede hacer más, porque nada tiene más que sus manos.

Son ya muchos los días en que la tristeza ha colmado nuestro corazón. Nos queda la esperanza, por mi parte exigida, de comenzar a crear un mundo nuevo. Haití debe ser ahora, el germen y semilla de lo bien hecho. El modelo de recuperación de otra forma de concebir nuestras vidas; la de nuestras generaciones futuras. No puede ocurrir de nuevo, al igual que ha sucedido con otros lugares, que pasados unos meses solo nos quede el recuerdo de lo sucedido como una simple anécdota. Me resisto a creer que somos tan miserables. No sabemos todavía como luchar contra las fuerzas internas de nuestro globo terráqueo pero sería imperdonable que nos empeñásemos en luchar entre nosotros mismos.

JOSE MANUEL BELTRAN

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En ocasiones veo injusticias

Sí, en ocasiones veo injusticias, como todos ustedes. ¿Ejemplos?, millones, pero todos las conocemos y el que no lo crea que ponga el telediario y se eche a llorar. Creo (luego existo) que lo principal, igual que con todo en esta vida, es poner de nuestra parte, hasta donde podamos llegar claro. Me explico, claro que podemos cambiar el mundo, existen millones de mundos igual que existen millones de personas, alrededor nuestra esta nuestro mundo y en ese si podemos intervenir. No grandes metas, nada de pajaritos en la cabeza y mucho menos malgastar nuestro tiempo en batallas demagógicas, como dicen por aquí “a poquito a poco” o “piano piano” como dicen por allí. Sócrates decía que quien se dispone a efectuar grandes obras procede con lentitud y Beethoven confesaba que su genio se componía del 2% de talento y del 98% de perseverante aplicación, y ambos cambiaron su mundo. Igual que el 1% de quinientos no es lo mismo que el 1% de mil, yo a lo mejor no voy a poder llegar a donde tú llegas pero igualmente aquel nunca llegara a donde llego yo.  Hay quien dirá que es cuestión de principios pero yo creo que es más fácil aún, ya nos lo decía nuestra mama… “se bueno niñ@, se buenoooo..” y el que piense a estas alturas que hablo de dar una limosna que empiece de nuevo por el principio. Sí, en ocasiones veo injusticias,  ¿pero quién soy yo para cambiarlas?, terrible error compañer@, darle a cada uno lo que se merece (en el más amplio de los sentidos) no creo que sea jugar a ser Dios ni mucho menos, entre otras cosas porque no conozco a ese Dios, ni se le espera. ¿Sacar provecho de tu ayuda?, a nadie le amarga un dulce pero que ese dulce no sea la base de tu alimentación y además como ya sabemos, el dulce en exceso es malo je je. Esto no es una secta y yo no soy su líder pero si uno sólo de vosotros, a raíz de esto, reflexiona un poco y para bien, esa sera mi recompensa y no sera un dulce porque yo nunca lo sabré. Pero sí, en ocasiones veo injusticias.

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Sala de confesiones

Yo confieso. Sí, confieso, pero que conste en acta que no me arrepiento.

He sido malo, muy malo pero es mi función. Yo no se hacer otra cosa porque nací para esto, y tú ¿sabes tú función?. La vida es dura y sin mí lo sería mucho más. Sin mí no estarías preparado para ella y sin mí quizás no merecieras vivirla y quizás no sería necesario que lo hicieras. Todo bien, todo correcto, todo normal….eso no es vida es otra cosa, un camino de rosas, flores que nunca nos ayudan a madurar, evolucionar, adaptarse y sobrevivir, la misma palabra lo dice, eso sí es vida, la de cada uno, la que cada uno se merezca. Yo estoy ahí siempre, a tu lado y hay veces que gano y otras no, pero siempre trabajo para mí aunque a veces te favorezca. Normalmente no gano porque hay muchos como tú, hay muchos habitats donde me adapto porque no soy uno más, soy el que decide hasta donde llego y hasta donde llegas tú, no tengo límites y tú sí, es mi virtud y paradójicamente también la tuya. No soy más que tú pero soy mejor, tengo mi función y un poco de la tuya, soy necesario para ti y para ellos, bueno ellos, ellos no se merecen nada si me eligen a mí, pero mientras lo hacen o no, tienen derecho a vivir, son las reglas del juego y las acepto. Ellos no pueden vivir sin ti pero tampoco sin mí, yo les enseño y tu los malcrías, conmigo aprenden, aprenden a elegirte a ti. Pero por eso mismo soy necesario, no como el arrepentimiento. El arrepentimiento es necesario en la confesión porque si bien es dogma de fe que cuando dios perdona, perdona de verdad, también lo es que no puede perdonar a quien no se arrepiente.

 Pero de eso sabes tu más que yo, querido angelito, yo como diablillo se más que tu en todo lo demás.

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Actores, actrices y otros transmisores de sentimientos

  Cierto es que sobre películas cada uno tiene su gusto y aunque nos guste un genero, puede que dentro del mismo haya películas que no nos gusten y en cambio le encanten a otros. También es cierto que el cine puede variar de un país a otro, de una cultura a otra, y de hecho así es, pero hay algo que nunca cambia, la capacidad de transmitir. Cuando alguien no transmite lo que se demanda del personaje esta claro que no ha logrado una gran interpretación, la prueba evidente de esta finalidad la tenemos en que todos los actores coinciden en señalar el teatro como el medio apropiado para representar y actuar, precisamente por su capacidad de transmitir y conectar con el público. Partiendo de esa base la perfección interpretativa, para mi, esta en creerte lo que ves, o sea que no seas capaz de imaginarte a ese actor interpretando otro papel. Pero el buen actor siempre te sorprende con otra gran interpretación y te vuelve a pasar lo mismo, no te lo imaginas en otro papel y así sucesivamente, sin ninguna duda estamos ante un gran transmisor de sentimientos.

 Ahora podría detallaros decenas de actores que para mi lo son y decenas de otros que dicen llamarse actores pero que para mi no lo son, también podría enumerar una gran lista de mis películas o géneros favoritos, pero no lo haré.

 En lugar de esto he preferido incluir un video, por primera vez, porque creo que “transmite” perfectamente lo que entiendo yo por un artista, en este caso no es cine pero es arte en estado puro y creo que merece la pena.

 Esta joven nacida en 1985 en Ucrania es un ejemplo de lo que el ser humano puede hacer con su talento en medio de una gran crisis. Ella perdió su negocio en un colapso crediticio y sin embargo, meses más tarde participó en el concurso Ukraine’s Got Talent (2009). Resultó ganadora en primer lugar con 125.000 dólares en su mano y su arte en la arena ya lleva en You Tube más de 7 millones de visitas. Aquí la se la ve construyendo una animación acerca de la vida en la Unión Soviética durante la Gran Guerra Patriótica contra el Tercer Reich en la Segunda Guerra Mundial.

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