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Vicios y excusas

-Cuéntame tus vicios – le dijo él, mientras con un dedo, dibujaba olas del mar en la espalda desnuda de la mujer.

Ella se dio la vuelta, ofreciéndose a su vista, húmeda y feliz.

-¿Que te cuente mis vicios?- respondió- Aún no los sé, quiero descubrirlos contigo.

—-

(Momento poético. Irrepetible, que lo sepáis. Y, si.. estoy de un ñoño que asusto).

—-

PD: He tenido poco tiempo para poder escribir, también para poder leeros, y sobretodo para comentar. No es por descortesía, motivos había y los hay, pero aún así me gustaría excusarme con vosotros.

En cuanto vuelva a dominar al tiempo, en lugar de que el tiempo me domine a mí, intentaré escribir mejor, comentaros más y eso. ¡gracias!.

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Tonto tú…(diría ella).

A ver, a ver…no confundamos, querid@s . La tele no es una caja tonta. Tontos somos nosotros, las personas humanas que le damos al botón del ON. Nos andamos quejando de la purria que dan en televisión, de lo grotesco de algunos personajes que reinan en los platós, o de lo casposo de ciertos programas, y sin embargo ¿quién no ha visto la cara nueva de la Esteban?. Venga ya, tenemos justo lo que queremos, es decir los hijos que criamos, los políticos que nos merecemos y la tele que vemos.

Yo no puedo verla muy a menudo, no porque no quiera, la cuestión es que me falta tiempo. Pero cuando estoy en casa, la enciendo aunque no la mire. La tele ha sustituido a la radio en muchas casas (excepto en la de mi madre, es una auténtica adicta a las ondas hercianas), y mola el ruido de fondo,  casi tanto como ese otro gran invento conocido como ” mando a distancia “,  ese que liberó por fin al hijo menor de la casa o al que llegaba el último, y se sentaba más cerca de la tele, de andar levantándose para cambiar de canal.

Mis recuerdos de la tele, como hija, siguen las siguientes premisas, inalterables:

a) La tele es tuya, hasta que llega papá.

b) Los sábados hay que comer rápido que dan Heidi o Marco.

c) La primera es para todos, la segunda cadena para listos.

Mis recuerdos de la tele, como madre, siguen estas otras:

a) Con tal que se quede en casa, dale la tele, el ordenador, y hasta las tarjetas de crédito.

b) Los días que dan “El internado”, ni se te ocurra dormirte, no te lo perdonará nunca.

c) Los canales de TV más molones están en inglés, pon cara de que estás de acuerdo.

En fin, que a mí la tele no me desagrada, lo que sí me molestan son determinadas “marranerías”, que hacen en ella. Y no hablo de sexo, que conste en el acta.

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Cosas de niños…

por Xinax

Tendría yo unos cinco o seis años, cuando una vecina de mis padres, me regaló una imagen minúscula de la Virgen de Lourdes. Era de plástico blanco, sin más decoración, y tan pequeña como el dedo meñique de la mano de una niña. Un día, la buena señora me llamó, por el patio de luces, y me pidió que subiera a su casa, y entonces, como si me estuviera entregando un diamante de 200 kilates, puso la figurita en mis manos.

A mí esas cosas de religión, de santos y de mártires, como que ni fú ni fa, así que le di las gracias desencantada, pensando que mejor podría haberme regalado otra cosa, y cuando bajé a mi casa, relegué el detalle encima de mi mesita de noche, junto a un montón de trastos que siempre acumulaba, sin ton ni son.

Esa noche, me desvelé, y me di el susto de mi vida al ver la extraña luz blanco-verdosa, que emanaba misteriosamente de la figura. Me pareció algo mágico, inexplicable, fabuloso. La figurita se quedó siempre al lado de la lámpara, ocupando un espacio privilegiado, y día tras día, yo tenía la impresión que la intensidad de la luz variaba según las cosas fueran a ir bien o mal. Así que se convirtió en mi amuleto, mi placebo. La llevé encima en los graves y difíciles momentos: exámenes, visitas a médicos, la operación de  anginas, la casi operación de apendicitis, en esas tensas salidas al cine con el primer niño, sin la pandilla, etc.

Fue un chasco descubrir que su luminosidad tenía que ver con el hecho de que estaba fabricada de un plástico fosforescente, y que su intensidad nada tenía que ver con mi buena o mala estrella, si no con la cantidad de luz que le hubiese dado directamente al plástico. Pero pese a ello, aún la conservo, después de cuarenta años. La pobre figurita está rota y ya no brilla. Pero cada vez que la encuentro, en el fondo del cajón, recupera por unos instantes, el efecto que tenía en mí de pequeña: tener algo fantástico, que me contagiaba por contacto, su brillo.

 

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Terremotos particulares

Terremotos hay muchos; los que se miden por la Escala de Richter, y que vosotros habéis mencionado. Dramáticos, injustos, terroríficos e incomprrensibles, y también están otros terremotos más íntimos, que te hacen temblar el corazón y que también te dejan roto.

La identidad entre uno u otro radica en la pérdida. Pero no de lo material, sino de las personas a las que amas: llevo más de tres meses perdiendo poco a poco a alguien a quien adoro.  

Y , lo lamento, pero no tengo nada más que decir sobre los terremotos.

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Vaya tema…

En los últimos estertores de la semana y después de que, como siempre, hayan ustedes tocado todos los palos, me encuentro a las 23:30 horas del día 9 de enero, noche fría donde las haya, frente al ordenador, dándole vueltas al temita porque me toca publicar en domingo.  e barajado muchas opciones, pero nada, no, que no me convenzo.

Ahora que me fijo, resulta que están dando en la tele una de las pelis de Harry Potter, y mira tú por donde, acabo de caer en que envidio vilmente a la Sra. J.K.Rowling, porque hay que tener genio o ingenio, para pasar de ser señora en paro cuidando a sus niños, a escritora consagrada con una serie sobre magos. Y yo que le contaba cuentos estupendos a mi hija, aquí sin vender una escoba.

Reconozco, que me leí todos los libros antes de dejárselos a la nana, y no era por “control parental”, es que me encanta lo complicado de la historia, y en esta peli, en concreto, lo del lenguaje parsel, lo de ser el fantasma de un recuerdo guardado en un diario, en fin, que ya he dicho que no sé de qué escribir, pero no quedará nada bien si os cuento la película ¿verdad?.

Pasemos del tema…mmmmm…..

Uff, ya ha pasado la media noche, ya estamos en el 10 de enero y yo sin post, sobre genio y figura. En fin, me rindo. Mañana será otro día, y el próximo tema, otro distinto.

¡Ah! Mañana se celebra un torneo oficial de scrabble, y si la autoridad y el tiempo lo permiten, acudiré a jugar. Ojalá me de un ataque de genio, a ver si por fin me convierto en una figura (y justo en este momento, a estas horas infames, me estoy partiendo de la risa, por semejante memez).

En fin, ya me disculparán.

(Creo que a esto lo llaman saltarse la “disciplina de partido”). 

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Santos e inocentes

por Xinax

El teléfono sonó a las once de la mañana. Era domingo, hacía un día espectacular para ser diciembre. La tranquilidad llegaba a su fin, era lo que tenía estar de guardia de asistencia a detenidos en Barcelona y , además, en fechas navideñas.

-Diga?

-La Sra. Xinax?

-Si, soy yo..

-Hola, llamo del turno de oficio, tiene una detenida en la comisaría de Via Laietana, la esperan a las 12.

-A ver, un momento, que voy a por un boli y me das los datos….

– ….

-Ya, dime…

-Se llama L.M, y está detenida por robo con fuerza e intimidación.

-Que ideal, para ser domingo. En fin, voy para allá. Gracias.

Su hermano, que pasaba a su lado, abrazado a su recién estrenado casco integral para su novísima moto mega gorda, le dijo: – Tienes que salir? Tienes que salir? Te llevo? Te llevo?….Ella debió ser más inteligente, y negarse. Esa evidente ansiedad en sus preguntas era indicio indiscutible de que, probablemente a los dos nanosegundos de estar sobre la moto, iba a arrepentirse de no haber llamado a un taxi.

Debidamente casquificada, y abrigada como el muñeco michelin, se subió en la moto. Y el kamikaze se lanzó a correr a mil por hora por la ronda del litoral, como si estuviera huyendo de una explosión nuclear. Ella pensó en darle un “cascazo” (sustituir por el más ortodoxo : cabezazo), pero luego pensó que si se provocaba un derrame cerebral era más probable que terminase volando, así que siguió, más que agarrada al asidero soldada a él.

Cuando llegaron a la puerta de la comisaría, su hermano le dijo:” te espero, te espero, y te llevo de nuevo a casa?”. Y sólo le faltaba el ladrido, parecía un chucho a punto de salir a recoger el palito del juego. Ahí ella estuvo hábil. No, no sabía cuanto iba a tardar, que se fuera él y si acaso ya le llamaría, y así hacía más viajes. Y se fue el chavalote, más feliz que una perdiz.

Subió las escaleras, después del control, y tras preguntar a qué planta tenía que ir.

-Buenas, soy Xinax, tengo una detenida…

-Si, me dice el nombre…

-Sra. L.M,

-Ahmmmmmmm, si… vaya, vaya le ha tocado a usted… un momento, que voy a avisar al compañero, enseguida le traemos a la detenida…

Ella seguía sin estar muy despejada, esa forma de mirarla y ese “le ha tocado a usted” eran unas buenas pistas, pero sus neuronas seguían tiritando aferradas  a las paredes de su cráneo después del viajecito en moto, así que lo dejó estar y se fue hacia un banco, sacando el paquete de tabaco, encendió un cigarrito dispuesta a esperar, que eso si era lo habitual.

A los cinco minutos llegaron tres policías: uno custodiaba a una señora de unos 80 años, a la que llevaba dulcemente del brazo, era una ancianita de aspecto tranquilo y bonachón, toda vestida de negro, delantal y zapatillas. Y los otros dos le precedían, buscando a alguien con mirada ansiosa. Se fijaron en ella, se aproximaron, saludando:

-Buenos días, es usted la abogada de la Sra. LM?

-si, cuando me la suben?

-Aquí la tiene -señalaban a la abuelita, y no dejaban de mirarla, esperando su reacción.

-Esta abuela?? Robo con fuerza? Intimidación?…vamos, hombre, no me toquen los cojones, que los santos inocentes es mañana….joderrrrrrrrrrr

Y no, no era una broma. Pero los polis se rieron de su cara y en su cara, durante el resto de la mañana y probablemente la del día siguiente que era un 28 de diciembre. Que casualidad.

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Blanca Navidad

Hay temas para el blog que me recuerdan cuando estaba en el colegio, y la “seño” nos mandaba una redacción como deberes para casa.

Mi redacción:

“Las vacaciones de Navidad empiezan en diciembre, y en ese mes suele hacer bastante frío. Las fechas más señaladas son el 24 y el 25, aunque dependiendo del sitio donde vivas, también lo es el 26. Como nosotros vivimos en la Comunidad Autónoma de Catalunya,  el 26 es fiesta. Sant Esteve. No sé, a estas alturas, porqué se celebra este santo y como la seño no me deja consultarlo en el google, seguiré con la duda.

El día 24 de diciembre es NOCHEBUENA, y me parece una chorrada de nombre. Supongo que lo eligieron porque suena bien, mejor que noche-previa-al-nacimiento, nochepre está bien, pero queda muy coloquial. La familia se reúne para cenar, pero lo más importante de ese día es el momento del “tió” para que cague. (Somos un pueblo particular, lo reconozco). Esta tradición consiste en cantarle una canción a un trozo de madera,  y dándole palos se pide que “cague regalos”. A mí me parece estupenda, mucho mejor que el moñeo ese de Papá Noel y los renos, pero como nos encanta tanto lo de fuera, y queda menos escatológico que lo de que “cague el Tió” pues allá que va todo dios, a celebrar al gordo de rojo.

El día de NAVIDAD se celebra el nacimiento del hijo de Dios, Jesús (Sito para los amigos, supongo). Siempre es el día 25 de diciembre, aunque los eruditos y listos del mundo dicen que no es ese día, porque el calendario judío y el nuestro, no tienen nada que ver, que sus meses son diferentes y los años ni te cuento. Pero como no lo entiendo, no sigo por aquí porque  me voy a liar.

Aquí lo más importante es la comida del medio día, se reúne toda la familia, y mi madre se vuelve loca haciendo sopa de “galets” y canelones. Cocina estupendamente. Los galets es una pasta en forma de caracola grande. Primero se hace un guiso de “escudella i carn d’olla” (se parece a un cocido, pero sin garbanzos, más o menos) y de ahí se saca el caldo para la sopa, al que se le echan los galets. Para más información google que te crió. Y después los canelones, que se hacen con la carne del guiso anterior. Lo suyo es que la gente coma canelones en Sant Esteve, pero mi madre pasa y los hace en Navidad. Y nos parece genial, mis hermanos y yo competimos a ver quién es capaz de calzarse más canelones, siempre gana mi hermano. Un asco. El año pasado ganó con 16 canelones, y encima ni está gordo.  

A mí la Nochebuena y la Navidad no me molan mucho, porque como cómo una bestia parda, me aburre estar en la mesa tanto rato, que la familia te besuquee y te achuche cada dos por tres, y encima oír a mis tíos destripar los villancicos. Prefiero de lejos el día de los Reyes Magos, pero esta redacción no va de eso.

Fin.”

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