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Esperanzas

No siempre nuestras esperanzas se centran en aquellas cosas que no podemos conseguir, aunque si nos preguntas a todos… seguro que apoyamos las esperanzas de:

1.- Un mundo sin guerras.

2.- Vencer (o sea eliminar) el dolor y la muerte.

3.- Salud, bienestar y libertad para toda la gente.

Pero lamentablemente eso son cosas que, por muy deseables que sean, no pasan de ser una vana esperanza. Nos guste o no la muerte es la señora del mundo y todos acabaremos allí. En cuanto al camino y al como… debemos recordar que en múltiples ocasiones somos los propios humanos los que causamos la desgracia al prójimo, sea por acción, unos pocos, o por omisión, la gran mayoría.

Era otro mi ánimo cuando propuse este tema para el blog, pero la información, como malamente nuestro parlamento ha lamentado, “profusamente difundida” de la muerte de Orlando Zapata Tamayo ha cambiado mi ánimo.

Uno tiene la esperanza, ante la noticia de una huelga de hambre, que servirá para mover las conciencias de los malvados y liberar a los oprimidos, cuando, como en este caso, es realizada por un hombre injustamente perseguido, o simplemente espera que el huelguista se muera, como el pasado caso de Ignacio Dejuana Chaos. Pero nuestras esperanzas se ven una y otra vez frustradas, pues ante un opresor fuerte es un medio inútil, que finaliza con la muerte de un hombre bueno sin conseguir nada, pues nada ha conseguido, pese a que ahora esperemos que sirva de revulsivo. Mientras que cuando es realizada por el inicuo, falaz y asesino, frente a un gobierno débil o un pueblo horrado, tiene como efecto que este se salga con la suya, como lamentablemente hemos visto o que el gobierno se vea desprestigiado, como pasó en el caso de los gobiernos británicos, frente a su opinión publica.

Nuevamente nuestras esperanzas de un mundo mejor se ven lamentablemente frustradas.

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Lloraría de emoción al comprobar que, finalmente, lograban salvarse

O por lo menos eso espero que ocurra de aquí a unos pocos miles de años cuando se haya garantizado nuestra supervivencia.

A veces pienso en el planeta Tierra como un gran campo experimental de especies, donde inteligencias superiores, dioses o, simplemente, jugadores, cultivan las semillas y apuestan por el desarrollo del ser vivo creado.

Hace algunos millones de años se apostó por la fuerza, y se cultivaron pequeños reptiles que crecieron y se expandieron por todo el mundo en forma de dinosaurios… el experimento falló, después de muchísimo tiempo se demostró que la fuerza no era el camino para la supervivencia eterna, no consiguieron sobrevivir a un simple meteorito…

Alguien entonces pensó en cultivar algo diferente, algo más inteligente, y creó al ser humano. Por desgracia parece que esta vez ni siquiera pasará del primer millón de años, lo que puede demostrar que la inteligencia fue peor idea que la fuerza… quizá sí sobrevivamos a un meteorito, pero no sin antes destruirnos entre nosotros.

Mientras tanto, los tipos que plantaron las semillas de las cucarachas, moscas o tiburones continúan riendo al ver como sus compañeros se equivocan constantemente.

M – Chapinita – Activo

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Ese periodista era su padre

Vivió los últimos años informando, trabajando con la necesidad, más que obsesión, de hacer entender a la humanidad que los papeles estaban invertidos.

Mientras la Tierra se defendía eliminando la capa de ozono y contaminando el agua que mantenía vivo el virus de la humanidad, él intentaba conseguir el perdón del planeta.. un perdón que nunca llegaría.

Miles de criticadas pancartas intentaban salvar al planeta mientras la redonda madre continuaba el trabajo de eliminar tan peligrosa especie de su superficie.

Primero fueron los ríos, después los lagos, los mares… el Sol dejó de ser un amigo y la noche perdió el romanticismo. Síntomas que parece que sólo eran percibidos por quienes muchos consideraban casi un Dios, el dios de la información.

Ahora, algunos años después de terminar con su trabajo, la Tierra comenzó a arrepentirse. Echaba de menos el ruido de esa bacteria llamada humanidad, sentía falta de las pequeñas explosiones que devastaron continentes, nada comparado con los grandes impactos de asteroides del pasado.

La Tierra no estaba sola… millones de seres vivos continuaban jugando entre sus sombras, mucho más resistentes a las nuevas condiciones climáticas que los frágiles hombres. Una compañía que ayudaba a olvidar que había matado a su padre, al gran periodista de la humanidad, al único que había entendido que ella no era la víctima.

M – Chapinita – Activo

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