Archivo de la etiqueta: odio

Odié a mi padre por hacerme matarlo

Odié a mi padre por hacerme matarlo, aquel sueño de infancia que se convirtió en la peor de las pesadillas. No pudo comprender que los sueños son de cada uno y que cada uno debe ser quien decide el camino que debe trazar para cumplirlos. Pero no, insistió una y otra vez en que la única manera de alcanzar el sueño era a su manera y convirtió mi camino hacia la ilusión en una pesadilla.

Odié a la gente que critica la red y solo ve la parte negativa. Todo en esta vida tiene sus pros y sus contras. Y la red no es una excepción, es capaz de lo más increíble y de lo peor. Pero como casi todo. Piensa en el dinero. Poca gente hay que rechace de pleno acceso a una cantidad grande de dinero. Y al igual que la red después pueden utilizarlo para bondades o no, para alimentar a un niño o para contratar a un mercenario.

Odié a la gente que no respeta el gusto de los demás y que solo considera la música animada y con ritmo como la única posibilidad para bailar y divertirse. No saben que una canción con una melodía humilde y una letra profunda y adaptable puede conseguir el mayor de los éxtasis.

Odié a la gente que razona siempre posicionada. Buscan el argumento más cercano para defender su ideología de vida cuando a lo mejor, y solo a lo mejor, lo que falla a veces es la propia ideología.

Odié los arrebatos que me hacen barajar ideas dispares en mi cabeza, repartiéndolas en cartas blogueras que ni yo mismo entiendo pero que alivian mi odio y provocan que una vez escrito un texto ahora solo tenga amor para el resto del día.

5 comentarios

Archivado bajo Codeblue_

Puso rumbo a la isla

Así se llamaba aquel local de ambiente a las afueras de la ciudad,  esa, en la que se había hubicado tras haber dejado  una vida desastrosa junto a aquella mujer que le había absorbido todo su ser hasta que no pudo mas.

Ahora era otra persona diferente. Ya no había nadie que pudiera decidir por él. Era libre y podía hacer lo que quisiera, sin dar explicaciones a nadie.

Abrió la puerta y sus ojos de inmediato se acostumbraron a las luces ténues de burdel. Tras cruzar el estrecho pasillo y sin pararse , se encaminó hacia la barra.

CLUB, BURDEL, CASA DE CITAS

Detrás del mostrador, el barman lo miró con desconfianza, y se acercó a él, que ya se había sentado en uno de esos taburetes giratorios tan incómodos, y le preguntó:

-¿Qué te sirvo amigo?…

Depués de pensar durante unos segundos, con la mano tapándose la cara como queriendo ocultar algo, cosa que incomodó al barman, le contestó:

-Sírveme un whisky de malta, doble.

-¡Marchando!, dijo el barman con un tono mas jovial.

La música que sonaba de fondo le ayudó a relajarse mientras saboreaba su cara consumición. Aún no había dado ni dos sorbos y enseguida se le acercó una chica que se sentó a su lado.

BURDEL, PROSTITUTA, PUTA

Era de tez morena, pelo largo liso, delgada, con pechos prominentes que se adivinaban por el gran escote que llevaba, de ojos oscuros dulces y picarones. De la cintura para abajo casi iba desnuda, solo llevaba un tanga y pensó si no tendría frío, porque en la calle no se paraba. Ella le puso la mano en su pierna, y le instó a invitarla a una copa. Esbozó una sonrisa y con un gesto de sus dedos, llamó al barman, que ya traía la bebida de la señorita.

Con acento brasileño le preguntó:

-Cariño , ¿Quieres pasar un buen rato conmigo, guapo?, te haré gozar como ninguna mujer lo ha echo mi amor.

Esta vez no se lo pensó demasiado, al fin y al cabo a eso había ido.

-Vale muñeca, vamos te sigo.

Subieron las escaleras que daban a las habitaciones. Ella iba delante pavoneándose y sonriendo. El no dejaba de mirarle el trasero, estaba sintiendo un deseo inusitado.

burdel, prostituta, puta

Llegaron a la habitación. No se percató de lo cutre que era hasta que se recostó en aquel colchón tan incómodo y con mantas rugosas. La mujer entró en el baño mientras le mandaba un giño amoroso con sus labios carnosos. Desde el otro lado de la puerta, se escuchó como le pedía que se  desnudara, pero él hizo caso omiso.

De repente salió del baño como su madre la había traído al mundo y se dirigió con prontitud hacía la cama abalanzándose sobre su cuerpo.

Entonces la apartó bruscamente y le dijo:

-Lo siento, no puedo hacerlo…tengo que contarle a alguién lo que he hecho, ya no puedo mas.

-¡Pero!, ¿Qué  has hecho mi amor?. Contestó ella extrañada.

He matado a mi mujer.

 

Próximo turno para: Y – Yuyis – activo

7 comentarios

Archivado bajo Z - Gorio

Me pregunto si Codeblue lo hizo aposta

Realmente, no sé si Codeblue lo hizo aposta o no, no estoy dentro de su cabeza, es algo parecido a lo que le pasó a mi amigo Tomás hace un par de meses, resulta que tiene un hermano de “moral distraída”, por decirlo de una manera suave, mi amigo es un trabajador incansable y tenía un coche que le daba más problemas que otra cosa y por su trabajo tenía que comprar uno nuevo, después de mucho esfuerzo logró comprarse un coche, había estado ahorrando durante mucho, mucho tiempo para poder dar la entrada de ese coche, estaba como loco con el coche, ya que el viejo se pasaba más tiempo en el taller de reparaciones que en la carretera. Su hermano Nando, sin embargo es todo lo contrario, no trabaja, ni busca trabajo y vive de lo que pilla haciendo sus trapicheos, la familia ya no sabe qué hacer con él. Hasta hace poco vivía de la caridad de sus hermanos y de su madre, una mujer viuda con una pensión de “risa” a la que le sacaba todo lo que podía. Un buen día los hermanos viendo que éste no hacía nada por salir de su estado, le cantaron las cuarenta y lo pusieron de patitas en la calle, y ahí empezó su pesadilla, el hermano se fue de casa de su madre y por un tiempo no volvieron a saber de él.
Pero, hace unos dos meses, domingo para más señas, mi amigo se levantó como siempre, temprano, y se dispuso a ir a ver a su madre, como cada domingo y después se iría a dar una vuelta con los amigos, pero Tomás se llevó la sorpresa de su vida, su coche no estaba en la plazoleta donde la noche anterior lo había aparcado, mi amigo cada vez se iba poniendo más y más nervioso, al cabo de un rato decidió dar parte a la policía, rellenó un largo formulario, matrícula, color, modelo etc. sólo le dijeron que hoy en día es algo corriente y que era cuestión de esperar. Mi amigo desolado se fue a casa de su madre, intentando que no se le notara el disgusto que llevaba para que la madre no se preocupara, allí pasó un rato y se despidió de ella. Con la pesadumbre que tenía encima se le acabaron los planes del domingo, sus amigos y él recorrieron todo el pueblo y los alrededores, pero nada, el coche no aparecía. Volvieron a casa de Tomás cerca de las 10 de la noche y se quedaron un rato más haciéndole compañía.

Atracos con alunizaje

Atracos con alunizaje

A eso de las 11,45 de la noche sonó el teléfono y Tomás se precipitó hacia él, algo le decía que eran noticias de su flamante coche, efectivamente, era una voz que le decía que se presentara en comisaría lo antes posible que había noticias de su coche. Raudo y veloz sus amigos lo llevaron a la comisaría, una vez allí una agente le comentó que la noche anterior habían atracado una joyería en el pueblo de al lado por el método del alunizaje y que el coche usado era el suyo, al parecer unas cámaras de la misma avenida habían captado toda la operación y que necesitaban su colaboración, por si reconocía a alguien. A Tomás casi le da algo, con la cara blanca y casi sin querer mirar la grabación que le presentaron se le hizo un nudo en la garganta, efectivamente, era su coche y lo peor de todo iban tres tipos y uno de ellos era Nando, Tomás no daba crédito a lo que veía, su propio hermano había robado su coche y lo había utilizado para un atraco. Sus amigos, estaban mudos, expectantes, sin pronunciar palabra hasta ver qué decía Tomás. En la sala se hizo un silencio que se oía el corazón de mi amigo palpitando, eso duró unos interminables segundos, hasta que al fin, bajando la cabeza y llorando como un niño, dijo a media voz, sí es mi coche y es mi hermano y dos de sus amigos, la agente no lo oyó y le dijo ¿puede repetir? y Tomás ahora ya más alto y más cabreado dijo: – ¡Sí, es mi coche y es mi hermano y sus amigos! Y se cayó derrumbado y llorando. Le tomaron declaración y mientras los agentes hacían las diligencias pertinentes, hablaban entre ellos – ¡pobre chaval! ¿puede un hermano odiar tanto a otro para hacerle esto?

Próximo turno para: F – Saralm – Activo

10 comentarios

Archivado bajo Sandra