Archivo de la etiqueta: familia

Post del día de Navidad, je…

Tenía varias ideas en la cabeza para este post, cosa que por suerte, suele ocurrirme. La que más me gustaba era aquella en la que versionaba “Cuento de Navidad” y los espíritus de las Navidades pasadas, presentes y futuras visitaban a Sito… para convencerlo de que nos diese una cesta de navidad, je. Sin embargo, tras leer todos vuestros post, he decidido pasar de la ficción y escribir un post hablando de por qué me gusta la Navidad… con lo cual, aquellos que no sois fans de estas fechas casi es mejor que dejeis de leer 😀

MOTIVOS POR LOS QUE ME GUSTA LA NAVIDAD (el orden no va en relación a la importancia):

1º/ Por la ilusión de los niños. Porque todavía sigue aquí esa niña que cree en la magia. Esa niña que sonríe feliz cuandos en sus ojos se reflejan las luces de los adornos navideños. Esa niña que tararea villancicos… El otro dia, en mi estudio de pintura, viví un momento precioso al final del cual todos acabamos partiéndonos de risa. La cosa comenzó con una de mis alumnas pequeñas, de 5 años… dijo que había aprendido un nuevo villancico y de ese villancico solo sabía el comienzo “Campana sobre campana” y cantó el comienzo, yo la acompañé y poco a poco las voces comenzaron a sumarse hasta que todos los alumnos, también adultos, y yo, acabamos cantando el villancico. Cuando finalizamos se me escapó un comentario: “esto ya parece una película musical“… y todos acabamos riendonos a carcajadas. Pero la verdad es que fue un momento precioso, digno de la Navidad.

Otro momento típico de mis navidades es aquel en que algún alumno “sabidillo” de 9 ó 10 años le dice a los pequeños que ni Papa Nöel ni los Reyes Magos existen. Y ahí salta la Sonvak que defiende apasionadamente cualquier causa que le parezca adecuada, y desde luego, mantener la ilusión de los peques es la mejor de las causas, con lo cual acabo dando un discurso que gira alrededor de que el creer no se hace con la cabeza sino con el corazón, y que si uno en su corazón siente que Papa Nöel existe (o SSMM los Reyes Magos) pues entonces así es. Y lo finalizo diciendo que desde luego yo sí creo en Papa Nöel y los Reyes Magos, con una cara muy seria, je. Al final, el alumno “sabidillo” se queda dudando de sus propias palabras o incluso cediendo, y los peques con su ilusión intacta. Y yo me siento bien y con la misión cumplida.

2º/ Los adornos navideños: me encantaaaaaaaan, porque sino la Navidad no parecería tal. La ambientación siempre es importante. Eso sí, a poder ser, con cierto gusto.

3º/ Las sonrisas de la gente. Están ahí todo el año, pero en Navidad parecen intensificarse.

4º/ ¿Espíritu consumista?. Odio ir de compras y sin embargo me entusiasmo buscando el regalo perfecto para cada persona, poniendo todo el cariño en el empeño. No es que sea tarea fácil pues hay que adecuarla al bolsillo, pero aún así vale la pena.

5º/ La lotería… Lo curioso es que no suelo jugar, pero me encanta oir su retransmisión el día 22 y pensar en la cantidad de gente que se sentirá aliviada económicamente.

6º/ Compartir estas fechas con la familia. Eso me colma el corazón. Soy persona de visitar todas las semanas a la familia, para mi lo más importante, y en esta época del año es como si festejara la existencia de mi familia, como si diera gracias especialmente por tenerlos ahí. También es cierto que las ausencias se sienten más presentes de lo habitual y que hay momentos en que los ojos se te empañan por la triste emoción. Pero me siento a la mesa, los contemplo a todos, añoro a los que no puedo contemplar, y me siento rebosante de amor hacia ellos, mi familia, y doy gracias.

CONCLUSIÓN: Seguro se me quedan cosas en el tintero, pero para mi la Navidad es una tradición digna de ser conservada. Son unas fechas de agradecimiento, de amor y de magia. Unas fechas de buenos sentimientos.

Así que hoy es viernes, 25 de diciembre y con una sonrisa en la cara y mucho cariño yo os deseo FELIZ NAVIDAD!!! 😀

8 comentarios

Archivado bajo Sonvak_

Hacía eso, vivir!

Hacía eso, vivir, disfrutar en la medida de lo posible, pelearse con el día a día, tener su vida llena de amigos y formar parte de una familia muy unida, una familia que se vió rota aquel fatídico miércoles, 21 de abril del 2004.

Había llegado ya al trabajo, un trabajo en el que había comenzado hacía apenas tres días, pero por alguna causa misteriosa, cogió el coche y enfiló hacia Porriño otra vez. Y el destino se lo llevó… parece ser que perdió el conocimiento mientras conducía y su coche se metió bajo un camión que circulaba en dirección contraria.

Recuerdo ese día con todo detalle, incluso las horas anteriores a que me dieran el golpe más duro de mi vida. Mi hermano Claudi llamó al que por aquel entonces era mi pareja… me dijeron que Carlos había tenido un accidente y que estaba muy grave. Sin embargo al momento comencé a llorar… sabía que Carlos había muerto, deseaba con toda el alma que no fuese así, pero lo sabía.

Cuando llegué a casa de mis padres, estaba solo mi padre… mi madre había ido a casa de su hermana de visita. Yo no sabía que decir, no sabía si mi padre ya lo sabía. Al poco llegó mi hermana Patri… tampoco parecía saber el alcance de la tragedia. Yo lo tenía claro, pues sino todos estaríamos esperando en la sala de algún hospital.

Y por dentro, no dejaba de rogar que aquello fuese una pesadilla, no dejaba de esperar que en cualquier momento Carlos apareciese por la puerta. Cuando llegó a casa mi hermano Claudi con mi madre, la magnitud del dolor de ella me impuso cierta calma a mi para intentar ayudarla en la medida de lo posible. Su hijo, su adorado hijo, mi adorado hermano, ese hijo con el que más unida estaba en aquel momento de la vida… se había ido, con apenas 31 años recien cumplidos.

El accidente salió publicado en el periódico al día siguiente, con fotografía incluida. Nunca he visto ese artículo, nunca he querido verlo. Oía a la gente hablar de la fotografía en el velatorio, de como había quedado el coche… y yo pensaba “no se dan cuenta de que no necesito detalles“… “no se dan cuenta de que el dolor ya es demasiado como para que me den pormenores“…

Mi hermano Carlos fue incinerado y se me quedó clavada en el alma la imagen de mi madre abrazada a la urna que guarda sus cenizas, caminando hacia el coche al igual que muñeca rota por la desesperación.

Al día siguiente aparecía en el periódico una esquela dedicada a Carlos por parte de la enorme cantidad de amigos que tenía… pues así de especial era él. Iba por la vida dejando huella.

carlos2exppno

Recuerdo que desde ya muy pequeñito traía a las niñas, y no tan niñas, loquitas por él. Y no era solo por su físico, era también por su especial forma de ser. Presumía de mi, su hermana mayor,  ante sus amigos y esa admiración era el mejor de los regalos. Yo también presumía de él. Somos, pues no puedo decir éramos, cinco hermanos que formaban una piña, siempre bien avenidos, siempre defendiéndonos unos a otros, siempre muy unidos… la familia ideal.

Han pasado cuatro años y medio desde que él ya no está. Este febrero cumpliría 36 años. Todavía me siento enfadada y con ganas de gritar de dolor… a veces es pura desesperación la que siento. A veces sueño con él, maravillosos sueños en los que puedo abrazarlo, en los que puedo decirle lo mucho que lo quiero, en los que es como si él volviese a vivir.

Todos los días está en mi pensamiento, en mi corazón, guardado como el mayor de los tesoros, viviendo sin vivir. Todos los días se los dedico, pues no podría ser de otra manera.

Y este post es para ti Carlos, donde quiera que estés, pero siempre conmigo sino en presencia sí con toda mi alma. TE QUIERO, HERMANITO!!!.

O – Aspective – Activo

11 comentarios

Archivado bajo Sonvak_