Archivo mensual: abril 2010

Lo que se llega a escribir…

La vaca Paca

estaba pastando

cuando el toro Pepe

se le acercó paseando.

***

El toro Pepe

a la Paca contemplaba

y sentía como en su pecho

su corazón se aceleraba.

***

Aquel cuerpo tan rotundo,

aquella piel aterciopelada,

aquella forma sensual de pastar,

aquella promesa en su mirada.

***

La vaca Paca

se sintió observada,

paró de pastar…

y levantó la mirada.

***

Lo vió allí plantado

mirándola fijamente,

aquel toro tan gallardo

de respirar vehemente.

***

El corazón del toro

emprendió vuelo,

diciéndose a si mismo

“para mi yo te quiero”.

***

Desde entonces,

al lado de la laguna,

un toro enamorado

le canta a la luna…

***

NOTA: Lo que acaba escribiendo uno cuando no tiene ni idea de qué escribir, jajajajajajajajajaja.

SONVAK

10 comentarios

Archivado bajo Sonvak_, Uncategorized

La vaca Paca, el toro Pedro y la mosca Julián

Amanecía una mañana preciosa en el campo. La hierba todavía conservaba las cristalinas y vidriosas gotas del rocío de la noche anterior y el sol asomaba tras la colina y comenzaba a iluminar todos los recodos rurales. Tranquilamente la vaca Paca (Paca a partir de ahora) avanzaba junto a sus compañeras tras haber madrugado para vaciar sus ubres a manos de su experto amo el granjero Eros. Como todos los días cumplían con la rutina y se dirigían hacia los ricos pastos colindantes con un criadero de toros de lidia, es decir, toros de raza que nacían para morir en las plazas a mano de grandes toreros o no tanto. La zona estaba limitada por unas altas vallas y junto a una de ellas era el lugar preferido por Paca para pastar, pues allí la hierba crecía alta y reluciente y era un manjar al que no podía resistirse. Hacía ya algún tiempo, cada vez que Paca se disponía a comer, se le acercaba hasta el límite de la valla el toro Pedro (Pedro a partir de ahora) y conversando se habían hecho muy buenos amigos. A este dúo amistoso se había unido también la inseparable mosca Julián (Julián a partir de ahora), que era una asidua de las orejas y el rabo de Paca y siempre revoloteaba con alegría y ligereza alrededor de ella. Hubo un día que el granjero Eros había decidido echar una cabezadita al pie de un árbol muy cercano al lugar donde habitualmente se reunían y charlaban Paca, Pedro y Julián. Y ese día el diálogo que escuchó le hizo pensar y se quedó admirado de los diferentes puntos de vista que tenía cada animal.

Antes de explicar el razonamiento de cada animal os explicaré que la conversación de ese día giraba en torno a lo que los respectivos padres de los tres animales les habían contado sobre su futuro. Y la primera que habló fue Paca y esto fue lo que dijo:

Paca: – Mis padres me explicaron que mi granjero me va a cuidar y mimar toda mi vida, y que me quiere y me valora mucho porque obtiene una leche muy rica de mi. Y que cuando sea mayor me llevará a un sitio en donde sabrán que hacer conmigo para que pase a mejor vida sin dolor y mi carne será aprovechada por toda su familia. Creo que es una justa recompensa por haberme cuidado y haberme dado una vida tan feliz y tranquila.

Entonces oyó como el toro decía:

Pedro: – Mi amo me entrena y me cría para sacar toda mi raza y nobleza. Y me hará sentir un animal muy poderoso y conseguirá que me sienta orgulloso de mi bravura, pero realmente mi destino final será una tortura para el disfrute de los humanos, en el que me torturarán primero con una especie de lanza, con el objetivo de que me haga daño en el pescuezo y me resulte complicado levantar la cabeza y por tanto mis hermosos cuernos. Luego me clavarán unas banderillas, tres pares como mínimo, cuyas puntas son diseñadas para que me desgarren por dentro y no se desprendan ni a la de tres. Finalmente saldrá un llamado torero al que también le llaman maestro (no sé por qué, porque enseñar no enseña nada) y se aprovechará de mi fascinación por el rojo intentando marearme para que vaya de un lado a otro y pierda cada vez más mi poder físico, para que cuando por fin esté agotado y malherido, acabar conmigo de un espadazo en todo el lomo. Así una y otra vez hasta que acierte y consiga matarme. Pero somos tan fuertes y tan bravos y luchamos tanto por nuestra existencia que pocas veces lo consiguen, así que recurren a la más espeluznante de las torturas, el estoque, un arma cruelmente diseñada para desnucarme y pierda mi existencia definitivamente. Y si tampoco es efectivo realizan la misma tarea con una especie de puñal y luego aun encima a veces me cortan las orejas y el rabo como trofeo, qué poca vergüenza y dignidad me espera. Lo único que me consuela y anima es que muchos de los humanos no están a favor de esta crueldad y luchan por nuestros derechos y porque no pasemos semejante sufrimiento. Mis padres han visto como algunos los miraban a los ojos mientras agonizaban y sentían una pena inmensa y una tristeza que provocaba el llanto. Todas mis esperanzas están puestas en ellos.

El granjero conmovido dejó escapar una lágrima y enseguida se dispuso a escuchar muy interesado a Julián:

Julián: – Yo prefiero no pensar en lo que me han contado. De hecho gracias a Dios que estoy en el campo porque si fuese una mosca urbana no tendría tiempo ni para pensarlo y debería estar alerta todo el día. A mi lo que me espera es un manotazo sin miramientos, posiblemente que luego me pisen, escupan e incluso me insulten al tiempo que exclamen “joder!!!! con la puta mosca”. Y nadie se va a parar a pensar si he sufrido, si mis ojitos muestran el terror con el que vivo o la agonía con la que normalmente muero, porque aunque soy muy pequeñita tengo mucha resistencia y normalmente estos endiablados humanos no aciertan a matarme de un manotazo y me dejan tirada en el suelo agonizando esperando que un ave venga y me rapiñe o algo grande me pise y acabe definitivamente conmigo.

El granjero alucinado pensó, y que dirían todos aquellos que defienden fervientemente a los toros y mejor aún, qué harían si se les posa una mosca o un tábano en la piel? es que no son animales? es que la regla es que si molesta la puedo matar y si da pena no?

8 comentarios

Archivado bajo Codeblue_

Discurso de una autoridad pública de un país importante en un futuro incierto

Quizás sea trampa, pero no se me ocurrió nada más, era un poco extraño el tema…

En un futuro incierto, en una conferencia de prensa de un gobierno de algún país que en ese tiempo es importante.

-Ciudadanos de todo el mundo, autoridades de los países, habitantes ilegales: me encuentro aquí en representación del país más poderoso del mundo y cuyo nombre es tan obvio que ni siquiera voy a gastar saliva en mencionarlo, a pesar de que he gastado mucha más en decirles esta larga excusa. Estamos aquí para comunicarles un descubrimiento científico que nuestra élite intelectual ha realizado en los últimos días.

“Como muchos sabrán, el funcionamiento de la cabeza humana y como esta es capaz de pensar de la forma que lo hace, es un misterio que no ha podido ser esclarecido del todo. A pesar de que con el tiempo hemos podido hacer avances, al punto de que ahora podemos introducir pensamientos en las cabe… (corte de sonido, pantalla en negro, vuelve en un momento) hemos podido hacer avances, decía, todavía nos queda un mundo entero por avanzar en este campo.

“Por razones netamente científicas y por ningún motivo bélicas o económicas, hemos destinado gran parte de nuestros fondos destinados a la ciencia a esclarecer estos misterios, pues hay teóricos que sostienen que, de liberar un poco más la tremenda capacidad de nuestras mentes y utilizar algo más que la pequeña porción que utilizamos de nuestros cerebros, podremos hacer cosas que hasta ahora solo nos parecen magia. Así, hemos esperado avances que, si bien han tardado en llegar, por la complejidad que significa estudiar el pensamiento, no nos cabe duda arribarán algún día a revolucionar la ciencia.

“Y el primer avance que no envuelve la manipulación mental ni el lavado de cere… (otro corte, pantalla en negro, aparece el locutor sobándose la cabeza) Disculpen por los problemas de señal. Como decía anteriormente, el primer avance que nuestros científicos nos han entregado desde que empezaron su investigación ha llegado a nuestras manos dentro de la semana pasada, y hemos decidido revelarlo hoy día. Guarda relación con la memoria.

“Hemos conseguido ampliar la capacidad de recordar de una persona en cantidades que no tienen mínimos ni máximos, lo cual amplía la capacidad de recolectar eventos o situaciones, y además acelera y facilita la asimilación de datos que desean ser archivados.

“Sin embargo, la mejora de esta capacidad implica ciertos efectos secundarios que todavía no hemos sido capaces de neutralizar. A pesar de que no son de gravedad, nos hemos sentido moralmente obligados por nuestra tremenda consciencia social y preocupación por los ciudadanos, de darla a conocer.

“Los efectos secundarios menores e insignificantes que encontramos son: paraplejía en varias partes del cuerpo, pérdida de la capacidad de movimiento ocular, es decir, de los ojos, incapacidad de sonarse la nariz y una poco notoria caída del cabello en la parte de las patillas, además de una disminución en la capacidad de comunicarse oralmente con otros seres vivos.

“Lamentablemente, en el nombre de la ciencia, nos vimos obligados a obviar estas poco relevantes consecuencias y hacer caso omiso de los derechos humanos que nuestro propio país se encarga de fiscalizar, para experimentar en los prisioneros que nuestro país alberga en cárceles subterráneas ilegales estos descubrimientos (nuevo corte, más prolongado; el locutor aparece despeinado, un ojo más rojo que el otro y la corbata chueca). Lamento las nuevas interrupciones. Como iba diciendo, nuestra tremenda noción y consideración por todo lo que respecta a los derechos humanos no nos ha permitido probar esto en humanos, aunque si podemos decir, casi con certeza, no con certeza absoluta porque, les reitero, no hemos probado nada de esto en humanos, que estos descubrimientos han sido plenamente ratificados.

“Se preguntarán ustedes cuál es la utilidad de todo esto. La respuesta es sencilla: se nos está acabando la materia prima de producción de discos duros, los libros ya no son rentables y ya no tenemos otras formas de almacenar información, por lo que en un futuro no muy lejano, no me cabe duda que serán ustedes y no nosotros los que obviarán los derechos humanos en su propio beneficio, cosa que nosotros, reitero para que quede claro, nunca hemos hecho.

“El detalle de toda esta investigación la pueden encontrar en nuestro fiel servidor Google, bajo el nombre de “La Vaca Paca”. Por su atención, muchas gracias.”

12 comentarios

Archivado bajo Alerion Finigor

Aquel pueblo

Hablan de la inocencia de la infancia. De esa inocencia que se refleja en la mirada de los niños. Supongo que cuando se refieren a este tema hablarán de los niños pequeños, de los muy pequeños.

Por lo que yo puedo recordar, cuando yo estaba en esa categoría previa a la adolescencia, la característica más distintiva, aquello por lo que se nos podría recordar sería la crueldad. Quizás crueldad con la intención no de ser malo, sino únicamente de divertirnos, pero crueldad finalmente.

Crecí en un pueblo de secano y cereal, de esos que están en medio de ninguna parte y tenían los mismos habitantes en invierno y durante el estío. Eso que se dio en llamar los veraneantes, eran una especie desconocida por aquellos lares. Éramos los que éramos, sin añadidos ni visitas. La escasa diversión procedía de todas las gamberradas que se nos ocurrían. Y por supuesto, todos los del pueblo tenían su mote, no precisamente amable.

Además del tonto, que era simplemente eso, “el Tonto”, estaba “el Cojonciano” llamado así porque era cojo y decían las malas lenguas que era por tener un testículo mucho más grande que el otro. “El Picharrota” del que se comentaba que le habían volado el pene en la guerra y por eso no tenía hijos. Su mujer, conocida como “la Famosa” porque debido posiblemente a las carencias de su marido, la conocía, en el sentido bíblico del término, todo el pueblo.

La huerta favorita para entrar a regalarnos con todo tipo de hortalizas y frutas era la del “Masca”, apócope del “más cabrón”, pues cuando te pillaba te azuzaba a los perros y si te cogía te propinaba una somanta de hostias de la que no te olvidabas, y en eso precisamente estaba el interés, en el riesgo. Y por supuesto, nada de quejarte a tu padre, porque si se enteraba, repetía la paliza, en plan educativo.

Estaban también “el Mono” (por su afición al anís), “la Gaseosa” (por su problema con la expulsión de gases) “la Puta” (la pobre se llamaba Purificación Tabernero y esas iniciales le jugaron una mala pasada) y tantos y tantos otros.

Sin embargo, nuestra favorita, aquella de la que estábamos todos enamorados era Francisca Romero: “La vaca Paca”. Era una joven al principio de la veintena, la más guapa del pueblo y que, evidentemente, destacaba por sus senos. Hablando en plata, y en el lenguaje que manejábamos en la época, tenía las tetas más gordas que jamás hubiéramos visto, o siquiera imaginado. El espiarla a través de los resquicios de las cortinas de su casa o de la ventana semiabierta en verano, era nuestro deporte preferido, al que jamás faltábamos si no era por causa de fuerza mayor. Teníamos perfectamente controlados sus horarios. Sabíamos cuando llenaba el barreño en la cocina para el baño semanal, cuando se desnudaba para acostarse, o cuando, en verano, se echaba una siesta a la hora de más calor.

En una época en que ver a una mujer desnuda era un imposible, las revistas de pornografía, o simplemente eróticas no sabíamos ni que existían y donde  todos los días a las doce de la mañana tocaban el ángelus y se rezaba el rosario después de comer en la mayoría de las casas, la existencia de la “vaca Paca” era lo mejor del mundo.

Nunca supimos si ella se percató de nuestra presencia y nos quería hacer ese regalo. O simplemente no le importaba o no se daba cuenta, pero nosotros, todos los días, a las horas previstas, allí estábamos, escondidos detrás de la valla limítrofe, mirando por los agujeros que habíamos practicado en el muro.

Lo mejor, el momento culminante era, sin dudarlo, el baño de los domingos. Desnuda, de pie, en aquel barreño de cinc, mojándose y restregándose el estropajo por todo el cuerpo… a veces si nos atrevíamos a asomarnos por encima de la valla, lográbamos verle el culo y el pelo del coño. Algo que te transportaba al paraiso. Por supuesto, con el tiempo, esas visiones provocaron las primeras masturbaciones en grupo, pero cada uno a los suyo, de todos nosotros. Realmente era un regalo del cielo.

Pero todo lo bueno se acaba. Un buen día, Francisca, la vaca, la de las tetas gordas, se casó con un piltrafilla de la capital y se fueron a vivir fuera del pueblo. Le odiamos con todas nuestras fuerzas y todas las maldiciones que sabíamos y las que nos inventamos, fueron hacia él, que nos había robado algo tan nuestro, tan propio, como a “la vaca Paca”.

Muchas poluciones nocturnas, e incluso hoy en día, muchos sueños húmedos, tuvieron y tienen como protagonistas esos pechos, esas tetas, como las que, estoy seguro, no existen otras en el mundo.

7 comentarios

Archivado bajo Aspective_

La Vaca Paca.

Lo siento, pero me lo habeis puesto a huevo….

Es que el tema tiene telita….

Sobran las palabras, ¿no?.

El privilegio de publicar los lunes, jajajajajajajajajajajaja!!!!

Gracias!!!!!!!!!!!!!!!!!

8 comentarios

Archivado bajo R - Gorio - Activo

Empotrados.

El cielo era negro y estrellado, con un brillo como nunca lo había visto.

–Señor los Ambilones nos persiguen de cerca –oí como alguien se dirigía a mi.

Un hombre, como de unos cincuenta años, portando un uniforme de color azul turquesa, con hombreras doradas y una gran cantidad de medallas. Contrastaba con los más sencillos uniformes de los demás ocupantes de la sala, llena de ordenadores, donde me hallaba.

–¿A qué distancia se hallan? –me escuché a mi mismo preguntar.

–Unos tres años luz.

Sentí la necesidad de decir “Tres años es tiempo de sobra” recordando las clases de física, pero luego pensé en mis lecturas y extrañamente pregunté:

–Y en términos de tiempos ¿Cuánto tardaran en estar aquí?

–Estimaciones sargento –pidió mi interlocutor dirigiéndose a uno de los hombres sentados en la consola.

–Unas tres horas, general –respondió este tras teclear algo en su terminal–, quizás cuatro si nos detectan parados y tratan de frenar.

–¿Y por qué estamos parados? –inquirí yo.

–Tenemos daños en la hiperimpulsión –contestó el general– que tardaremos en arreglar. Me temo que todo está perdido.

–¿Qué pasaría si la activamos ahora?

El general miró a una mujer y esta levantándose me explicó:

–No lo sabemos. Podría producirse una fuga, que contaminaría toda la sección de motores. Por eso están ahora aislados… pero también podría explotar la nave.

–Y ¿Qué harán los Ambilones cuando lleguen?

–Nos destruirán –afirmó el general– sin piedad. Dispondremos de apenas treinta segundos una vez disparen, si salen a una distancia normal para no ser afectados por nuestra masa.

–¿Desde que disparen o desde que veamos que disparen? –pregunté pensando que si disparan rayos de luz no los veríamos hasta que los tuviéramos encima.

–Desde que disparen, señor presidente –contestó la mujer–, pues hemos dispersado sondas.

–¿Por qué no saltamos ahora? –inquirí.

–Dado el riesgo… –empezó la mujer y cambio de tono viendo mi extrañeza– y dado también el hecho que somos la última nave humana, es necesario una orden vuestra para…

–¡Los Ambilones señor! –gritó uno de los solados que estaban cara a las pantallas.

Miré al cielo y allí estaban. Un punto luminoso que crecía, agrandándose, acercándose, hasta tender a cubrir toda la ventana, anunciando el inminente impacto…

-¡Levanta! ¡Levanta! –oí en la lejanía. Luego unas manos me zarandeaban. Me desperté. Estaba soñando. Me desperté y me vestí a toda prisa. Llegaba tarde al colegio… “¿iba aún al colegio?”, me preguntaba mientras me vestía.

Salí a la calle cogí mi bicicleta y me dispuse a correr por la carretera. Mientras pedaleaba pensaba “Que hago yo aquí, si mi madre siempre me lleva en coche.” Llegué a la curva y seguí recto, hacia el camión que de cara a mi venia…

Y me desperté con el corazón a cien, y más, mientras veía que no estaba en mi habitación. Mire a mi alrededor y vi que era la habitación del piso. Recordé. Estaba en Valencia, en un piso, para estar más cerca de la universidad. Miré el despertador y noté que aún era de madrugada.

“¿Me he despertado o estoy todavía durmiendo?”, pensé.

6 comentarios

Archivado bajo Lustorgan_

Chocolate con churros

Susana bajó del estrado muy lentamente y con sumo cuidado. No era para más pues, a la excesiva pendiente de la escalera, se unía la estrechez de los escasos cinco peldaños con los que ésta contaba. El vestido, comprado especialmente para la ocasión, tampoco se podía decir que fuese el más apropiado para ese menester aunque posteriormente, en la fiesta a la que todos concurrirían, era seguro que causaría sensación. El color negro siempre le había sentado muy bien y eso que, en esta ocasión, su madre discrepara de la elección. Perfectamente ceñido a todo su cuerpo, pues su figura así lo permitía, no contaba con ningún tirante. Es así como sus hombros quedaban totalmente al descubierto tomando comienzo, tan preciosa tela, en el inicio de sus modélicos senos que, a su vez, formaban soporte a tal elegante vestido. Mantuvo sus grandes dudas en el momento de elegir ente dos diseños diferentes pero, al final, por parecerle más juvenil se decidió por el que finalizaba con unos pequeños volantes. Quería compaginar, y a buen seguro que lo había conseguido, una línea sobria, elegante y estilizada con un final más vaporoso y que aportase a la prenda vivacidad, libertad y alegría, al igual que los vestidos de faralaes con su larga cola.

A su madre se le hacía bastante difícil encontrar el debido enfoque en todas y cada una de las múltiples fotografías que llevaba realizadas. No era culpa, ni de la máquina ni de sus inexpertas manos en la elección del zoom correcto. Todo lo contrario, la máquina funcionaba correctamente y, encima, era automática. Es así como, por fin, se dio cuenta que toda la culpa se encontraba en sus lagrimales pues sus ojos, de tanta emoción con la que disfrutaba, no paraban de llorar y de esparramar, cual mancha de tinta china sobre un papel, el rímel depositado en sus pestañas.

Susana era precedida, a la vez que perseguida, por otros muchos en similares circunstancias, aunque ellos sabían solventar esa papeleta de forma más práctica. Esbozaba una sonrisa acorde a la felicidad de su madre y, asido fuertemente a sus manos, se encontraba un pergamino delicadamente enrollado sujeto con un lazo rojo. A la finalización del acto todos cantaron el Gaudeamus Igitur.

Las horas de esa noche transcurrieron, de forma tan rápida, como si ninguna de ellas agotara sus reales sesenta minutos. Aún cuando en la gran mayoría, a pesar del maquillaje, las ojeras eran bien visibles consecuencia de muchos meses de esfuerzo, ninguno quería ser el primero en abandonar la fiesta. Fueron los churros y un chocolate caliente la causa por la que empezaron a tener en cuenta que la noche se había acabado dando inicio a un nuevo día.

Muchos meses más tarde Susana continuaba con unas ojeras, si cabe, de mayor tamaño a las de otra época.

–         Perdona, se te ha caído esto.

Quien se dirigía a Susana era un joven al que se le notaba en demasía que el traje que vestía no había sido utilizado en mucho tiempo. Precedía a Susana en la larga cola por la que llevaban varias horas esperando.

–         Te has quedado dormida un momento, aquí recostada en la pared. – Le dijo él, entregándole el documento. Tal y como lo tienes plastificado, debe ser muy importante para ti ¿verdad?.

–         Muchas gracias. Sinceramente yo así lo creo aunque empiezo a tener mis dudas-, le respondió ella.

La puerta se abrió tan solo un minuto después de las diez. Con apresuramiento, la mayor parte de los miembros de la cola se adentraron en una amplia sala en cuyo frente se disponían unas mesas, cada una de ellas numerada. Susana fue de las primeras en hacer frente a quien, al otro lado, ya la ocupaba. Lentamente, como si de rogar fuera, hizo entrega como tantas otras veces del documento plastificado a la que vez que, dirigiéndose a quién lo recogía, le suplicó lo leyese con atención pues seguro que, hoy sí, podría encontrar solución a su gran problema.

–         Lo siento de verdad, no tengo nada para ti. Te pongo el sello como señal que has venido. No olvides renovar la cartilla, pues ya casi no te quedan hojas.

El joven, situado de pie a la espalda de Susana, pudo leer las grandes letras del documento: Susana Mendoza Arlés, Doctora Cum Laude en Ingeniera Aeronáutica. Aún cuando ya era su turno se dirigió de nuevo a Susana.

-Por favor, espérame. Yo también tardaré muy poco y me gustaría que tomáramos juntos, para quitar el frío, un chocolate caliente con churros.

La cafetería se encontraba desbordada con tanta gente en su interior. Su dueño había acertado al instalar el negocio enfrente de la Oficina de Empleo.

JOSE MANUEL BELTRAN

9 comentarios

Archivado bajo José Manuel Beltrán

Soñando con el futuro

Basta que a uno le digan que tiene que escribir sobre sueños estúpidos para que los tenga… de hecho estoy esperando a ver si sueño con la vaca Paca y me inspira el post de la próxima semana, que la cosa está realmente chunguilla y me veo escribiendo versos para niños.

Pero sí… sé que a lo largo de mi vida he tenido sueños de lo más variopinto… sueños que uno no se explica como han ido a parar a su cabeza y se pregunta de qué pueden ser reflejo.

Hay pocos sueños que recuerde vívidamente y los pocos que son, la verdad es que no me parecen estúpidos, quizá porque en su momento acabaron significando algo.

El más estúpido que recuerdo, lo recuerdo porque lo tuve ayer mientras dormía la siesta (no sé que me pasa con esta primavera, que me tiene por los suelos). El caso es que en tan corto lapsus de tiempo pude llegar a soñar que tenía un ombligo en la espalda, y no en el centro sino hacia un lado. En el sueño dudaba de si ello era posible (o sea, despierta tengo claro que no es posible o lo habitual, pero en el sueño no recordaba muy bien si el ombligo debía estar en la espalda o en el abdomen). Cuando me desperté pensé “uff, ya tengo resuelto el post para el blogguercedario” (esto es como cuando tenía un ejercicio complicado de Sistemas de Representación Espacial… acababa dando con la solución en sueños).

Si nos vamos más lejos en el tiempo, cuando yo tenía 22 años, tuve un sueño que al despertar me hizo partirme de risa, pues en un primer momento lo consideré estúpido. De hecho, lo compartí con el que era mi marido por aquel entonces, entre risa y risa. Le conté que había soñado que me despedían del trabajo (esto no era como para reirse). Le conté que al poco había recibido una oferta para trabajar de lo que era mi sueño por aquel entonces y precisamente para lo que estudiaba (combinándolo con el trabajo): diseñadora gráfica (esa parte del sueño bien). Le conté que él y yo nos divorciábamos en mi sueño, justo después de empezar a trabajar yo en mi nuevo trabajo (ahí me partía de risa… me parecía increíble pues estaba muuuuy enamorada). Y por último, le conté que además había soñado que yo ya estaba con otro hombre, del cual no conocía su cara, pero sí su coche con el añadido de la empresa para la que trabajaba dicho hombre (yo ya me desternillaba con esta parte del sueño).

Lo increíble de ese sueño es que una a una, cada una de sus etapas se fueron cumpliendo, y en un breve espacio de tiempo… de hecho comenzaron a convertirse en realidad poco después de tenerlo. Primero me despidieron de mi trabajo por reducción de personal (menuda depre me pillé pues me gustaba aquel trabajo). Tres meses después me ofrecieron trabajo de Diseñadora Gráfica (yo flipaba por colores… no me acordaba de mi sueño todavía). Apenas había comenzado en mi nuevo trabajo cuando mi marido me dejó (todavía es hoy el día que no tengo claro el motivo). Yo seguía sin acordarme de mi sueño… hasta que apareció en mi vida el hombre que conducía un coche con un anagrama de una determinada empresa. Cuando lo conocí lo último que me imaginaba es que aquel hombre era el hombre de mis sueños… normal, lo conocí en fin de semana y el coche de empresa lo usaba solo por la semana. Cuando un día de semana quedamos para tomar algo y me recogió en su coche de trabajo… me quedé alucinada: había conocido a mi segundo ex-marido 😀

Creo que ese es el motivo por el que no tiendo a considerar mis sueños estúpidos. Está claro que la mente es un enigma a resolver, y los sueños que ésta nos regala son pistas de ese enigma. No fue la primera ni tampoco la última vez que tuve sueños que se cumplieron y eso hace que por muy tonto que pueda parecerme uno de mis sueños lo analice preguntándome que esconde detrás.

SONVAK

(Hoy es el cumple de Goyo  y desde aquí quiero desearte que sean muchas risas las que pueblen tu vida y de haber lágrimas que sean de felicidad. Felicidades y a por otros tantos igual de bien llevados!! Besazos).

6 comentarios

Archivado bajo Sonvak_

Y se hizo realidad …

Tuve un sueño, no sé si catalogarlo de estúpido por lo complicado que era que se hiciese realidad o simplemente ilusión nocturna. Y aunque os parezca mentira ese sueño estaba relacionado con El Blogguercedario y con uno de sus más brillantes representantes que hace unas semanas desapareció. No dio explicaciones, ojo!!! ni tiene por qué darlas, cada uno es muy dueño de proteger su intimidad, pero con el entusiasmo y la vida que otorgaba a éste nuestro rincón de desahogo no conseguía entender muy bien que había ocurrido. Tal era el poco entendimiento que os juro que alguna noche tuve ese sueño estúpido en el que me conectaba desde mi portátil (por cierto pedazo aparato que tenía en mi sueño, buffffffff!!!!!! y me refiero al portátil eh) accedía a El Blogguercedario y me encontraba con un post y un mensaje de Aspec comunicando su ansiada vuelta. Y de repente un día, más o menos como el de hoy, el sueño estúpido se convirtió en realidad feliz…  Aspec está de vuelta!!!!!!!!!!!!!!

13 comentarios

Archivado bajo Codeblue_

De un Balrog y pistolas de agua

No recuerdo en qué fecha mi mente proyectó, dormida, esas imágenes que me hicieron reír cada vez que las recordaba. No recuerdo si la ventana estaba adornada con la lluvia que normalmente viste a mi Valdivia. No recuerdo cuantos años tenía. Solo sé que, esa noche, tuve un sueño que por lo descabellado, me atrevo a tildar de, al menos, el más estúpido que he tenido yo.

En él, aparecíamos varios amigos y yo en el gimnasio del club deportivo Phoenix, jugando (aquí los detalles comienzan a ser difusos) tenis o fútbol, no podría precisarlo bien. Éramos unos cuatro o cinco.

De pronto, sin previo aviso, el techo fue arrancado por una figura de fuego que calza perfectamente con el Balrog del Señor de los Anillos, la cual nos quedó mirando con una expresión de querer asesinarnos.

Escapando de el de una forma que solo es posible en los sueños (en ninguna otra parte, en todo caso, sería posible ser atacado por un Balrog) logramos salir del gimnasio y llegar al pasto de afuera. Sin embargo, la gigante criatura simplemente se volteó y nos tuvo nuevamente en su punto de mira.

No sabíamos que hacer. ¿Cómo derrotar a un monstruo inexistente, siendo nada más que un grupo de niños que solo había ido a jugar fútbol o tenis?

Súbitamente, uno de mis amigos tuvo una idea magnífica: ¡la piscina! No se encontraba tan lejos, y si lográbamos hacer que el monstruo de fuego entrara en ella, seguramente se apagaría (eso nos decía nuestra lógica infantil) y nos dejaría seguir practicando nuestro deporte en paz.

Corriendo, nos dirigimos a la piscina, dispuestos a llevar a cabo nuestro magnífico plan. Pero como los sueños deben ser emocionantes, la piscina, contra nuestros nos pronósticos y el magnífico sol que había fuera del gimnasio, estaba vacía.

Parecía nuestro fin. Acechados por el infierno materializado en una criatura imaginaria, mis amigos y yo no teníamos a donde más ir. Pronto, una lengua de fuego nos alcanzará, poniendo fin a nuestras noveles vidas y extinguiendo, de paso, un sueño para convertirlo en pesadilla.

Porque son pocos los que ven la muerte como bendición.

Pero en los sueños todo es posible y no hay límite entre lo real y no imaginario, entre lo posible, entre lo lógico… y lo absurdo. Y lo que paso después, simplemente, fue tremendamente absurdo.

Mágicamente, el tiempo se paralizó y la figura de fuego quedó quieta, mientras un personaje desconocido para mi salía (con música de fondo) de los arbustos y nos miraba sonrientes, mientras nos ofrecía con sus manos unas tremendas pistolas de agua.

-¡Prueben las nuevas Match Soccer 3000! – nos dijo, ofreciéndonos una a cada uno (no recuerdo mucho si ese era el nombre, pero estoy casi seguro que si).

Asombrados, todos tomamos nuestras nuevas armas esperanzados, mientras veíamos como el personaje desaparecía y dejaba, a su paso, la piscina llena de agua. Con mis amigos llenamos nuestras nuevas pistolas hasta el tope con el agua de la piscina, y luego apuntamos a la criatura de fuego hasta dejarla completamente extinguida.

Me desperté justo cuando la última brasa del monstruo se extinguía, con una sonrisa en los labios y la certeza de haber tenido, sino él, uno de los sueños más estúpidos del mundo.

6 comentarios

Archivado bajo Alerion Finigor