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Tengo una oportunidad y me la puedo tirar…

por N – Sonvak – Activo

Capítulo Tropecientos

“Tengo una oportunidad y me la puedo tirar”… eso es lo que había pensado Aspec a tempranas horas del viernes, mientras se miraba en el espejo. Apenas había dormido esa noche, ocupado en imaginar cual podría ser el final de la esperada cena, sobre todo del esperado “tête a tête” con Montse.

Escogió con cuidado la ropa que daría lugar a un aspecto descuidado, casual. Realmente había que tener en cuenta hasta el más pequeño detalle para que pareciese que uno no se preocupaba por lo que se ponía.

*  *  *

Montse tampoco durmió bien aquella noche. No era cobarde y se enfrentaría a aquella conversación a solas con Aspec… pero ¡¡caray!! le preocupaban las consecuencias. Además en viernes noche… es que las conversaciones en viernes noche podían traer muchos problemas a remolque.

*  *  *

Sito daba vueltas en su cama. No le preocupaba el cursillo. A él también le preocupaba la cena de ese viernes noche. Al final de la misma pensaba hacer una petición… y ello lo tenía realmente “acojonadillo”.

*  *  *

La que dormía plácidamente era Sonvak. Al fin y al cabo, había considerado que lo mejor era pasar del tema del admirador secreto, el cual tarde o temprano caería por su propio peso.

*  *  *

Probablemente, era la única que dormía plácidamente aquella noche… Sara le daba vueltas en la cabeza a la sensación que tenía de que últimamente en el Blogguercedario se cocían muchos “asuntillos”. Carolina estaba preocupada porque determinadas fotos salieran a la luz. Dani se sentía inquieta por la revelación que había hecho Yuyi en la “Sala de los Cafés”. Y tanto Gorio, como Unsinagawa y Mosko, maquinaban en sus cabezas estrategias para poner una muesca más en sus cinturones.

Capítulo Tropecientos Uno

Y allí estaban todos, sentados a lo largo de la mesa. Cenando tras un cursillo que había resultado ameno e interesante. El que más y el que menos, deseaba llegase la hora del postre, del pitillo, del café… incluso, ¿por qué no?, del bailoteo.

Sito ocupaba la cabecera de la mesa, custodiado a ambos lados por Aspec y Unsinagawa… El otro extremo de la mesa fue el escogido por Montse para sentarse, a su lado estaban Sonvak, Sara, Dani, Yuyi y Carolina. Mosko y Gorio enseguida se habían colado al lado de las chicas… ¿quizá para ir preparando terreno?.

Mientras cenaban, la conversación era intrascendental, salpicada de bromas y chistes. Las miradas se cruzaban. Sara, por ejemplo, miraba a uno y otro, encontrando sospechosos por todas partes. Carolina, una de las chicas cañón de la oficina (la verdad es que en la oficina todas las chicas están cañón) llevaba con humor los piques que le lanzaba Mosko.

Sin embargo, las miradas más encendidas eran las que recorrían el largo de la mesa. Montse, Aspec. Aspec, Montse.

Montse volvió a llenar su copa de vino.

-¿Haciendo acopio de fuerzas? -le preguntó Sonvak con una mirada maliciosa.

-Calla y come, querida, calla y come. Por cierto, ¿sabes?, acabo de darme cuenta de algo. Unsinagawa está mirando mucho hacia aquí.

-Normal… me imagino que se le hace más agradable estar mirando hacia las chicas que la cara de Sito y Aspec…

-Pues no, no es que mire para aquí en general… creo que está mirando a alguien en particular… de hecho, tengo la impresión de que a quien está mirando es a ti -Montse miró a Sonvak con una sonrisa irónica en su cara.

Sonvak alzó las cejas y miró hacia donde estaba Unsinagawa, el cual precisamente en ese momento miraba hacia ella. Sonvak apartó la mirada rapidamente y miró hacia Montse:

-¿Crees que puede ser él?

-Pues no sé que decirte… por lo que sé, es amante de la poesía, aunque me parece que es más atrevido… no, creo que no… no debe ser él -aseguró Montse descartando la idea.

En ese momento se oyó una carcajada proveniente de Aspec. Sito lo miraba entre serio y picado.

-Pues no sé qué te hace tanta gracia.

-Me hace gracia verte tan pillado, hasta el extremo de hacer lo que estás pensando hacer.

-Pues a mi me parece buena idea. Si esa chica lo tiene tan pillado ¿por qué no?. Hay que aprovechar el momento, el lugar, y zambullirse a fondo en lo que uno siente -el que hablaba era Unsinagawa.

-Yo sigo pensando que es una locura -dijo Aspec- le das demasiado poder a una mujer a partir del momento en que la haces conocedora de tus sentimientos.

Los camareros ya estaban sirviendo el postre, cafés para los que así lo deseaban y dejaban bebidas a lo largo de la mesa. De fondo comenzó a sonar la música, y el rincón dispuesto para bailar se iluminó adecuadamente.

Más de un@ se levantó para salir a la terraza a fumar. Entre ell@s, Montse y Sonvak:

-La verdad es que este sitio es precioso. Sito no podía haber escogido mejor -la que hablaba era Montse.

De la terraza bajaban unas escaleras que se perdían en un jardín laberíntico, sutilmente iluminado.

-¿Estás pensando en perderte por ese jardín para que cierta persona no te encuentre?… Eso no sería propio de ti -Sonvak se volvió mientras hablaba para mirar hacia el interior. Aspec y Unsinagawa se acercaban hacia ellas.

-Me parece que el momento se acerca por la retaguardia…

Montse la miró y siguió la dirección de su mirada. Lo primero que pensó fue que no había bebido lo suficiente, probablemente necesitaba otra copa de cava. Pero Aspec no fue el que habló, sino Unsinagawa.

-A mi compañero y a mi nos complacería mucho que tan bellas damas nos concediesen un baile -Unsinagawa tendía su mano hacia Sonvak. Aspec miraba a Montse enigmáticamente.

-Pues la verdad es que a mi en este momento no me apetece bailar -Montse miraba a Aspec desafiante.

-¿Y si dejamos lo de bailar para más tarde y primero nos tomamos una copa?… Para mi un Absolut Mandarín con naranja y para Montse lo mismo pero con limón. Muchas gracias, caballeros -y con una sonrisa, Sonvak se quedó mirando a Aspec, preguntándose si este se dejaría llevar o iría a por lo que quería sin más.

Aspec se inclinó burlonamente y respondió:

-Cómo no? para nosotros será un placer el servirlas. Vamos -le dijo a Unsinagawa. Mientras caminaban hacia las bebidas pensaba para si que en justa venganza cargaría bien de vodka sendas bebidas.

Así como atravesaban las puertas de la terraza se cruzaron con Gorio que salía.

Mientras encendía un pitillo se apoyó de espaldas en la barandilla, al lado de Sonvak y Montse.

-No me digais que no os gusta mover el esqueleto. Están poniendo una música muy buena, la verdad.

-Estamos haciendo tiempo antes de meternos de lleno en la “locura nocturna” -respondió Sonvak con una sonrisa.

-Pues cuando te decidas, avísame, me encantaría bailar contigo.

-Muy bien, no te preocupes… te avisaré -Sonvak miró hacia Montse- ¿y si damos una vuelta por el jardín?.

-Encantada

Y ambas enfilaron escaleras abajo:

-Parece que hay otro posible sospechoso -comentó Montse.

-Ya… por sospechosos que no sea.

-¿Estais intentando escapar? -era la voz de Aspec a sus espaldas.

Ambas se volvieron a la vez. Allí estaban los dos, cada uno portando dos copas. Unsinagawa le tendió una a Sonvak. Aspec le ofreció otra a Montse. Montse se la quedó mirando sospechosamente, como si pudiese contener veneno y miró a Aspec fijamente.

-La verdad es que habeis tenido buena idea… apetece un paseo por este enorme jardín en el que uno podría perderse y no ser encontrado -Aspec miraba a Montse mientras hablaba, la sujetó a la altura del codo -os acompañaremos por si os perdeis.

-Me parece una estupenda idea -secundó Unsinagawa, asiendo a su vez a Sonvak del brazo.

-Oh!! qué galantes!! preocuparos así por nuestra seguridad -dijo Sonvak con toda la ironía del mundo.

-No seas mala Sonvak, realmente nos preocupa vuestra seguridad -contestó Unsinagawa.

– Querido Unsinagawa… ser mala es lo que mejor hago -y le dedicó una sonrisa, supuestamente, de lo más inocente.

Montse elevó los ojos al cielo, ¡¡Dios mío!! la noche que la esperaba…

Tras un rato caminando en silencio, Aspec le dijo a Montse:

-Creo que me debes una conversación a solas.

Evidentemente, tal afirmación en medio de un silencioso jardín, fue oída por Unsinagawa.

-Por mi no hay problemas en dejaros a solas. De hecho, para mi será un placer entretener a Sonvak mientras vosotros teneis tal conversación.

-¿Entretenerme?… pero mira que podeis ser arrogantes los hombres. Querido, yo perfectamente me entretengo sola. Otra cosa es que puedas ser tú el que no sepas entretenerte solo -y sonrío mordazmente Sonvak.

-Si me das a escoger entre entretenerme solo o entretenerme contigo y con esa lengua afilada que tienes, creo que la decisión está clara…

Tal afirmación fue interrumpida por Aspec:

-¿Qué tal si seguís la conversación por aquel sendero de allí?… Yo tendré mi conversación a solas con Montse por este sendero de aquí… y cuando terminemos nos encontramos dentro…

Y sin más, acompañado de la suerte de que Montse no daba reaccionado, desvió sus pasos hacia el sendero que había mencionado.

-Muy bien… cuanto antes empecemos a hablar, antes acabaremos… así que, dime todo lo que tengas que decir, de una santa vez… -Montse se había apartado, retirando el brazo del contacto de la mano de Aspec, y lo miraba directamente a los ojos, decidida a coger al toro por los cuernos.

Aspec la contemplaba, pensativamente, mientras daba un sorbo a su copa.

-¿Se puede saber por qué te caigo tan mal? -realmente deseaba saber el motivo de la mala disposición de ella hacia él.

-¿Por qué me caes mal? -Montse estaba sorprendida con aquella pregunta- Pues… no es exactamente que me caigas mal… es que me sacas de quicio.

-Vale, pues ¿por qué te saco de quicio?… ¿Por qué el atacarme contínuamente? ¿Algún problema con los hombres en general que me estás haciendo pagar a mi en particular?

-Qué prepotencia la tuya!! El problema tiene que ser con los hombres en general ¿no? porque claro, te resulta difícil aceptar que una mujer pueda no caer rendida a tus “adorables” pies, ja -y Montse dió un sorbo a su copa, excesivamente cargada de vodka, pensó.

Aspec la estudiaba mientras ella hablaba. Daba vueltas en la cabeza a como enfocar aquella situación. A como hacer cambiar de parecer a aquella hembra tan terca, que no quería admitir que la atracción que existía entre ambos era real.

-Me rindo -dijo sin más.

-¿Te rindes? -preguntó Montse- ¿Qué quieres decir?

Aspec había decidido modificar su estrategia.

-Pues eso, que me rindo. Tú ganas. Tú tienes razón. ¿Eso te hace feliz?

Montse se quedó mirándolo desconcertada. Miró el vaso. Volvió a mirarlo a él:

-¿Es que me has puesto algo en la bebida y por eso no me estoy enterando de nada?

Aspec se rió por lo bajo. No lo pudo evitar. Realmente se la veía desconcertada.

-¿Qué esperabas que dijese?, ¿esperabas qué me mostrase enfadado contigo?, ¿deseoso de venganza?… -la miraba a los ojos mientras hablaba- No voy a negar que al principio, sí lo estaba. Y sí, también deseaba venganza. Pero la verdad es que ya no estoy enfadado ni tampoco deseo venganza. Ahora mismo, lo único que deseo es conocerte mejor. Desde luego, has despertado en mi mucha curiosidad.

Montse era totalmente consciente de su voz seductora, incluso de la forma en que la estaba mirando. También era consciente de que el alcohol estaba haciendo sus efectos. La noche lucía espléndida, con una preciosa luna llena en lo alto del cielo. El jardín desprendía aromas que lo envolvían a uno. Y él estaba allí, ambos en la semipenumbra… Resultaba atrayente aquella nueva faceta amable.

-Me parece muy interesante todo lo que has dicho… pero, dime una cosa… ¿se supone que es ahora cuando yo caigo rendida a tus pies?. Dime, ¿crees que no soy lo suficiente inteligente como para darme cuenta de tus intenciones? -se acercó un poco más a él- ¿Te has propuesto utilizarme como a todas las demás? ¿tal y como decías en la famosa frase que ha provocado todo esto? -su rostro estaba a escasos centímetros del de Aspec- ¿todavía no has aprendido la lección?…

Aspec, contrólate“… pensó para si. Ella estaba buscando provocar otro enfado para que él se ganase otra bofetada o Dios sabe qué…

-Te aseguro una cosa. Nunca he dudado de que seas una mujer inteligente -intentaba no dejarse llevar por la escasa distancia que separaba sus rostros- Y no estoy pensando en utilizarte, como dices tú, pero no voy a negarte que en este momento te deseo más de lo que he deseado a mujer alguna en mi vida. Y te aseguro que estoy haciendo uso de todo mi control para no besarte ahora mismo.

Y sí, Montse no esperaba tal respuesta, ni esperaba que esa respuesta fuese pronunciada con una pasión tan contenida. La mirada de ella bajó hacia los labios de él. ¿Tan malo sería caer en aquella tentación?.

-Si sigues mirándome así te aseguro que no respondo de mis actos -las palabras pronunciadas por Aspec parecían no haber llegado a destino, pues Montse no apartaba la mirada. Se sentía incapaz de apartar la mirada.

Conste que Montse era alta, y llevaba tacones, aún así tuvo que ponerse de puntillas para besar a Aspec. Y lo hizo a pesar de ser consciente de que al día siguiente probablemente se arrepentiría de haber dado aquel paso.

Enlazó sus manos tras la nuca de él para acercarlo… aunque Aspec ya le salía al encuentro. Y el tiempo dejó de existir. Aspec la apretó fuerte contra sí, devorando su boca y siendo respondido con igual ansia. No se podía saber quien ansiaba más, quien buscaba más. La fuerza de la pasión que sentían era arrasadora, insaciable. Los besos no calmaban el hambre sino que la acentuaban.

El mullido césped acogió sus cuerpos enlazados en la danza más primitiva. Ambos no querían ceder. Luchaban por hacerse con el otro. Por poseerlo. Sus cuerpos se desnudaban con celeridad, necesitando un contacto más íntimo. Las manos de Montse recorrían el pecho de Aspec entre caricias y arañazos provocados por la pasión, mientras la piel de Aspec ardía bajo el contacto. Aspec la besaba en el cuello, la mordía, mientras sus manos se deshacían con habilidad del cierre del vestido. Notó como las manos de Montse desabrochaban el cinturón y a continuación los botones de sus vaqueros. Y su respiración se entrecortó cuando notó la firmeza de sus dedos acariciando su miembro, apretándolo… volviéndolo loco.

No supo como, pero se encontró con ella encima, montándolo. Sintió que era ella quien lo poseía. Sus movimientos lo volvían loco y lo último que quería era perder el control; no con ella. La agarró del cuello para poder devorar su boca, intentando tomar las riendas de la situación que sentía se le iba de las manos. Ella lo echó hacia atrás, mientras se estiraba para conseguir una penetración más profunda. Sus caderas giraban, atormentándolo. El cabello de ella rozaba sus muslos en una caricia enervante, mientras el arco de su cuello le parecía la mayor de las tentaciones. Notó como los músculos de ella comenzaban a apretarlo en espasmódicos movimientos que sin remedio lo llevaron al mejor orgasmo de su vida.

Próximo turno: M – Daniela – Activo

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¿Cómo iba a entretener una eternidad?

-Hombre… ya puestos, llamamos a toda la oficina y montamos una orgia -le respondió Sonvak socarronamente.

Montse estaba pensando en levantarse e irse y dejar a aquellos dos allí, con sus pullas. Sin embargo, parecía que Aspec le había leído el pensamiento, pues cerró la puerta y se apoyó contra ella cruzándose de brazos. Sus miradas se cruzaron. Él tenía una ceja alzada y daba la impresión de retarla. Mientras, Sonvak continuaba hablando:

-Por mi no os preocupéis… hacer como que no estoy aquí… aunque, pensándolo bien, igual os parezco poco público. Si tal voy a llamar a los demás, por si hay otra bofetada u otro beso… o quien sabe qué… -Montse le había pedido que no se fuese, pero desde luego, estaba claro que allí su presencia sobraba y mucho- ¡¡Acabo de acordarme!!… ¿No tenemos este viernes cena tras el cursillo que nos va a dar Sito de cómo ser un buen blogguer?… pues, si tal, esperar a la cena y montáis allí la próxima escena.

Ahora los dos miraban a Sonvak como si ésta hubiese hecho un gran descubrimiento.

-Vale, vale -Sonvak había levantado las manos- …ya me callo.

-Yo que tú me iba de aquí, Sonvak -Aspec no apartó la vista de Montse mientras hablaba.

-¡¡No!!, ni si te ocurra irte -Montse miraba a su amiga “amenazándola” con la mirada.

-Muy bien, pues que no se vaya… a mi no me molesta el público. Quiero aclarar lo del viernes…

-¡¡Espera!!… -Dios!! ¿Ese hombre sería capaz de hablar del tema delante de su amiga?

-Tú decides, con ella delante o sin ella, yo pienso hablar del tema -la mirada de él era decidida, seria, segura.

El genio de Montse estaba comenzando a sublevarse ante la arrogancia de Aspec. Desde luego, no le apetecía hablar de lo que había sucedido aquel viernes, pero de tener que saberlo alguien prefería que fuese su amiga a cualquier otra persona. Miró a Sonvak, que en ese momento la miraba a ella con curiosidad.

-Muy bien… adelante… dí lo que tengas que decir…

Justo en ese momento alguien intentó abrir la puerta de la Sala de los Cafés, bloqueada por Aspec:

-Caray… parece que llega más público para nuestra conversación. Es curioso, pero creía que tendrías el valor suficiente de enfrentarte conmigo a solas -se apartó y abrió la puerta. Las que entraban eran Dani y Yuyi (Yuyicienta):

-Adelante chicas, estábamos en medio de una muy interesante conversación -Aspec las invitaba a pasar con un gesto medio reverencia.

Así que él daba por hecho que ella no tenía valor de enfrentársele a solas, ja. Como que se llamaba Montse que dejaría la prudencia aparcada en doble fila y le enseñaría a ese hombre lo que era una mujer con un par de… ovarios.

-Muy bien, Aspec, si puedes esperar al viernes, tendremos esa conversación que tanto deseas, a solas.

-Y ¿cómo sé yo que cumplirás? -Aspec la miraba dudando de sus palabras.

-Bueno, aquí hay tres personas que son testigos de que me he comprometido al respecto, así que lo haré… al fin y al cabo ¿por qué no debería hacerlo? -lo miraba desafiante.

-Vale, te creeré… porque si no cumples… no sé si te gustarán las consecuencias -y sin más se fue, dejando a las tres que componían el público con la boca abierta tras la amenaza que para nada afectó a Montse pues estaba bajo el efecto de su genio en plena ebullición.

-No digáis nada!! Ni se os ocurra decir nada -Montse las calló antes de que alguna de sus compañeras pudiese comentar algo al respecto.

-Bueeeeeeno, vale… -la que hablaba era Dani- es comprensible que no quieras hablar con lo movidita que llevas la mañana… -una pícara sonrisa iluminaba su cara.

Montse le lanzó una mirada que lo decía todo mejor que las palabras.

-Vale, vale… no digo más -pero la sonrisa seguía sin borrarse de la cara de Dani- Por cierto… parece que la primavera está haciendo efecto en la oficina -mientras hablaba se estaba sirviendo un café- … aquí, nuestra Yuyi se nos ha enamorado.

-Oh, vamos, déjate de coñas Dani -dijo Yuyi- todo son imaginaciones tuyas…

-¿¿¿Imaginaciones mías???. Pero vamos… ¡¡Si se te escapan los ojos tras él cada vez que pasa…

-Bueno, los ojos para eso están, para mirar, y eso no tiene porque significar nada más… o es que nunca te has quedado con un tío.

-Y ¿se puede saber de quién habláis?, ¿quién es el que va provocando miraditas? -preguntó Sonvak.

-Pues el chico nuevo -respondió Dani, dando un sorbo a su café.

Yuyi se había sentado al lado de Montse, la cual parecía enfrascada en sus pensamientos.

-Me parece que hay más de un chico nuevo por aquí…

En ese momento, Yuyi decidió meter baza en la conversación:

-Por cierto, Dani… últimamente me he fijado que visitas mucho la oficina de Sito… -la frase quedó como colgando en el aire y la mirada de Yuyi sugería mucho más.

-¿¿¿Qué???, pero si cuando voy allí es por trabajo… ¿qué demonios estás insinuando?.

-No insinúo nada, solo comento un hecho… ya sabes lo que dicen “donde las dan, las toman”.

En ese momento, Montse abandonó sus pensamientos y se levantó:

-Yo me voy a currar, a ver si así se me despeja la mente -y salió por la puerta.

-Yo también me las piro, que llevo rato sin hacer nada y después Sito se queja -Sonvak salió de la Sala de Cafés, pensando en que la cena del viernes noche iba a ser muy interesante.

*  *  *

Sin embargo, la mañana todavía reservaba alguna sorpresa más, esta vez para Sonvak, que se preguntaba quién podía ser el tipo al que se le había ocurrido enviarle aquellas flores.

Primero, ¿quién era? pues estaba claro que no era nadie conocido, sino sabría que a ella no le hacía ninguna ilusión recibir un ramo de flores… siempre le recordaban los cementerio. Además consideraba que éstas debían estar en su medio natural, defensora como era de todo tipo de vida. Segundo, ¿cómo se le ocurría enviarlas a la oficina y hacerle pasar tal corte? (ahora todos la miraban con sonrisillas y no serviría de nada decir algo). Tercero, cuando se enterase de su identidad le iba a dar un buen “tirón de orejas”.

Se quedó mirando la nota que acompañaba las flores intentando encontrar pistas sobre el remitente: “¿Cómo iba a entretener una eternidad si no es contigo? Pues ese es el tiempo que quiero pasar mirándote, quizá, con suerte, amándote…”.

Cogió el ramo de flores… moralmente se sentía incapaz de tirarlo a la papelera, así que se lo llevó a la Sala de los Cafés y allí lo dejó, pensando para si: Desde luego, la primavera está pegando fuerte en la oficina del Blogguercedario…”.

Próximo turno para: M – Daniela – Activo

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