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¿El tamaño importa?

… Es la famosa pregunta que se hace la humanidad desde los tiempos más remotos, y es que a algunas les importa más que a otras, hay quien la prefiera chiquita y juguetona y otras grandotas como el famoso dicho: “caballo grande ande o no ande”. Pero mi pregunta es: ¿para qué la quieren grandota si no la saben usar?
La pregunta ¿el tamaño importa? se la trasladé un día a un amigo, y su respuesta me dejó estupefacta.
Mi amigo que tiene un poco de “guasa” me contestó:
– Querida Sandra, el tamaño sí importa cuando mide 9 cm. como es mi caso, ni para follarme una mosca.
Yo lo miré y no pude más que echarme a reír, (creí que bromeaba) porque suele llevar sus pantalones muy bien puestos y marcando paquete, pero al verle la cara que puso en ese momento, comprendí que era cierto lo que me decía, y me confesó que llevaba años haciendo todo tipo de trampillas para “marcar paquete”.
Así que ¡vamos a dejarnos de tonterías! El mito de que “más vale pequeña y juguetona que grande y tontona” es lo que siempre han defendido los pichacorta. Donde se ponga una buena tranca que se quite lo demás. A las tías les gusta larga pa que llegue y gorda pa que rellene, pero no más. A estas alturas no nos vamos a andar con milongas.

Escultura del dio Priapo, divinidad greco-romana de la fertilidad

Escultura del dios Príapo, divinidad greco-romana de la fertilidad

Lo que sí es cierto que es el hombre el que más se preocupa “del tamaño”, ya en el Neolítico: el hombre deja de rendir culto a la mujer como generadora de vida de manera misteriosa al conocer la respuesta a la gran pregunta: ¿de dónde vienen los niños? ¡De nuestro pene!, exclamó el hombre en su choza. A partir de entonces, aseguran, que empezó el reino del terror del patriarcado.  

D – Rosma – Activo salta turno a:

G – Gaby – Fin de semana

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Poco o nada de tiempo nos queda

Así que a disfrutarlo.

Y el tiempo se disfruta con pequeñas cosas. Viendo sonreir a nuestros niños, leyendo un buen libro o viajando sin prisas a la ciudad que nos vio nacer.

La cantidad de tesoros que nos rodea es enorme, encontrar los adecuados es todo un arte que requiere de paciencia, concentración y mucha suerte.

Para un anticonsumista como yo es fácil encontrar el equilibrio en los pequeños placeres de la vida. Lejos del conformismo lo que busco es coleccionar sonrisas, no las mías, la de los demás.

Y es que no hay nada que me haga más feliz que hacer feliz a alguien. No es altruismo, es necesidad.

M – Chapinita – Activo

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