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Estoy deseando hacer el amor con él.

Seguro que eso es lo que pensó la rubia que te cagas que me crucé esta mañana nada más salir al portal. Noté que me miraba. Al principio de reojo, de esa forma en que miran las mujeres que no sabes si te observan o ni siquiera te han visto. Después fija, descaradamente. Vi el brillo en sus ojos ¡lujuria! Me deseaba, estoy seguro.

Y es que no me extraña. Se me tiene que notar por fuerza: hoy estreno los calzoncillos nuevos que me regaló mami. Son chachis. Blancos y de los de toda la vida que te recogen bien el paquete, bien apretadito y no como esos bóxer que, con la excusa de la ventilación, llevas un bamboleo que no te digo y en cuanto estás tan bien dotado como yo, te va desequilibrando de lao a lao, y  se te mueven las caderas de tal forma que los obreros  te regalan piropos por la calle (hombre también ayuda la cojera, pero como tengo tanto garbo, pienso que no se nota demasiado). ¡Piropos…!  ¡Con lo machote que soy yo! Y si no os lo creéis, preguntádselo a mami que siempre me dice lo hombre que estoy hecho.

Llevo además mi mejor traje, que lo cuido como oro en paño desde hace veinte años, y que me regaló mamá al cumplir los treinta, y está como nuevo. Es azul celeste, con la raya perfectamente marcada, y lo llevo con el cinturón marrón de cocodrilo que me trajeron  los Reyes de parte de mami hace tres años, los mocasines corinto, lustrosos, con esas borlas tan chulas, la camisa rosa palo con  gemelos de oro con brillantito, y la corbata azul con ositos amarillos (con pañuelo en el bolsillo a juego, nos os creáis ¿eh?)

Además (y no se lo contéis a nadie) mientras bajaba en el ascensor, para que mami no se diera cuenta, me he puesto el pañuelo bien arrugao, al fondo del todo del bolsillo para que se me viera el paquete más grande. Parezco el Nacho Vidal de mi escalera…

Estoy matador. Hoy ligo seguro. Lástima que haya perdido tanto pelo, pero desde que vi al político ese en la tele, se me abrió el cielo y lo solucioné. Me dejé crecer un lado del pelo muuuuy largo y lo cruzo por encima de la calva hasta el otro lado. Seguro que nadie lo ha notado. Y otro secreto: para la coronilla, como no llegaba la melena, uso un bisoñé. Es perfecto. Lo único que da mucha guerra y no me puedo permitir estar mucho sin ir a teñirme a la pelu, porque lo quise rubio platino y como yo soy de mi mismo muy moreno, enseguida se me notan las raíces. Pero no pasa nada porque sino, mami, me ayuda con esos tintes tan guays que anunciaba la Carmen Sevilla, que son mano de santo.

Y como tengo también una dentadura perfecta (su buena pasta le costó a mami) mi sonrisa es radiante. Eso sí, tengo que tener cuidado al estornudar porque como no me ajusta muy bien, a veces se descoloca un poco y parece que a la gente no le agrada ver como me la vuelvo a poner en su sitio ¡Pero no voy a estar con los dientes desencajaos porque a ellos les moleste! ¿no? Y es súper higiénica porque se  pasa toda la noche en su vasito de agua con una pastilla efervescente que la dejaaaa, hummm.

Otra virguería es el ojo de cristal. Es idéntico al otro, sobre todo en la parte blanca del ojo. En la de color difiere un poquito, pero creo que si se moviese al mirar a los lados, nadie lo notaría. Además, como las gafas que llevo son de cristales gruesos, bueno muy gruesos, casi no destaca. Y mami me dicen que esas gafas, con su montura clásica de pasta marrón tipo carey, me dan personalidad. No como el audífono que, como lo llevo en el lado en que nace el pelo y que tengo que echar hacia la otra oreja, queda totalmente al aire. Pero bueno, tiene un color carne muy discretito que se parece mucho a mi color de piel, si estoy moreno. Y así logro oír por ese oído porque si no, como por el otro no oigo nada…

Y por supuesto, voy recién duchadito, oliendo bien, con mi colonia Nenuco, que nos encanta a mami y a mi, y mi desodorante (bueno, hoy voy con el de mami, porque el mío se había acabado pero no voy a ir por ahí oliendo a hombre, ¿no?)

Mira, miraaa, esa morenaza también se me queda mirando embobadaa… Hoy seguro que ligo, y a lo mejor hasta me echo novia, que ya va siendo hora de que me case (aunque mami no quiera) porque creo que ya tengo suficiente edad y sentido de la responsabilidad como para adquirir un compromiso de por vida con mi media naranja. ¿Dónde estará? Ya aparecerá, seguro. Y yo la estaré esperando, virgen, inmaculado reservándome para ella como ella se habrá reservado para mí.

De hoy no pasa. Me da el pálpito de que hoy es el día. Voy tan seductor que a lo mejor no tengo ni que hablar,  y así no se me nota la tartamudez. Hoy va a ser mi día.  Me lo ha dicho mami.

P – Montserratita – Activo

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