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El hombre propone y Dios dispone.

El hombre propone y Dios dispone  me dijo mi padre. Eran las tres de la tarde, estábamos en el campo queriendo cazar un conejo. Hacía mucho calor. Pero mi padre era terco, de esos chapeados a la antigua, conservaba unas tradiciones un poco extremas y raras, pero sobre todo pasadas de moda.

Una cosa es que te propongas a hacer algo y otra cosa que dios quiera que se realice. Por eso no se había acercado ningún conejo. Era la hora exacta, dijo mi padre. Pero entonces ¿Por qué no hemos visto ninguno?

No puedo olvidar esa tarde, es uno de los traumas más fuertes de mi niñez, apenas tan solo tenía seis años.

Cansados de esperar, de pronto se movió algo entre los matorrales, mi padre me hizo una seña para que no me moviera. Con su escopeta, apuntó a la dirección donde unas grandes orejas sobre salían de entre una malva. Mi padre disparó y el conejo cayó. Ahí estaba, tirado, ensangrentado, pero aun moviéndose.

-“Trae esa piedra”- me dijo mi padre. Yo corriendo fui y se la llevé. Se la daba en la mano, pero me dijo –“Dale tú en la cabeza y mátalo”-. Sentí mis intestinos retorcerse, temblaba. –“’ ¡Apúrale que no tengo todo el día!”-. A como pude me acerqué y entonces con todas mis fuerzas le di en la cabeza. El pobre conejo solo lanzó un chillido muy fuerte y murió.

Odié a mi padre por hacerme matarlo.

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Generación Nini

No suelo ver la tele, o como la llaman muchos la caja tonta, a excepción de alguna serie, que en general no requieren demasiada atención y puedo seguir mientras leo o escribo… o que si la requieren simplemente no sigo pero la tengo de ruido de fondo, al leer o escribir, mientras estoy con mi familia.

Respecto a las dos grandes estrellas (por la cantidad de público que parecen congregar) como los deportes y los realitys rara vez se ven en casa ya que ni me interesan personalmente ni interesan al resto de miembros de mi familia. Por ello se me hace raro ponerme a escribir sobre uno, o al menos eso he oído de él, aunque sea indirectamente.

Y como dice el refrán “aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid…” o lo que es lo mismo: ya que se trata de la caja tonta y el otro día oí hablar de un programa de la tele en la radio…

El programa en cuestión, como supondréis por el título (los españoles, para el resto os lo cuento) se trata de “Generación nini” un reality tipo Gran hermano (aunque la cadena lo niega los tertulianos decían que sí) donde un grupo de eso que los sociólogos han dado en llamar nini’s son encerrados en una casa, o al menos obligados a convivir.

¿Qué son en realidad los nini’s?

Según las definiciones que he leído se trata de jóvenes que NI estudian NI trabajan ni tienen la menor intención de ello. De estos siempre han existido algunos… antes se llamaban herederos, pues su máximo exponente social eran los herederos de las grandes fortunas que gastaban su tiempo en juergas fiestas y francachelas.

¿Cuál es la diferencia con otros tiempos?

La diferencia principal es que mientras antes eran casos puntuales, aunque llamativos, de las clases privilegiadas, hoy día se trata de una actitud mucho más extendida, que además abarca todas las capas sociales.

¿Cuál puede ser la causa?

No soy sociólogo, pero está claro que una falta de valores es un elemento que influye en la falta de perspectivas. Otros elementos son la falta de cultura de esfuerzo, de una sociedad en la que todo viene dado y en la que se busca la igualdad… igualando lamentablemente al nivel más bajo.

¿Cuál puede ser la solución?

Sinceramente arreglar las causas para eliminar los problemas, aunque reconozco que eso es más fácil de decir que hacerlo. Y también reconozco que yo no puedo aportar soluciones, ni mágicas ni practicas, pues no soy profesional de la cuestión sino meramente un aficionado… por así decirlo, como lo es todo padre interesado en la educación de sus hijos. Y quizás radique ahí la clave… no en unos jóvenes ya echados a perder por un sistema social perverso y pervertido, por aquellos que fomentan la masa frente al individuo y el seguir la corriente frente a la reflexión crítica, sino en sus padres, en esa gran cantidad de padres que han renegado de su función dejando la educación de sus hijos en manos de “los colegios” y lo que es peor en manos directa o indirectamente del gobierno y sus adláteres los partidos políticos.

Empecemos por dar a nuestros hijos unos principios y unos valores junto con una educación y dejemos para los colegios la formación, técnica que no cívica, la trasmisión de conocimientos, sin dejar en sus manos la formación moral que nos compete y nos debe competer a los padres.

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Perdiendo la inocencia…

Sentadas en una esquina del patio del colegio, dos niñas charlaban concentradas, sin ser conscientes del bullicio que las rodeaba. Sus rostros reflejaban auténtica seriedad y preocupación.

-¿Estás segura? -le preguntó María a Laura.

-Sí, me lo dijo Víctor y él no suele mentir.

María se quedó mirando pensativa al frente, viendo sin ver como los demás niños jugaban a su alrededor.

-Vamos a tener que comprobarlo… -dijo María tras el momento de meditación sobre la revelación que le había hecho su amiga.

-Sí… -la voz de Laura reflejaba tristeza. Ambas se sentían tristes ante la idea de comprobar que lo que había dichoVíctor pudiese ser cierto.

*  *  *

Ese mediodía, mientras comía, María observaba con atención a sus padres. Confiaba en ellos. Los quería. Sabía que la querían. Le resultaba imposible creer que pudiesen estar mintiéndole. Se preguntaba a si misma cómo haría para descubrir la verdad… Bueno, sabía lo que tenía que hacer, pero no sabía cómo encontrar el momento para hacerlo sin que ellos la pillasen. Tendría que tener paciencia, y eso era algo realmente difícil.

Después de la comida su padre se marchó a trabajar y su madre se puso a limpiar la cocina. Pensó que aquel podía ser un buen momento… pero le daba miedo. Pasó repetidamente por delante de la puerta de la habitación de sus padres sin atreverse a entrar. Miraba al interior de aquella habitación como si fuese un santuario que su presencia profanaría. Siempre le había parecido una habitación llena de secretos por descubrir, y ahora todavía se lo parecía más.

Cuando acabó de limpiar la cocina, su madre se tumbó en el sofá y María se quedó pendiente, con el corazón en vilo, esperando a que se quedase dormida. Estaba muy nerviosa.

En el momento que se sintió segura del dormir de su madre, se levantó con sigilio y se dirigió a la habitación. Entró sintiendo que aquella habitación la imponía más que nunca y se preguntó por dónde empezar. Estaba claro que había lugares en los que no podría investigar pues quedaban fuera de su alcance.

Primero miró debajo de la cama… sin resultados, lo cual en cierta manera le hizo sentir alivio. Después se volvió hacia el armario y se quedó mirándolo con seriedad. Miró hacia la puerta escuchando con atención antes de abrir con cuidado las puertas del armario. Se puso de puntillas y estiró al máximo su cuerpo para intentar espiar en la parte más alta del armario. No vió nada sospechoso. En los estantes tampoco. Se agachó para investigar por el suelo del armario… y entonces su corazón dió un vuelco. Apenas había sido un destello, pero estaba segura de haber visto algo. Apartó con cuidado lo que estaba por delante, intentado no hacer ruido alguno, y entonces lo vió. Su corazón ya no podía latir más rápido. Era un paquete de regalo envuelto en un papel rojo lleno de estrellas plateadas. No conocía su contenido, pero en aquel momento para ella aquel regalo contenía el posible final de una gran ilusión. Con celeridad lo volvió a esconder y se retiró a su habitación para reflexionar sobre su descubrimiento. Al final llegó a la conclusión de que lo mejor era esperar.

*  *  *

Había llegado el momento de la verdad. Esa noche le había costado y mucho quedarse dormida pero la mañana ya había llegado y el árbol de navidad esperaba. Se dirigió hacia él despacio, con la respiración contenida. Había muchos regalos, pero ella solo estaba pendiente de uno, aquel que no tardó en aparecer ante sus ojos. Se sentó en el suelo, mirando aquella prueba irrefuctable y se sintió triste. Se sintió profundamente estafada: los Reyes Magos no existían… La magia había desaparecido. Los ojos se le llenaron de lágrimas.

 

SONVAK

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