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Refiéranse a ellas como algo casi único de los humanos.

Las mujeres, me es difícil, más bien imposible entenderlas. Claro, nunca me puesto a quebrarme la cabeza de cómo hacerle para poder entender si quiera algo de lo que ellas hacen o tratan de decir alguna vez. Más bien querer entender al sexo opuesto, aferrarse a las ideas de querer comprenderlas creo que son costumbres a las cuales refiéranse a ellas como algo casi único de los humanos.

Pues aquí estoy, parado frente a la cama donde está aún mi querida esposa, siento rabia, coraje que no puedo definir en palabras. ¿Cómo me pudo hacer esto a mí? Yo que he estado siempre con ella, en las buenas y en las malas. Las mujeres son injustas, uno se la pasa fregándose todo el día, para que ellas en la casa se la pasen acostándose con el del agua y eso nada mas por mencionar a uno, bueno, es porque la experiencia me acaba de decir.

 

-¿Por qué Petra? ¿Por qué? Tenias que apoyarme en mi problema, no dejarme solo. Aprovechaste lo que me pasa para acostarte con el primer idiota que llegó a la casa.

-No Elpidio, no es el primero.

 

Esa confesión me llenó de coraje, las lágrimas se me salían sin poder evitarlo, mi corazón latía a mil por hora, tomé sin pensar en más, aquella estatua que nos había servido tantas veces para atrancar la puerta mientras nos entregábamos al deseo carnal. Me lancé contra ella con toda la furia que tenia adentro y solo di un golpe, pero muy certero. La sangre empezó a brotar, me asusté, estaba en shock pero a los pocos segundos comprendí lo que había hecho. Ahí estaba, tan hermosa, así debió de estar siempre y ahora que la estoy mirando me parece un sueño. No puedo entender por qué pasan estas cosas, precisamente a mí. Las lágrimas se me salen de mis ojos, estoy frente al amor de mi vida, a la mujer de mis sueños y yo, soy un asesino, un maldito asesino que acabo de terminar con la felicidad no nada más mía, si no también la de mis hijos. ¿Qué les diré cuando lleguen de la escuela? Tengo que pensar que hacer antes de que ellos se den cuenta. Miro el reloj, faltan veinte minutos para las doce y ellos salen a las doce y media, tengo cincuenta minutos para desaparecer el cadáver de mi casa y limpiar todo. Basta de tanto llorar, lo que hice ya está hecho y por mas que me lamente no voy a arreglar nada. Me doy cuenta que estoy es lo mas inteligente que he pensado en todo este tiempo. Siempre me la he pasado lamentado y nunca he hecho nada para resolver mis problemas. OK, ahora es tiempo. Tal vez esto tenía que pasar.

 

La envolví en la sabana que tenia la cama, porque ya está manchada de sangre y pues para poder limpiar mas fácil. Ahora lo difícil será llevarla hasta la cochera sin que nadie se de cuenta y meterla en la parte de atrás de mi auto. Está media pesadita mi mujercita. Así como está, debió quedarse siempre, calladita, quietecita, sin decir ni una palabra. Bueno, no todo el tiempo, porque cuando hacíamos el amor me encantaba que gritara: “Así Elpi, Así, dale mas duro, métela toda”. Las lágrimas corren por mi mejilla. Apenas la puedo cargar. Me tambaleo un poco, pero aquí vengo cargándola. Llego a la cochera, mi auto está esperando. Me busco en las bolsas, “Maldita sea” se me han olvidado las llaves arriba. Bien, respira profundo Elpidio, nada pasa, ella no se moverá de aquí, ve por las llaves y vuelve pronto. Subo corriendo las escaleras, en un escalón hay un manchón de sangre y lo piso, casi me caigo pero me sostenía muy fuerte en ese momento del pasamanos. Así que me reincorporé fácilmente. Busco en la sala y las llaves no están, me lleva la fregada, ¿Dónde estarán mis llaves? Ya recordé, están pegadas en el auto, aquí vengo de nuevo para la cochera.

 

Aun no he pensando ni que haré con ella. En alguna ocasión miré una película donde el personaje principal mató a su esposa y se la llevó tirar a un río lejos de ahí, pero el fantasma de ella lo perseguía durante todo el camino. Yo no quiero eso. Claro que eso no me pasará porque los fantasmas no existen y pues yo ya estoy mayorcito como para andarme asustando por tonterías. Tomo las llaves que tenía puestas ya el auto, ahora que recuerdo, ahí las dejé, cuando llegué. Abro la parte de atrás y a como puedo meto a mi hermosa mujer. Que se queda adentro como un angelito.

 

 

Voy por el boulevard, malditos coches, no se apresuran, ese semáforo es eterno, tiene como una hora  en rojo. Nunca pensé atreverme a matar a alguien, mucho menos a mi mujer. ¿No la pude haber perdonado mejor? Haber hablado sobre el tema, llegar a aun acuerdo. Ya no tiene remedio lo se. Se que el “hubiera” no existe, pero me hubiera en cantado que ella me hubiera entendido. Son tantos hubieras que no pueden ser. Ahora tengo que ver como salgo de esta y todo lo que tengo que inventar para que nadie se de cuenta. Creo que primero que nada tengo que decir que ella me abandonó. Yo se que siempre tengo que echarle la culpa a ella, hasta muerta, pero no me queda de otra. Aparte mis padres llegan hoy en la tarde. Así que tengo que inventar una coartada algo que me de la razón a mi. Maldito semáforo, acaba de cambiar así que aquí voy. Son las doce y cinco. Tendré que ir por los niños primero, antes de saber que hacer con ella.

 

Llegué a punto de que salieran los niños de la escuela, se les hizo raro ver que yo iba por ellos, en lugar de su mamá, así que me preguntaron donde estaba ella. Tuve que decirles que se fue de viaje, a lo cual ellos reaccionaron de una manera sorprendente, se pusieron muy contentos y yo pensando que se pondrían a hacer berrinches porque no los llevó de viaje. Pero bueno, esa es una ventaja para mí porque así no la extrañaran tanto. Le voy a llamar a mi compadre Chencho para pedirle de favor que si puedo dejar a los niños en su casa un momento.

 

Casi en cuanto le colgué a mi compadre entró la llamada de mi apá. Dice que ya está en la Terminal de autobuses. Ahora si, no se que hacer de nuevo, tengo que deshacerme del cuerpo, ir a mi casa, limpiar todo y  aparte tengo que ir a dejar a los niños con mi comadre, para después ir por mis papás a la Terminal. Si todo está a mi favor, todo saldrá bien.

PRÓXIMO TURNO: V – Aguaya – Activo

 

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Hoy me he despertado sintiéndome solo, extrañándote demasiado

-Amor, hoy me he despertado sintiéndome solo, extrañándote demasiado – le dije, quería que me perdonara, que supiera que no es mi culpa, que es suficiente castigo que me hubiera mandado dormir al sofá.

Ella seguía indiferente. Creo que al final de cuentas tengo la culpa. Me duele la espalda porque el sofá ya tiene unos resortes saltados, está completamente roto, pero es que mi mujer no entiende razones, porque yo le he dicho que ya  compremos uno nuevo, pero ella siempre me dice: -“No, ya servirá para algo”- y esta noche acabo de descubrir para que podía servir.

Ayer, le di la noticia, mis padres vendrían a vivir con nosotros y yo no tenía escapatoria, no podía decirles a mis papás que no se vinieran. Mi mujercita se puso furiosa, histérica, no podía contenerse y me aventó todos los platos que tenía a su alcance, solo uno me dio en la cabeza, por suerte era de plástico, aunque tiene mucha fuerza solo me hizo un chipote, pero vaya chipote, me duele todavía.

-No, esto es lo ultimo que me faltaba. – Dijo ella –Aparte que me tienes aquí sin nada de nada, todavía me dices que tus padres se vienen a vivir y tú no puedes hacer nada para que no sea así.

No me dio desayuno, así que mi barriga me estaba diciendo a gritos que tenia hambre, pero ya se me hacia tarde para ir al trabajo.  Pero al llegar decidí no entrar. No me siento de humor para  soportar al zángano de mi jefe. He decidido irme a desayunar al restaurant de la esquina.

Aun sigo preocupándome por lo que esta pasándome, no se que hacer, no se a donde ir, la verdad me siento solo. Mi compadre Chencho esta en la barra, le hago una seña y de inmediato se viene a mi mesa.

Mi compadre Chencho no trabaja, es una persona que se ha casado siete veces y las siete ha enviudado. Pero siempre está feliz, así que, lo mejor que me puede pasar es pedirle un consejo. Porque, a estas alturas mi vida se está desmoronando.

Le he contado todo y en lugar de ayudarme se está riendo a carcajadas. Dice que no puede creer que haya dormido yo en el sofá, yo el que presumía de ser el que manda en la casa. –Y es verdad compadre, yo mando en la casa, pero nadie me obedece.- con eso acabo de callarlo por un momento.

-Así que Don Pañal viene a tu casa compadre.

-Sí para acabarla de fregar. Viene con todos los animales del rancho.

-¡A cabrón! ¿Pero porque no ha vendido nada? Tu padre si que está loco compadre.

-Pues parece que si compadre. Tengo muchas cosas que me preocupan. Primero, que mis padres nunca han venido a la ciudad. Imagínate, va a querer llevar a pastar las vacas a la carretera.

-Pero no creo que sea así, de seguro ha de saber que aquí no se puede compadre.

-Tu no lo conoces compadrito, mi apá es bien terco. No le puedes decir nada que no. Y si lo haces, inmediatamente saca su pistola y empieza a disparar como loco. ¿Ve este agujero en mi oreja?

-Si compadre siempre lo he visto, pero pensé que se estaba poniendo aretes usted.

-Está loco compadre. Mi apá me pegó un balazo porque no quise llevar a pastar a las gallinas.

-Pero si las gallinas no comen pasto compadre.

-Eso le dije a mi apá, por eso me dio el balazo. Compadre no se que hacer. Mi mujer ya no me quiere, mi apá se viene a vivir con todo y chivas, lo peor es que a mi ya me anda por hacer el amor con mi Petra, pero esta piche cosita no se me para.

En eso, al voltear a la calle miré a la más divina mujer jamás creada, piernas torneadas, cintura delgadita, unos pechos que bien me puedo volver a criar.

En eso, siento que abajo alguien reclama. Se empieza a levantar la tienda de campaña.

-Compadre, compadre, se me paró, se me paró compadre.

-Pues ya cámbielo compadre.

-¿Qué quiere cambie compadre? ¡Se me paróóó compadree!

-El reloj compadre, dice que se le paró.

-No compadre el piche reloj siempre ha servido. Se me paró compadre. Ahorita vengo.

 

Y que me voy como alma que lleva el diablo para mi casa, esperando que la maldita erección me dure hasta llegar allá.

Parece que cuando uno esta mas desesperado hasta las moscas le pican. Todos los semáforos en rojo y mi cosita ya estaba empezando a relajarse. ¿Como le hago ahora para volver a reaccionar?

Me acabo de acordar como se me paró hace rato, así que tengo que buscar a otra mujer igual de sabrosa e imaginarme lo mas candente posible. Y de repente ahí está, otra hermosísima mujer, cuerpo escultural. No me di cuenta pero todos los carros están pitando, porque yo me quede en medio de la calle. El semáforo está en verde y apenas me empezaba a funcionar de nuevo, pero con el susto se me bajó otra vez.

Maldita sea.

Y para colmo en eso sonó mi teléfono, mi apá viene, pero no la semana que entra si no que hoy en la tarde. Tendré que ir a la central de autobuses.

Iba distraído  pensando. Llegue a mi casa. No toqué. No hay nadie en la casa por lo que veo, mis hijos se fueron a la escuela. Pero mi mujer no me había dicho que iba a salir. Hay un garrafón de agua en el piso, de seguro no lo pudo subir al contenedor. Subo las escaleras rumbo a la recamara. Escucho ruido. De seguro dejaron la televisión encendida. Me dirijo a mi recamara, quiero dormir un rato, me duele la espalda, no pude dormir bien, así que dormiré un poco mientras que regresa mi mujer. Abro la puerta y de repente…

-¿Qué significa esto Petronila? – mi mujer esta en la cama con el del agua. Esto es lo único que me faltaba, mi mujer me pone el cuerno.

Agarro una estatuilla que tenemos de adorno en el closet y empiezo a querer golpear al pinche sujeto que acaba de terminar con el poco de orgullo que me quedaba.

Y para colmo, mi mujer me dice: -Pues tú tienes la culpa. ¿Para que llegas tan temprano?

¿Qué pasa con mi vida dios mío? Pueda ser que esté maldecido. Pero de todas maneras ese cabrón se va a morir. Veo como sale por la ventana. Vaya golpazo que se metió porque estamos en el segundo piso. Pero aun así logró correr. Ya volverá.

Mientras me pregunto: ¿Qué hago con mi vieja?

Proximo turno para V – Aguaya

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