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Quiero mi polvo !!!!

– ¡Pues búscatelo tú! -le contesté- y si no, ya sabes, a jalear.

 

Estábamos los dos en la barra del bar dónde nos veíamos siempre. Unos vermús, el aperitivo y un poco de charla sobre fútbol y mujeres habían consolidado una relación que nació hace años, al coincidir los dos en la misma empresa. Nuestros caminos, con el tiempo, habían seguido trayectorias distintas, pero nos seguíamos viendo con regularidad.

 

– ¿Jalear?

– Sí hombre, jalear, animar: “Hale manita, hale manita…”

– Eres imbécil. Tengo un problema y tú te lo tomas a coña marinera.

– ¿Problema? ¿Qué problema?

– ¡Que hace meses que no follo! Ni ligo, ni nada de nada. Las tías no me hacen ni caso.

 

Manolo se quedó mirando fijamente a Joaquín. Enfrente tenía un hombre casi de cuarenta años, bien parecido, medianamente alto, con facciones suaves como de niño, rubio, ojos azules y una figura normal. No se mataba en el gimnasio pero tampoco tenía huellas de ser practicante del levantamiento de vidrio en barra fija.

 

         Joaquín, no lo entiendo. ¿Que no ligas? Pero si tampoco es tan difícil…

         Eso será para ti. Tú con esa pinta de chulo, ganando pasta y con lo cabronazo que eres, te las llevas de calle. Yo, en cambio…

         ¿En cambio, qué? Tú eres normal, hasta guapo diría yo, y no me entiendas mariconadas ¿eh? ¿Por qué no vas a ligar?

         Porque no sé, tío, porque no sé. Siempre acabo siendo un gran amigo de la tía que me quiero tirar. Pero yo no quiero ser su amigo, joder, ¡quiero follar con ella! Tú no las haces ni puto caso, las puteas, y las tienes embobadas. Sin embargo, yo hablo con ellas, me intereso por su vida, por sus preocupaciones, me desvivo por quedar bien y me terminan contando lo que les duelen los ovarios cuando les viene la regla ¡No te jode!

         No sé, será que usas una técnica equivocada…

         ¿Técnica? ¿Hay técnicas? No me fastidies. Cada mujer es un mundo, es un ser individual, distinto de las demás, diferente a todas, con unos valores, experiencias que la hacen ser única…

         ¿…Y?

         ¡Coño, pues que no puede haber “técnicas” para ligar! Cada una responderá a unos estímulos diferentes, a unos resortes, como consecuencia de sus inquietudes y deseos…

         Joer, Joaquín –le interrumpí- Pero tú, ¿quieres follar o escribir un tratado de psicología?

         ¡Vete a la mierda!

         Es que te complicas mucho. Vamos a ver. Si tú ves a Charlize Theron ¿qué es lo primero que se te ocurrecharlize_theron1_300_4003?

         Que está buenísima.

         ¿Y que más?

         Bueno… sí, que me apetecería tirármela…

         Correcto. Sin embargo, es una gran actriz, ganadora de un Oscar y nominada a otro, bailarina de ballet, modelo… Además, con una historia truculenta pues nació en la República de Sudáfrica en pleno apartheid, vivió todos los momentos convulsos de su país en esos años y además, a los 16, presenció el asesinato de su padre a manos de su madre, provocado por los continuos ataques y amenazas de muerte que éste le hacia a ella. Sin embargo, con esa historia detrás, a ti solo se te ocurre follártela. ¿Por qué?

         No sé, es algo animal, es puro instinto. Es verla en la pantalla y ¡¡ufffff!!

         Ya. Pues algo de ese “uuffff” debe de ser lo que a ti te falta. Si lo que quieres es simplemente follar con una tía, déjate de rollos y ve a lo que vas.

         ¿En plan de bailas o follamos?

         Mira que eres animal, tronco. Las cosas no se preguntan, simplemente surgen.

         Vale. OK. Pero sigo sin entenderlo. No soy un atleta pero no estoy gordo. Soy un tío sensible, inteligente, buen conversador, que me preocupo por conocerlas…

         Oye Joaquín. ¿Tú vives solo, no?

         Si ya lo sabes cabrón. ¿Cuántas veces no me has pedido el piso para ir con tu ligue de turno sin que se entere tu parienta? Claro que sí.

         Y ¿qué tal te desenvuelves como “amo de casa”?

         Perfectamente. Al principio tenía una asistenta pero no hacían nada así que ahora, organizándome bien, lo hago yo todo.

         O sea: limpias, lavas, cocinas, friegas, planchas…

–    Y quito el polvo, doblo la ropa, arreglo averías, sí, ¿y?

         Y tres cosas clave: ¿sacas la basura, haces la cama y bajas la tapa del “water”?

         Hombre claro… ¿quién lo va a hacer si no?

         Pues macho, tengo la solución.

         ¿…?

         Joder, cásate. Ligar no ligas, pero como pongas un anuncio diciendo lo que sabes hacer, vas a tener cola en la puerta de tu piso para casarse contigo.

         Serás cabrón.

         ¡Piénsalo! Es tu solución.

         Ja, ja, ja. Al menos así follaría.

         Que te lo has creído. Así ya no tendrías que salir a ligar y gastarte las pelas invitando en discotecas. Pero ¿follar? Como mucho, los sábados cuando tocase. O es que no has oído el refrán de “follas menos que un casado

Próximo turno: N- Sonvak – Activo

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No pararemos nunca de follar, perdón, de hacer el amor…

Él dice que no pararemos nunca de follar, perdón, de hacer el amor… ja!! y ¿se supone que debo creerme tal afirmación?. Si todos hacen igual, se quejan de que las mujeres no están a su altura en cuanto a “ganas” y cuando dan conmigo acaban con la lengua fuera y pidiendo “papas”.

Ya me pasó con mi primer marido, que en la luna de miel me suelta “tenía razón mi amigo que decía que después de casado hay que hacer el amor por obligación“… me quedé mirándolo con cara de asombro, pues si me soltaba tal afirmación tras cuatro días de casados ¿qué demonios de vida sexual me esperaba a mi durante ese matrimonio?. Así duró…, lo que duró “dura”… o sea, visto y no visto. Y es que yo lo tenía claro, si con 22 lo hacía una vez al mes ¿¿cada cuanto lo haría cuando tuviese 30??. Y digan lo que digan, para mi el sexo es la parte más importante de una relación… para lo demás ya están los amigos y la familia; ¿¿¿para que demonios quiero sino un marido???… para follar, está claro.

Y llegó el segundo marido. Yo que oía siempre a mis amigas quejarse de las ganas de sus parejas pensaba que sería muy difícil el no superar la experiencia con el primero. O sea, de todas que llevaba las de ganar. Ja!!.

Y eso que esa vez escogí uno con pinta de machito, de tipo duro. Pero ni por esas. Desde luego que batí récords… los récords que había establecido mi primer marido en no hacerlo. Entenderéis que me parta de risa cuando salen las encuestas en la televisión sobre cada cuanto hacen el amor los españoles; me encantaría que me hubiesen preguntado a mi por aquel entonces.

Si con el primero me quejaba de hacerlo tan solo una vez al mes, con el segundo eso ya era una bicoca. Cada dos meses…, cada medio año…, ¡¡dos años sin hacerlo!!… eso para mi ya fue el “novamás” y tomé cartas en el asunto. Joer! si estaba segura de que hasta mis padres tenían una vida sexual mucho más intensa que la mía (cosa que confirmé hablando con mi padre).

Teníais que haber oído la conversación con mi padre cuando le consulté sobre el tema. Estábamos en un restaurante de eses que hasta se le oye a uno respirar de lo educadita que es la gente y lo bajito que hablan. Y en eso mi carcajada rompe el reverenciado silencio. ¿Por qué?… mi padre me había dicho que visto el problema… igual mi marido era gay. Yo no podía parar de reir. Desde luego mi padre tenía claro que el problema no era yo y “no era porque fuese su hija, pero yo estaba de buen ver”… o sea, que el problema solo podía estar en mi par.

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Así que pillé por banda al bendito en cuestión y le pregunté si alguna vez se le había pasado por la cabeza tener algo con otro hombre. Flipó. Yo le insistí. Le dije que igual tenía dichas inclinaciones y todavía no lo sabía. Vamos!! ya podeis imaginarme intentando convencer a mi segundo marido de que era gay.

Él, al ver que yo estaba dispuesta a romper nuestro matrimonio por la falta de folleteo, propuso ir a terapia de pareja, y accedí… que no se dijese que yo no intentaba solucionar la cuestión. Y de nuevo ¡¡ja!!. Resulta que con la presión empezó a tener un problema añadido… y es que acababa antes de tan siquiera empezar. Yo alucinaba. Yo a pan y agua años y años y ahora resulta que tenía que tener mil atenciones con él porque el pobrecito no aguantaba la presión… Sí, la terapeuta, como parte de la terapia para el nuevo problema, le mandó comprar una vagina en un sex-shop para que practicase con ella… Con la vagina en cuestión mi segundo marido no tenía problemas, sin embargo y a pesar de todito el empeño que él ponía… no podía ni rozarme que…

Y a todo esto, parece que es que yo les pedía mucho, pero ¿es mucho una vez al día?… ya que no podían ser más… Pero es que no lo puedo evitar. Para mi los hombres son el manjar más delicioso que existe sobre el planeta Tierra. Cuanto más los pruebo, más me gustan y más hambre tengo. Me enloquece tocarlos, acariciarlos, lamerlos, besarlos, volverlos locos, y es que… soy una fiera en la cama.

Próximo turno para: M – Daniela – Activo

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