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¡No puedo con las cabezas blandas!

-Gracias amor, gracias por hacerme tan feliz. – me dijo.  Aun no sabia que pasaba pero la miraba ahí de frente a mí, tan hermosa, tan radiante, por supuesto ya no tenía la cara pálida, ya no era el fantasma de anoche, se veía muy real. Su escote podía traslucir esos hermosos pechos que me encantaban, su trasero tan torneado, tan llamativo, todo su cuerpo que se movía en torno al caminar de mi mujer acercándose a mí. ¡Que hermosa! Mis pensamientos cada vez se concentraban más en ella, que muy pronto se me olvidó lo que estaba viviendo, que podría yo estar loco, pero ¿Qué importaba? Ahí estaba en ese momento y tenia  que disfrutar el tiempo.

-Veo que te estas poniendo otra vez excitado mi amor. – no lo podía ocultar, mi miembro volvía a funcionar después de mucho tiempo de inactividad, ella se acercó y con su mano tibia lo buscó entre las sabanas hasta que lo encontró. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, me agradaba aquella sensación. A como pudo separó las prendas de mi cuerpo y acerco su boca a mi pene erecto, lo lamió despacito, con mucha ternura, sentía como me estremecía en cada ocasión que lo hacia.

-¿Te gusta mi amor? Y eso que no puedo con las cabezas blandas, pero esta ya esta dura, muy dura, así me encanta mi amor, me fascina tenerla en mi boca y que te estremezcas de placer.

Me erguí un poco para alcanzarla, entonces toque su piel tan suave, la hice que alejara su boca de mi miembro y la acerque hacia mi. La besé apasionadamente mientras mis manos bajaban hacia sus pechos que estaban muy apetecibles, los  acaricié despacio, con ternura, ella gemía despacito, su respiración se hacia mas fuerte y mas rápida, la recosté a un lado mío y entonces con mi boca empecé a recorrer su cuerpo, lentamente, su cuello, sus hombros, sus senos, esos pezones que se ponían cada vez mas duros, lamia dulcemente mientras ella disfrutaba cada lengüetazo que daba, me baje a su estomago y al llegar a su ombligo ella se estremeció, eso me dio señal de que ya iba acercándome al lugar mas sensible, seguí recorriendo con mi lengua todo ese lugar hasta llegar a aquella parte de su cuerpo, la que mas placer le daba, toqué con la punta de mi lengua y ella se estremeció, su clítoris estaba duro, su vagina húmeda, realmente húmeda, pasé mis dedos por el lugar y sentí como la tibieza de su sexo me empujaba a hacerle el amor, entonces me levanté, me subí encima de ella y mirándola a los ojos penetré en ella, vi como sus ojos se cerraron, su cuerpo se estremeció de placer y empecé a moverme al compás de su cuerpo. Lo hicimos como nunca, quedamos exhaustos, logramos terminar los dos juntos, cosa que desde hace mucho no hacíamos. Quedamos rendidos, recostados en la cama.

                No quise tocar el tema de todo lo que había pasado anteriormente, porque era obvio ella no se acordaba de nada, aunque a mi me quedaba la duda de que si todo aquello que había pasado anteriormente era un sueño y la otra cosa sería ¿desde que suceso empezó el sueño si acaso lo era?

                Mis padres estaban en la casa, pero era algo muy diferente, mi papá no era la persona cruel y déspota conmigo si no que al contrario, se porto muy amable, me dijo que estaba muy orgulloso de mi por todo lo que había logrado con mi vida, con mi familia, que se notaba la armonía que había en esa casa. Me pareció extraño, pero me agradó, nunca me había dicho nada que me hiciera sentir bien, al contrario, siempre estuvo diciéndome que era un bueno para nada, un idiota, en fin muchas cosas crueles que a un hijo jamás le gustaría escuchar de su padre. Pero ahora, estaba mucho mejor, solo cosas buenas decía de mi, mi mamá que también había sido dura conmigo y que se portaba muy mal con mi mujer, ahora estaban muy contentas, las dos conversando, se pasaban recetas de cocina en fin. Mis hijos estaban felices, jugaban, correteaban.  –Esta es la vida que siempre he soñado. – pensé.

El día terminó. Esa noche mi adorada Petra y yo hicimos el amor otras dos veces.

Al día siguiente, lunes por supuesto, o sea hoy, me acabo de despertar, aquí esta mi mujercita durmiendo aun, me voy a levantar y le beso la mejilla. Ella se estremece en signo de agradecimiento, con mi mano, toco su trasero que apunta hacia mi, sin querer mi pene vuelve a endurecerse, me le acerco al oído y le pregunto que si  quiere que nos echemos el mañanero, ella sonríe y me dice que si despacito. Nos besamos apasionadamente, la recorro con mi mano, ella hace lo mismo conmigo… terminamos exhaustos pero a mi me dieron muchas ganas de irme a trabajar. ¡Soy feliz! ¡Mi vida es perfecta! No cabe duda, todo lo pasado es solo una pesadilla, en realidad nunca sucedió, estoy viviendo el presente.

                Llegué a la oficina, puntual como siempre.

-Señor lo está esperando una persona en su despacho. – me dijo mi secretaria.

-¿Un señor? No recuerdo tener ninguna cita con nadie. ¿Cómo se llama?

-A ver, déjeme ver. Se llama Lucio Averno, dice que es un asunto personal con usted licenciado.

-¿Personal? Amm, que raro, no recuerdo nada.

Obvio, si todo lo que me estaba pasando era raro, no veo porque en la oficina no pasaría, tal vez yo era el que perdió la memoria y todo aquello me estaba resultando confuso. Pero pues opté por seguir la corriente a lo que estaba pasando.

-ok señorita, voy a pasar a verlo.

Entré a mi oficina y ahí estaba el señor. Tenía un aspecto tétrico, daba miedo, barba de candado, una vestimenta elegante y un perfume muy poco común. Era un olor fuerte que no se distinguir el aroma. Más bien, siempre se me ha dificultado para eso de los aromas.

-Buenos días señor…

-Averno, lucio Averno para servirle. – contestó el extraño señor.

-Bien, Lucio, en que puedo servirle.

-Mas bien, yo soy el que te he de servir a ti. Elpidio. Es mas, vengo a hablar de negocios.

-Me confunde señor, ¿Cómo sabe mi nombre? ¿Qué negocios podríamos tratar usted y yo?

-El día de ayer te despertaste feliz, ¿no es verdad?

-Pero, ¿a que viene esa pregunta?

-Se que el día de ayer fue el mejor de tu vida. El mas feliz, tus padres se portaron muy bien contigo, cosa que nunca lo habían hecho y tu mujer, ella de lo mas cariñosa y candente del mundo, mas que cuando la conociste.

-¿y usted por que sabe eso? ¿Quién es usted? ¿Me ha estado espiando? Váyase por favor

– Yo se todo de ti, se todo de todos.

Tomé el teléfono asustado y le dije a mi secretaria que llamara a la policía que había un loco en mi oficina.

-No soy ningún loco. ¿Te acuerdas antier? ¿Cuando estabas en el deposito de basura donde dejaste a tu mujer muerta?

La pregunta hizo el efecto como si de una cubeta con agua fría cayera sobre mi rostro.

–          No, no, no se de que me habla.

–          No te hagas, ¿Recuerdas lo que dijiste? ¿Recuerdas lo que ofreciste a cambio de ser feliz de nuevo?

Rápidamente los recuerdos volvieron a mi : “La verdad amor, daría mi alma al diablo por tal de que todo fuera como antes, como cuando éramos felices, como cuando tu me amabas, como cuando yo funcionaba, cuando tu estabas orgullosa de tenerme, cuando te preguntaba ¿qué te gusta de mi? Y que tu contestabas que todo, cuando hacíamos el amor hasta tres veces en una noche. Cuando te despertabas sonriente y me decías que llevarías el desayuno a la cama”.

–          No puede ser. ¿Cómo sabes tu eso?

–          Porque he venido por algo que ofreciste. Ya te di la felicidad que tu querías.

–          Pero tú ¿eres el diablo?

–          Bueno, puedes llamarme como te plazca: el diablo, Lucifer, el señor de las sombras, demonio, espectro, Belcebú, Satanás, leviatán, etc. Pero sigo siendo yo. Y créeme al mencionarme no es ningún juego, yo siempre cumplo lo que prometo.

–          Pero es que merezco la felicidad. No tienes porque arrebatármela.

–          ¿Por qué la mereces? ¿Quién eres tú que te crees merecedor de todo?

–          Porque yo siempre he hecho las cosas bien.

–          Te equivocas, tú siempre has estado pensando nada más en ti. ¿Por qué crees que te paso eso de que no se te paraba? Porque siempre querías algo más, tu mujer te dejo de gustar y por eso querías ver más. Al grado que tu mujer se canso de estarte aguantando nada más a ti, a tu egoísmo. Tu tiempo libre solo lo dedicabas a ti sin ver lo que necesitaba tu familia.

–          No es verdad, siempre les di todo lo que necesitaban.

–          Si, siempre les diste lujos, pero el lujo no da placer, ni felicidad, puedes sentirte feliz un momento pero la felicidad que siempre dura es la que se pueden ofrecer entre las personas, esa felicidad que no se compra, el apoyo, el cariño, tu eres una persona egoísta, solo piensas en ti, en tu placer, en tu ego, en tu orgullo, por eso la mataste, porque no pudiste soportar que ella disfrutara con otro hombre lo que tu no podías ofrecerle. ¿Por qué crees que tu papá siempre estuvo echándote en cara cosas? Porque tu las provocabas, porque tu has vivido toda la vida echándole la culpa de todo lo que te pasa, solo porque se le ocurrió ponerte ese nombrecillo de risa. ¿Crees que tú eres un desgraciado? ¿Que tu vida es la peor del mundo? Créeme, he visto  a personas que viven en pobreza extrema, gente que no tiene nada, tú, vives en un lecho de rosas y sin embargo vives ambicionando mas y mas. Crees que la vida te debe todo por el hecho de estar en ella, crees que el mundo debería estar a tus pies y no tú a los pies del mundo. Yo no soy malo, como muchas criaturas creen, yo hago justicia, yo trabajo de la mano con Dios y jamás castigo injustamente, si he venido por ti es porque te lo mereces y porque tú así lo quisiste. Pudiste mencionar a Dios, sin embargo, me preferiste a mí. Ahora, la pregunta del millón ¿Qué prefieres? ¿Vivir en la miseria que  vivías por lo que dure tu vida, seguir con lo que te habías construido ya? O ahora que ya has probado de nuevo la felicidad ¿te quieres quedar con ella? Pero pues eso significaría que tu alma ya es mía porque tú la ofreciste a cambio de eso. Tú decides.

–          Si decido quedarme con esto que estoy viviendo ahora ¿Cuánto tiempo me queda para entregarte mi alma?

–          Un año, pero de felicidad garantizada. O si quieres la vida anterior serian más o menos veinte años, depende de cómo vivas. Porque a como vas creo que terminarás en la calle o en la cárcel, porque si descubren el cuerpo de tu mujer todo se te acabará y pronto descubrirán que fuiste tu, porque tus coartadas no han sido muy inteligentes.

Me quedo callado, no quiero regalarle el alma al diablo, pero tampoco quiero pasar el resto de mis días en la cárcel. Creo que esto es consecuencia de mis actos.

 

Próximo turno para V-Aguaya

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