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¿Alguien sabe dónde tienen el manual?

 

 

 

manual

 

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¡¡ ¿Alguien sabe dónde tienen el manual? !!

Iba repitiendo por la calle a todo ser viviente con el que se cruzaba.Y la gente lo miraba atónita sin comprender, y se apartaban de su camino.

– ¿ Qué le pasará a ese tipo ?. ¡ Pobre !, parece que está mal de la cabeza.

No tienen ni idea, yo os lo cuento.

Se levantó aquella mañana de un sábado en el que el sol relucía en el cielo como nunca había contemplado. Caminó hasta la cafetería al final de la calle done vivía, le movían las ganas de zamparse un fenomenal desayuno para empezar el día con energía.

Se vistió con su mejor traje, ese azul oscuro tan elegante. Sus zapatos brillaban. Todo resultaba hermoso.

Entró en el establecimiento y pidó su  gran café con leche con dos terrones de azucar y tres de esas  porras tan jugosas que le encantaban.

Se sentó al lado del ventanal , para que le diera el sol en la cara, y abrió el periódico por la sección de opinión.

Dejó el móvil encima de la mesa y se dispuso a deleitarse con su preciado desayuno.

Mientras saboreaba su manjar, pensaba en su novia. Una chica perfecta para él. Alta, rubia, ojos azules, una buena carrera, un trabajo envidiable…

Llevaban saliendo tres años y ya hacían planes de boda, todo era perfecto.

De repente, algo llamó su atención al otro lado de la ventana, pero como la luz del sol se reflejaba en el cristal, no distinguía muy bien.  Aunque le resultaba tremendamente familia  la mujer que se acercaba por el otro lado de la calle, abrazada de otra mujer a la que no conocía de nada.

Su cara cambió de expresión cuando alcanzó a ver que se trataba de su novia, que en ese instante se besaba con su acompañante.

Se le calló el café al suelo y se quedó petrificado.

Cuando reaccionó,  salió a su encuentro tropezando con todas las sillas del local y atropellando al camarero que se había acercado con un paño y una fregona.

Corrió como un poseso hasta que les dió alcance, estiró el brazo, le puso la mano en el hombro y gritó:

-Pero, ¿ Qué significa esto ?

Las dos mujeres se dieron la vuelta al unísono, sin borrar la sonrisa de sus caras. Entonces ella le dijo:

Lo siento cariño pero,  EL AMOR MUEVE EL MUNDO

Próximo turno para:   Y – yuyicienta – activo

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Calculo que para el año 3059 lo lograremos

Miguelito era un tipo atípico. Tenía un carisma especial y siempre caía bien a las primeras de cambio. No era especialmente agraciado físicamente, pero tampoco se le podía catalogar ni mucho menos de feo. Tenía ese aquel, que a cierto tipo de mujeres le gustaba mucho y enganchaba de una forma obsesiva. Pero esta conducta provocaba que Miguelito no se fijase en ellas, pues apreciaba un mujer mucho más madura y coherente, una mujer que respetase y coincidiese plenamente con su forma de ser.

Miguelito no era como la mayoría de los hombres. Era un tipo fiel, algo realmente complicado en los días que vivimos. Era un tipo de palabra, los pocos fallos que había tenido a lo largo de la vida fueron provocados por falta de voluntad o malos entendidos. En Miguelito se podía confiar. Miguelito era sobre todo un tipo generoso y de una muy fácil convivencia. No necesitaba mucho dinero ni lujos, no le importaba compartir sus cosas y casi siempre estaba dispuesto a realizar cualquier favor o ayuda.

Sin embargo, Miguelito estaba pasando una etapa dura. Estaba viviendo su primera separación, ya que a lo largo de los años, Miguelito sólo había tenido una relación seria, puesto que necesitaba estar muy seguro de que la persona con la que viviría y compartiría su vida era la perfecta para él. Aún así, parace que falló.

Lo peor de todo es que mi amigo Miguelito está muy bajo de ánimo, muy bajo de moral y muy, remuy, tremenda y terriblemente triste. Y yo no sé cómo consolarlo pues aunque su separación no es del todo definitiva, o si? no sabe las causas reales de la misma. No hay una explicación científica, no hay una causa justificada, su mujer no le ha dicho exactamente lo que ocurría aunque si aportó alguna que otra pista pero que confunde todavía más si cabe a mi amigo Miguelito.

Miguelito repite todos los días:

– «No consigo entenderlo» – y después añade – «pero entiendo por qué me ha dejado».

Miguelito sólo dice frases sin sentido pero con un sentido muy trágico. Y yo creo que Miguelito no está preparado para entender las complejidades de una mujer. De hecho no sé si hay algún hombre que pueda entender por qué se complican tanto la vida las mujeres. Quizá llegue un día en el que alguna o alguno se dé cuenta de la clave de las relaciones, pero hasta la fecha, no existe eso. Quizá algún día … o quizá sea el año 3059 cuando por fin lleguemos a un punto de inflexión y empecemos a comprenderlas.

¿Alguien sabe dónde tienen el manual?

Z – Gorio – Activo

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Jamás en la vida miran de frente

– Ay, Carlos, tú y tus boleros… ¿Cuándo vas a tomar en serio lo que yo te digo? Yo hablándote del gallego y su gordo y tú, cantando.

– Lucy, chica, no te me pongas así… si lo que te estoy dando es cariño, mi china. Mira, olvídate del gallego ese y vámonos por ahí tú y yo a empezar de nuevo…–mimó Carlos a Lucy, bajito, aprovechando lo cerquita que la tenía, aún entre sus brazos.

– ¿Irnos para dónde, Carlos? -Lucy se despegó de un tiro-. Ya estoy cansada de cuartuchos, de habitaciones de hoteles, hasta de esta ciudad y de este país. Ni me entendiste hace un rato cuando te lo mencioné. Ya no aguanto más, ya no aguanto más…

Lucy volvió a tirarle los brazos a Carlos y éste, a dejarse abrazar. A Lucy no podía olvidarla ni en sueños. Demasiada agua había corrido por esa orilla, agua común, orilla bañada por ambos. Y ella habrá atracado en otro puerto, pero él seguía sin rumbo buscando el de siempre, el de Lucy. Su gran amor y el único. Los otros, esos no habían llegado a tal categoría. Lástima que ella no pensara igual, qué pena, con lo que le gustaba a Carlos esa mulata.

– Ya me cansé, Carlos -siguió Lucy-, me cansé de lo mismo con lo mismo. Me cansé de los hombres que jamás en la vida miran de frente. Con lo bien que me había caído el gallego… si hasta me regaló un poema y una flor. ¿Quién hace eso aquí? Todos son iguales, sólo tienen ojos para las nalgas… y para los gordos, por lo que veo. ¿Tendré que meterme a lesbiana o en otro país será diferente? ¿Eh, Carlos? Habla, chico, ¡dime algo!

¿Qué iba a decir él ante la exuberancia de mulata que tenía ante sí? ¿Él? No había tenido suerte y el gallego sí, con poema y flor. ¿Y sus boleros? Si le cantaba uno ahora seguro ella se iba a molestar. Lucy, qué insensible… A las mujeres no hay quien las entienda, se dijo. ¿Y de dónde iba a sacar una flor? Quizá una flor era la solución a sus desamores. Bruto él, ¿cómo no se había dado cuenta antes? La próxima se la robaría del jardín al vecino. Eso sí, se compraría unas gafas oscuras porque a Lucy no había quien la mirara por otra parte de su cuerpo, aunque ella se quejara. ¿Qué mirarán las mujeres en los hombres?

A – Codeblue – Activo

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