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Se fue acomodando sillas

Como siempre se va, sin decir nada a nadie, sin reflejar ningún tipo de sentimiento en su mirada.

Recuerdo la primera vez que lo vi, en la calle, vendiendo palomitas de calidad sospechosa en el centro de Recife, cerca de la oficina de turismo. Al preguntar por su nombre me dijo «Eeeeemerson, tío, bem longo no início«. Lo que parecía divertido al principio me hizo reflexionar sobre la forma en la que escuchaba su nombre en su propia casa.

Eeeeemerson era un niño alegre, inocente y, gracias a Dios, ignorante. No sospechamos la crueldad de su ambiente familiar hasta que un par de años después empezó a cambiar su eterna sonrisa por una linea torcida y artificialmente diseñada.

Con mi antiguo optimismo llegué una noche a su lado para intentar encontrar el motivo de su tristeza. Lo que encontré fue la punta de un iceberg mayor de lo que cualquiera de nosotros, inocentes voluntarios, imaginaríamos nunca.

Su madre había acuchillado a su padre, al que hacía dos años que no veía. Su rostro representaba constantemente el miedo de un posible regreso del monstruo.

La sonrisa estúpida de la policía cayó como un jarro de agua fría, una expresión que dejaba bastante claro que la solución, en caso de existir, se podría encontrar en otro lado. Un caso tan común como ese no podía desconcentrar al cuerpo de policía de los asuntos «realmente importantes».

Después de la noticia de la muerte del canalla no solamente ha dejado de sonreír, ha dejado también de hablar, de bailar, de jugar… de vivir. Eeeeemerson nunca más ha repetido su «gracioso» nombre, ayuda en el proyecto como un voluntario más, sin establecer contacto directo con nadie, limpiando y preparando las actividades de cada lunes.

Una historia, por desgracia, real.

Turno para: M – Chapinita – Activo

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Que les den por el… me quedo aquí.

Es lo que pensé hoy mismo por la mañana al recibir una llamada de la Xunta queriéndome hacer una encuesta y convencerme de que vuelva a Galicia. Me hablaron de política, de economía, de los beneficios que se está dando a gallegos emigrantes… y yo repitiendo, cada cinco minutos, que no soy gallego

Ante lo absurdo de la situación, ya que soy palentino, viví los últimos 15 años españoles en Barcelona y nunca he pisado suelo gallego, no puedo hacer otra cosa que, primero, reírme de la desorganización de algunos órganos y segundo, recordar los motivos por los que decidí salir de España.

Un país que esconde la basura debajo de una alfombra europea, que no incentiva la paternidad, que da la espalda a los que están con verdaderos problemas… España tiene mucho camino para recorrer antes de poder ser llamado un país de primer mundo.

Y no es que en Brasil no se cuezan habas. La corrupción está acabando con las esperanzas de mucha gente aquí, como he comentado algunas veces en vivoenbrasil.com, pero se respira un aire diferente cuando se sale del círculo podrido de la clase media-alta.

Algo ha pasado con la España donde nací, ¿será la fiebre capitalista de las grandes ciudades?, ¿tendré que volver y respirar un aire menos metropolitano para volver a enamorarme de mi tierra?… el tiempo lo dirá.

M – Chapinita – Activo

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Exiliarnos en Estados Unidos

Puede ser lo primero que pensemos en hacer al sentir los problemas de nuestro país. Largarnos a respirar otros aires.

Personalmente ya lo hice. Hace seis años que vivo en el noreste de Brasil, en la ciudad de Recife. Cansado, seguramente, por tener que seguir la corriente de un río en el que no me sentía muy cómodo, decidí, con mi esposa, emigrar a su ciudad natal.

Desde aquí escribo también www.vivoenbrasil.com, donde cuento las buenas y malas nuevas.

Desde luego la gente aquí es menos materialista, la vida es más relajada y el clima ayuda a superar muchos momentos criticos. Pero está muy lejos de ser el paraíso. Los que piensen que salir de un país para evitar una serie de problemas es la solución para encontrar la felicidad, están muy equivocados. La felicidad no se encuentra en la ciudad en la que se vive, es un estado interno que crece dentro de casa.

Puede ser España, con sus problemas de empleo, Brasil, con sus problemas de seguridad o Estados Unidos, con sus problemas raciales. Problemas existen en todos los lugares, y siempre podremos usarlos para justificar nuestra infelicidad.

Antes de tomar una decisión tan radical como migrar de páis hay que encontrar el verdadero motivo por el que no estamos a gusto, hay que viajar para ver el mundo con otros ojos y poder determinar así lo que es verdaderamente importante.

Al final sólo hay una verdad: En todo lugar se cuecen habas.

M – Chapinita – activo

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