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Fue en el viaje de fin de curso…

Fue en el viaje de fin de curso de aquello que se llamaba la EGB. yo estaba muy emocionado, como todos los chavales de esa edad. Fuimos a Lisboa, que de aquella era otro planeta. En el autobús imaginaos, lo típico, cantos, risas, muchas emociones juntas.

Nos alojamos en un hotel muy cuco, a las afueras, parecía un castillo y tenía piscina con trampolín, pero yo no me atreví a saltar desde los 10 metros que era su altura más alta. Aún tengo las fotos de los paseos en barca por un lago cercano con mis compañeros de habitación, y me acuerdo de uno de ellos que no se lavaba con jabón por que no se que le pasaba, creo que era algo psicológico.

En una de las visitas a Lisboa, era de noche, y habíamos cenado bacalao, bufff.., a mi me sentó como una patada en el estómago. Cuando volvimos al hotel estaba muy mal, con fiebre y sudando, y me quedé solo por que todos se fueron a una fiestuqui que hacían en otra habitación. Pero apareció una chica que era de otro curso, apenas la conocía.

Entró en la habitación, se acercó a mi. No recuerdo muy bien de ese momento, pero si de que se dirigió a mi diciendo; _¡Pobriño!.., y acto seguido me besó. Yo con fiebre, sudando y acojonado, pero al mismo tiempo flipando. En ese momento sentí una sensación alucinante que nunca había tenido, el amor, jajajajajajaja!!!, pero para ella solo fue un jugueteo, porque después de eso jamás me volvió a hacer caso.

Fue mi primera vez en la que una chica me besaba.

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Y no era de plumas..

Mi memoria palidece con el largo paso de los años, y si tengo que remontarme a la prehistoria (como va a ser el caso), tengo que recordar , no sin cierto esfuerzo, que mi objeto de deseo con 15 primaveras estaba a años luz de mi alcance y por tanto, mis fantasias primero tuvieron su fase ensayo-error con la boca fruncida, en un mohín de arrobamiento, con un objeto muy común. ¿No iréis a decirme que sólo yo besuqueaba, sin abrir la boca más que en una “o” absurda, a la almohada?.

Después encontré un libro en la biblioteca prohibida que todos los padres de la generación de los míos  tenían (esa que incluía la famosa “Enciclopedia de la vida sexual sana“). Se llamaba “Fue dicho: no desearás a la mujer de tu prójimo”, una historia de lo más tonto: dos parejas, rollo adúltero por medio, y los que no se enrollan, además de aburrirse no se enteran de nada, viven en la inopia y son felices cultivando flores. En fin, bastante memo para lo que después ,como lectura, ha ido cayendo en mis manos.

Pero resulta que había en él una explicación total, completa, y absolutamente comprensible de lo que era, con toda exactitud y detalle, lo que nosotros llamábamos: darse un morreo. Como poner la boca, que hacer con la lengua, lo dicho, completamente didáctico. 

Me he pasado la semana buscando el libro: nada en casa de mis padres, nada en mi propia casa, nada en casa de mis hermanos, tampoco en la biblioteca de mi ciudad, en internet hay librerías que lo venden en la sección de descatalogados, he mirado a ver si conseguía encontrar el fragmento, el libro digitalizado…y nada!. Quería copiaros como describía el beso, por el que efectivamente yo me enteré de cómo se hacía.

El curso finalizaba, y el chavalote por el que bebía los vientos terminaba ese año. Estaba cansada de oír, a las afortunadas que lo había probado, decir lo bien que besaba, y me jorobaba pensar que tendría que conformarme con las versiones diferidas, en vez de vivir una en directo. Pero los dioses se portaron, ellos y un par de cubatas, todo hay que decirlo.

Fiesta de fin de curso, el chaval se puso a tiro, le pedí que me acompañara un momento, lo llevé al pasillo de los de primero, y le arreé un beso recordando los puntos y las comas del dichoso libro. Cuando separé mi boca de la suya, no había explosiones de fuegos artificiales, ni el ardor de la pasión desbordaba mi cuerpo, ni mis ansias humedecían las braguitas “princesa” que me compraba mi madre. Le di educadamente las gracias, y me fui a bailotear con los demás en el gimnasio. No fue espectacular, pero abandoné a la almohada, sin piedad alguna.

Plis-plas.

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Bésame…

El primer beso.

El último beso.

El del medio.

Da igual cúal sea el orden del beso, siempre y cuando ese beso me lo des tú; siempre y cuando sean tus labios aquellos que se encuentren con los míos; siempre y cuando sea tu boca la que comparta mi aliento.

Es que podría pasarme la vida besándote y aún asi no saciarme de tu dulzura, de tu pasión… de tu sabor, ese sabor que es, como dice una canción, “sabor de amor”.

Y es que es el sabor de tu amor el que convierte cada amanecer en una ruta nueva por explorar a tu lado, el que convierte cada anochecer en un nuevo tesoro por encontrar. Y son tus besos los que me guían en mi búsqueda, los que me salen al encuentro y no dejan que me pierda, los que me conducen hasta el paraíso y me sujetan con dulzura en el descenso terrenal.

Por eso, como dice otra conocida canción, “Bésame, bésame mucho”, y no me dejes nunca de besar.

por SONVAK

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Como el primer beso.

¿Nos estamos besando? Por fin. Estoy tan emocionada que se me van a salir las mariposas por la boca. Estaría gracioso, una boca llena de mariposas. No, qué asco,  ¡puagh!  Porqué además son como peludas.¡Fuera,  fuera!  echa de tu mente las mariposas,  que jodiendo los momentos no tienes precio. Calla y disfruta.  

Joder,  parezco nueva. Ni que fuera la primera vez que me besan. Se me ha olvidado todo. Ah claro, tengo que abrir la boca, pero si la abro mucho y él también, se hará el vacío. Madre mía, hay que fastidiarse que mi vena científica salga ahora, toda la vida adormecida y ahora en el peor momento me viene a la mente.  Creo que no se hará el vacío,  para eso tendría que ser que no entrara nada de aire. Bueno, da igual.

 Si la abro poco y él también,  parecemos peces. No, no, ese pensamiento tampoco,  que te entra la risa y es peor. Mejor entreabierta. Vale, así mejor. ¿Habrá que girar la cabeza como en las pelis? ¿ Hacia qué lado? Y él sabrá qué quiero girarla o me partiré el cuello. Lo haré poco a poco, menos mal que tengo poca nariz.

¿ Cómo lo hará la gente con mucha nariz? No es el momento de preocuparse de los narizotas.

 ¿Qué es eso? ¿Su lengua?  Bueno., pues ahí va la mía., choquemos lenguas. Mmmmm…no está mal. ¿ y si pruebo a cerrar un poco más los labios? A lo mejor cree que quiero terminar, que no, que no es que quiera, pero en algún momento habrá que terminar, ¿ no? Porque además, está muy bien que sea tan alto y tan fuerte,  pero me va a dar tortícolis y él se va a partir el cuello. ¿Qué hago con los brazos? Si los quito de su cintura y se los paso por el cuello pareceré su llavero o que lleva colgando a la Virgen del Pilar, mejor los dejo donde están, que parece que por ahora no se me han agarrotado. Eso sí, cómo me siga estrujando me parte la espalda.

 A ver si dejo de pensar ya, que no se me ocurren más que chorradas,  y disfruto. Con la de tiempo que llevamos esperando.

 Cómo me vuelva a coger la cara entre sus manazas y me mire..me derrito.

 ..mmm…Puff…¿llevo la ropa interior conjuntada?

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