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Post escritos por Cuauhtémoc.

Nos dejamos caer abrazados en el suelo.

Ya casi eran las doce de mediodía, cuando los dos compadres se encontraron en aquel café. Elpidio se miraba sorprendido por la respuesta que su compadre le había dado por la pregunta que él le había hecho.

 

-No, compadre es imposible, me estaré volviendo loco. Te puedo jurar que el demonio estuvo aquí, ha estado conmigo durante casi toda la mañana, hemos conversado y llegado a conclusiones bastante buenas.

 

–         Todo estaba en tu imaginación compadre, pero yo no vine para hablar de su locura, lo que vengo a ver es  ¿Por qué tiene usted dos días sin ir por sus hijos a mi casa? ¿Qué ha hecho compadre? ¿Dónde ha andado?

–         ¿Dos días? Pero, si los he visto ayer en mi casa.

–         Mire compadre cálmese, explíqueme bien que pasa. Usted le dijo a mi mujer que mi comadre se había ido, que lo había dejado. Ellos ahí han estado esperándolo, pero no nada mas ellos también sus padres compadre. Me dijeron que cuando llegaron a la ciudad y al ver que usted no iba por ellos, se fueron a su casa en taxi, tocaron hasta cansarse y usted salio como alma que lleva el diablo en su auto. ¿A dónde iba compadre? Cuénteme todo por favor.

 

Aun un poco confundido por todo lo que estaba pasando Elpidio empezó su historia, comenzó por decirle lo del puterío y terminó con lo que había pasado ese día en la mañana…

 

                  … – y entonces compadre desperté en mi cama y  ella me trajo el desayuno a la cama, pero antes de pensar en desayunar hicimos el amor como nunca, nos dejamos caer  abrazados  en el suelo y después en la cama quedamos rendidos. No puede ser nada de eso un espejismo compadre no puede ser algo tiene que haber causado todo esto. Si no fue el demonio ¿entonces quien? Algo o alguien es el causante de todo lo que me está pasando compadre.

 

–         Compadre pero esto que me ha contado es muy grave, me está diciendo que mató a mi comadre.

–         Le estoy diciendo que no, compadre, que ella está viva, que está ahorita en mi casa.

–         OK, compadre, eso lo veremos a su tiempo, por ahora dígame ¿que se supone que le dijo el demonio?

 

Entonces Elpidio le contó todo lo que discutieron hasta lo que le dijo el diablo del Blogguercedario.

 

–         ¿El Blog que? Compadre.

–         Pues no se exactamente pero es algo así como Blogguercedario, el caso es que suena como abecedario compadre.

–         Pues no me suena nada congruente ni conocido lo que me dice compadre.

–         Ve compadre, eso es lo que le quiero decir, a mi no se me pueden ocurrir esas cosas así, tiene que haber algo o alguien que haya hecho esto, ya que dice que el demonio no estaba aquí. A menos que solo yo lo haya mirado compadre.

–         Mire compadre, yo quiero ayudarlo, de verdad, pero entonces necesito informarme más de lo que esta pasando. Vaya usted a su casa, asegúrese que su mujer todavía esta viva y yo iré en cuanto vea alguna solución a su problema, los niños todavía se pueden quedar en mi casa, también sus papás

–         Ya verá compadre, ya verá que tengo razón.

 

 

Se despidieron los dos compadres, Elpidio salio apresuradamente del café, Chencho se quedó pensativo:

 

            -Espero que mi compadre no esté loco, no creo que lo esté, por eso antes de mandarlo con un psiquiatra voy a investigar en Internet esto que está pasando.

 

Salió y se dirigió a un ciber que estaba en la otra calle.

 

Mientras tanto, Elpidio descubría lo que tanto temía. En su casa no había nadie, en la cochera aun estaba el manchón de sangre que no había podido quitar hacia dos días.  Todo le venia a la mente de nuevo, la escena de su mujer con el del agua, el momento que hizo que el se desquiciara y la matara. No había nadie, se sentía solo, se sentía impotente, mas de lo que estaba, maldita sea se estaba volviendo loco.

 

No tardarían en dar con el, la policía ya ha de haber encontrado el cuerpo, en cualquier momento llegarían y el ahí estaría para irse a la cárcel. ¿Qué mas le daba ya? Todo estaba perdido, nada se podía hacer, Elpidio Obeso terminaría en prisión. A lo mejor ese era su destino.

 

–         ¡Nooooo! No puedo estar loco, alguien o algo tiene que manejar mis actos, mi mundo, mi todo, no puede ser que todo esto me pase a mi, tiene que haber algún responsable y ese no soy yo.

 

El sueño lo venció y durmió placidamente durante mucho tiempo. Los golpes a la puerta lo despertaron. Despertó asustado, pensando que era la policía que venia por el. Se dirigió a la puerta, entonces pudo darse cuenta que era su compadre lo que lo hizo relajarse un poco.

 

–         compadre, ¿Qué pasa? ¿Por qué toca de esa manera?

–         Compadre, tiene que ver esto.

–         ¿Ver que cosa compadre? Pensé que era la policía.

–         ¿recuerda lo que le dije en la mañana que le investigaría lo que estaba pasando con usted?

–         Pues si compadre, pero la verdad no veo como pueda ayudarme o ver que pueda pasar. Me estoy volviendo loco esa es la única realidad.

–         No compadre, yo también creía eso pero no, no esta usted loco.

–         ¿entonces compadre?

–         Venga compadre, acompáñeme al ciber café que le tengo que mostrar algo.

–         ¿al ciber café? ¿Que tengo que hacer en un ciber?

–         ¿Recuerda esa palabra difícil que según usted el demonio le mencionó?

–         Si el tal Blogguercedario o no se que cosa.

–         Si compadre eso, es Blogguercedario compadre y tiene que ver lo que encontré.

 

Se dirigieron los dos velozmente al ciber más cercano de la casa de Elpidio. Chencho pidió algún ordenador disponible y empezó a teclear una dirección en Internet. Ahí apareció lo que el diablo había mencionado, le mostró algo que Elpidio casi caía para atrás.

 

-Compadre ¿le parece conocido esto?

– ¿Q- que es esto compadre? ¿Cómo supo esta persona lo que me estaba pasando compadre?

– Lea y fíjese como cuenta esta persona cada cosa que usted ha hecho e incluso mire aquí, aparece el diablo tal y como usted me lo contó y la ultima frase es la que yo le dije ahora en la mañana.

– Pero entonces ¿que pasa compadre?

-Aquí tiene la respuesta compadre, aquí la tiene, usted quería que alguien fuera el causante de sus problemas y pues se le ha concedido.

– ¿quiere decir que este escritor de aquí ha escrito todo lo que he hecho y Hare? Entonces ¿Por qué no hay nada de lo que estamos haciendo en estos momentos?

– Porque a lo mejor en estos momentos lo esta escribiendo compadre, por eso no aparece todavía.

– ¿Me está diciendo que soy un personaje de una historia por Internet?

– No nada más usted compadre, todos los que estamos cerca de usted también. Mire, aquí le ponen comentarios, entonces los demás leen lo que el escribe, es por eso que el demonio le dice a usted que a lo mejor a los del Blogguercedario usted les cae mal.

 

–         Entonces ¿esta persona ha sido el causante de que haya matado a mi esposa, de que no se me pare, de que mis padres me hayan puesto este nombre de mierda?

–         Si compadre, somos personajes de todas esta historia.

–         Pero en alguna parte del mundo tiene que estar esta persona, ¿y si vamos y le doy su merecido por jugar con nuestras vidas? Esta persona bien pudo haberme hecho bueno y exitoso, no así, no un asesino compadre.

–         No podemos compadre no podemos, está en México.

–         Pues vamos compadre vamos, tiene que aclararme muchas cosas ese tal, ¿Cómo se llama?

–         Cuauhtemoc compadre, dice aquí. Pero ni siquiera sabemos en que país o ciudad estamos compadre.

–         Pues lea ahí, vea en que parte de este mundo existe nuestra ciudad. Porque si hay Internet no podemos estar tan alejados de la civilización.

–         ¿Pero no ha comprendido compadre? El ha puesto todo esto aquí, si el quiere ahorita nos da un infarto y se nos acaba la historia.

–         Pues seria mejor un infarto a estar sufriendo de por vida en la cárcel por culpa de un maldito que por tal de quedar bien con sus compañeros me ha desgraciado la vida.

–         Tiene razón compadre, vamos al aeropuerto, vamos a buscarlo y a pedirle cuentas, pero no podemos matarlo compadre, nos rebajaríamos a su nivel.

–         Esta bien compadre solo quiero que me responda cosas, quiero que me solucione esto que me está pasando.

–         Compadre pero ¿se ha puesto a pensar que así como nosotros somos unos personajes de historieta pueda ser que alguien también este escribiendo que el esta escribiendo nuestra historia?

–         ¿Usted se refiere a que todo lo que pasa en este mundo sea solo una historia escrita por alguien con muchos personajes?

–         Algo así compadre algo así. Pero pues vamos, yo lo apoyo en lo que decida. Vamos a México.

 

 

Y así, nuestros personajes se dirigieron al aeropuerto, tomaron un avión a México.

 

Todo marchaba excelente, todo iba bien, pero no se supo de donde vino la turbulencia que sacudió aquella aeronave, pero se fue directo al océano, nadie sobrevivió, nuestros personajes murieron ahogados en el mar.

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Poder volver a volar, volar

Ok, no tengo más que dos opciones, pero en las dos salgo perdiendo, tengo que pensar en alguna que sea menos dolorosa.

-¿Qué harás con mi alma? – pregunté y el demonio dio un salto, no esperaba mi pregunta.

-¿Cómo dices?

-Si, te pregunté ¿que harás con mi alma? ¿Para que la quieres? Tanto estar aquí batallando por mi alma, ahora que estas a punto de conseguirla pues yo creo que tengo el derecho de saber que harás con ella.

-Pues, me gusta hacer experimentos con las almas, lamentablemente no todas aguantan mucho.

-¿experimentos? Pero ¿Qué clase de experimentos?

-De seguro, tú como todos los humanos se preguntarán que hay después de esta vida. Si es verdad que al morir todo acaba, que si hay vida después de la muerte, que se yo, muchas preguntas que se hacen ustedes. Pues bien, te sacaré a ti de dudas. Después de la muerte, no hay nada.

-¿Cómo que no hay nada? Pero ¿tú existes después de la muerte?

– Yo existo para los que creen en mí. Pero para muchos otros no. Te has preguntado ¿Qué es existir? Si te cortan un brazo ¿sigues existiendo?

-Si claro, es solo un brazo.

– Y ¿si te cortan una pierna?

– Claro, es solo una extremidad más-

– Y ¿si te cortan la cabeza?

– Amm, pues creo que ya no, porque te mueres.

– No, no. También es una extremidad de tu cuerpo. Entonces, estas de acuerdo que cuando mueres no existes, pero las demás personas están viendo tu cuerpo.

– Si pero el alma o espíritu es el que se va.

– ¿Se va? ¿Y a donde humano sabelotodo?

– Pues que se yo, tu eres el que debe saber, tu eres el que viene de otro  mundo.

– j aja ha, que risa me das. Que risa me dan todos los humanos que piensan que hay  mas, que hay un infierno, que hay un cielo. No hay nada de eso, el infierno y la gloria eres tu mismo. El castigo lo recibes cuando tienes que recibirlo y no después de la muerte. Como tú, en estos momentos.

– ¿Castigo? Pero yo no considero un castigo el que mi mujer y mis padres estén muy bien conmigo y me traten como nunca.

– A las aves que le cortan las alas y quedan para siempre pegadas al suelo. ¿Tú crees que les gustaría poder volver a volar, volar y volar?

-Obvio, es su naturaleza, es lo que siempre les ha gustado o lo que siempre han tenido que hacer.

-Son como tú, quieres que el mundo haga una pausa para que tú seas feliz en ese mismo instante. Pero el mundo no es tuyo mí querido Elpidio. Como te decía anteriormente tu no eres nada más que un cretino, hipócrita, arrogante y egoísta humano que quiere que el mundo solo le preste atención a el. Que el  universo gire en torno a ti. Y eso Elpi, no es posible.

– Pero ya dijiste que tu y yo  podemos llegar a un arreglo, puedo disfrutar de  un año de felicidad tu lo dijiste.

– ¿Te digo una verdad?

– Si claro, con confianza.

– Me caes mal Elpidio Obeso, muy mal, cada vez que sigo conversando contigo me caes peor.

– Pero ¿Por qué? Creo que me estoy portando simpático contigo.

– ¿y tu crees que porque te portas cordial con las personas ya con eso es a fuerzas que tienes que caerles bien? Esa maldita forma de ser es la que me harta, ¿sabes que? Ya no hay trato. No, no quiero esperar, quiero terminar  con todo esto de una buena vez por todas.

– Pero tú dijiste. Que ¿no sabes cumplir tu palabra?

– Para eso soy el diablo mi amigo. Para cambiar de opinión. Y no quiero seguir con esta charla tan aburrida. Me imagino que así como me caes mal a mi, le has de caer mal a todo el Blogguercedario, así que me voy a hacer un favor yo, le hare un favor a la humanidad completa llevándote de una buena vez conmigo, pero te aclaro, solo quiero tu alma, tu puedes quedarte aquí.

-Pero ¿Cómo quedaré sin alma? Seré un hombre sin alma.

– Mira, déjate de idioteces, mejor invítame a pasear por ahí y puede que se me vaya olvidando un poco lo mal que me caes.

 

                Sin decir una palabra mas, nos levantamos cada quien de nuestros propios asientos y nos dirigimos afuera, a la ciudad. Solía ir a comer a un restaurant de la vuelta, ya lo conocen ustedes porque ahí es donde hace  dos días estuve conversando con mi compadre.

                Pedí un café, de verdad no tenía más hambre, había desayunado perfectamente esa mañana.

                No nos dirigimos la palabra, mi nuevo “amigo” y yo, creo que ya habíamos hablado de todo, aunque con sus explicaciones me había enredado más, al fin de cuentas nunca me explicó bien eso de que después de la muerte no había nada y de que el existía no se por que razón, esto del ser y no ser es una cuestión realmente enredosa.

                No lo esperaba, pero mi compadre llegó inoportunamente, no supe como presentar al compañero de mesa que tenia de lado, pero pues le dije a mi compadre que lo saludara, este lo hizo, pero no muy convencido, después me di cuenta del porque.

–          Voy al baño – dijo el demonio, yo la verdad no estaba enterado que el demonio también tuviera necesidades fisiológicas, pero pues bueno. Me imagine que si acaso el hacia algo por allá seria con mucho fuego. En cuanto se fue mi compadre preguntó.

 

–          ¿Qué pasa con usted compadre?

 

–          ¿Cómo que que pasa compadre? No le entiendo

 

–          ¿Qué es eso que me ha hecho hacer? ¿a quien saludé compadre?

 

–          ¿Cómo que a quien? Pues al mismísimo demonio compadre que me ha acompañado hasta aquí.

 

–          Compadre, ¿se siente bien? Porque en esa silla no había nadie, solo salude por seguirle el rollo a usted. El diablo está en su imaginación compadre.

 

 

Próximo turno: X- mosquitovolador.

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¡No puedo con las cabezas blandas!

-Gracias amor, gracias por hacerme tan feliz. – me dijo.  Aun no sabia que pasaba pero la miraba ahí de frente a mí, tan hermosa, tan radiante, por supuesto ya no tenía la cara pálida, ya no era el fantasma de anoche, se veía muy real. Su escote podía traslucir esos hermosos pechos que me encantaban, su trasero tan torneado, tan llamativo, todo su cuerpo que se movía en torno al caminar de mi mujer acercándose a mí. ¡Que hermosa! Mis pensamientos cada vez se concentraban más en ella, que muy pronto se me olvidó lo que estaba viviendo, que podría yo estar loco, pero ¿Qué importaba? Ahí estaba en ese momento y tenia  que disfrutar el tiempo.

-Veo que te estas poniendo otra vez excitado mi amor. – no lo podía ocultar, mi miembro volvía a funcionar después de mucho tiempo de inactividad, ella se acercó y con su mano tibia lo buscó entre las sabanas hasta que lo encontró. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, me agradaba aquella sensación. A como pudo separó las prendas de mi cuerpo y acerco su boca a mi pene erecto, lo lamió despacito, con mucha ternura, sentía como me estremecía en cada ocasión que lo hacia.

-¿Te gusta mi amor? Y eso que no puedo con las cabezas blandas, pero esta ya esta dura, muy dura, así me encanta mi amor, me fascina tenerla en mi boca y que te estremezcas de placer.

Me erguí un poco para alcanzarla, entonces toque su piel tan suave, la hice que alejara su boca de mi miembro y la acerque hacia mi. La besé apasionadamente mientras mis manos bajaban hacia sus pechos que estaban muy apetecibles, los  acaricié despacio, con ternura, ella gemía despacito, su respiración se hacia mas fuerte y mas rápida, la recosté a un lado mío y entonces con mi boca empecé a recorrer su cuerpo, lentamente, su cuello, sus hombros, sus senos, esos pezones que se ponían cada vez mas duros, lamia dulcemente mientras ella disfrutaba cada lengüetazo que daba, me baje a su estomago y al llegar a su ombligo ella se estremeció, eso me dio señal de que ya iba acercándome al lugar mas sensible, seguí recorriendo con mi lengua todo ese lugar hasta llegar a aquella parte de su cuerpo, la que mas placer le daba, toqué con la punta de mi lengua y ella se estremeció, su clítoris estaba duro, su vagina húmeda, realmente húmeda, pasé mis dedos por el lugar y sentí como la tibieza de su sexo me empujaba a hacerle el amor, entonces me levanté, me subí encima de ella y mirándola a los ojos penetré en ella, vi como sus ojos se cerraron, su cuerpo se estremeció de placer y empecé a moverme al compás de su cuerpo. Lo hicimos como nunca, quedamos exhaustos, logramos terminar los dos juntos, cosa que desde hace mucho no hacíamos. Quedamos rendidos, recostados en la cama.

                No quise tocar el tema de todo lo que había pasado anteriormente, porque era obvio ella no se acordaba de nada, aunque a mi me quedaba la duda de que si todo aquello que había pasado anteriormente era un sueño y la otra cosa sería ¿desde que suceso empezó el sueño si acaso lo era?

                Mis padres estaban en la casa, pero era algo muy diferente, mi papá no era la persona cruel y déspota conmigo si no que al contrario, se porto muy amable, me dijo que estaba muy orgulloso de mi por todo lo que había logrado con mi vida, con mi familia, que se notaba la armonía que había en esa casa. Me pareció extraño, pero me agradó, nunca me había dicho nada que me hiciera sentir bien, al contrario, siempre estuvo diciéndome que era un bueno para nada, un idiota, en fin muchas cosas crueles que a un hijo jamás le gustaría escuchar de su padre. Pero ahora, estaba mucho mejor, solo cosas buenas decía de mi, mi mamá que también había sido dura conmigo y que se portaba muy mal con mi mujer, ahora estaban muy contentas, las dos conversando, se pasaban recetas de cocina en fin. Mis hijos estaban felices, jugaban, correteaban.  –Esta es la vida que siempre he soñado. – pensé.

El día terminó. Esa noche mi adorada Petra y yo hicimos el amor otras dos veces.

Al día siguiente, lunes por supuesto, o sea hoy, me acabo de despertar, aquí esta mi mujercita durmiendo aun, me voy a levantar y le beso la mejilla. Ella se estremece en signo de agradecimiento, con mi mano, toco su trasero que apunta hacia mi, sin querer mi pene vuelve a endurecerse, me le acerco al oído y le pregunto que si  quiere que nos echemos el mañanero, ella sonríe y me dice que si despacito. Nos besamos apasionadamente, la recorro con mi mano, ella hace lo mismo conmigo… terminamos exhaustos pero a mi me dieron muchas ganas de irme a trabajar. ¡Soy feliz! ¡Mi vida es perfecta! No cabe duda, todo lo pasado es solo una pesadilla, en realidad nunca sucedió, estoy viviendo el presente.

                Llegué a la oficina, puntual como siempre.

-Señor lo está esperando una persona en su despacho. – me dijo mi secretaria.

-¿Un señor? No recuerdo tener ninguna cita con nadie. ¿Cómo se llama?

-A ver, déjeme ver. Se llama Lucio Averno, dice que es un asunto personal con usted licenciado.

-¿Personal? Amm, que raro, no recuerdo nada.

Obvio, si todo lo que me estaba pasando era raro, no veo porque en la oficina no pasaría, tal vez yo era el que perdió la memoria y todo aquello me estaba resultando confuso. Pero pues opté por seguir la corriente a lo que estaba pasando.

-ok señorita, voy a pasar a verlo.

Entré a mi oficina y ahí estaba el señor. Tenía un aspecto tétrico, daba miedo, barba de candado, una vestimenta elegante y un perfume muy poco común. Era un olor fuerte que no se distinguir el aroma. Más bien, siempre se me ha dificultado para eso de los aromas.

-Buenos días señor…

-Averno, lucio Averno para servirle. – contestó el extraño señor.

-Bien, Lucio, en que puedo servirle.

-Mas bien, yo soy el que te he de servir a ti. Elpidio. Es mas, vengo a hablar de negocios.

-Me confunde señor, ¿Cómo sabe mi nombre? ¿Qué negocios podríamos tratar usted y yo?

-El día de ayer te despertaste feliz, ¿no es verdad?

-Pero, ¿a que viene esa pregunta?

-Se que el día de ayer fue el mejor de tu vida. El mas feliz, tus padres se portaron muy bien contigo, cosa que nunca lo habían hecho y tu mujer, ella de lo mas cariñosa y candente del mundo, mas que cuando la conociste.

-¿y usted por que sabe eso? ¿Quién es usted? ¿Me ha estado espiando? Váyase por favor

– Yo se todo de ti, se todo de todos.

Tomé el teléfono asustado y le dije a mi secretaria que llamara a la policía que había un loco en mi oficina.

-No soy ningún loco. ¿Te acuerdas antier? ¿Cuando estabas en el deposito de basura donde dejaste a tu mujer muerta?

La pregunta hizo el efecto como si de una cubeta con agua fría cayera sobre mi rostro.

–          No, no, no se de que me habla.

–          No te hagas, ¿Recuerdas lo que dijiste? ¿Recuerdas lo que ofreciste a cambio de ser feliz de nuevo?

Rápidamente los recuerdos volvieron a mi : “La verdad amor, daría mi alma al diablo por tal de que todo fuera como antes, como cuando éramos felices, como cuando tu me amabas, como cuando yo funcionaba, cuando tu estabas orgullosa de tenerme, cuando te preguntaba ¿qué te gusta de mi? Y que tu contestabas que todo, cuando hacíamos el amor hasta tres veces en una noche. Cuando te despertabas sonriente y me decías que llevarías el desayuno a la cama”.

–          No puede ser. ¿Cómo sabes tu eso?

–          Porque he venido por algo que ofreciste. Ya te di la felicidad que tu querías.

–          Pero tú ¿eres el diablo?

–          Bueno, puedes llamarme como te plazca: el diablo, Lucifer, el señor de las sombras, demonio, espectro, Belcebú, Satanás, leviatán, etc. Pero sigo siendo yo. Y créeme al mencionarme no es ningún juego, yo siempre cumplo lo que prometo.

–          Pero es que merezco la felicidad. No tienes porque arrebatármela.

–          ¿Por qué la mereces? ¿Quién eres tú que te crees merecedor de todo?

–          Porque yo siempre he hecho las cosas bien.

–          Te equivocas, tú siempre has estado pensando nada más en ti. ¿Por qué crees que te paso eso de que no se te paraba? Porque siempre querías algo más, tu mujer te dejo de gustar y por eso querías ver más. Al grado que tu mujer se canso de estarte aguantando nada más a ti, a tu egoísmo. Tu tiempo libre solo lo dedicabas a ti sin ver lo que necesitaba tu familia.

–          No es verdad, siempre les di todo lo que necesitaban.

–          Si, siempre les diste lujos, pero el lujo no da placer, ni felicidad, puedes sentirte feliz un momento pero la felicidad que siempre dura es la que se pueden ofrecer entre las personas, esa felicidad que no se compra, el apoyo, el cariño, tu eres una persona egoísta, solo piensas en ti, en tu placer, en tu ego, en tu orgullo, por eso la mataste, porque no pudiste soportar que ella disfrutara con otro hombre lo que tu no podías ofrecerle. ¿Por qué crees que tu papá siempre estuvo echándote en cara cosas? Porque tu las provocabas, porque tu has vivido toda la vida echándole la culpa de todo lo que te pasa, solo porque se le ocurrió ponerte ese nombrecillo de risa. ¿Crees que tú eres un desgraciado? ¿Que tu vida es la peor del mundo? Créeme, he visto  a personas que viven en pobreza extrema, gente que no tiene nada, tú, vives en un lecho de rosas y sin embargo vives ambicionando mas y mas. Crees que la vida te debe todo por el hecho de estar en ella, crees que el mundo debería estar a tus pies y no tú a los pies del mundo. Yo no soy malo, como muchas criaturas creen, yo hago justicia, yo trabajo de la mano con Dios y jamás castigo injustamente, si he venido por ti es porque te lo mereces y porque tú así lo quisiste. Pudiste mencionar a Dios, sin embargo, me preferiste a mí. Ahora, la pregunta del millón ¿Qué prefieres? ¿Vivir en la miseria que  vivías por lo que dure tu vida, seguir con lo que te habías construido ya? O ahora que ya has probado de nuevo la felicidad ¿te quieres quedar con ella? Pero pues eso significaría que tu alma ya es mía porque tú la ofreciste a cambio de eso. Tú decides.

–          Si decido quedarme con esto que estoy viviendo ahora ¿Cuánto tiempo me queda para entregarte mi alma?

–          Un año, pero de felicidad garantizada. O si quieres la vida anterior serian más o menos veinte años, depende de cómo vivas. Porque a como vas creo que terminarás en la calle o en la cárcel, porque si descubren el cuerpo de tu mujer todo se te acabará y pronto descubrirán que fuiste tu, porque tus coartadas no han sido muy inteligentes.

Me quedo callado, no quiero regalarle el alma al diablo, pero tampoco quiero pasar el resto de mis días en la cárcel. Creo que esto es consecuencia de mis actos.

 

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Algo malo va a pasar

por W – Cuauhtémoc – Activo

No, no puede ser, mis papás están tocando la puerta. De seguro si no les abro se van a molestar más. Pero ni modo, voy a tener que irme sin detenerme, necesito deshacerme del cuerpo lo antes posible, ya son muchas cosas las que me están pasando, como para sentenciarme yo solo abriéndoles la puerta, mejor me voy, así cuando regrese les daré una explicación. Los voy a dejar esperando, es mejor pedir perdón que permiso. Si me quedo y les abro algo malo va a pasar.

Me dirijo como loco otra vez a la cochera, agarro el trapeador, limpio por debajo del auto, lo escondo bien entre los hierros viejos que tengo ahí. Me subo al coche, lo enciendo, para mi suerte arrancó a la primera, busco el control de la puerta de la cochera en la guantera del carro. Tengo que abrir, salir rápido antes de que se den cuenta que se abrió la cochera y se metan, eso me hará más difícil irme. La puerta se abre y aquí vengo de reversa, solo alcance a ver como mi padre volteaba hacia mi carro, logré cerrar la cochera a tiempo, lo vi. correr hacia mi, pero logre venirme antes de que se diera cuenta que lo estaba mirando. Me hice como que no los mire y ahora aquí vengo.

Tengo que pensar donde tiraré el cuerpo, aquí traigo la maleta de ropa, espero que con esto ya sea una buena coartada por si empiezan a investigar. Me dirijo al basurero municipal, no hay nadie, eso es bueno, ya que pensé que habría personas recolectando basura, miro el reloj, casi son las dos de la tarde, eso quiere decir que han de andar comiendo, así que tengo tiempo suficiente para de una vez por todas salir de todo este embrollo.

Me estaciono en un lugar escondido de reversa. Me bajo, el suelo esta muy mojado, como que por esta zona llovió mucho anoche. Abro el maletero, ahí esta ella, dormidita, claro, con una mancha de sangre casi seca en la cabeza, pero aun así se ve preciosa. Si las cosas hubieran resultado diferentes, estaríamos muy felices. La verdad amor, daría mi alma al diablo por tal de que todo fuera como antes, como cuando éramos felices, como cuando tu me amabas, como cuando yo funcionaba, cuando tu estabas orgullosa de tenerme, cuando te preguntaba ¿qué te gusta de mi? Y que tu contestabas que todo, cuando hacíamos el amor hasta tres veces en una noche. Cuando te despertabas sonriente y me decías que llevarías el desayuno a la cama.

Las lágrimas vuelven a invadir mis ojos. Respiro profundamente. Es hora de tirar el cuerpo. Lo voy a enterrar en medio de todo este basurero, nadie se dará cuenta, al menos en un tiempo. La saco con cuidado, la coloco entre la basura y empiezo a cavar un hoyo con mis propias manos pues se me olvidó la pala en mi casa. No es difícil los cacharros y basura se mueven con facilidad, pronto tengo ante mis ojos un agujero a la medida para ella. Ahí quedó ella, sepultada entre todo ese desperdicio. Ahora, lo mas importante la maleta, esta tiene que quedar mas o menos a una distancia de unos metros para que esto pueda ser creíble. Abro la maleta y empiezo a tirar las cosas de manera que parezca que alguien la aventó, así podría ser que se sospeche que alguien la asalto o algo así. Si acaso la encuentran claro.

Me sacudo las manos, misión cumplida. Respiro profundo, me subo al auto y me voy.

Al ir manejando recordé que los neumáticos de mi auto quedaron pintados en el lodo. Me detengo en una llantera y compro cuatro llantas, hago que me las cambien ahí mismo. Las mías estaban buenas, pero pues tenia que quitar sospechas. Eche las viejas, en el maletero y seguí mi camino. Me detuve en una calle las bajé y las dejé en un deposito de basura.

OK, ahora, a enfrentar a mis padres.

Ahí estaban afuera todavía cuando llegué. Mi padre estaba histérico. Abrí la cochera y metí el auto. Les abrí la puerta y en lugar de escuchar saludos recibí insultos por parte de mi padre: -“¿que paso jijo de la chingada? Hace como dos horas que llegamos, estabas en la casa y te fuiste corriendo. ¿Pues que piensas o que?

-“Perdón apá, pero pues tenia cosas que hacer”-

-No hay cosas más importantes que atender a tus padres cabrón

-Ya por favor pásenle.

-¿y tu mujer hijito? – me preguntó mi madre

-Se fue de viaje por un tiempo amá.

-¿Cómo que se fue de viaje? ¿Qué no sabia que llegaríamos? – “pues por eso se fue” pensé en decirle, pero ¿para que enlodar la bendita memoria de mi mujercita hermosa?

-No mamá no sabia, se fue desde antes. Siéntense por favor.

-Anda ve y mete los animales que se los van a robar. – me dijo mi padre.

-¿Cuáles animales apá?

– ¿Cómo que cuales? Pues los marranos, las gallinas que trajimos, espero que tengas suficiente patio para poder tenerlos ahí, tenemos que hacerles un corralito.

-Pero apá, aquí no hay lugar.

-Pues les hacemos. Mira ps este. Mételos todos.

-Oye hijito. ¿Y tus hijos?

-Están con mi comadre amá

-¿Cómo que se fue tu mujer y dejó a los niños? ¿Qué clase de madre es?

-Es que tenían que ir a la escuela amá

-Y ¿A dónde se fue? – Me estaban hartando las preguntas, no se me había ocurrido a donde se podía ir, si le digo que no se, volverá con los sermones de que como no voy a saber si soy su marido, que clase de mujer es que no le avisa a su esposo o a lo mejor me dirá que yo soy el tonto por darle tanta libertad a mi mujer para que se vaya, que me tiene que atender y respetar. Me volverá a contar la historia de ella con mi papá, que ella siempre lo a atendido, que siempre ha estado al cuidado de el, que nunca lo ha dejado solo, etc.

-Fue a visitar a sus padres mamá

-¿Qué no sus padres viven aquí en la ciudad?

-No, creo que ya no mamá. Voy a meter los animales.

Uff, creo que esto está más difícil de lo que parece, mi mamá es tan pero tan curiosa que terminará sacándome la verdad, con sus preguntas aparentemente inofensivas, pero que mete aguja para sacar hilo o sea que como que no queriendo la cosa se va metiendo más y más.

Después de meter los animales, tengo que ir por los niños. Voy a hacer esto rápido por que tengo que atender a mis padres también y por supuesto, no quiero que mi comadre empiece con las preguntas. Que con mi mamá tengo.

Por suerte, recogí a los niños rápido. Mi comadre no hizo muchas preguntas y eso me gustó más, ya estoy en mi casa de regreso. Mi padre esta mirando televisión en la sala, mi madre les da de cenar a los niños. Está nublado, se oscureció muy pronto. Yo, estoy encerrado en la que era nuestra habitación. Mirando las cosas que ella hizo en ese cuarto, las cortinas que trajo de Paris cuando fuimos de luna de miel, los maquillajes que están en el tocador. De repente, ella está ahí, sentada, frente al espejo, esta peinándose. Voltea, su cara esta pálida, demacrada. –“¿crees que es muy fácil deshacerte de mi? – me pregunta, cierro los ojos, los abro y ella sigue ahí, no quiero mirarla, cierro los ojos, los abro deseando que no esté ahí, efectivamente ya no está, ahora, me volteo al otro lado y ¡aquí la tengo! En frente de mí. Está mirándome, con esos ojos tan vidriosos que le vi. La última vez antes de matarla.

-“jamás, entiéndelo, jamás podrás deshacerte de mi”- la luz se apagó, un relámpago iluminaba por la ventana.

Llovía tan fuerte como nunca había pasado. El viento quería decir algo. Se quejaba. Ya no la miraba, pero la sentía, estaba ahí. Otro relámpago me hizo ver que no estaba soñando, que ella efectivamente estaba ahí. Me tocó la cara, era real, era fría, era ella. Sentí un escalofrío por todo mi cuerpo, quise moverme pero no pude, estaba paralizado, tenía miedo.

-“Perdóname, por favor amor, perdóname. – le suplicaba a gritos y ella riéndose de mi.

La cama se empezó a mover fuertemente, ella ya no estaba ahí, logre bajarme de mi cama. Pero al agacharme para buscar mis sandalias en el suelo, la vi. De nuevo, al relampaguear, estaba ahí mirándome con esos ojos que jamás se me olvidaran, debajo de la cama. No pude ponerme nada, quise abrir la puerta, pero por más que intenté, por más que le di golpes, no pude. Sentí que algo aprisionaba mis pies, era ella de nuevo, que me jalaba hacia la cama. –“¿quieres hacer el amor?” – me dijo, pero como quería que se me parara con este susto. Caminé de nuevo a la cama. Me recosté, ella se subió arriba de mí y empezó a desnudarse. La miraba cada vez que los relámpagos iluminaban la habitación, su cara pálida pero hermosa. Aun así no podía moverme, no podía hacer nada, estaba paralizado.

No supe cuando me quedé dormido. Desperté, ya era de día, me sentía cansado. Pensé que por todas las cosas que pasé el día anterior, pero después me di cuenta de que no era por eso. Mi mujer entró por la puerta con el desayuno en la mano. –“no se a acabado la pesadilla”- pensé. Me hice para atrás asustado.

-“¿Cómo amaneció mi amor? ¿Cansadito?” – no podía entender que pasaba, sí estaba cansado claro, pero ¿Por qué ella lo preguntaba? ¿Cómo lo sabia? Entonces opté por seguir el juego, yo se que ella esta muerta y que yo soy el que se está volviendo loco, así que seguiré con esto.

-Que rico lo que hicimos anoche amor. Eres el mejor hombre del mundo. Un semental. Toma tu desayuno amor, al cabo es domingo, hoy no iras a trabajar. Ah por cierto, tus papás llegaron ayer, pero como llegaste tan tarde no te lo comenté. – ya sabia que habían llegado, pero ¿Qué pasaba? Porque ella dice que llegué tarde. Miré la fecha en mi celular y estaba bien, no estaba yo en el pasado ni nada de eso.

-¿a que hora llegué anoche amor?

– Como a las doce mi vida, pero te di tu masajito amor, tenias mucha cuerda ehh, lo hicimos tres veces.

Estoy confundido, no se que está pasando conmigo, soy yo, es mi vida, no lo se. Pero estoy a punto de volverme loco.

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Creo que hoy la he perdido para siempre

Me dirijo a la casa de mi compadre Chencho. El tráfico vehicular aun está muy pesado, los niños vienen aquí conmigo. Tengo que dejárselos a mi comadre para que los cuide mientras voy a la Terminal. Los nervios me invaden, no se que hacer, no creo tener la confianza absoluta de contárselo a mi compadre. Esto no. A lo mejor reacciona mal y me quiere denunciar a la policía, mejor, sigo con el plan de que ella se fue de viaje, de todas maneras nadie la va a extrañar. Yo, si, ahora si creo que hoy la he perdido para siempre, más bien, no creo, estoy seguro, aunque no la he perdido del todo, aquí la traigo aun conmigo.

 Ni muerta me abandona. Me pregunto ¿Qué será de su alma en estos momentos o su espíritu? ¿Estará descansando ya? ¡Que tontería más grande! Claro que no, los muertos son solo materia inerte, ya no existen. Una lágrima cae por mi rostro, me acuerdo de todos esos bellos momentos que pasamos juntos, esas peleas, esas cosas lindas, las veces que jugábamos, las veces que nos amábamos y hacíamos el amor tan rico… ¡Maldita sea! Esa es una de las razones por las cuales estoy metido en esto, porque ya no pude hacerle el amor y ella se buscó a otro. Dicen las revistas que existen muchas formas de hacer que una mujer sienta placer, lo hubiera intentado, pero mi educación no me lo permite, mi padre me enseñó a que el hombre la tiene que meter si no, no es hombre. O sea que si yo no se la podía meter ¿no soy hombre? Ahora resulta.

 

Me saco inmediatamente los pensamientos de la cabeza, ya estoy cerca de la casa de mi compadre, tengo que secarme el rostro, no tiene que notar nada. Todo normalito Elpidio, todo normal.

 

Estaciono el carro, los niños salen corriendo al encuentro de la comadre que nos recibe sonriente. Les da un beso a los niños y me hace una seña de no entender lo que sucede. Se acerca a mi, yo me siento nervioso, no se que decirle. Uno de mis niños le dice: -“mi mamá se fue de viaje y nos quedaremos contigo tía”- entonces me pregunta:

 

-“¿Qué pasa compadre? ¿Dónde esta mi comadre?

-“No lo se, llegué a la casa y no estaba, no contesta su celular”.

-“Pues a lo mejor le pasó algo compadre, ¿Por qué le dijo a los niños que se fue de viaje?

-“Fue lo primero que se me ocurrió para que se quedaran con usted, tengo que ir a la Terminal a recoger a mis padres”.

-“Pero, me preocupa mi comadre, compadre. Si no contesta el teléfono algo le pasó, usted la conoce que ella no se va así nomás, nunca se ha ido de con usted. ¿O que? ¿Se pelearon? Compadre contésteme.

 

No sabia que decir, esta comadre es demasiado metiche, esta haciendo muchas preguntas. Si le digo que nos peleamos, entonces después que no vea a mi mujer en unos meses va  a sospechar. Pero pues si le digo que no se ni nada, a lo mejor ya deja de hacer preguntas. ¡Chin! Me acabo de acordar que tengo que ir a limpiar la casa primero, dejé manchado el piso, un desastre. Tengo que ir antes de ir a la Terminal. Tengo que inventar algo para irme ya, sino esta comadre me va a sacar la verdad.

 

-“Mire comadre, no se lo que pasó, no se a donde anda, no se si le pasó algo a ella o que cosa. Tengo prisa, le dejo a los niños ahí porque tengo que recoger a mis padres, nos vemos más tarde cuando recoja a los niños”.

 

-“Está bien compadre, pero si no aparece mi comadre tenemos que ir a la policía eh”-

-“Sí comadre, sí, está bien. Me voy pues. Niños, nos vemos al rato”.

 

Salgo como alma que lleva el diablo de ese lugar. Para mi suerte, el tráfico había bajado un poco y me fue más fácil llegar rápido a mi casa. Me he dispuesto a limpiar todo, a dejar todo reluciente. Para que digan que mi mujercita antes de marcharse dejó limpia la casa. Me acerco al closet y empiezo a sacar la ropa de ella. Aún tiene su aroma, ese exquisito perfume que dejaba penetrado todo, me encanta, huelo y me acuerdo de muchas cosas, de que ese aroma me encantaba mucho cuando la conocí, cuando éramos novios y la abrazaba y dejaba mi camisa con el olor durante mucho tiempo, mi mamá me llegó a llamar la atención porque ni con el jabón ni suavizante le quitaba ese exquisito aroma.

 

Las lágrimas me traicionan de nuevo. No hay nada que hacer, solo agarrar valor y seguir con el plan. Hasta ahorita todo ha salido bien, aunque solo tengo dos horas desde que todo esto sucedió. Necesito deshacerme del cuerpo. Pero no se si ir primero por mis padres. No, mejor no, mejor les llamo y que tomen un taxi les diré que mi auto se descompuso y que lo tengo que llevar al taller, eso me dará tiempo de salir de la ciudad e internarme en el lugar de los desechos sanitarios, ahí entre tanta basura va a ser muy difícil que la encuentren, para asegurarme la voy a enterrar.

 

Voy a echar la ropa en una maleta para que en verdad me crean que anda de viaje. Y pues manos a la obra.

 

Ahora voy a limpiar las escaleras. Me ha llevado media hora poder acomodar todo a como debe de quedar. Creo que estoy listo. Voy a apagar el celular para que no me marque nadie, ni mi compadre. De seguro mi comadre le va a llenar el cerebro de ideas y al rato me va a estar marque y marque. Lo siento por mis padres, que se vengan en taxi y que me esperen afuera.

 

OK, ya está ahora el siguiente paso.

 

¡No manches! Está derramando sangre. ¿Desde cuando estará así? A lo mejor desde que estuve en la casa de mi comadre. ¿Y si ella se dio cuenta de la sangre y llamó a la policía? ¿Y si ella empieza a hacer preguntas? Tiene fama de chismosa. De seguro empezará contarles a todos sus vecinos y entonces todos se me echaran encima.

 

Voy por el limpiador, seco la sangre y todo listo.

 

En eso escucho el timbre de la puerta. Ahora que más me puede pasar. ¿Quién será? Voy a asomarme por la ventana de arriba, así me daré cuenta cuando se cansen de tocar y se vayan. Me subo corriendo las escaleras, dejé el limpiador tirado, ni siquiera limpié la sangre que estaba en el piso debajo del auto. Me dirijo a la habitación que da a la calle y me asomo discretamente entre las cortinas para alcanzar a ver quien es. Hay un taxi parado en la acera de la calle. La sangre helada recorre mi cuerpo. Un escalofrío me hace estremecer. Mis padres están aquí. Se vinieron en taxi en menos tiempo de lo planeado.

 

¿Qué he hecho Dios mío para merecer esto?

 

 

 

 

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Refiéranse a ellas como algo casi único de los humanos.

Las mujeres, me es difícil, más bien imposible entenderlas. Claro, nunca me puesto a quebrarme la cabeza de cómo hacerle para poder entender si quiera algo de lo que ellas hacen o tratan de decir alguna vez. Más bien querer entender al sexo opuesto, aferrarse a las ideas de querer comprenderlas creo que son costumbres a las cuales refiéranse a ellas como algo casi único de los humanos.

Pues aquí estoy, parado frente a la cama donde está aún mi querida esposa, siento rabia, coraje que no puedo definir en palabras. ¿Cómo me pudo hacer esto a mí? Yo que he estado siempre con ella, en las buenas y en las malas. Las mujeres son injustas, uno se la pasa fregándose todo el día, para que ellas en la casa se la pasen acostándose con el del agua y eso nada mas por mencionar a uno, bueno, es porque la experiencia me acaba de decir.

 

-¿Por qué Petra? ¿Por qué? Tenias que apoyarme en mi problema, no dejarme solo. Aprovechaste lo que me pasa para acostarte con el primer idiota que llegó a la casa.

-No Elpidio, no es el primero.

 

Esa confesión me llenó de coraje, las lágrimas se me salían sin poder evitarlo, mi corazón latía a mil por hora, tomé sin pensar en más, aquella estatua que nos había servido tantas veces para atrancar la puerta mientras nos entregábamos al deseo carnal. Me lancé contra ella con toda la furia que tenia adentro y solo di un golpe, pero muy certero. La sangre empezó a brotar, me asusté, estaba en shock pero a los pocos segundos comprendí lo que había hecho. Ahí estaba, tan hermosa, así debió de estar siempre y ahora que la estoy mirando me parece un sueño. No puedo entender por qué pasan estas cosas, precisamente a mí. Las lágrimas se me salen de mis ojos, estoy frente al amor de mi vida, a la mujer de mis sueños y yo, soy un asesino, un maldito asesino que acabo de terminar con la felicidad no nada más mía, si no también la de mis hijos. ¿Qué les diré cuando lleguen de la escuela? Tengo que pensar que hacer antes de que ellos se den cuenta. Miro el reloj, faltan veinte minutos para las doce y ellos salen a las doce y media, tengo cincuenta minutos para desaparecer el cadáver de mi casa y limpiar todo. Basta de tanto llorar, lo que hice ya está hecho y por mas que me lamente no voy a arreglar nada. Me doy cuenta que estoy es lo mas inteligente que he pensado en todo este tiempo. Siempre me la he pasado lamentado y nunca he hecho nada para resolver mis problemas. OK, ahora es tiempo. Tal vez esto tenía que pasar.

 

La envolví en la sabana que tenia la cama, porque ya está manchada de sangre y pues para poder limpiar mas fácil. Ahora lo difícil será llevarla hasta la cochera sin que nadie se de cuenta y meterla en la parte de atrás de mi auto. Está media pesadita mi mujercita. Así como está, debió quedarse siempre, calladita, quietecita, sin decir ni una palabra. Bueno, no todo el tiempo, porque cuando hacíamos el amor me encantaba que gritara: “Así Elpi, Así, dale mas duro, métela toda”. Las lágrimas corren por mi mejilla. Apenas la puedo cargar. Me tambaleo un poco, pero aquí vengo cargándola. Llego a la cochera, mi auto está esperando. Me busco en las bolsas, “Maldita sea” se me han olvidado las llaves arriba. Bien, respira profundo Elpidio, nada pasa, ella no se moverá de aquí, ve por las llaves y vuelve pronto. Subo corriendo las escaleras, en un escalón hay un manchón de sangre y lo piso, casi me caigo pero me sostenía muy fuerte en ese momento del pasamanos. Así que me reincorporé fácilmente. Busco en la sala y las llaves no están, me lleva la fregada, ¿Dónde estarán mis llaves? Ya recordé, están pegadas en el auto, aquí vengo de nuevo para la cochera.

 

Aun no he pensando ni que haré con ella. En alguna ocasión miré una película donde el personaje principal mató a su esposa y se la llevó tirar a un río lejos de ahí, pero el fantasma de ella lo perseguía durante todo el camino. Yo no quiero eso. Claro que eso no me pasará porque los fantasmas no existen y pues yo ya estoy mayorcito como para andarme asustando por tonterías. Tomo las llaves que tenía puestas ya el auto, ahora que recuerdo, ahí las dejé, cuando llegué. Abro la parte de atrás y a como puedo meto a mi hermosa mujer. Que se queda adentro como un angelito.

 

 

Voy por el boulevard, malditos coches, no se apresuran, ese semáforo es eterno, tiene como una hora  en rojo. Nunca pensé atreverme a matar a alguien, mucho menos a mi mujer. ¿No la pude haber perdonado mejor? Haber hablado sobre el tema, llegar a aun acuerdo. Ya no tiene remedio lo se. Se que el “hubiera” no existe, pero me hubiera en cantado que ella me hubiera entendido. Son tantos hubieras que no pueden ser. Ahora tengo que ver como salgo de esta y todo lo que tengo que inventar para que nadie se de cuenta. Creo que primero que nada tengo que decir que ella me abandonó. Yo se que siempre tengo que echarle la culpa a ella, hasta muerta, pero no me queda de otra. Aparte mis padres llegan hoy en la tarde. Así que tengo que inventar una coartada algo que me de la razón a mi. Maldito semáforo, acaba de cambiar así que aquí voy. Son las doce y cinco. Tendré que ir por los niños primero, antes de saber que hacer con ella.

 

Llegué a punto de que salieran los niños de la escuela, se les hizo raro ver que yo iba por ellos, en lugar de su mamá, así que me preguntaron donde estaba ella. Tuve que decirles que se fue de viaje, a lo cual ellos reaccionaron de una manera sorprendente, se pusieron muy contentos y yo pensando que se pondrían a hacer berrinches porque no los llevó de viaje. Pero bueno, esa es una ventaja para mí porque así no la extrañaran tanto. Le voy a llamar a mi compadre Chencho para pedirle de favor que si puedo dejar a los niños en su casa un momento.

 

Casi en cuanto le colgué a mi compadre entró la llamada de mi apá. Dice que ya está en la Terminal de autobuses. Ahora si, no se que hacer de nuevo, tengo que deshacerme del cuerpo, ir a mi casa, limpiar todo y  aparte tengo que ir a dejar a los niños con mi comadre, para después ir por mis papás a la Terminal. Si todo está a mi favor, todo saldrá bien.

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Hoy me he despertado sintiéndome solo, extrañándote demasiado

-Amor, hoy me he despertado sintiéndome solo, extrañándote demasiado – le dije, quería que me perdonara, que supiera que no es mi culpa, que es suficiente castigo que me hubiera mandado dormir al sofá.

Ella seguía indiferente. Creo que al final de cuentas tengo la culpa. Me duele la espalda porque el sofá ya tiene unos resortes saltados, está completamente roto, pero es que mi mujer no entiende razones, porque yo le he dicho que ya  compremos uno nuevo, pero ella siempre me dice: -“No, ya servirá para algo”- y esta noche acabo de descubrir para que podía servir.

Ayer, le di la noticia, mis padres vendrían a vivir con nosotros y yo no tenía escapatoria, no podía decirles a mis papás que no se vinieran. Mi mujercita se puso furiosa, histérica, no podía contenerse y me aventó todos los platos que tenía a su alcance, solo uno me dio en la cabeza, por suerte era de plástico, aunque tiene mucha fuerza solo me hizo un chipote, pero vaya chipote, me duele todavía.

-No, esto es lo ultimo que me faltaba. – Dijo ella –Aparte que me tienes aquí sin nada de nada, todavía me dices que tus padres se vienen a vivir y tú no puedes hacer nada para que no sea así.

No me dio desayuno, así que mi barriga me estaba diciendo a gritos que tenia hambre, pero ya se me hacia tarde para ir al trabajo.  Pero al llegar decidí no entrar. No me siento de humor para  soportar al zángano de mi jefe. He decidido irme a desayunar al restaurant de la esquina.

Aun sigo preocupándome por lo que esta pasándome, no se que hacer, no se a donde ir, la verdad me siento solo. Mi compadre Chencho esta en la barra, le hago una seña y de inmediato se viene a mi mesa.

Mi compadre Chencho no trabaja, es una persona que se ha casado siete veces y las siete ha enviudado. Pero siempre está feliz, así que, lo mejor que me puede pasar es pedirle un consejo. Porque, a estas alturas mi vida se está desmoronando.

Le he contado todo y en lugar de ayudarme se está riendo a carcajadas. Dice que no puede creer que haya dormido yo en el sofá, yo el que presumía de ser el que manda en la casa. –Y es verdad compadre, yo mando en la casa, pero nadie me obedece.- con eso acabo de callarlo por un momento.

-Así que Don Pañal viene a tu casa compadre.

-Sí para acabarla de fregar. Viene con todos los animales del rancho.

-¡A cabrón! ¿Pero porque no ha vendido nada? Tu padre si que está loco compadre.

-Pues parece que si compadre. Tengo muchas cosas que me preocupan. Primero, que mis padres nunca han venido a la ciudad. Imagínate, va a querer llevar a pastar las vacas a la carretera.

-Pero no creo que sea así, de seguro ha de saber que aquí no se puede compadre.

-Tu no lo conoces compadrito, mi apá es bien terco. No le puedes decir nada que no. Y si lo haces, inmediatamente saca su pistola y empieza a disparar como loco. ¿Ve este agujero en mi oreja?

-Si compadre siempre lo he visto, pero pensé que se estaba poniendo aretes usted.

-Está loco compadre. Mi apá me pegó un balazo porque no quise llevar a pastar a las gallinas.

-Pero si las gallinas no comen pasto compadre.

-Eso le dije a mi apá, por eso me dio el balazo. Compadre no se que hacer. Mi mujer ya no me quiere, mi apá se viene a vivir con todo y chivas, lo peor es que a mi ya me anda por hacer el amor con mi Petra, pero esta piche cosita no se me para.

En eso, al voltear a la calle miré a la más divina mujer jamás creada, piernas torneadas, cintura delgadita, unos pechos que bien me puedo volver a criar.

En eso, siento que abajo alguien reclama. Se empieza a levantar la tienda de campaña.

-Compadre, compadre, se me paró, se me paró compadre.

-Pues ya cámbielo compadre.

-¿Qué quiere cambie compadre? ¡Se me paróóó compadree!

-El reloj compadre, dice que se le paró.

-No compadre el piche reloj siempre ha servido. Se me paró compadre. Ahorita vengo.

 

Y que me voy como alma que lleva el diablo para mi casa, esperando que la maldita erección me dure hasta llegar allá.

Parece que cuando uno esta mas desesperado hasta las moscas le pican. Todos los semáforos en rojo y mi cosita ya estaba empezando a relajarse. ¿Como le hago ahora para volver a reaccionar?

Me acabo de acordar como se me paró hace rato, así que tengo que buscar a otra mujer igual de sabrosa e imaginarme lo mas candente posible. Y de repente ahí está, otra hermosísima mujer, cuerpo escultural. No me di cuenta pero todos los carros están pitando, porque yo me quede en medio de la calle. El semáforo está en verde y apenas me empezaba a funcionar de nuevo, pero con el susto se me bajó otra vez.

Maldita sea.

Y para colmo en eso sonó mi teléfono, mi apá viene, pero no la semana que entra si no que hoy en la tarde. Tendré que ir a la central de autobuses.

Iba distraído  pensando. Llegue a mi casa. No toqué. No hay nadie en la casa por lo que veo, mis hijos se fueron a la escuela. Pero mi mujer no me había dicho que iba a salir. Hay un garrafón de agua en el piso, de seguro no lo pudo subir al contenedor. Subo las escaleras rumbo a la recamara. Escucho ruido. De seguro dejaron la televisión encendida. Me dirijo a mi recamara, quiero dormir un rato, me duele la espalda, no pude dormir bien, así que dormiré un poco mientras que regresa mi mujer. Abro la puerta y de repente…

-¿Qué significa esto Petronila? – mi mujer esta en la cama con el del agua. Esto es lo único que me faltaba, mi mujer me pone el cuerno.

Agarro una estatuilla que tenemos de adorno en el closet y empiezo a querer golpear al pinche sujeto que acaba de terminar con el poco de orgullo que me quedaba.

Y para colmo, mi mujer me dice: -Pues tú tienes la culpa. ¿Para que llegas tan temprano?

¿Qué pasa con mi vida dios mío? Pueda ser que esté maldecido. Pero de todas maneras ese cabrón se va a morir. Veo como sale por la ventana. Vaya golpazo que se metió porque estamos en el segundo piso. Pero aun así logró correr. Ya volverá.

Mientras me pregunto: ¿Qué hago con mi vieja?

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El sexo es algo que viene y luego se va

Dejé el periódico sobre la mesa, ya no quería saber más sobre el puterío. Era mi día de descanso y como que empezar con esa noticia no me hizo muy bien que digamos, claro, si me reí un buen rato, incluso había sacado mis conclusiones, eso de que el puterio fuera un deporte al final de cuentas me tenía sin cuidado. Pero, una cosa lleva a la otra. Me dolía aún la mano, ya tenía una ampolla bastante grande, el café hervía. Me levante de la silla donde estaba y me fui hacia el lavabo, sabía perfectamente (por enseñanzas de mi madre claro) que poniéndome agua helada en la quemadura podía mitigar un poco mi dolor.

El chorro del agua caía despacio sobre mi mano, mientras que me quedaba pensando, ido, distraído en lo que hacía. Tengo ya 45 años, eso del puterío ya no es para mí, en algún momento el sexo era mi debilidad, pero como una vez había leído por ahí en un blog muy conocido que el sexo es algo que viene y luego se va, claro ahora empezaba a comprobarlo que así era. No se pueden imaginar las cosas que he tenido que pasar, cuando mi mujercita quiere que hagamos el amor y yo sin más ni más no funciono ni un poquito. Pero pienso que mis problemas vienen de mis traumas de la secundaria, creo que tengo que contarles mi historia para que me puedan entender.

Antes que nada me presento con ustedes, mi nombre es Elpidio Obeso, ese es mi principal trauma, mi nombre, no se de donde lo sacó mi padre, pero me ha traído unas desgracias horribles. Si ustedes leen mi nombre un poco rápido se darán cuenta. Claro, no se si mi padre me puso ese nombre nada más en venganza, porque también el tiene un nombre raro, más raro que el mío, fíjense; a él le pusieron Pañal, si como lo leen, así se llama mi queridísimo padre. Se preguntarán ¿por qué? Pues les contaré, cuando mi padre nació, su pobre madre murió y las ultimas palabras que dijo fueron: -“que le pongan pañal al niño” – y claro, como la voluntad de un moribundo se tiene que respetar le pusieron ese nombre.

 Volviendo al tema de mis traumas, resulta, que yo constantemente era motivo de burlas en mi escuela, claro, cualquiera diría que yo tenia una ventaja, pero no se pueden imaginar lo traumarte que es. Cuando la maestra empezaba a tomar lista de asistencia y llegaba a mi nombre: -“Elpidio Obeso”- yo decía presente, pero todos los compañeros míos gritaban: “yo también yo también”. Algunas chicas se paraban de sus lugares y me empezaban a dar besos. Al principio no era desagradable, al contrario. El punto es que nada mas por mi nombre me daban besos. Llegué al grado de hartarme de tantos besos y pensé que a lo mejor me estaba volviendo gay, hasta que conocí a mi adorada Petra, ella me devolvió la hombría que estaba perdiendo.

Al principio cuando nos casamos mi poder sexual era tanto, que en menos de siete años tuvimos a nuestros seis hijos, yo quería completar el equipo de futbol, pero pues no es tan fácil mantener a tantos. Tenía un vigor tremendo, que todas envidiaban a mi mujer cuando les decía que terminaba hasta cinco veces en la misma noche. Ella siempre me ha dicho Elpi, de cariño, se escucha menos feo, por eso creo que superé mis traumas. O cuando menos eso creía hasta que me llamó mi padre y me recordó mi nombre. Fue entonces cuando empecé a volver a soñar todos aquellos momentos tan horribles. De eso ya hace un mes y desde entonces no funciono. O más bien, mi cosita no funciona. Le hablo con cariño, le digo cositas bonitas y nada. Mi mujer amanece de mal humor. Con decirles que ya ni me dirige la palabra.

Mi compadre Chencho me dijo que tengo que ir con el doctor, que a lo mejor por mi edad ya no se me para. “El corazón se me va a parar un día de estos” le dije enojado. No se para que le cuento estas cosas si ni me entiende, yo no estoy viejo, estoy en la flor de la juventud. Yo digo que tiene que ser por lo que les conté, no creo que sea lo que dice mi compadre, así que he decidido ir con una psi coloca o algo así leí por ahí.

No sentí cuando el lavabo se llenó de agua y estaba derramándose ya. Mi mujer estaba gritando: “Elpidiooooo” desde la puerta hacia el lavadero donde yo me encontraba. Cabe aclarar que desde que ya no funciono no me dice Elpi. -“¿Qué pasa mi amor?” – pregunté. -“¿Qué no ves el tiradero de agua que tienes?”- me gritó enojada y continuó: -“te hablan por teléfono, ven y contesta”- me dijo molesta. Me preguntaba quien podría ser. Me dirigí a la sala, donde se encuentra el teléfono, lo tomé y me lo puse en el oído. –“Bueno, ¿si? ¿Quien habla?”- contesté. -¿Qué ya no conoces a tu padre? Hijo desnaturalizado, habla tu padre el Pañal. – contestaron desde el otro lado. Era mi padre como pueden ver. -“Si apá, claro que te reconozco, lo que pasa que no sabia que eras tu. ¿Qué pasa?” – dije yo nervioso por los regaños de mi padre, aun a sus setenta años aun me daba mis friegas.

-“Solo hablo pa´ decirte, que la semana que entra, tu madre y yo nos vamos a tu casa a vivir”- dijo mi padre.

-¿Qué que? ¿Pero porque apá? ¿No estas a gusto en el rancho? -“Eso a ti que no te importe, ya dije, así que prepárate, porque allá te vamos a llegar”- dicho esto me colgó.

 Solo esto faltaba para completar mi desgracia. Mi padre venia a quedarse conmigo y yo sin poder funcionar. Me lleva la que me trajo como decía él. No cabe duda, las desgracias me persiguen.

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El puterío es el segundo deporte nacional

Ja ja ja, no podía contener la risa. Estaba leyendo el periódico y de repente que veo esta noticia, ¿como es posible que lo consideren un deporte? Si mi bisabuela se enterara no se que pensaría de las nuevas generaciones, ahora resulta que dentro de los próximos años tendrá que haber olimpiadas de puterías, ahora bien y si las hay ¿Solo participarían mujeres? ¿Seria de heterosexuales o también de homosexuales? Ja ja ja no lo podía creer, así que leí la primera parte de la noticia, estaba en la sección de Nacional:

Cafre City: A partir del día de ayer se ha llevado a cabo la reunión entre legisladores, para poder resolver el problema de la prostitución en el País y ha resuelto que esta profesión; que es considerada la más antigua sea el segundo deporte nacional…

…di un sorbo a mi café hirviendo, casi me quemaba, porque sin darme cuenta desde hacia rato estaba temblando, ¿de nervios? Mi país, este en el que he crecido desde que estaba pequeño, (obvio)  se está volviendo loco… amm creo que ya estaba loco desde antes. Aunque me preguntaba cuál era el primero, si este era el segundo. Cada País tiene su Deporte Nacional, pero en todo el mundo hay putas, ¿Por qué en el mío tenía que hacerse deporte? Claro, no voy a negar que un día que otro me di una escapada por ahí con mis amigos, pero eso no quiere decir que después eso sea un deporte, aunque podría convenirme si al hacerse deporte es gratis. Ja ja ja (volví a reír) por suerte no había nadie en casa porque si no hubieran pensado que me estaba volviendo loco. 

Quise cerrar aquel diario, ponerlo en la mesa pero la curiosidad me estaba carcomiendo por dentro, quería saber más sobre esa noticia, que no se porque me estaba causando tal estupor como para quemarme con el café. Di de nuevo un trago a mi café (con más cuidado claro, ya que me estaba naciendo una gran ampolla en mi mano por el café derramado en el sorbo anterior) di un respiro profundo, seguí leyendo en donde me había quedado….

…el parlamento a decidido por unanimidad otorgarle además un día para este deporte, pero aún está en votaciones, lo que si es un hecho que a partir de mañana empezarán los entrenamientos para esta nueva disciplina en el deporte nacional, que se espera sea internacional próximamente, el comité Olímpico está de acuerdo para que dentro de algunos años esta nueva categoría en deporte pueda formar parte de las competencias en algunos seis u ocho años…

…. No, pues ahora sí como dicen nos mataron, imagínense, ahora será en publico y si esto se vuelve un deporte mundial hasta los domingos podremos ver un partido de putería. No me quiero imaginar, yo cuando voy con mis amigos a estos lugares (que no es muy seguido, digo, unas cuantas veces a la semana, upps al mes, al año quiero decir…) lo hago a escondidas para que mi queridísima mujercita no se entere, ahora no quiero pensar que de repente esté yo por ahí y que salga hasta en la televisión. Ya me imagino a los borrachotes de los compadres míos, horneando palomitas para ver un partido mas del Primer Mundial Putenil 2010 y de repente que ahí esté yo.

Ahora bien, no estaría mal si se hiciera una selección y pues de ellas se escogieran a las mejores para que nos representen. Lo que no me imagino es como serán las competencias. Pero bueno eso ya lo dejo a la imaginación de cada quién al fin y al cabo así es la vida y sin comida es peor.

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