Archivo de la categoría: U – Pitufrapa – Activo

Posts publicados por Noel Plebeyo, Utopía y Pitufrapa

Ese macho es mío !!

“Ese macho es mío, sí mamá. Ese blanco con manchas marrones. Por fa, por fa, mami. Lo quiero, lo quiero”.

Y así durante más de una hora, tuve que estar escuchando a mi hijo, tras ver, en mi teléfono, la foto que nos acababa de enviar mi amiga Teresa. A la preciosa instantánea la acompañaba un texto simple, pero con una enorme sobredosis de chantaje emocional.

” ¡ Mirad qué ricos son, venga, por favor, quedaos con uno !” “Pobrecitos, sólo quedan estos, el resto ya tienen dueño”.

Teresa es una gran amante de los animales. Tiene un perro en su piso y una manada en su finca. Todos ellos recogidos o bien de la calle o bien de la perrera. Y, como la Naturaleza es muy sabia, quiso poner en su camino a “Luis” (así es como se llama el macho que me va a dar pié a que os cuente un capítulo de la historia de una gran mujer) y a sus hermanos.

Todo comienza en una lluviosa tarde de domingo. Teresa se dispone a volver a la ciudad, después de pasar un tranquilo fin de semana en el campo. Recoge los bártulos, cierra la casa, sienta a los niños en el coche y, con las bolsas de basura en la mano, se encamina hacia el contenedor que hay unos metros mas allá del portalón de la finca. A medida que se iba acercando, le parecía escuchar una especie de gemidos, que no sabía especificar de qué, quién o de dónde provenían. Muy cautelosa, aminora la marcha y agudiza su sentido del oído para ubicar el origen de aquellos extraños ¿…ruídos, crujidos, chasquidos, zumbidos, ronroneos……?.

A tan sólo dos pasos del depósito de basura, suelta las bolsas y , con una mezcla de recelo, desconfianza, aunque a su vez, con una emoción desbordante, lo abre de sopetón y ….. ¡¡ Voilá !!. Una bolsa de Supermercados Gadis que tiene vida propia!!.

Inmediatamente, sin valorar si aquello que se mueve dentro de la bolsa es algo salvaje o si le puede causar algún tipo de daño, la agarra delicadamente con las manos y se la lleva al garaje.

Alertados por los gritos emocionados de su madre, los niños, por supuesto, ya habían saltado del coche y formaban un corro alrededor de mamá y del paquete aullador.

Tras sus muchos años de experiencia como cirujana, mi amiga enseguida se dió cuenta que, del interior de la bolsa, emanaba un efluvio hediondo que sólo podía significar que allí dentro, algo no marchaba bien.

Se enfundó unos guantes de látex (siempre tenía una caja en el garaje,¡Deformación profesional!) y con los ojos de los peques enfocando directamente a ellos, comenzó a desatar el doble nudo que mantenía bien hermético el interior del envoltorio plástico.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco.!!  Cinco cachorrillos de perro, raza indefinida, temblorosos, emitiendo unos gemidos casi inaudibles y que, sin haber estudiado Medicina, cualquiera hubiese podido diagnosticarles un final inminente.

Pero Teresa, que no se rinde ante ninguna adversidad y con una calma pasmosa, abre el armarito dónde guardaba el botiquín de primeros auxilios y, durante más de 2 horas, se dedica a cortar el cordón umbilical que aún llevaban colgando, a limpiar cuidadosamente las pústulas, úlceras y demás heridas que infectaban los cuerpecillos de los cachorros y a envolverlos en pañitos que, previamente los niños habían calentado en los acumuladores que todavía guardaban el calor de haber estado encendidos todo el fin de semana.  Los mete en una caja, siempre bajo la atenta mirada de sus vástagos, a los que se les puede leer la palabra “ORGULLO”  en sus caritas de admiración, y, como si nada hubiese pasado, enciende el coche y retoman el camino a casa, eso sí, con 5 miembros más en la familia.

Y de todo esto ya han pasado más de tres meses, más de tres meses de biberones, vacunas, visitas al veterinario, … todo ello aderezado con mucho mimo y mucho cariño ; el cariño y amor desinteresado de una mujer y su familia que saben encontrar su felicidad haciendo felices a los que les rodean.

Por supuesto “Luis”, ese macho blanco con manchas marrones, por el que suplicaba mi hijo, ya es parte de nuestra familia.  No hizo falta que me mandase ningún mensaje más. Inmediatamente nos fuimos a su casa y lo adoptamos. Teresa sabe que tengo debilidad por la raza canina, y que después de perder a mi queridisima “Rasta”, una hembra boxer que vivió conmigo 13 años, siete de ellos con mi peque también, que nos enseñó tanto , por la que lloramos tanto cuando se murió, y seguimos a veces moqueando un poquito, pensé que era mejor no volver a tener otro, también sabe que una vez que compartes tu vida con ellos, siempre echarás algo en falta si no los tienes.

Y aquí estamos, con Luisete, un afortunadísimo cachorro raza “container”, que hace mucho más fácil la convivencia, armonía y estabilidad de nuestro hogar.

Os recomiendo una experiencia similar, es muy, muy, gratificante.

Próximo turno para: T – Carolinagromani – Activo

6 comentarios

Archivado bajo U - Pitufrapa - Activo

Se quedó tieso como un reloj de pared

Podía escuchar el tic, tac, tic, tac …  martillando sus oidos, oprimiendo su cabeza. La sensación era completamente nueva para él; había pasado miedo otras veces pero nunca nada semejante. Quería seguir caminando pero sus piernas no respondian. 

“Vamos”, – se dijo

“No pasa nada, campeón. Inspira, expira, inspira, expira……. O era al revés? No, el médico me dijo en ese orden”

David volvía caminando sólo, por una angosta y sucia calle, de vuelta a casa, tras una larga y dura jornada de trabajo en la misma fundición en la que, año tras año, y ya iban más de 20, su salud se había ido deteriorando poco a poco, su apariencia de hombre rudo y viril se había transformado en un espejismo. 

Sólo le quedaba doblar la esquina y habría llegado a su apartamento, 60 metros cuadrados dónde año tras año, y ya iban más de 20, compartía su existencia, humilde pero feliz, con su alma gemela, su delicada compañera, la mujer que en 4 meses lo iba a hacer el hombre más feliz del mundo, su incuestionable razón de vivir.

“Odio la lluvia, y odio más caminar bajo ella. ¿Por qué la abuela Rosa me soltaría esas frases tan rotundas que sólo ella sabía entonar tan majestuosamente? Todavía parece que la estoy oyendo : – Ay, Davicete…. noche lluviosa, noche angustiosa” Y, vaya! a un niño de 5 años eso no se le olvida mientras viva. Bueno, abuelita, un beso dónde quiera que estés, pero…… ya te valió, eh!”  

Tras unos minutos controlandose el pulso y la respiración, y con la mezcla de sudor y lluvia propia del momento empapándole el cuerpo, comenzó a apurar el paso. Sólo estaba a escasos 10 metros de esa esquina, punto de referencia para llegar a su ansiado destino, a su descanso, a su alegría diaria.

“Uff, qué ganas tengo de abrazarte, mi amor. A tí y a esa criaturita que ya empieza a darte, …..qué digo darte!,…. a darnos, las primeras pataditas. Espero que no se me haya mojado el precioso paquete que me hizo la de la confitería porque, con lo que te gustan los lacitos…. Y, después de cenar, un atracón de bombones para los 3, que no se cumplen 5 meses de gestación todos los días, eh! chavalote !! Aunque con el embarazo tan bueno que le estás dando a tu madre, creo que hoy os voy a dar ración doble de caricias en la barriga”.

De repente esa extraña sensación volvió a su cabeza, un escalofrío le recorrió el cuerpo de arriba a abajo, una interminable opresión en ese generoso, aunque débil corazón le impedía avanzar, le impedía pensar, le impedía buscar una solución a su desesperación. Sólo, y sin que lo hubiese deseado, volvía a escuchar a la abuela Rosa: ….. Ay, Davicete … 

La noche se volvía clara, aunque no estaba amaneciendo.

Próximo turno para: T – Unsinagawa – Activo

8 comentarios

Archivado bajo U - Pitufrapa - Activo

Sacarle la sonrisa con coqueterías de macho en celo

Sacarle la sonrisa con coqueterías de macho en celo.

Pero ¿Qué pasa cuando el “celo” pasa?.. Por ejemplo, y no te asustes, pueden aparecerte sueños como este:

Buscábamos, atábamos, empacábamos.

Cada cajón abierto se tornaba una caja de Pandora. Cosas olvidadas o que creímos perder en un descuido. Así de pronto las desaparecidas aparecían, sorprendiéndonos  con ese poder de re-descubrirlas.

Cuando comenzamos la tarea sabíamos que no sería cosa fácil.

Es que no se trataba sólo de guardar lo guardado.

Años de desorden se pagan a un alto precio.

Los cajones repletos, empachados de ropa revuelta, cansada de ser arrojada con descuido sin haber pasado por el poder aplastante de una plancha, ni siquiera de vez en cuando. Los zapatos, desparramados por doquier y la alunada luna que anunciaba, una vez más, el final del primer día del trabajo de armar lo desarmado, para poder partir.

Una pausa breve se impuso y la aprovechamos para tomar unos mates con galletitas saladas. Lo único que estaba quedando por ahí luego del empaque.

En una época solíamos sentirnos almas gemelas. No faltaban las charlas ni la costumbre de acariciarnos debajo de la mesa con los pies mientras conversábamos. Dejábamos correr el tiempo, sin que el tiempo nos corra. Pero como el río, que fluye impotente y torrentoso hacia su destino teniendo ineludiblemente que desembocar, la amplitud del mar nos llegó. Le llegó antes a él; yo simplemente lo acepté.

Y es así. 

Es que cuando te das cuenta de que la profundidad del otro te asusta, que llegó a un sitio que te perturba; la sangre del alma se bifurca… ¿Qué hacer para no enfrentar a la bestia de la soledad? ¿Ahogarse siguiendo al entrañable extraño por el abrupto abismo de su vida, que ya había dejado de ser “nuestra  vida”, o tomar el otro rumbo, el otro camino… el  desconocido? Entonces, hay que elegir: ahogarte siguiéndolo, o tomar otra ruta. 

Y eso es lo que hicimos. Él y yo. Él, yo y nuestros niños. (Debí aclarar).

Al retomar las labores, recordé que teníamos mascotas. Tres gatas. Ni más ni menos. Es que solíamos ser descuidados también en eso, y de tener a la madre gata pasamos a quedarnos con su primera y luego con su segunda hija. Más una que ya existía desde antes. Ellas sí que nunca se perdían. Su estómago parecía tener un gran reloj que reclamaba comida.

Él se ocupó de alimentarlas, como hacía siempre y como lo haría por última vez. (No decidimos quién se las quedaría, pero no las imagino más allá del océano que nos iba a separar). Mientras tanto, decidí arremangarme para despejar los dormitorios de nuestros hijos. 

Él seguía ahí, como despidiéndose de ellas, (y de todo, intuí) por lo tanto seguí sola en la tarea.

Nuestros pequeños fueron la luz de la casa. Solíamos reírnos con sus espectáculos de títeres y sus disfraces cuando eran asííí  de niños.

El tiempo, ese hacedor de ruinas, los absolvió o no pudo con la incorruptible infancia o la breve eternidad de la juventud. Ellos no sufrieron y por esas cosas de la vida estaban en su sitio, haciendo lo que buscaban, lo que deseaban.

El baúl de cuando eran pequeñuelos pesaba demasiado. Lo tomé como pude,  pero él pudo conmigo. Es que llevaba más que ositos de peluche, muñecas y autitos. Tenía todos los recuerdos amontonados de cuando esos pedazos de grandulones eran unos niños.

¿Cómo no recordarlos en sus travesuras? En sus juegos compartidos con mamá. Con amigos. Y hasta con él, algunas veces.

Me pesó tanto ese baúl que al tomarlo cayó indolentemente y, como un trueno, se partió, se despedazó, se deshizo, como rehusándose a éstas: mis manos de tiempos lejanos.

(Él no pareció sentirlo, es que ya ningún estruendo podría con sus oídos ensordecidos y  por eso ni se acercó, intuyo).

Los recuerdos salieron a flote como de un barco que se hunde.

Payasos, muñecos armables, muñecas flacas y altas, un par de antiparras de cuando teníamos la pileta en casa, unos patines, rompecabezas, la pelota… y los amados peluches. Muchos, de todos los colores y formas: perritos, conejitos, pepinitos, ositos…; muchos, demasiados, tantos que invadieron la pieza casi vacía.

Él no volvía y yo, rodeada, seguía mirándolos y tratando de recordar el nombre de cada uno de esos juguetes que poblaron la infancia de mis niños.

Alguno, desconocido para mí, maulló. Y en seguida, otro a la par, hizo lo mismo. Con sus tres patas uno de los misteriosos se adueñó de mi cuello. Primero me abrazó como sin querer despegarse. El otro, con mirada implacable, arañó mi cara. Ambos parecían querer vengarse de mí. Uno, con mimos exagerados que me ahogaban; el otro, con fuertes cortes en mi cara que no se detuvieron hasta hacerme sangrar.

Pero, ¿De dónde salieron? ¿Quién los puso allí? Me arde, me duele, me hacen daño.

Nunca supe cuánto tiempo pasó. Ni lo sabré…

Él volvió y la encontró derramada en el piso impecable.

No había baúl, ni muñecos, ni perritos, ni conejos, ni ositos de peluche. Sólo ella, tendida y llena de desgarraduras ya secas, como si hubiesen pasado días sin verla. Pero la pudo ver, al fin. Mustia, cubierta de las heridas fatales que suele dar la memoria.  Heridas del tiempo de no reclamar, de no ordenar la vida diaria. Heridas de irse…, heridas de no quedarse, o simplemente heridas de la muerte. Heridas de esas que jamás forense alguno podrá explicar, sencillamente porque la ciencia no alcanza algunas dolencias que son, para ella, insondables.

En su autopsia figura: heridas múltiples causadas por una fiera desconocida.

En su alma hay una inscripción: herida del dolor de no poder, de ese dolor de no poder volver atrás.

Próximo turno para: T – Carolinagromani – Activo

11 comentarios

Archivado bajo U - Pitufrapa - Activo

Así es la vida y sin comida es peor

Y ¿Por qué no hablar de comida?

¿Qué es comer? – me pregunto, e inmediatamente vienen las glándulas salivales y, baboseándose y me responden: un asado argentino con costillas, marucha, chorizos y achuras.

Otras, disconformes me comunican _ ¡No, mejor un cocido galego bien hecho y si es posible en O` Cebreiro con un frío que te acojona pero con un encantador fueguito de leños (ah y la sopa casera servida en olla gigante)!

Es que mis pobres glándulas son mitad argentina y mitad galega. 

Por eso se debaten en una lucha eterna;  y  un día desean pulpo, setas, calamares, y hasta un bicho raro: rape… manjar de reyes. 

Pero otro día, dicen: _ ¡Muero por una milanesa napolitana con papas fritas, unos tallarines con tuco, un asadito de carne vacuna, unos “chipas” caseritos del noroeste argentino!…

La culpa es de cinco locos que andan por ahí desparramando sentimientos encontrados. 

Es que, si veo un marisco, imagino el sabor….

Si, huelo leña para hacer asado en la casa del vecino, deseo estar ahí para degustarlo…

Ni hablar si toco una palta… para ver si está madura, pobres mis glándulas.

O cuando mi hermano me cuenta por teléfono, desde la Galicia encantada, que comerá setas a las plancha…

En realidad, pienso, pobre él que no hace más que escuchar: “Hoy comimos asado completo y argentino”.

Uf con mis cinco crueles sentidos, que además de activos están repartidos en dos continentes.

Pero hay varios culpables (no solo las glándulas que se viven debatiendo a ver de qué lado del planeta estoy):

Uno, primero o primeros: los que me hacen sentir. (Bienvenidos sean).

Dos, el parasimpático, que me estimula. (Bienvenido sea, jjaaaa).

Tres: el deseo…

Y aquí voy a mi primer pregunta: ¿Qué es comer? ¿Llenarse la panza? ¿Perseguir al deseo? ¿Alimentarse sanamente?…

Porque si hablamos de lo último solamente seríamos sólo un CUERPO HUMANO y de llenarse la panza: UN ANIMAL DESEOSO…

Les dejo la incertidumbre mientras pienso mi respuesta.

Utopía desearía que bebamos y comamos todos por igual.

Próximo turno para: S – Unsinagawa – Activo

8 comentarios

Archivado bajo U - Pitufrapa - Activo

Un buen recuerdo de Noelplebeyo

 

Un buen recuerdo de Noelplebeyo

me pedís, profunda agua azul turquesa,

mas en el empeño de alcanzar lo bello

Te digo: Es bueno ser parte de esto.

 

Mi tiempo para vosotros ha sido

del todo placentero, casi divino

¿ Algún día tendría un orgasmo  

Con tan sólo repasar vuestros textos ?…

 

Ahí os dejo en la duda más profunda,

he recurrido a los clásicos – vergüenza,

timidez y sonrojo – para ocultarlo,

Y la esperanza se la comió el gato

Mas os aseguro que Hacía eso… vivir !!.

 

El tiempo lo dirá, si fue un acierto, 

 dejar el Bloggercedario no es fácil,

la peor pesadilla es la cruda realidad 

Y vuelvo inexorablemente hacia ella.

 

Sé que el poder corrompe hasta a la vida

¡¡¡ Lo siento, hoy estoy muy filosófico !!! 

mas me creo libre, pues poder no tengo,

Gracias una y mil veces, os las debo, 

Por dejarme leer y escribir este tiempo.

 

Las palabras no siempre dicen lo que uno 

Quiere, sin esperanza, con convencimiento 

de ser entendido como yo entiendo,

es dar a conocer nuestras ideas

Poniendo a prueba nuestra inventiva,

Sin duda un tesoro, nuestro mejor acierto.

 

¿ Podemos crear arte en el Bloggercedario ?

 Valorar las pequeñas cosas, capítulos

de uno mismo, jamás imaginé

Algo como eso una cuestión baladí, 

sino más bien todo lo contrario…

un verdadero paisaje literario

Por donde paseo como un extraño árbol.  

Y por no perder la rutina

e incumplir tan sabias normas

os dejo una última frase

Que sirva de enlace o señuelo.

 

 

Próximo turno para:  V – Aguaya – Activo

 

11 comentarios

Archivado bajo U - Pitufrapa - Activo

He clavado mis raíces en esta tierra

Me encantó la frase de Carolina porque siempre he pensado que una persona desarraigada porta en sus raíces aquellas esencias que ha ido absorbiendo en sus diferentes destinos, y, cuando vi la frase, fue como una invitación a contarlo, a expresarlo de alguna manera. Gracias por ello.

No creo que sea difícil seguir mis caminos…¿ verdad ?

 


He clavado mis raíces en esta tierra

y en sus entrañas llevo:

El carácter recio de un castellano,

el trigo y el vino, el mejor lechazo,

el gótico del medievo,el frío

que congela la inmensidad del páramo.

He clavado mis raíces en esta tierra

y de ella me he llevado:

el atardecer desde la Sabika,

contemplando el Albaicín nevado,

la cerveza Alhambra con sus tapitas

y las sierras: Parapanda, Nevada…

todas hasta alcanzar Las Alpujarras.

También el carnaval de la Viña

y las playas de Cádiz de lado a lado,

su moscatel, su vinito blanco

y el mejor pescado que he probado.

He clavado mis raíces en esta tierra

y poco a poco me apropio de frutales,

del Caldero y su Teatro Romano,

del Modernismo coqueto en sus calles

por donde paseo como un extraño árbol.

 

Próximo turno para: T – Aguaya – Activo

9 comentarios

Archivado bajo U - Pitufrapa - Activo

Lo pensarían dos veces

Lo pensarían dos veces,
si supieran que pensar
es la plenitud del sexo.

Lo pensarían dos veces,
sin lugar a dudas, creo,
al calcular consecuencias:

embarazos no deseados,
estudios dejados a medias,
adolescentes siendo padres
y  amas de casa a la fuerza.

Lo pensarían dos veces
si en la tele no hiciesen dos tetas,
si en las casas se educara
y dejaran en la escuela.

Lo pensarían dos veces
si la iglesia hablara de Dios
y dejase a los mortales
de contar tantas pamplinas.

Lo pensarían dos veces
si supieran realmente
que difícil es la vida
si te haces mayor de repente.

V – Aguaya – Activo

9 comentarios

Archivado bajo U - Pitufrapa - Activo

Las miradas ignorantes de la gente

 

 

Las miradas ignorantes de la gente
transforman a los héroes en villanos,
convirtiendo maquiavélicas mentes
en diosas que te modelan en sus manos.

Las miradas ignorantes de la gente
hacen que respondas a estereotipos,
se sustituyan personas por entes
que responden solo a sus arquetipos.

Las miradas ignorantes de la gente
no son más que la ciega realidad
del mundo que nos rodea últimamente.

Las miradas ignorantes de la gente
son fácilmente reconocibles:
jamás en la vida miran de frente.

 

 V – Aguaya – Activo

8 comentarios

Archivado bajo U - Pitufrapa - Activo

No es lo que parece cariño

Calcetines de plasma

No es lo que parece, cariño – repitió ella en un tono más apagado

¿ No ?- gritó él – Pues ese sí que es el calcetín que usabas siempre en aquellas noches salvajes, cuando me decías que tan sólo nos hacía falta un par de calcetines para proteger nuestros pies, lo único que se quedaba helado en esas largas mañanas , tardes y noches de nuestro primer año.

Decías que no les lavabas, pues aprovechabas la mínima para ponértelos, mientras te despelotabas y sonreías, con una sonrisa tan ancha como la sisa de los calcetines, de tanto quitarlos y ponerlos, de tanto empujarlos con nuestros pies, tú con el tuyo, yo con el mío…y yo aún tengo los míos, esos calcetines tan feos, en la mesilla de noche, junto aquel llavero, ¿recuerdas?  Aquel llavero que siempre llevabas y que al final me regalaste de tanto pedírtelo.  Oye, – se la quedó mirando con una mirada mitad furia y mitad súplica que jamás pudo repetir –  ¿ qué nos ha pasado ?

Un largo silencio se hizo dueño de una sala tan sólo iluminada por la pantalla de un ordenador, desde donde, desde el fondo de pantalla con una foto de los dos en Venecia, de repente surgió una pequeña pantallita en el ángulo inferior izquierdo, y un muñequito verde del que se podía leer: ya tengo un par de calcetines  ¿ te gusta lo que ves ?

V – Aguaya – Activo

smileytoesocksxj1

 

8 comentarios

Archivado bajo U - Pitufrapa - Activo

Los genios surgen en épocas de crisis

Hay que reconocerlo.

Estamos en una de esas crisis que, ni los más sabios del mundo han podido definir y anunciar. A veces pienso que es una inmensa tomadura de pelo, ahora que está de moda la globalización, pues la máxima es evitar que los ricos, los grandes poderes establecidos, encarnados en multinacionales industriales y bancarias, dejen de ostentar esa posición de privilegio que siempre han tenido. Y jamás hemos oído tanta cantidad de dinero destinado a salvar un banco, una constructora,una empresa del automóvil… y lo gracioso, es que ahora, cuando llegue el momento de los balances financieros a final de año, muchas de ellas presentarán importantes beneficios,a pesar de la crisis, incluirán suculentos dividendos para sus accionariados y , por supuesto , mantendrá sus estratosféricos sueldos a unos dirigentes libres de cualquier pecado, fuera de cualquier responsabilidad.

Ahora entiendo lo de que los genios surjan en épocas de crisis, sobre todo aquel que encarne el mal genio de:

los nuevos parados;
los que quieren piso y no les conceden hipoteca;
los que invirtieron y perdieron su dinero;
los que no saben de economía y ven cómo las ayudas al desarrollo desaparecen;
los que vinieron a trabajar y sin más se fueron.

Supongo que la euforia de años pasados ha dado paso a un pesimismo que tendrá su pausa en las cercanas fechas de la Navidad

A – Codeblue – Activo

9 comentarios

Archivado bajo U - Pitufrapa - Activo