Archivo diario: 6 junio 2011

Amar para siempre a un transexual

Amar para siempre a un transexual nunca ha sido mi intención, y tan siquiera sé si llegará a ser así. No sé cuánto durará esto… de hecho, nunca me hubiese imaginado que esto ocurriría.

El primer día que la vi, en la discoteca de moda, fue como si un caballo pasase galopando por mi corazón. Acababa de ver a mi mujer ideal: alta, rubia, y con un cuerpo de infarto. Pero, lo mejor, lo mejor de todo era que aquel espejismo de diosa hecha mujer también parecía haberse fijado en mi, un humilde mortal. Eso me envalentonó y decidí acercarme y sacar a relucir mis dudativas armas de seducción.

Cita a cita, nuestra relación avanzaba lentamente hacia la dirección que yo más deseaba. Sus besos, sus caricias sobre mi cuerpo, eran una locura, una locura que me dejaba febril cada vez que ella me decía que había que parar. Yo no lo entendía, ¿para qué parar si a ella también le consumía el mismo fuego?.

Al final, un día, me lo dijo, me lo contó. Yo me quedé confuso, por momentos enfadado… No sabía como reaccionar y en mi interior peleaban rechazo y deseo. Todo había sido tan ideal hasta ese momento. Su forma de ser era increíble, más allá de mis mejores expectativas, tal cual si ella pudiese adivinar en cada momento qué era lo que yo deseaba…

Y fue el deseo el que ganó la batalla. Quizá la naturaleza cometió una equivocación, pero quizá si esa equivocación no hubiese tenido lugar, ella no sería mi mujer ideal. La amo tal cual es. Amo el pasado que la trajo a mis brazos, y adoro esa promesa de futuro que renace con cada uno de nuestros besos. Por eso, no siendo creyente, rezo por un siempre a su lado, conocedor de que “el hombre propone y Dios dispone”.

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