Archivo diario: 21 junio 2010

Para tí, compi.

Por mucho que intentaba disimularlo su rostro denotaba cansancio. Aplicaba cada mañana, sin que por su edad fuese necesario, unos leves retoques en la base de sus párpados con unos de esos preparados gélidos que un día vio publicitados en televisión. Pero, dada su juventud, ese era un problema sin importancia.

El verano anunciaba su inicio. Generalmente esa había sido siempre la época en la que había disfrutado de sus merecidas vacaciones y, este año, resultaban más merecidas que nunca. El invierno había sido muy duro y no solo por la climatología sufrida en las cercanías de donde residía. Innumerables proyectos, algunos no del todo acabados, bocetos y más bocetos, polémicas absurdas de algunos indocumentados queriendo coartar la libertad del artista y una insaciable sed para absorber el líquido de la creatividad habían cercenado, en parte, su capacidad física. Sabía que necesitaba un descanso y, desde hacía algún tiempo, había elegido la fecha. Este era el momento.

Las llaves de su casa cumplieron, al fin, con su cometido. La noche se encontraba ya avanzada y el día había acumulado demasiado cansancio en su cuerpo. Encendió la vitrocerámica depositando sobre ella una pequeña cacerola rellena a su mitad con agua. Al poco tiempo ésta se encontraba a punto de hervir. No quiso complicarse la vida. Tomó, por cercanía, el primer paquete de pasta que asomaba una vez abierto el armario y vertió todo su contenido en el agua. Con su mano derecha y por medio de una cuchara de palo provocó suaves giros al contenido allí depositado. Ante su sorpresa el efecto no se hizo esperar. Era una sopa de letras que, como arte de magia, empezaba a conformar nombres: Aspec, Dani, Obsi, Sito, Sara. “No puede ser- pensó ella. Estoy demasiado cansada”. Efectuó un nuevo giro con la cuchara y, de nuevo, pudo observar otros nombres: Goyo, José, Xinax, Moli, Lustor, Nieves, Apaxi, y así más y más.

No quiso ver más, sus ojos empezaban a derramar unas pequeñas lágrimas. Los cerró intentando buscar una explicación pero, ese gesto, le impidió conocer el lugar exacto del mango de la cacerola. Fue un golpe seco que hizo derramar la sopa hirviendo sobre su mano izquierda. Sintió dolor pero no fue esa la expresión de su cara. Incrédula y acompañada por un mayor número de lágrimas observó como las letras habían quedado en el interior del recipiente. Estaba sola; el dolor era real así que, no estaba soñando. Miró las letras de nuevo y, ahora sí, empezó a llorar. Allí se podía leer: “Sonvak, vuelve cuando quieras, pero pronto”.

JOSE MANUEL BELTRAN.

P.D.- Disculparme esta intromisión ya que hoy no es mi día pero…… tenía ganas de contarlo.

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Rapsusklei

Perdón perdón, casi no llego. Estoy aún reflexionando sobre la despedida de Sonvak, tragando 3 partidos de fútbol diarios, e intentando entregar todos los trabajos a tiempo. Hasta se me olvidó que era lunes… en fin.

Con mi estilo musical habitual, os dejo con un tema rapidito, de Rapsusklei, llamado Sopa de letras (por supuesto).

Disculpad mi precipitación pero ¡no doy más!

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