No sé hablar por teléfono

El teléfono, en general, no sólo el móvil o celular, es un invento que considero útil. Pero de lo más esclavizante.

Quizás lo primero sea decir que no sé hablar por teléfono. Entendedme bien. Por supuesto que sé responder, llamar, y mantener una conversación. Pero corta. Directa. Considero que el hablar por teléfono es un acto de transmisión inmediata de información y punto. Es decir, llamas para dar un mensaje, un recado o similar y te despides. No llamas para no decir nada y estar pegado al aparato durante ¡¡horas!! sin tener nada que contar ni que te cuenten. Para eso están los bares. Te tomas unas cañas, te ponen unas tapas y dices las chorradas que te dé la gana. Pero ¿por teléfono? ¿sentado en un sofá? O lo que es peor ¿a gritos en el autobús?

Esas llamadas que empiezan “Hola, ¿Qué tal? Bien ¿y tú? En la que es evidente que no hay nada que comunicar pero se pueden prolongar durante un tiempo indefinido es para mí algo incomprensible además de enervante. Por eso me dicen siempre que soy seco y que no sé hablar por teléfono. De acuerdo.

Sin embargo el aparatito me ha tenido, como a todos, pendiente de él, de su sonar, durante largas temporadas casi siempre cargadas de angustia: esperar una llamada de teléfono es un ejercicio pasivo capaz de dejarte agotado y con los nervios de punta si él insiste en mantener su silencio. Las llamadas de “ella”, que no se producen. Las de la entrevista de trabajo en la que te dijeron “ya le llamaremos” y tú te lo creíste. Ese “ya hemos llegado” que se va retrasando y retrasando y parece que no llegan nunca ¿les habrá pasado algo? La que te tiene que informar sobre el estado de salud o el resultado de una intervención quirúrgica y da la impresión de que el médico de turno se ha ido a tomar café porque no terminan y tú aguardas las noticias impotente… Hay muchas ocasiones en que el teléfono se ha convertido en un tirano que hace que estemos pendientes de él hasta la extenuación.

Pero quizás hay otro tipo peor. Las llamadas inesperadas que se producen en mitad de la noche. Las respondemos con angustia, además de sueño,  y con una gran aprensión mientras repasamos mentalmente la lista de enfermos y ausentes entre familia y amigos. Las veces que afortunadamente no son nada más que una equivocación, nos volvemos a dormir entre la irritación por habernos despertado y el alivio porque no ha sido nada.

Con la llegada del móvil todo esto se ha exportado a la calle, a cualquier lugar público en el que hablamos (o simplemente charlan de nada) a grito pelado delante de todos con una impudicia total.  La verdad es que no me gustan los móviles. Será por eso que siempre llevo dos que nunca apago.

Anuncios

5 comentarios

Archivado bajo Aspective_

5 Respuestas a “No sé hablar por teléfono

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. toda la razón y además me acabas de dar la idea para mi artículo, ya sé como voy a utilizar el tema de la semana.
    y hay otra cosa que odio, y es que si decides apagar el móvil para tener, por ejemplo, una velada tranquila en compañía de tus amigos tomando una copa, si al final ocurre algo importante y desagradable, te vas a culpar por haberlo apagado y eso me desespera porque cuando no había forma de localizarte no había ese sentimiento de culpa y eso es la muestra de que efectivamente nos hemos convertido en esclavos de los localizadores como los móviles.

  3. obsi

    Completamemte de acuerdo en lo de la tiranía a la que nos somete el dichoso aparatejo ese.
    Pero como he dicho más arriba no estoy de acuerdo en que no se puedan mantener conversaciones interesantes por teléfono, sobre todo cuando la distancia o cualquier otra circunstancia impide la inmediatez de esas cañas o de ese café. Eso si, yo prefiero en el sofá de mi casa que en el autobús (más que nada porque no utilizo el autobús :)). Aún así no soposrto a la gente que en un lugar público, playa, restaurante o lo que sea, habla por el móvil a grito pelado contando una vida que no nos interesa a ninguno de los que lo estamos sufriendo…
    En fin… con la técnica hemos topado… ¡¡¡Y lo que nos queda!!!! Opino que, como en casi cualquier cosa, lo mejor es un uso responsable.
    Un abrazo Aspec!!! me encanta leerte.

  4. Hola Aspec,
    Coincido, casi, totalmente contigo. Ese casi es que, un servidor, nada más que llega a casa (bueno a eso de las 8 ó 9 de la noche) apaga el móvil y… hasta mañana. Si quieren notificarme que me ha tocado la primitiva tampoco hace tanta prisa.
    Entiendo que existan personas en las que su trabajo u otra circunstancia les “obligue” a tenerlo siempre encendido y eso, a costa, de su propio ocio.
    ¿Qué es más valido para la persona? ¿El mínimo disfrute de tu ocio o la “esclavitud” eterna del aparato.
    Buen texto, Angel. Un abrazo, ciudadano.
    Las charlas siempre en persona, llevas razón.

  5. sonvak

    Pues parece que esta semana todos vamos a estar de acuerdo 😀

    Besos Aspec. Como dice Obsi, un placer leerte.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s