Piénsatelo bien y déjame seguir pensando

Cuando despertó, todo su cuerpo se encontraba al amparo de un sudor frío. Las sábanas, que inicialmente se encontraban perfectamente plegadas al colchón, conformaban un verdadero revoltijo junto con el edredón y la almohada. Su mente, siempre intranquila, había sido el campo de batalla de un sinfín de memorias y recuerdos aunque él prefería denominarlos deseos. Otros, más realistas, le hubiesen dicho que sólo eran sueños.

No dudó ni un instante. Prefirió, para no perder más tiempo, tomar los primeros folios que encontró y el bolígrafo Bic, siempre elegantemente vestido con su caperuza, empezó a desparramar tinta sobre ellos. No le importó que las ideas expuestas no tuvieran un orden lógico –los sueños tienen esa característica- y, además, esperaba que su destinatario fuese lo suficientemente inteligente para hilvanarlas. Sin embargo, a la vista de los hechos, las dudas sobre esa inteligencia se incrementaban de la  misma forma que lo hace la distancia hasta el infinito. Aún así, inició su carta.

“Un hijo, con padres naturales conocidos, pero adoptado por un desconocido. Un alumbramiento sumido en un posterior misterio sobre las circunstancias de la madre y una infancia olvidada, han generado una leyenda sobre la que recae el juicio hacia los demás.  En su nombre se han ordenado asesinatos, efectuado intrigas políticas, permitido el acceso directo al disfrute carnal aún cuando sus propias leyes lo impedían. Dicen, que trabajó descansando un solo día de cada siete para que todo eso no fuese así; dicen, que la imagen y semejanza propuesta se dilapidó en un instante y desde ese momento acuñan la idea sobre el sexo débil. Guerras en su nombre, han llevado a la avaricia y a la codicia a ser señas de su identidad real. Quienes querían evolucionar explicando el por qué de las cosas han sufrido el castigo de las llamas; quienes decidieron apostar, en los más recónditos destinos, por una práctica efectiva de ayuda a los débiles sufrieron el olvido y la indiferencia, manteniéndose así hasta el día de hoy. Son muchos los que continúan, perfectamente encajada y sin disimulo, con la careta hipócrita del carnaval. Ostentan, amparados en una sabiduría etérea, el poder de decisión sobre sus rebaños; la dirección de las vidas de los presentes y de los que han de venir; la imposición de sus creencias a quienes, todavía, no tienen el uso de la razón por su propia inmadurez.

Tengo dudas, sí, pero no creo que pueda despejarlas ante el recuerdo de todo lo acontecido. No me sirven las parábolas, ni las buenas intenciones. No me sirven las letanías ni el recurso del perdón. No me sirve el ejemplo impuesto pues, por impuesto, deja de ser ejemplo. Me sirve mi libertad; la misma que tengo para renegarte o, por qué no, para dudar por mí mismo de esa renegación. Deja de controlar mi vida, directa o indirectamente. Dile a los tuyos, si es que existes, que empiecen ellos por sí mismos. No sigas aparentando creer ser el mismo padre desconocido que mantiene el privilegio de la adopción general. No te pido nada que no crea que puedes intentar hacer. Simplemente te pido que recapacites pues todos cometemos errores y tú, desde luego, si quieres ser creíble como director de esta orquesta, debes reconocer que también los cometes. Hasta entonces, déjame seguir pensando”.

El frío, que ya había arraigado por completo en su cuerpo, le hizo terminar de escribir aún cuando todavía le quedaban más recuerdos de su sueño. Tomó un sobre de color verde esperanza, introdujo los folios manuscritos y sin molestarse en aplicar saliva sobre la solapa del mismo, anotó la identificación de su destinatario en las letras mayúsculas: AL DIOS QUE CORRESPONDA.

JOSE MANUEL BELTRAN.

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6 comentarios

Archivado bajo José Manuel Beltrán

6 Respuestas a “Piénsatelo bien y déjame seguir pensando

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  2. Espero y deseo que sigas pensando en libertad, espero y deseo que nadie ni nada impida que ejerzas tu voluntad de elección. Si por un instante un sueño desafortunado te ha turbado, piensa que al despertar vuelves a ser dueño de tus pensamientos.
    Dicho esto, es de poca importancia lo que ese director de orquesta dirija ya que sólo puede afectar a quienes tocan los instrumentos siguiendo el compás de sus notas a pie juntillas.
    Para aquellos que tomamos nuestra propia batuta marcando el ritmo que nos conviene, nuestros pensamientos llegarán allí dónde ningún elementos perturbador nos alcance.
    Ese Dios comete errores, todos cometemos errores ya que somos libres incluso para soñar.

    Esta es una carta que me ha perturbado …
    Besitos ciudadano

  3. Curioso… mi post gira sobre el mismo tema que tratas tú. Con lo cual, mi post podría ser un comentario a tu post 😀

    Hay días que me gustaría poder pensar que todo tiene un por qué… precisamente esos días en los que estoy convencida que ese por qué no existe…

    Y, como digo en mi post… echo de menos mi fe.

    Excelente Post, Beltrán. Besos.

  4. Aspective

    Excelente sueño, realmente lúcido.
    La peor lacra, la que más daño ha causado y causa, en cuyo nombre cualquier tropelía ha sido hecha y permitida…
    Si nos olvidáramos de todos los dioses y pensáramos más en todos los hombres, el mundo sería diferente.

  5. Obsi

    La religión es el opio del pueblo, ya lo decía Marx.
    Muy buena reflexión.
    Yo vivo libre en ese aspecto y estoy de acuerdo con Aspect, ningún Dios va a venir a solucionar los problemas y el mundo de los hombres. Somos nosotros mismos los que tenemos que hacerlo.
    Un besazo!

  6. Muchas gracias, a tod@s, ciudadan@s.
    Besos y abrazos.

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