Archivo mensual: mayo 2010

Una coma,

Tengo miedo

– y yo….

Los dos sentados al filo de la cama. Acababan de recoger todo lo que él se llevaría de casa. Los niños con los abuelos, para ahorrarles el mal trago.

Los intentos de reconcialiación habían sido estériles, no había vuelta atrás.

Hacía mucho calor y se estaba haciendo de noche.

Te quedarás a cenar?

– Si quieres, sí, me quedaré.

Y luego te irás, no?

– No, me iré mañana.

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¡Que no!

No me iré mañana. He recibido la carta de despido, con un SUSPENSO bien grande impreso en letras rojas. Pero no, querido jefe, yo de aquí no me muevo. No sé si eres consciente de los tiempos que corren, pero no es fácil encontrar trabajo fuera de aquí. Así que me pienso agarrar a mi puesto de redactora lunática (por eso de los lunes, no por otra cosa) como a un clavo ardiendo.

No puedes echarme así por las buenas. Entiendo que estás cansado, agobiado, sin apenas tiempo para dedicarle a la oficina, y que los empleados te ‘chinchamos’ , pero hay que darte un poco de vidilla de vez en cuando para que no nos dejes abandonados.

Habrás podido ver que en el cuarto del archivo hay una cama. Sí, has pensado bien. Ya que el sueldo tampoco me da ni para pagarme un alquiler… me he instalado en la oficina. ¿Te pensabas que el café por las mañanas se hacía solo?

Yo estoy a gusto aquí. También es verdad que si pagaras más estaría mejor, pero bueno. El contrato no hablaba de eso así que lo dejaré estar.

¿Te ha quedado claro, jefe, que no me iré mañana?

Un saludo de tu querida subordinada.

Sara

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Y se fue…

Ya hace un año de su desaparición, y yo dejo aquí  mi homenaje a este gran músico-poeta.

Hoy he visto caer a trozos la barrera del sonido, y brotar de entre los escombros horizontes hasta ayer prohibidos. Caminos hacia el frío calor futuro. Hoy he visto lanzar la flecha y llover fuego del cielo, recordando que del espacio el principio-fin está en el suelo. He sentido como ruge el mar y la tierra abrirse de par en par, un abismo que sonrie e invita a entrar en un juego sin legalizar. No me iré mañana no sin antes algo más que ver, no me iré mañana aun es pronto para envejecer, No me iré mañana no sin nadie más que conocer… Caminos hacia el frío calor futuro, mirar este mundo en paz y nunca de reojo más.

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Libres para sufrir

Seguramente llegaré tarde y quizás cuando lo consiga publicar no sea ya domingo sino lunes.

Pero valga mi intención de escribir algo este domingo, pese a las circunstancias.

Tema libre… pero ¿Que es libre? ¿que se puede poner lo que se quiera? ¿no es eso, de una forma u otra lo que hacemos siempre?

O acaso hace referencia a nuestra supuesta libertad… en la vida.

Sin embargo, en ocasiones, parece que el libre albedrío no existe… que las circunstancias, los compromisos y las obligaciones nos hacen andar por este valle de lágrimas… sea de viaje, de reunión social o de reformas.

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Abdulah

Mirando hacia la colina las nubes despuntaban, con su color grisáceo, una incesante descarga de todo tipo de elementos, bien fuesen líquidos, sólidos o eléctricos. Los animales, presagiando el devenir, habían desaparecido; sin embargo, en la lejanía, todavía se podían ver a los que, por sus incapacidades físicas o por su enfermedad, su movilidad era más torpe. Abdulah, en función de su cargo dentro de la tribu, ordenó que todo el mundo recogiese los enseres más imprescindibles. No tardaron mucho en hacerlo pues los mismos eran de escasa cuantía; y es así que todo el poblado inició su camino por la misma sendera que los animales habían utilizado.

Quien hubiese ordenado que los cielos se portasen de tal forma no reparó en la magnitud de la catástrofe. No hubo ningún tipo de clemencia para nadie. Los cadáveres se acumulaban en el remanso de las aguas y fueron, muchos más, los que yacían envueltos en lodo y barro. La inmensa sabana se había convertido en un océano gigante de olor putrefacto. Al cabo de varias semanas Abdulah, a duras penas, bajó de la colina mostrando interés por un destello procedente de un árbol que, milagrosamente, se mantenía erecto. Le costó mucho esfuerzo llegar pues, como consecuencia del lodo, el peso que soportaban sus piernas hacía muy lento su caminar. Cuando, por fin lo hizo, observó a un hombre blanco cuya cabeza estaba resguardada por un casco metálico de color amarillo. Su vestimenta, si bien muy sucia, era extraordinariamente peculiar y nada acorde al lugar. Un traje, sin costuras y de una sola pieza, que cubría hasta sus pies. Al lado y entre las ramas, como si la providencia quisiera dar respuesta a lo sucedido, pudo ver una enorme placa metálica que justificaban los destellos. En ella se podía leer: Nuclear Station of Kinsaha. Danger. No Entry.

JOSE MANUEL BELTRAN

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Kiss and say goodbye…

Sigo esperando ese beso, promesa colgada de unas palabras que se llevó el viento… y que ahora, con la arena del tiempo, toman forma de un adiós.

(CONTINUARÁ…)

SONVAK

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Disculpe usted

Disculpe por molestarle a esta hora. Salí hace ya unas pocas de mi casa a conocer el mundo y de alguna manera llegué acá.

Si quiere cerrar la puerta, lo entiendo perfectamente. No conozco su rostro y por eso sé que usted no conoces el mío. Pero he estado pensando mientras mis pies se arrastraban jalados por algo que no tengo idea que era, y me gustaría decírselo antes de que las palabras se fuguen de mi mente con esta brisa que desde algún lugar se alza.

Pensé en que de alguna forma, todo tiene que cuadrar. Que incluso aunque el mundo sea redondo tiene que haber un lugar en que todo se junte, tiene que haber un momento en que la verdad te llegué de golpe y te deje quieto un segundo y te diga al oído “sí, aquí estoy”; un momento en que todo tenga sentido y en que las dudas más profundas encuentren las respuestas más obvias. En que las curvas se vuelvan rectas y las aristas se junten.

Pensé que quizás si hay eso que llaman destino. Que entre las hojas que caen de los árboles si hay un curso definido, que entre las olas del mar ya hay un mensaje escrito, que entre las nubes ya están prediseñadas las formas. Que las gotas de lluvia saben de antemano donde caer y que el sol ya sabe a qué lugar exacto llegara cada rayo que de su cuerpo emane. Que quizás si hay caminos que se atraviesan y se entrecruzan y que chocan y vuelven a chocar; que si hay momentos en que cuando crees que no das más, das más solo porque tienes que darlo. Que hay veces en que cuando no sabes que paso das, lo das igual y resulta que es el correcto.

Pensé que si hay viento no puede estar todo mal. Que si hay cielo no puede ser todo negro, que si hay verde es porque hay algo que sea bueno, que si fluyen los ríos es porque tienen adonde llegar, y si tienen adonde llegar es porque les interesa seguir llegando, y si quieren seguir llegando es porque tienen razones para llegar. Y si ellos quieren, nosotros queremos también, y si ellos pueden, nosotros podemos también, y si ellos tienen un por qué, nosotros tenemos más.

Pensé que las estrellas son las letras del libro que siempre ha estado escrito, que salen cada noche para recordarnos que siempre hay un cómo. Pensé que la luna es la musa que tranquila duerme para demostrarnos que las letras dicen cosas ciertas, y pensé también que el sol era el padre que desde lejos se encarga de que esté dormida.

Pensé en que si no sabes que hacer, lo que tengas que hacer te encontrará, y si no te encontrará te dirá como encontrarlo, y si no te dice como encontrarlo, es porque puedes encontrarlo por ti mismo y si sigues buscando lo encontrarás.

Pensé que yo no sabía qué hacer ni adonde ir ni a quien querer ni a quien extrañar. Pensé que ya no sabía adónde dirigir mis pasos y que al final iban a terminar perdidos y vagando como lo hacía y sigue haciendo y seguirá haciendo mi distraída mente. Pensé que yo necesitaba una verdad que me encuentre, una estrella que me escriba, una luna que me lea y un sol que me proteja. Pensé que yo necesitaba un fin en la arista.

Y de pronto me tambaleé caminando y sentí que me caía, y comprendí que la verdad me había golpeado y que no tenía más que aferrar ese puño.  Y comprendí que mis preguntas habían sido contestadas y mis caminos iluminados, que había encontrado el capítulo que me faltaba. Y alcé la mirada y vi la puerta y supe que la puerta era mi verdad… que la puerta era mi vértice. Y me acerqué a ella y la toqué y usted me abrió la puerta.

Usted, que me mira con ojos asombrados porque no entiende que hace un loco dirigiéndole la palabra. Usted que no comprende ninguna de las cosas que le digo. Usted que mira mis ropas raídas y mi cabello sucio, y que trata de encontrar mirando mis ojos algo de cordura, mirando mi boca algo de verdad, mirando mi cuerpo algo de absoluto. Usted que quiere cerrarme la puerta pero la detiene algo que no sabe qué.

Porque a veces, a veces, la mayoría de las veces, la verdad y el camino y la razón… tienen forma de persona.

Y ahora entiendo que la puerta no era la arista sino el último centímetro del vértice. Ese que me separaba de usted, que con su rostro acaba de darle sentido a una carretera desviada. Mi vértice extraviado, mi límite perdido, la desazón de mi llamado.

Me puede cerrar la puerta y confirmar la teoría de que soy un loco cavilando sobre cosas sin sentido y llegando a conclusiones con menos sentido aún. Puede darme la espalda, y yo comprenderé que simplemente todo lo que le dije fue producto de una alucinación producida por la desesperación de entender lo que nadie ha entendido y resolver el puzle mayor. Puede decirme adiós, o hasta marcharse sin decirlo. Pero también puede quedarse aquí y seguir mirándome como lo hace ahora.

Porque no hace falta que diga nada. Solo míreme y piense. Quizás, esta vez, la verdad si le habló y le golpeó la puerta.

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Complejo de Ícaro (Jugando a ser dioses)

Creo que hay veces que asistimos a momentos históricos, de esos que dentro de unos años serán fechas señaladas en el calendario, sin saberlo o sin darnos cuenta.

Para mí, el pasado 20 de mayo fue una de esas fechas. Se hizo público la creación, por parte del “padre” de la secuenciación del genoma humano, la noticia de la creación de la primera célula artificial, con ADN secuenciado totalmente por ordenador.

La novedad ocupó su minutito en los telediarios y ya no se ha vuelto a comentar sobre el tema. Sin embargo, esa escueta noticia será fuente en los años venideros de verdaderas revoluciones a escala mundial. La creación de organismos, inicialmente bacterias, capaces de hace totalmente aquello que nosotros codifiquemos en su ADN, abre un montón de puertas casi a la ciencia ficción: Bacterias que se multiplican a la velocidad del rayo para conformar petróleo, o combustibles verdes, o comerse el petróleo de los vertidos, o ingerir CO2 para acabar con el calentamiento global, etc. etc.  En una segunda fase, a partir de esta célula inicial que puede funcionar como un óvulo fecundado, si así se incluye en su ADN, será posible crear organismos complejos, totalmente codificados a nuestro antojo para “servir” a unos propósitos concretos, prediseñados.

También, lógicamente, está el lado oscuro. La capacidad de incluir en ese código genético el desarrollo de enfermedades virulentas, mortales, incurables y llegar, de nuevo rozando la ciencia ficción, al total exterminio de la humanidad, o de una raza o de un colectivo con características comunes.

Ambas caras, la ¿positiva?  Y la claramente peligrosa son puertas que se han abierto con relativo silencio. Ya hay encargos comerciales para diseñar organismos específicos para funciones concretas de parte de empresas multinacionales.

Creo que es el comienzo de la cuarta ola. La cuarta revolución que implicará tantas cosas que ahora mismo parecen increíbles que cambiará radicalmente nuestra vida. Dejad volar vuestra imaginación y seguramente os quedaréis cortos. Podemos llegar hasta límites insospechados.

Sin embargo, a pesar de todo, soy pesimista. Creo que el complejo de Ícaro nos perderá. Estamos jugando a ser dioses, pero tenemos los pies de barro. La ambición, la vanidad, la soberbia, la ira, creo que terminarán por imponerse y que después de un periodo maravilloso con avances capaces de hacernos felices, algún loco, alguna organización, algún gobierno, algún descuido, harán que se desate el Apocalipsis, liberando el “Hambre, la Peste, la Guerra y la Muerte”. Quizás sea el final. Y esto, el principio del fin. No lo sé.

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Príncipes afeminados…

Lo del príncipe azul está tan en crisis que dentro de poco serán príncipes rosa y sino que se lo digan a David Kawena, el genial artista que se dedica a afeminar a todos los príncipes Disney.

El caso es que los hombres no dejan de quejarse de las mujeres pero cada vez se parecen más a ellas en su forma de actuar, de vestirse, hasta a la hora de gustarles los hombres, pues cada vez son más los que se cambian de acera.

Los hombres se están volviendo sensibles y no solo eso, ahora se vuelven forofos de las cremitas, de la depilación, de un físico cuidado y del buen vestir.

Puedo aceptar lo del físico cuidado ;D y también lo del buen vestir siempre y cuando sirva para resaltar sus cualidades masculinas y no para asexuarlos, de forma que va una por la calle y, viendo a alguien de espaldas, ya no sabe si es hombre o mujer…

Pero lo de la depilación… Debido a mi gusto personal, es algo que no doy asumido. Que cada vez sea más difícil encontrar un tío de “pelo en pecho” es una verdadera pena.

Tengo la sensación de que los “hombres de verdad” son una especie en peligro de extinción… Quizá debería crear una asociación para protegerlos… 😀

SONVAK


NOTA: Ya sé que tengo asignado el viernes… pero el martes no está escribiendo nadie desde hace tiempo, así que esta semana me he tomado la libertad de hacerlo yo.

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Tantra sexual.

Cada parte de una relación sexual es considerada como un rito por el Tantra. Una fiesta de la sensibilidad que consigue llevar al hombre y a la mujer al punto original, la esencia del ser humano. Sublima el erotismo y aspira a hacerlo perpetuo. No sólo suena bien, sino que se siente increíble.

Olvídese de conseguir el placer físico y encontrará el camino a la satisfacción sexual sin límite. El Tantra habla de estregarse completamente, despertar y liberar su energía interna. Se trata de ver, tocar, despertar los sentidos y disfrutar el deseo al máximo. El orgasmo no es el objetivo, pero se consiguen por montón. La excitación no es una meta, pero alcanza dimensiones desconocidas. No busca el placer, pero lo sentirá a borbotones.

Más que la consecución del orgasmo, de lo que habla el Tantra es de la exaltación del deseo sexual. Extenderlo a todo el cuerpo y su relación con el universo. Sostenedor de muchas técnicas destinadas a despertar distintas sensibilidades del cuerpo, abrir canales de energía, directamente conectados con el placer sexual. El orgasmo no es cosa de un segundo, ni del climax o el segundo de la pérdida de conciencia. Todo lo contrario, la relación sexual completa es el momento de la conciencia plena. El acoplamiento sexual es donde se comunican las fuerzas desconocidas, las internas y las del universo. El arte de potenciarlo, expandirlo. Durante el orgasmo se produce un intercambio de energía vital.

Para lograr, en parte, algunas de sus consecuencias, más vale entender algunos de sus postulados. No se trata de un manual de técnicas sexuales, se trata de una mirada al sexo como rito de comunión con la esencia del hombre. La búsqueda del llamado Nirvana, Samadhi o simplemente el encuentro con dios.

El Tantra es una explicación de la vida y del mundo, su filosofía va mucho más allá de la práctica sexual, busca despertar los canales energéticos o chacras de las personas a través de una relación elemental, la sexual, vinculada a la vida, a la creación, a la fertilidad. Una relación sexual es la unión de los opuestos que genera una “carga polar” donde se conecta con la “totalidad” que originó “todo” o lo también llamado “energía primordial” o “unidad cósmica”.

Suena maravilloso, pero como diríamos en jerga coloquial, no se trata de llegar y abrazarse, requiere de trabajo, dedicación y práctica para lograr la comunión de la que habla el Tantra. La buena noticia, es que esforzarse en practicarlo es una labor a la que bien podríamos dedicar de buena gana gran parte de la vida.

( ya se que la foto no tiene mucho que ver con el tantra, pero es que es muy simpática…)

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