Archivo diario: 19 abril 2010

En la Catedral.

Soñar con Catedrales, iglesias.. me suele pasar.

De aquel sueño recuerdo vagamente algo, pero teniendo en cuenta la de años que hace de eso, la cosa tiene su mérito, tal fué lo que me impactó.

Andaba una por aquella época de juventud donde la magia, el esoterismo, los cuentos, lo oculto, nos hacían guiños, y claro de tanto hablar del tema, de leer libros con claves… terminaba soñando con lo mismo.

No sé qué Catedral era, entonces sólo conocía la de Sevilla, y esa no era. Pero era una Catedral, eso lo recuerdo perfectamente. Gotiquísima, con sus columnas, sus vidrieras, sus bóvedas, y muy oscura (sería por la noche).

Andaba servidora medio levitando, medio andando, teletransportándome en mi Catedral, lo típico de los sueños.. cuando se me acercó un hombre muy anciano. Barbas y pelo blanco, talmente un Mago vamos. Y ni corto ni perezoso me dió una medalla de oro, en la medalla una inscripción:

“En el siglo XV ya existía el Rock”

Alucinante, ya lo de estúpido lo pone el título del tema de esta semana.

Pero no acaba ahí la cosa. Ese sueño, me llevó a soñar despierta, pensé que era una señal, y me tiré no sé cuánto tiempo intentando relacionar Los Rollings con Fulcanelli.

Besos.

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“Tuve el sueño más estúpido del mundo”

En el momento que nos dormimos y entramos en el sueño profundo, nos adentramos en una dimensión o en varias, según se mire, la cual, nos transporta a lo más hondo de nuestra consciencia. A esos pensamientos ocultos por nuestro razonamiento fruto de la realidad que nos ha tocado vivir.

La verdad es que muy pocas veces me acuerdo de mis sueños, y no se por qué, ya que antes si los tenía muy presentes durante días. Aunque a veces me ocurre que en un momento dado, por ver un lugar o tener una experiencia cualquiera, se me viene a la mente algún sueño perdido de hace tiempo.

Me acuerdo de uno en el que levitaba y ascendía de repente de mi propio cuerpo y me veía a mi mismo acostado en la cama. Estaba tranquilo, como en paz absoluta.

Me recorrí toda la casa, y salí volando al exterior. Era esa imagen que seguro que habéis visto alguna vez en alguna película (Mar adentro).

Sobrevolaba el mar, las montañas, rozaba el cielo acariciando las nubes, sentía una paz interior enorme, y una gran felicidad. Sonreía porque lo que estaba experimentando me gustaba.

Lo más alucinante de todo, es que me costó muchísimo volver a despertarme, porque no quería que aquello parara. Me dolía un montón dejar esa sensación y cuando desperté me llevé una gran desilusión, me embargó una pena muy grande

Os preguntareis si le he dado a aquel sueño algún significado, pero creo simplemente, tuve el sueño más estúpido del mundo.

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