Pastillas para dormir

Hace tiempo que no escribo en este blog. Problemas de índole personal me han mantenido alejado de la escritura durante estos meses, aunque poco a poco empiezo a recuperar la normalidad.

No ha ayudado mucho, a ello, algunos problemas que he tenido en la red, lo que me ha llevado a tener que iniciar nuevos e inesperados proyectos. Pero esto también me ha emperezado para la vuelta con vosotros, e incluso aquí me para la posibilidad de no llegar a todo, por lo que, aun tomándome la libertad de volver a escribir sin avisar, espero que me aceptéis de vuelta, aunque sea como colaborador.

Y ahora al tema que se trata.

Recordando historias de familiares, que ya no están con nosotros, como pasa en estos casos, recordé la de mi abuelo. Fotógrafo, pintor, diseñador de muebles y en general un hombre bastante activo, poco después de su jubilación se vio impedido por varios ictus cerebrales que lo dejaron medio impedido. Fuera por el menor ritmo de vida, o porque se dormía fácilmente en el sofá mientas veía la televisión (la única de aquellos tiempos) ya que al afectarle la vista tampoco podía leer correctamente sus muchas novelas de Marcial Lafuente Estefanía que, casi se puede decir, coleccionaba. El caso es que a la hora de irse a la cama no se dormía. Por eso, tras mucho pedirlo mi madre le empezó a dar unas pequeñas pastillas.

Llegó la hora y mi abuelo se fue a vivir otras tres meses a casa de mi tía, esta le armo un escándalo, por teléfono, a mi madre, el segundo día, pues mi abuelo le reclamaba sus pastillas para dormir y, claro, mi tía sabia que el médico no le había mandado nada, pues, además, eran contraindicadas con el ictus.

Fue en esos momentos cuando mi madre cayó en que se le había olvidado darle esas instrucciones, así que lo hizo por teléfono:

“Es fácil”, respondió, “dale una sacarina y dormirá toda la noche de un tirón”

Y de esta manera mi abuelo durmió plácidamente todas las noches de sus últimos cinco años… sin tomar realmente pastillas para dormir.

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6 comentarios

Archivado bajo Lustorgan_

6 Respuestas a “Pastillas para dormir

  1. Bienvenido de nuevo, ciudadano Lustorgan. Es un verdadero placer disfrutar de tí, en la medida que tú siempre consideres conveniente.

    Tierna y entrañable historia la que nos cuentas. Es en estos casos cuando sí tiene cabida el sentido del placebo, es decir, cuando realmente el no poder dormir no es una cuestión de enfermedad sino de psiquis.

    Un abrazo, ciudadano.

  2. Hombre, Lustorgan!! me alegro de leerte otra vez!!… Me ha gustado mucho el post… resulta entrañable 😀

  3. Bienvenido de nuevo, es el ejemplo perfecto para un caso de placebo y aunque no esté considerado enfermedad el trastorno del sueño, el insonmio, es una verdadera cruz que sufre mucha gente y fíjate con qué facilidad se puede superar a veces, sólo necesitamos creernos que tenemos ayuda para conseguirlo, no necesitamos la ayuda en si, si no sólo creer que la tenemos.

  4. Bienvenido, me alegro de que vuelvas.

    Mi efecto placebo para dormir muchas veces es tener la tele puesta, jajajaja!!!

    Un abrazo.

  5. Un placer tenerte de vuelta entre nosotros Lustorgan 🙂 Me gustó el post

  6. Muchas gracias a todos por la bienvenida.
    Lamento no haberos respondido antes, pero no he podido entrar, por falta de tiempo, por lo que me he limitado a seguiros por las feed y el correo.

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