Efecto Placebo

Por falta de tiempo y de inspiración (bueno, de inspiración no porque hoy precisamente podría hablar de algún que otro efecto placebo ), a lo que iba, hoy me vais a disculpar y voy a tirar de archivo que para algo está, digo yo. Había una fotografía estupenda para ilustrar el relato pero no la cuelgo porque no encuentro la referencia del autor y alguien puede molestarse y nada más lejos de mi intención :).

Todas las mañanas a las 7.40 se tomaba veinte minutos para ella misma.Tumbada sobre la cama cerraba los ojos y permanecía inmóvil, con los pies en la almohada, dejando su cabeza ligeramente suspendida en el aire y su melena pelirroja tocada por la brisa fresca de la mañana. Durante esos minutos y con las notas de Clair de lune (http://www.youtube.com/watch?v=-LXl4y6D-QI&feature=related) de Debussy resonando en la habitación blanca a través del gramófono heredado de su abuela, desactivaba cualquier mecanismo de freno y una mezcla de pensamientos, sensaciones e imágenes penetraban en su cabeza sin orden ni concierto. Así, volvía al silencio más absoluto de los fondos marinos con una botella a la espalda, a la sorpresa y a la traición de un ballo in maschera, sentía impotente el desaliento que emanaban los grandes ojos negros de los niños hambrientos de un suburbio de Adis Abeba, descansaba en un templo budista y ascendía casi sin oxígeno la arista norte del K2. Broker en Nueva York, geisha en una casa de té en Kyoto y trapecista del Circo del Sol. Orianna Fallaci en Beirut y Frida dejándose pintar por Diego. Primera bailarina del Bolshoi en la época dorada, moradora del World Trade Center aquel septiembre, mujer en Afganistán, groupie en los sesenta. Vivía la pasión de Anna Karènina por Vronsky y su desazón vital justo antes de saltar a las vías del tren, la perseverancia de Marie Curie, la angustia en Mauthaussen y la podredumbre humana y el horror en Deir Yassin. Se impregnaba con la dignidad de Ana Bolena justo antes de sentir el filo frío de la espada y sentía la adrenalina de Charles Manson minutos antes de la locura. Era, en un momento Alicia en el país de las maravillas en su océano de lágrimas y al segundo Dorothy en el camino de baldosas amarillas, el Principito y su rosa en el asteroide B 612 y a la vez la Holly imaginada por Capote ante el escaparate de Tiffany´s. Y entonces sonaban los primeros acordes de Moonriver…

El minuto diecinueve era siempre el mismo todas las mañanas. La habitación se quedaba en silencio y tumbada sobre la cama, inmóvil, con los pies en la almohada dejando su cabeza ligeramente suspendida en el aire y su melena pelirroja tocada por la brisa fresca accionaba el freno y su mente se vaciaba de toda imagen y sensación. Con extremada lentitud avanzaba un único pensamiento que se adhería a su piel sin que ella pudiese hacer nada por evitarlo. Únicamente era capaz de formularlo en su lengua materna y sólo era intensamente consciente de él a las 7.59 de cada mañana: “Sometimes I can hear my bones straining under the weight of all the lives i´m not living”.

A las 8.00 se incorporaba, tomaba un té de frutas del bosque, su preferido, cerraba la puerta de su apartamento y se encaminaba hacia el número cuarenta de la calle San Feliu en donde cada mañana desde hacía quince años, con la misma media sonrisa en los labios, servía aquel café aguado y conversaba amablemente con los viejos clientes del Café- Bar “La ilusión”.

Y a pesar de que era consciente de que se trataba de un efecto placebo, esos diecinueve minutos diarios de imaginación, le salvaban la vida.

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6 comentarios

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6 Respuestas a “Efecto Placebo

  1. Es un texto precioso 😀

  2. A los desheredados, la imaginación nos da vida, nos puede servir de alimento y via de escape.
    Por eso la lectura, una buena llave para abrir esa vía de escape, es uno de mis vicios. La literatura de ficción.
    Me ha gustado el texto y considero que refleja una situación que en muchos casos puede ser real.
    Huir a través del la imaginación, de esos 19 minutos.
    Gracias

  3. impresionante, acompañado de la melodía que nos has brindado es un placer leer semejante texto tan inspirador, enhorabuena.

  4. Obsi

    Gracias chicos.
    La lectura es una de mis vías de escape también y cuando ni así me escapo… malo :).

  5. Por cierto, tenemos nuevo compañero para los viernes, su nick Apaxito, bienvenido Apaxito.

  6. Muy estimulante con la música.

    Besos.

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