Haití ¿y ahora qué?

No es fácil abstraerse, al escribir sobre el tema propuesto, de todas y cada una de las imágenes que por los distintos medios se están emitiendo como consecuencia de la terrible desgracia ocurrida en Haití.

Hasta la fecha he hecho uso de este espacio, gentilmente ofrecido por los responsables del mismo, para dar luz a relatos imaginarios inducidos por la palabra o frase propuesta. Hoy es la excepción pues, por más que mi cerebro quiera apartarse transitoriamente de la tragedia acaecida, es casi imposible. De ahí que quiera añadir –de forma especial y particular- la originalidad de varios de los relatos, pues vosotros si habéis sido capaces de hacerlo sin que vuestros corazones, por supuesto, se encontrasen alejados de las mismas circunstancias que a todos nos embargan y sin menosprecio alguno, también por supuesto, para el resto de los componentes.

Todos nos hemos volcado, de una forma u otra, para aportar nuestra solidaridad y ayuda a los afectados. Quisiera confiar en que esta ayuda este bien canalizada, no solo en estos inicios urgentes para unas necesidades básicas, sino en un futuro también. Se trata de construir de nuevo, pues casi nada queda por reconstruir. Dejar a un lado los intereses geopolíticos y económicos para centrarse en las personas; en sus sentimientos; en lo que, de verdad, merece la pena: su dignidad.

Los Gobiernos son poderosos, el del Vaticano quizás lo es mucho más, y es ahora cuando deben poner a sus huestes subordinadas en la misma línea de colaboración que la que nosotros, simples ciudadanos, demostramos con nuestra misma familia cuando de ayuda urgente se trata.

Los ojos de un niño; la mirada perdida de un enfermo; la desesperación de unos padres; la impotencia de un médico, de un bombero o de cualquier persona de buena fe cuando no puede hacer más, porque nada tiene más que sus manos.

Son ya muchos los días en que la tristeza ha colmado nuestro corazón. Nos queda la esperanza, por mi parte exigida, de comenzar a crear un mundo nuevo. Haití debe ser ahora, el germen y semilla de lo bien hecho. El modelo de recuperación de otra forma de concebir nuestras vidas; la de nuestras generaciones futuras. No puede ocurrir de nuevo, al igual que ha sucedido con otros lugares, que pasados unos meses solo nos quede el recuerdo de lo sucedido como una simple anécdota. Me resisto a creer que somos tan miserables. No sabemos todavía como luchar contra las fuerzas internas de nuestro globo terráqueo pero sería imperdonable que nos empeñásemos en luchar entre nosotros mismos.

JOSE MANUEL BELTRAN

12 comentarios

Archivado bajo José Manuel Beltrán

12 Respuestas a “Haití ¿y ahora qué?

  1. hoy vi unas imágenes en la tv que me saltaron las lágrimas de emoción, fue el rescate de uno de los niños creo que a los 4 días, y después de un buen rato de haberlo localizado y apartar escombros, las personas, bomberos y voluntarios que participaban en la tarea estallan en gritos de júbilo y saltos de alegría, fue muy emocionante, pero todavía más emocionante fue ver como enseguida frenaban la euforia y se ponían a buscar más. esta gente que viaja de muchos países para ayudar de primera mano tiene toda mi admiración, son auténticos héroes.

  2. Aspective

    Jose Manuel, esta semana que no he participado, hago mías todas y cada una de tus palabras. Bien escritas y magnificamente expresados los sentimientos y sensaciones que provoca, creo, en todos nosotros, la catástrofe ocurrida.

    Y sí, Sito, pienso que hoy en día, los “súper héroes” no llevan capa y antifaces si no que se disfrazan de Bomberos, ONG, Médicos sin fronteras, etc., pero al igual que los de cómics están siempre los primeros allí donde se les necesitan, de forma desinteresada, con riego para sus propias vidas, y dándolo todo por los que les necesitan. Un homenaje, de corazón, para todos ellos. Gracias a ellos, el mundo es bastante mejor.

  3. Hola Sito,
    Lo que describes, por suerte, también ocurre. Sí, señores gobernantes, esa es una de las verdaderas esencias de la vida y de los buenos haceres. La emoción sentida por salvar una vida del horror. Si en muchos momentos, ustedes se aperaran del carro del privilegio y bajaran un poco más a la mina se darían cuenta que eso es lo necesario. Ayuda y solidaridad con el débil.
    Porque aquellos seres “normales” que lo hacen sin buscar ningún otro provecho, como dice mi amigo Sito son, además de voluntarios, héroes.
    Gracias Sito por esas palabras compartidas totalmente por mí.
    Un abrazo, ciudadano.

  4. Hola Aspec,
    Gracias por esa solidaridad con el texto publicado. Me da rabia pensar que, en poco tiempo, todo esto quedará en una triste anécdota.
    Seguiremos recordando, por supuesto, a todos esos “super-héroes” pero por participar, de nuevo, en otros sucesos.
    Globalización, Cultura de las Civilizaciones, ONU, Imperio…. de qué nos sirve todo esto? si nos olvidamos del ser humano.
    Un fuerte abrazo, ciudadano.

  5. Hoy, todos nos unimos a la causa, pero qué ocurrirá dentro de unas semanas cuando el horror se haya difuminado de nuestras mente.
    Lo que ha ocurrido en Haiti no es sólo una tragedia natural sino la muestra más cruel de las desigualdades humanas. He visto como han quedado intactas las casas bien construidas por los ciudadanos pudientes, a pocos km. del desastre.
    También sigo viendo como una parte de esa sociedad, las mujeres, siguen discriminadas incluso en el reparto de alimentos y asistencia médico. Es la ley del más fuerte.
    Tampoco entiendo porque nuestras leyes no permiten adoptar a niños víctimas de un desastre, es completamente absurdo. Muchos hogares españoles estarían dispuestos a hacerlo.
    Nadie puede parar la fuerza de la naturaleza aún así lo que me entristece es su selección natural, siempre apuntando al más débil. Estoy avergonzada porque estoy hablando desde una postura muy cómoda a miles de km. de un problema que seguro ha sido de esa magnitud porque ya estaban tocados por la mano del destino o no?
    José sé que tienes un alma muy sensible y por eso has dejado a un lado tus habituales relatos para hablar de la cruda realidad, estoy contigo.
    Un besitos ciudadano del mundo.

  6. Me encuentro ahora mismo ante tal sobrecarga de información que no soy capaz de procesar. La desgracia atrae la desgracia, y el ser humano en momentos como éste, en lugar de solidarizarse con los suyos, se dedica a matar por un trozo de pan y a prender fuego a lo poco que queda en pie.
    Indignante sin duda.

    Un saludo.

  7. Hola Nuria,
    Tocas muchos puntos, todos de forma muy acertada.
    Desigualdad humana: Te refieres con ello a las viviendas de la parte noble de Puerto Príncipe y a sus nobles ocupantes que, según he escuchado en radio, poco se están implicando con la desgracia de los débiles.
    Mujeres y niños: violadas unas y abandonados los otros pasando incluso, así lo ha denunciado Unicef, creo, por un negocio de tráfico.
    Mi alma, al igual que otras muchas más, es sensible a las injusticias. Sigo creyendo que todavía estamos a tiempo, más bien, siempre estamos a tiempo.
    Gracias por tu comentario y un beso, ciudadana.

  8. Hola Sara,
    No eres la única, no. Dicen que no es bueno juzgar en caliente porque no somos objetivos y nos llena la indignación.
    Ante situaciones como esta y tal como tú la aprecias, la indignación es la objetividad. Por lo tanto, comparto contigo la objetividad y la indignación.
    Muchas gracias ciudadana Sara. Un beso grande.

  9. No sé que decir, pues ya todo lo habeis dicho. Sin embargo, será como siempre, en poco quedará en el olvido hasta que vuelva a suceder otra desgracia similar… ¿por qué?… ya lo sabeis… 😦

    Buen post. Besos.

  10. Hola Sonvak,
    Hemos apuntado, entre todos, muchas cosas que realmente se unifican en una: impotencia.
    Hoy escucho en la radio, que los bancos y las casas de cambio han abierto ya sus puertas. Es lógico que la actividad del pais se vaya recuperando poco a poco. Pero me pregunto ¿quién va a cambiar sus billetes? ¿Los que lo tenían guardados en cajas de seguridad -a prueba de terremotos- y por supuesto pudientes, o el que el único capital que tiene es su vida y sus manos?
    Gracias por tu aportación. Un beso, ciudadana

  11. Pingback: Bitacoras.com

  12. Obsi

    Ojalá sirva para aprender un poco más y como tú dices, no quede sólo el recuerdo.
    Un abrazo.

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