Terremoto

Supongo que, dado todo lo ocurrido últimamente, un post de tema “Terremoto” implicaría hablar necesariamente de Haití. Pero, si bien pienso mencionarlo, no quiero escribir sobre eso hoy. Por una razón simple: no puedo entenderlo. Que esto no se malentienda: no soy ninguna estúpida ni ninguna insensible. Pero no creo que ninguno de nosotros puede meterse realmente dentro de la piel de un haitiano en este momento. Algunos de ustedes, como han relatado, tienen experiencia en el tema de los sismos: yo no tengo ninguna (una de las razones por las que mi país me parece extraordinario). Sin embargo, dudo considerablemente que aquellos que han sentido la tierra temblar bajo sus pies hayan quedado como los haitianos. Sin nada. Rotos, desnudos, sangrando y oliendo a muerte y a gritos y a lágrimas secas.
De hecho, nunca he vivido ninguna situación que se le acerque siquiera. Por eso no lo entiendo. Puedo imaginarme (uno siempre puede imaginarse), pero nadie entiende hasta que vive. El hombre es así.
No me gusta hablar de lo que no entiendo, y mucho menos escribir. Me siento falsa, sucia. En algún lugar leí que nunca se debe escribir pretendiendo. Un escritor no escribe para su mamá, ni para su novia, ni para su perro, ni para sus amigos, ni para esa abstracción llamada “lector” que, como abstracción que es, ni siquiera se digna a existir. Tampoco debe escribir para sí mismo. Debe escribir para un dios omnipotente que traspasa como láser, al que es imposible mentirle. Pero estoy divagando.
¿Qué puedo, entonces, decir sobre los terremotos, si mi experiencia es nula y me niego a hablar de lo que no entiendo?
Bueno, es algo estúpido, pero supongo que siempre puedo hablar sobre la palabra en sí. Terremoto. Etimológicamente significa “Movimiento de la Tierra”. Curioso, ya que “terremoto” transmite mucho más que “Movimiento de la Tierra”, ¿no? Terremoto es una palabra cargada. Cargada de gritos desgarrados y de lágrimas secas. De sudor, de jadeos, de suspiros, de ruidos sordos y de ruidos ensordecedores. De caídas, de carne abierta, de piernas sangrantes y machucones…
E igualmente que “Movimiento de la Tierra”, las tantas otras palabras derivadas de terremoto, como sismo, epicentro, error geográfico, placas tectónicas, etc., suenan simples, importantes pero simpáticas, intocables, pensables y abstractas. No es lo mismo (y no me salgan con tecnicismos) hablar de un sismo que de un terremoto. La propia formación de la palabra suena distinto. Terremoto suena agresiva, ruidosa, ardiente. Sismo suena a leve movimiento, algo casi agradable.
Pero perdono a los tecnócratas de las palabras ininteligibles y frías. Porque ellos son los que tienen que hablar todo el día de sismos y epicentros. Y es más fácil hablar de algo que suena leve movimiento, a hablar con palabras que suenan a gritos desgarrados y a lágrimas secas, a corazones destrozados, palabras que huelen a muerte y a tierra, que se pegotean en la piel y que hacen que cueste respirar. Las palabras técnicas son importantes, aunque sólo sea para los tecnócratas.
Por eso pocos periodistas hablan de sismos. A ellos les gusta más lo que suena a gritos, lo que huele a muerte. Lo que huele a noticia, a fin de cuentas… Ellos hablan del terremoto que sacudió Haití. Y yo también: no quiero hablar con palabras a las que les cuelga escarcha. A mi también me gusta que mis palabras causen ardor en la sangre.

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5 comentarios

Archivado bajo Daniela_

5 Respuestas a “Terremoto

  1. ESTREMECEDOR… Dani, este es un post magnífico.

    Besos!!

  2. Dani, eres sencillamente genial. No subestimes a los periodistas, no todos nos vendemos por el sensacionalismo 🙂
    Un besazo

  3. es impresionante la facilidad con la que se te lee. Sencillo pero elegante, tiene ritmo y contenido, y la reflexión lingüística estupenda.

  4. Hola Daniela,
    Me parece muy interesante eso que escribes: “No me gusta hablar de lo que no entiendo, y mucho menos escribir”.
    Quiero tomarte la parte reflexiva y darte con ello la razón. Sin embargo, lo que has escrito es realmente sobre lo que no entiendes, al igual que nos ocurre a muchos más.
    No existe contradicción en tu mensaje, al revés, es palpable que escribes y hablas correctamente sobre lo que tú entiendes que es difícil entender.
    Un besazo, ciudadana

  5. Luis Enrique

    Daniela, es muy facil entender lo que escribes y me convence la suavidad de tus palabras, sigue escribiendo por favor.

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