“Amor” virtual

He aquí mi limitada experiencia en el asunto.

He conocido a varias personas a través de la red a las que no he visto nunca en mi vida y con los que charlo de vez en cuando, intercambio opiniones sobre los temas que me interesan, comparto lecturas, músicas y experiencias (este blog, a salvo de Sito al que conozco personalmente, podría ser un ejemplo) y no creo que se trate de “rosas que no huelan a nada” como leí en aquel artículo sobre las redes sociales el otro día. En toda mi vida y teniendo en cuenta que empecé a utilizar Internet hace unos quince años aproximadamente (gluppppsssss!!!!) he quedado con cinco personas del sexo opuesto a los que he conocido a través de la red. De estos cinco, sólo uno con una expectativa real de iniciar una posible relación. De los cinco citados, con dos no mantengo ningún tipo de contacto hoy en día, entre ellos el de la posible relación, y con los otros tres hablo telefónicamente o vía Internet con bastante asiduidad y quedo para comer, cenar o a una copa cuando pasan por mi ciudad o yo paso por la de ellos.

Yendo al de la posible relación, que es la historia que se ajusta más al tema de la semana, nos conocimos hace unos años a raíz de nuestra afición a la escritura y a través de nuestros respectivos blogs. Después de los normales comentarios mutuos a nuestros escritos, vino el msn y más tarde, un tiempo de interminables conversaciones telefónicas, y cuando digo interminables digo sin fin. Mis facturas de aquellos meses saben bien de lo que hablo. Luego, y ante la necesidad de levantar un poquito el velo del misterio y poner una imagen física a tanta palabra, nos intercambiamos unas cuantas fotos. Era y supongo que lo sigue siendo, un gran conversador, una persona con una cultura que apabullaba, detallista, muy ágil mentalmente, ingenioso, sensible, con una vida personal, familiar y sentimental demasiado agitada y tormentosa que me fue contando poco a poco como si me estuvieran leyendo un libro de aventuras antes de dormirme. Una persona que, con sus tropiezos, algunos de ellos bastante significativos, luchaba por encontrar lo que en definitiva todos buscamos, el equilibrio, el bienestar interior, la felicidad o como cada uno quiera llamarle. Llegó un momento en el que ya no pudimos posponer el conocernos personalmente. Era sí o sí. Y allá me fui, un poco a la aventura y expectante. Y resultó que pasamos unos días juntos y resultó que me di cuenta, casi desde el minuto uno, de que no funcionaría porque por mi parte, y aunque me pareció en aquel entonces totalmente increíble después de todo lo que habíamos hablado, no existía la misma química en persona que a través de la red o del teléfono. Se lo expliqué procurando ser cuidadosa (siempre me he sentido muy incómoda en ese lado y he agradecido el tacto y la sensibilidad cuando me ha tocado estar en el contrario) y lo entendió. Los días siguientes me sentí extraña y algo triste, no tanto por la decepción en sí, porque ambos sabíamos que esa era una posibilidad, como por mi reflexión posterior.

Aunque soy de las que piensa, como casi todo el mundo supongo, que en estos temas la química es bastante importante, y es precisamente una de las cosas que distingue la relación entre dos buenos amigos y la relación de una pareja, siempre he creído (o a lo mejor me ha gustado creerlo) que, en ciertos casos, las llamémosles “barreras” físicas, pueden derrumbarse o superarse si existe un buen armazón interior. A mi me gustaba la persona, me gustaba el armazón y el interior, había complicidad y me reía pero me faltaba lo que hace falta que exista para que uno desee tocar, sentir y perder la cabeza por completo con y por la otra persona. Me sentí frívola, fría y superficial por darle tanta importancia a esta cuestión y por perder una posible oportunidad de colocar ese granito de arena en mi búsqueda personal por ese motivo. Por otro lado y reflexionando sobre lo positivo de la experiencia, me ayudó a entender a alguna persona esencial de mi pasado a la que en su momento, y aunque en circunstancias y escenario algo distinto, no llegué a comprender del todo.

Nunca volví a saber nada de mi “amor virtual”. Un mail bastantes meses después agradeciéndome aquellos días y al que me pedía expresamente que no contestara y nada más. Casi nunca me arrepiento de las decisiones que tomo y de esta tampoco lo he hecho. Guardo un exquisito recuerdo de aquel tiempo, que, entre otras cosas, me trajo soplos de aire fresco en un momento personal en el que andaba bastante escasa de oxígeno para respirar.

En definitiva y como veréis no hay mucha diferencia con lo que sucede in real life.

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14 comentarios

Archivado bajo obsidianablack

14 Respuestas a ““Amor” virtual

  1. Sara

    Me ha encantado, Obsi. Da gusto leerte, escribes de forma sencilla y muy cercana. Al principio, perder el contacto con una persona con la que has compartido tan buenos momentos te deja un poco descolocada, pero el tiempo lo cura casi todo y al final se acaba pasando página.Un besito

  2. Me ha gustado tu post. Es curioso que con alguien con quien funciona la química chateando, después ésta pueda fallar en persona, ¿falla la química o falla la física? ;D

    A veces me pregunto si ese no será el fallo en las relaciones de pareja. Te encuentras con que sientes química con alguien que al final resulta no tener nada en común contigo. El tema no deja de ser algo físico e “irracional” relacionado con la reproducción de la especie. Esa química surge para que haya “acoplamiento reproductivo” pero, ¿y después?… También existe la posibilidad ideal de que ambas se den a un tiempo (química física y mental).

    De todas formas ¿ha quedado en el olvido el amor platónico?… ese que no necesita de un contacto físico para existir.

    Uffff, menudo rollo que acabo de escribir. Es ¿miércoles? y mi cabeza divaga demasiado 😀

    Besos.

  3. Me estoy planteando si el sexo no será una de las muchas cosas superficiales que nos rodean hoy en día… porque al final, cuando hablamos de amor y que falla la química, en realidad nos estamos refiriendo a que falla la atracción sexual… con lo cual ¿no puede existir el amor sin el deseo sexual?, porque el deseo sexual si puede existir sin amor. Si el sexo es algo físico (superficie = superficial) y el amor es algo interior (espiritual)… ¿a dónde nos lleva mi barrene?… Me parece que deliro a causa de la fiebre (que no tengo) 😀

    Me voy con mis paranoias mentales a otra parte…

  4. obsi

    Sarita guapa, muchas gracias. Estoy de acuerdo contigo en que el tiempo ayuda a sanar muchas cosas pero no es tanto el tiempo en sí como las experiencias que se viven durante ese tiempo las que ayudan a relativizarlo todo.

    Sonvak, impresionantes desvaríos los tuyos :)Puede que tu premisa de partida no sea del todo precisa y cuando hablamos de amor de pareja sin atracción sexual es que a lo mejor no estamos hablando de amor, hablamos de amistad, aprecio, cariño… pero no de amor en ese sentido. Yo creo que en una relación de pareja de las de “con amor” el sexo forma parte del propio concepto “amor” y no puede existir esa clase de amor sin deseo sexual (aparte dejamos a las parejas que duran cuatro mil años en las que hubo deseo y con el tiempo ese deseo se transforma en otras cosas, que entonces sí creo que es precisa la premisa “amor de pareja sin deseo sexual”). Si existe ese grado en el que se logra el amor de pareja sin deseo, que lo desconozco, yo no lo he experimentado nunca (claro que soy una jovencita jejej) y para mi está en un nivel superior e inalcanzable (y no sé si quiero además).
    Pues mezclando tu barrene con el mío resulta que a lo mejor el sexo es una esclavitud o una losa (en el contexto en el que estamos hablando ¿eh? entiéndaseme bien :)) pero claro si nos esforzamos en eliminarlo y partiendo de mi premisa, entonces…entonces resulta que no existiría el amor ¡¡Y eso sí que no por Dios!!
    En fin, pa rollo el mío y que cada uno se las componga como mejor pueda!!!!

    Y al temita de la química con alguien con quien no tienes nada en común, que es la otra cara de mi post y en la que pensaba mientras lo escribía pero ya me parecía mucho divagar, le he dado millones de vueltas miles de veces …y es que al final.. no dejamos de ser animales :).

    PD. El consultorio presta servicio las 24 horas, eso sí con tarifa de cerrajero y un plus por dolor de coco :).
    Besos

  5. jajajajajajajaja, me parto con la postdata.

    Totalmente de acuerdo contigo. Y, ojo, que yo no estoy pensando en eliminar el sexo de mi vida 😀 … al fin y al cabo, es lo fácil, lo difícil llega con el amor, je.

    Besos.

  6. Sara

    jajaja, Sonvak, eres genial

  7. pero que habéis comido hoy? el post fabuloso, en lugar de leer parece que me lo estás contando y eso no es sencillo de conseguir.
    sobre los comentarios me niego a participar, vaya rollo ………….
    lo que sí me ha hecho pensar el post es en lo siguiente, una vez alguien dijo, el sexo es el camino más rápido para romper una amistad, y sin embargo si lo extrapolamos a la amistad a través de internet, habría que cambiar la frase y decir, conocerse en persona es el camino más rápido para romper una amistad.

  8. Bueno, yo no voy a divagar, solo diré que yo encontré al amor de mi vida por internet.

    El post muy bueno…

    Besos.

  9. Obsi

    Code, creo que no sería capaz de contarlo así de viva voz :). Si la intención previa es de algo más que una amistad estoy completamente de acuerdo con tu extrapolación, que me parece muy aguda.
    Un besito.

    Gorio pues me alegro mucho, ¡¡vaya suertaza!! Formas parte del lado positivo de la estadística.
    Otro besito que hoy ando sensible!!!

  10. Me gustó mucho el post y tus reflexiones Obsi.
    A veces, por más que no te encuentres con el “amor de tu vida” (¿y qué es eso, después de todo?”), puedes encontrar esos soplos de aire fresco, esos tragos de agua en la mitad del desierto. Y a veces, con eso basta 🙂

  11. Sito:
    “conocerse en persona es el camino más rápido para romper una amistad.”

    ¿Crees eso?
    Mi experiencia, larga o antigua, me dice que no necesariamente. Incluso al contrario, se pueden consolidar…
    Bueno, supongo que cada uno habla según lo vivido por cada cual.
    Un abrazo

  12. Obsi:

    Estoy de acuerdo contigo. Al menos según la lógica y la coherencia.

    Sin embargo, la realidad me dice que, quizás, no sea tan claro y tan evidente. Y que es posible que sí se pueda dar. Tal vez…
    🙂

  13. no lo creo Aspec, es generalizar y habría que incluir matices, habría que anteponer, quizás, un “en ocasiones”

  14. Excelente post y excelente narración. Me ha encantado y, al igual que ya he comentado a otros compañeros, creo que es imposible poder relacionar el amor con la virtualidad.

    Un beso, ciudadana

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