Archivo diario: 9 enero 2010

El artista mujeriego

Pablo se encontraba físicamente cansado. No podía ser de otra forma pues, sus ya 92 años de vida le limitaban profundamente en los quehaceres físicos aunque no impedían el perfecto funcionamiento de su agitado y vigoroso intelecto. De un tiempo a esta parte dedicaba más tiempo a recordar su ya lejana juventud. Viajero del mundo, fue muy poco el tiempo que pasó en su localidad natal que, quizás por su luminosidad, irradiaba en él un frenético deseo por el sexo contrario.

Con tan solo quince años su incipiente genio se había trasladado, consecuencia de las obligaciones profesionales de su padre –por quién profesaba devoción-, desde su Málaga natal a la elegante Coruña para, desde allí, recalar en la desarrollada Barcelona. A tan pronta edad, su espíritu de trabajador incansable, le hace fundar su primer taller para dedicarse a su gran pasión: la pintura.

Viajar a Paris, a la temprana edad de 18 años, refuerza su reputación como artista y será el grisáceo cielo de la ciudad el que le inspire el inicio de su “periodo azul”, decidiendo asentarse definitivamente allí. Tarda muy poco en encontrar su primer amor, Fernanda Olivier, al igual que asombra con un nuevo estilo que deforma y rompe con todos los cánones conocidos: es el principio del cubismo. Munich y Nueva York tienen la oportunidad de conocer las obras del artista, mientras que él encuentra una nueva compañera: Marcelle Humbert para, junto con Braque, iventar e cubismo sintético.

Es, con ocasión del inicio de la guerra de 1.914 y la muerte de Marcelle, cuando abandona prácticamente el cubismo. Se enamora y casa con la bailarina Olga Clochlova y es el ballet el que le induce a buscar nuevos caminos en su arte. Será un retrato de su madre, curiosamente de quien toma su apellido de artista, el que le haga comprar una suntuosa villa y le permita viajar más de un año por España cultivando la escultura. Mantiene un romance con Teresa Walter, de quien nace su primera hija, Maya y, por ese motivo la Clochlova inicia un escandaloso juicio de separación. En despecho a tal acto, se enamora de Dora Maar.

Es en 1.937, en plena Guerra Civil, cuando acepta de forma simbólica –por parte del lado republicano- la dirección del Museo del Prado. Sin embargo será en París dónde el Guernica sea pintado. En 1.944, deprimido por la victoria nacional, se afilia al partido Comunista Francés dando a conocer 77 nuevas obras entusiasmándose con la litografía y con la hermosa pintora Francoise Guillot, con quien en tan solo dos años de convivencia tiene dos hijos: Claude y Paloma.

Con 73 años, ya anciano, se fascina por una adolescente, Silvette D., quién acepta posar para él a cambio de elegir una de sus obras. El artista cumple con el trato pues, para él, la atracción platónica sentida era superior al valor de su obra.  Tres años más tarde, en 1.957,  tomará como compañera a Jacqueline Roqué, joven extraordinariamente bella por la que siente, de nuevo, especial atracción y que le lleva a pintar el gigantesco mural de la UNESCO.

Amor, política, amistad, goce por la vida, admirado, solicitado, español sencillo, saludable y generoso, amante de los toros, del sol, de las mujeres hermosas, en suma, artista y hombre excepcional que es lo mismo que Genio y Figura. Gracias, PABLO PICASSO.

JOSE MANUEL BELTRAN

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