De Ibiza a Granada

Su carrera universitaria, y no era el único, se venía alargando más de lo debido. El primer año transcurrió de forma tan rápida que, consecuencia de las fiestas conmemorativas de cada uno de los trimestres, los libros se encontraban en el mismo impecable estado que cuando fueron adquiridos.

Regresó al hogar familiar ya a mediados de junio. Las notas se encontraban pendientes de publicación aún cuando él ya sabía que no serían muchas las asignaturas que tuviesen la conformidad del profesor. A pesar de ello convenció a su familia para viajar a Ibiza con la excusa de sacar algún dinerillo extra que minorara, en parte, el gran esfuerzo económico realizado por sus padres. Solo serían dos meses y, bajo la promesa que estudiaría en los ratos libres, Javier se encontró con un ambiente tan festivo que la promesa pronto quedó en saco roto.

La noche ibicenca, alargándose hasta la salida del sol, transforma a cualquiera. Javier no podía ser una excepción y después de exageradas ingestas, no solo de alcohol sino de todo tipo de sustancias, acababa en la playa junto a otra buena cantidad de jóvenes de ambos sexos en vestimentas y procederes más propios de la intimidad.

El regreso a casa, deseado con ansia por su madre, se produjo a mediados de setiembre. Pocas horas pudo compartir en el hogar familiar pues la residencia de estudiantes, en Granada, reclamaba la ocupación inmediata de la habitación reservada desde el pasado año o, caso contrario, se le asignaría a otro estudiante. El curso se fue desarrollando con mejores perspectivas que las del pasado aunque las fiestas estudiantiles en Granada –siempre se ha dicho lo mismo de ellas- seguían manteniendo una excelente aceptación de las que, por supuesto, Javier era partícipe.

Llegaron las fiestas navideñas y Granada descansó, por breves días, del continuo transitar estudiantil. Javier llegó a su casa, evitando en todo momento comentar la trayectoria curricular del curso presente. A los pocos días, con ocasión de la celebración de las fiestas navideñas en familia, llegó su abuela procedente de Madrid. Ella siempre había sido, para Javier, su verdadera confidente. Así que, en base a esa misma confianza demostrada durante años, tres días antes que el año en curso diera su fin Javier fue despertado y levantado por su abuela de la cama.

–          Javier, hijo, levántate. Abajo, en la puerta de casa, está una chica que pregunta por ti.

–          Abuela, ¿quién es?, le contestó Javier.

–          No lo sé exactamente, pero te reclama de forma insistente. Creo que es importante.

–          Tampoco creo que sea para tanto, ahora bajo. Javier quiso dar una nueva vuelta de cama pero no fue posible pues su abuela le cortó, tajantemente, la idea.

–          Javier, creo que debes de bajar de inmediato. Lo único que sabe decir esa chica, es que se encuentra embarazada.

Javier, atónito por la frase que acababa de escuchar, saltó de la cama –por suerte, decentemente vestido en pijama- para dirigirse hacia la puerta.

–          Abuela, aquí no hay nadie.

–          Pues, no sé. Estará por ahí cerca, -le respondió.

Javier entró, de nuevo, a casa cerrando la puerta. Por la sonrisa de su abuela pudo entender en el día en que se encontraba aunque, por un instante, su corazón se encontró más cerca de Ibiza que de Granada.

JOSE MANUEL BELTRAN

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9 comentarios

Archivado bajo José Manuel Beltrán

9 Respuestas a “De Ibiza a Granada

  1. ¡¡¡¡jajajajajajajajajajaja!!!!!

    Que cabrona la abuelita de los cojones, debió pensar javier.

    Muy bueno.

    Un abrazo.

  2. Hola Gorio,
    Bueno, ya sabes. Las abuelas siempre quieren lo mejor para sus nietos y es que, para ellas, lo de Ibiza es muy difícil de entender.
    Un saludo, ciudadano.

  3. que japuta la abuelita!!!! eso no se hace ni en broma joer jajajajajaja

  4. Hola Sito,
    Sito, no te descubras….. no estuviste tú este verano en Ibiza??? jajaja
    Un saludo ciudadano.

  5. jajajajajajaja… pues sí que sabía gastarlas!!!!

  6. Hola Sonvak,
    Pues parece que sí…. ya se sabe que sabe más el diablo por viejo que por diablo jajaja.
    Un beso, ciudadana.

  7. Obsi

    ¡¡Qué cachonda y qué moderna la abuelita!!
    Un abrazo.

  8. Joer con las abuelas…
    (he pasado primero por el post siguiente)

    De todas formas creo que conocía al nieto y le dió en “tos los bebes”, justo donde más dolía.
    Y para levantarse rápido de la cama es un buen sistema , si.
    ¿Cual es la pena por cargarse a la abuela después de una borma así?

    Divertido el post. Un abrazo

  9. Hola Obsi,
    Cachonda y moderna, sí señor.

    Hola Aspective,
    Has dado en el punto clave de la historia, Aspec. Bueno salvo en lo de cargársela jajaja.

    Un abrazo a ambos, ciudadan@s.

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