Mi blanca navidad

Yo pertenezco a ese cada vez mas nutrido grupo al que la navidad, blanca o de cualquier color, le trae al pairo. Y no es amargura, ni infelicidad, ni resquemor, ni querer ir contracorriente ni nada parecido es que, simplemente, y carente de espíritu religioso (al menos del convencional),  no veo el resto de días del año el reflejo del “espíritu navideño”, ni de la mayoría de los sentimientos, los deseos y las cosas tan bonitas que se dicen y se hacen habitualmente en tan señaladas fechas, lo que hace que mi sentido crítico sobre la raza humana se agudice en esta época del año, siempre con las necesarias excepciones, por supuesto.

Sin adentrarnos en profundidades, que hoy estoy algo espesa, y descendiendo a lo mundano, os cuento que a mi, al contrario que a mucha gente, no me gustan las ciudades en navidad. Las luces que adornan, ¿he dicho “adornan”?, las calles, incluidas las pudientes, no me inspiran absolutamente nada y nunca logran que me meta en el ambiente que pretenden crear.  Me espantan los papá noel colgados de las fachadas de los edificios, las luces de colores intermitentes en las ventanas de las casas, odio el espumillón (aunque creo, por lo que me cuentan, que este ornamento ya está pasado de moda) y demás adornos navideños con los que el mundo en general se empeña en disfrazar sus viviendas para la ocasión. Siempre he dicho que si alguien en estas fechas entra con una bola navideña en mi casa se la tiro a la cabeza.

Las masas inundan las calles en navidad y por ejemplo algo tan sencillo como  pasear se vuelve un verdadero suplicio. Aglomeraciones en todas partes, bolsas golpeándote por todos lados, villancicos machacándote los oídos y un frío de mil demonios, aunque de esto es cierto que no tiene culpa la pobre navidad. Pararse con cualquier conocido y empezar y terminar las conversaciones con el consabido “felices fiestas”, “feliz navidad”, “feliz año” me hace sentir ridícula, y no porque no albergue esos deseos en mi interior, que sí, sino porque no puedo evitar que me suenen a cliché.  Al final y cuando ya no tengo más remedio, me quedo en el “igualmente” que es más discreto y me permite cumplir mi objetivo de felicitar las fiestas a la menor cantidad de gente posible sin tener que dar explicaciones de mi supuesta y mal entendida falta de educación. De la fiebre consumista que lo invade todo en estas fechas, sólo diré que a mi los regalos me saben mejor en primavera y si además no se ha tenido que utilizar una tarjeta de crédito me vuelvo loca de alegría y el poso permanece anclado en mi memoria para siempre.

Hay personas que  sólo se acuerdan de una una vez al año y  esa vez es precisamente en navidad. Envían el socorrido sms  el día 24 o el 31 y listo, ya se es buena persona y se ha cumplido con las reglas de la educación, la bondad y el saber estar.  Pues no señores, no es tan sencillo. Y ya no digo nada de los colapsos en el móvil con los mensajes en cadena con cero gracia la mayoría y que recibes repetidos tres o cuatro veces al día. Mi segundo objetivo en estas fechas es que las compañías telefónicas no se forren a mi costa, que ya bastante lo hacen el resto del año.

Durante la blanca navidad  cenar tranquilamente en un restaurante  es misión harto imposible y si lo consigues, mantener una conversación en un tono de voz normal requiere un esfuerzo titánico. Cuando por fin logras  hacerte con una mesa resulta que tienes al lado a 24 personas con matasuegras y gorritos  de colores que impulsados por el espíritu navideño, no paran de berrear y hacer aspavientos y cualquiera dice nada, porque claro, estamos en navidad. No digamos ya si después de la cena  pretendes tomarte una copa en tu bar de cabecera, ¿se fabrica un alcohol especial para estas fechas?, ¿por qué la blanca navidad está siempre poblada de triunfitos, chiringuitos, tractores amarillos y bombas? Me produce escalofríos sólo pensarlo. En navidad el cine tampoco es una opción, centros comerciales atestados y cartelera poblada de animalillos que hablan, comedias de temática navideña simples y totalmente carentes de gracia o las consabidas películas de corte bíblico, con ese color tan especial y esos doblajes imposibles. De la televisión ya no digo nada porque, salvo excepciones, el resto del año tampoco lo es, aunque sí merecen especial atención por infumables esos programas enlatados con los que todas las cadenas nos deleitan durante varios días y que le suben la moral a cualquiera. Menos mal que yo tele la justa y gracias a Dios o a quien sea que aún quedan librerías en donde uno sigue siendo libre para elegir.

Ya veis cómo fluye mi espíritu navideño y la verdad es que mientras estoy escribiendo esto me doy cuenta de que debo de ser un poco rarita, porque, y aunque no muy a cuento,  me viene a la cabeza que tengo también una idea bastante particular sobre entierros y funerales, pero eso da para otro post por lo menos y no es cuestión de divagar.

Mi blanca navidad ideal podría ser en un lugar en donde no se celebrase la navidad a poder ser en un país pacífico y con sol, ya puestos a pedir. Rodeada de las personas que quiero y que me quieren y a las que acompaño durante todo el año, aquí y en la distancia, sufriendo con sus penas y disfrutando como una enana con sus alegrías. No decir “feliz navidad” ni “felices fiestas” si en verdad no lo siento, que de tanto repetirlo y de tanto oírlo, acaba por perder el sentido, como casi todas las cosas que se repiten por inercia. Pero sobre todo me gustaría ser todo el año mejor persona de lo que debo ser en Navidad y repartir paz, amor, felicidad y buenos deseos a todo el mundo también el resto de días del año. Ser mejor amiga, mejor compañera, mejor hija, mejor hermana y mejor todo y saber perdonar y rectificar a tiempo. Ganar en coherencia en algunos aspectos. No odiar, no enfadarme, dejar el orgullo a un lado en ciertas ocasiones y ser un poco más consciente de lo que ya lo soy de que la vida son dos días y vivirla en consecuencia.

Y llegados aquí y aún a riesgo de que os forméis una opinión equivocada y penséis que la primera hipócrita de todas soy yo, os diré que en esta blanca navidad romperé mis reglas unas cuantas veces con otras tantas personas, enviaré algún sms de “felices fiestas”, me pararé en las calles con mi “igualmente” en los labios, quedaré con mi gente para el tradicional brindis del día veinticuatro antes de la cena, me tomaré una copita o dos el treinta y uno para recibir el año nuevo y algo haré para que los míos sepan que Melchor, Gaspar y Baltasar han pasado por casa. Y todo porque si no tendría que irme a vivir a una isla desierta y yo como la que más necesito del calor y el abrigo humano para vivir. Eso sí, me niego y me negaré siempre en estas y en las navidades que me queden por vivir, a poner cara de “qué maravillosa es la blanca navidad” mientras oigo de fondo el Corazón Latino el Devuélveme la Vida o me taladran los tímpanos con el chiringuito, el tractor o la barbacoa. Por ahí sí que no.

Y terminando de comer y del primer día de mis vacaciones navideñas  me quedo con las dos horas de charla con mi hermana, con sus abrazos, con sus palabras, con su ilusión y con el brillo que sale de sus ojos cuando me habla de lo que hace a diario en su trabajo, de sus proyectos  y de sus ganas.

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6 comentarios

Archivado bajo obsidianablack

6 Respuestas a “Mi blanca navidad

  1. A mi las decoraciones ni me van ni me vienen. Las cadenas no las contesto ni mucho menos las reenvío. Evito cualquier tipo de compra cerca de Navidad: ya son bastante molestas de hacer en un día normal, ni loca me tiro a un tanque de tiburones cuando ni siquiera se nadar…
    Pero dentro de todo, trato de tomarmelo con la mejor onda posible. Es una fecha para divertirse, así que ¡a divertirse!
    Que pases lindo! (No te digo felices fiestas por si te me enojas, jajaj ;))

  2. Bueno, por lo que he entendido a ti lo que te gusta es el verano, ¿no?:
    Las calles no se adornan, no está Papa Noel por ningun lado, no hay bolas ni espumillón y las aglomeraciones están en las playas. Sin embargo de la música hortera tampoco te librarás allá.

    Sin embargo, después de leer un post de Etiopica aprendo que en estas fechas, antes del cristianismo, se celebraban las saturnalias, que es una fiesta orientada al renacer y a la fertilidad (más horas de luz, más calorcito, próximas cosechas) y que se caracterizaba por el consumo sin medida de manjares y dulces. Hoy traducido al día a día como consumismo general.

    (os recomiendo el post: http://etiopica.blogspot.com/2009/12/ateos-en-navidad.html )

    Pues en cualquier caso que estos días y los siguientes lo pases lo menos mal posible y que 2010 se venturoso para todos nosotros,

    Me puedes responder; “Igualmente” 🙂

  3. Obsi

    A divertirse pues :).
    Muchas gracias Aspective e “igualmente” 🙂 :), procuraré no atiborrarme de polvorones.

  4. A mi lo que me gusta de estas fechas es que es una escusa para estar más contento y tener más tiempo a tus seres queridos a tu lado.

    El frío no me gusta, prefiero el verano, pero en la época de navidad también hay que disfrutar.

    😉

    Besos.

  5. Obsi pues yo creo que de rarita no tienes nada, pues suscribo en gran medida todo lo que has explicado. De hecho creo que en el interior la mayoría de la gente opinamos así, pero nos dejamos llevar por la inercia y la tradición y acabamos disfrutando o no de las partes positivas de la navidad, que las hay. Yo llevo muy mal sobre todo los putos sms, y los regalos, me encanta regalar y soy malo cuando me regalan, no sé disimular, pero sobre todo me gusta un regalo cuando no es una obligación o un formalismo, me gusta regalar y que me regalen porque alguien sin un motivo aparente se ha acordado de ti. De hecho, sólo que se acuerden de ti, ya me parece todo un regalazo. Un beso,

  6. Hola Obsi,
    Yo me voy a quedar con todo lo de positivo que tienen tus letras. Alguien pensará: .. el resto es negativo.. Pues no, el resto es la realidad de Obsi y, por tanto, es tan respetable como la de los demás.

    Digo en lo positivo, porque has mencionado los amigos, los abrazos… o sea el calor y el abrigo humano. Pues ¿acaso eso no es suficiente?. Disfruta y sé feliz, al igual que en otras fechas, pues seguro que independientemente de la Visa eres capaz de ello.
    Un besazo enorme, ciudadana

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