En ocasiones veo…

En ocasiones veo cosas que no debería, en mi trabajo como subsecretario del ministro de finanzas.

Y es que uno no es gilipoyas, y claro, me doy cuenta perfectamente de todos los tejemanejes que se traen el ministro y todos esos amiguitos suyos con pinta de mafiosos con los que se reune a menudo en el despacho secreto que hay en el sótano del edificio.

El tío no se corta un pelo, y lo hace a plena luz del día a la vista de todos. A ver quién es el guapo que le dice nada. Hace dos meses, un jefe de sección se atrevió a reprocharle por unos muebles que encargó para su despacho, al parecer no eran necesarios. Pues no duró ni dos días en su cargo, consiguió que lo trasladaran a otra ciudad. Todo dios anda acojonado.

Cuando llegué estaba todo ilusionado con este trabajo, quería sentirme útil a la sociedad contribuyendo al buen funcionamiento del estado. Todas esas histrorias de funcionarios corruptos que salen por la tele, aquí parecía no existir, hasta que llegó este ministro.

Lo malo de todo esto es que nos está obligando a todos a ser como él. Ya no puedo confiar en nadie. Cuando voy al café y nos juntamos unos cuantos, solo hablamos del tiempo o de futbol.

Ya no se que hacer, si renunciar a mi plaza, si pedir el traslado, si denunciar a ese desalmado, si pegarle un tiro, o pegármelo a mi.

Puedo comprar una de esas cámaras ocultas que utilizan los periodistas y me pegaré a él en todo momento y cuando haya recopilado sufiente información de sus actos delictivos, enviaré las imágenes a todas la cadenas de televisión. Creo que es una buena idea, aunque me cueste mi puesto o me maten, por que ante todo debo ser honrrado.

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6 comentarios

Archivado bajo R - Gorio - Activo

6 Respuestas a “En ocasiones veo…

  1. Hola Gorio,
    ¡Bravo! ciudadano. Estupendo texto y estupenda historia. Yo tampoco pongo en duda todas esas intenciones de mucha gente que se acerca a “determinado poder”. Es más te diría que, mi idea es la misma que la del personaje pero….. ¿qué ocurre cuando uno se da cuenta que se entra en una espiral de otras intenciones?.
    Son muchas las formas de corrupción y siempre se empieza por lo pequeño, por eso que parece que no tiene mayor importancia. Pero como se dice en Galicia -Galiza, como bien sabes: ..Amodiño…
    Un abrazo, ciudadano.

  2. Estupendo relato Gorio. Es un placer ver que vas recuperando la inspiración. Besazos 😀

  3. Coincido con Sonvak. Y cuántas personas se hayan en ese lugar. En mi caso, la opción sería irme. Pero el problema surge cuando hay bocas que alimentar…
    Un beso!

  4. “Dictum de Acton”, célebre frase acuñada por el historiador católico británico John Emerich Edward Dalkberg Acton, más conocido como Lord Acton (porque vaya nombrecito) en 1887… – El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente-, literalmente es tu historia. Saludos

  5. Le echaré un vistazo a ese célebre historiador, 😉

    Gracias por pasarte por aquí.

    Saludos.

  6. La corrupción es como una mancha de aceite que se va extendiendo y que te obliga a participar. Sólo el hecho de cerrar los ojos, de mirar para otro lado, ya te implica aunque no lo desees.
    La denuncia necesita un gran valor y el apechugar con estar marcado, si no algo peor, en el futuro.
    Y como todos solemos necesitar el trabajo para pagar la hipoteca, pues…

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