En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

Los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia, de forma descarnada, poco después de descubrirse el paradero del cuerpo. Hasta entonces, y aún a pesar de la poca edad de Alicia, el tratamiento del suceso había sido el habitual, es decir, unas pocas líneas.

Alicia, de tan solo seis años de edad, fue vista por última vez a eso de las seis de la tarde. Jugaba con otras amigas en el parque cercano a su casa al supuesto cuidado de su abuelo, quién aparecía más entretenido en la partida de ajedrez que, de forma habitual, disputaba con su amigo Ramón en uno de los bancos del parque. Las amigas de Alicia solo recordaban que ella fue quien se decidió a cruzar el seto para recoger la pelota, torpemente lanzada por una de ellas, y que se alejó de la zona demarcada de juego. Alicia no volvió y es allí donde la tragedia empezó a fraguarse.

Es verdad que J.R.C., a esas horas,  se encontraba en esa misma zona como también es verdad que fue él quien ayudó a Alicia a sacar la pelota de un pequeño zarzal ubicado al otro lado del seto. Pero, por mucho empeño que puso su abogado ante el juez especialmente nombrado, con hincapié en la inexistencia de pruebas fehacientes el veredicto fue de culpabilidad. Valieron más las presiones de los medios de comunicación, así como la de los familiares –éstas de por sí lógicas por su dolor- que se veían incrementadas por las de los curiosos, vecinos y todos aquellos que se dejaban manipular por la pasión y no por la razón. El cuerpo de Alicia apareció salvajemente golpeado y el dictamen del forense detallaba que también había sido objeto de abuso sexual con penetración.

Doce años y cuatro meses. Ese era el tiempo que hacía desde que ocurrieron los hechos. El mismo tiempo que JRC, primero en prisión provisional durante año y medio, y después con condena firme llevaba recluido en la cárcel de Guadalajara. La cárcel es ya de por sí un suplicio pero para un violador lo es mucho más: es un peligro superior al del exterior. JRC siempre afirmó de su inocencia aunque este detalle era superficial: todos los condenados dicen que son inocentes, por lo que podría seguir anunciándolo durante otros doce años más hasta completar su condena. Toda una vida por delante, toda una vida perdida entre rejas sabedor él que no tuvo nada que ver con el asunto.

El abogado de JRC, fiel a su convicción profesional así como a la personal con su cliente, no cejó ni un instante durante todo este tiempo. Sí, lo logró. Ahora se trataba de darle la misma o mayor publicidad que la que tuvo en su día. Fue él quién convocó a todos los medios que, por supuesto, se hicieron eco de la sorprendente noticia.

La pequeña ventana del confesionario se abrió. Una voz lánguida susurró: “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

–          Padre, yo me confieso.

–          Dime, hijo.

–          No sé hasta que punto la presión social fue superior a mi conciencia como profesional. Cometí un grave error que ahora quiero reparar ante Dios.

La confesión se hizo extensa pues así lo necesitaba quién, arrodillado, no sabía como exculparse. Al final cumplió con la penitencia impuesta. Tres Padre Nuestro y dos Ave María. Después de ese deber se dirigió hacia la salida. Allí, las cámaras de televisión y el resto de los periodistas y fotógrafos asediaron al penitente.

–          Juez, ¿es verdad que ha quedado demostrado que JRC, a quién usted condenó por la muerte y violación de Alicia, es inocente?

El juez solo les dio una respuesta.

–          Yo ya me confesado ante Dios y ya he cumplido con mi penitencia.

Han pasado dos años desde que JRC salió de la cárcel. Todavía sigue pensando que la sociedad no terminará nunca de pagar la deuda que mantiene con él, sobre todo porque él también confesó en su día, lo que ocurre es que él decía la verdad.

JOSE MANUEL BELTRAN

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10 comentarios

Archivado bajo José Manuel Beltrán

10 Respuestas a “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

  1. Y lo peor, es que aunque se haya demostrado su inocencia habrá quien le mire como si fuera culpable… Lo peor es que el daño y los años perdidos nadie se los podrá devolver nunca… Lo peor es que su vida ha quedado tremendamente marcada, como ninguno podamos imaginarnos.

    Excelente post, Beltrán. Besazos!! 😀

  2. Un tema de mucha actualidad, por lo de la niña que se golpeó y murió, por lo que su padrasto fue linchado por los medios y la gente, siendo inocente.

    Muy buen post.

    Un abrazo.

  3. Sonvak:
    Todos esos .. y lo peor… son verdad Sonvak. También lo peor es que la sociedad no le podrá reintegrar nada de su intimidad personal: su dignidad, su…..
    Y el juez que se equivocó?? Él que paga?..¿y los medios de comunicación?

    Un beso Sonvak, gracias por tu comentario

    Gorio:
    Cierto Gorio. El relato está inspirado en un tema de reciente actualidad con los cambios lógicos literarios. Pero el fondo del tema es el que tú haces referencia.
    Muchas gracias ciudadano por tu comentario. Un abrazo.

  4. Coincido con Sonvak: a veces, lo más duro puede ser la vida después de la cárcel, el infierno después del infierno.
    Y los medios de comunicación se alimentan de esto. Les encanta.
    Buen post, un beso!

  5. Hola Daniela,
    Yo también estoy de acuerdo con vosotras. Sin uno quererlo le han rellenado una parte de su curriculum que, a pesar de falso, es imposible borrar. Así que, si alguien se atreve a hablarte en algun momento de justicia social, seguro que tu reacción sea tan explosiva que si no cuidas bien tus actos debas de volver a la cárcel (esta vez justificado).
    Un beso ciudadana, gracias por tu comentario.

  6. Tiene que ser terrible, ese sentimiento de rabia que debe llevar el personaje dentro de sí. Yo creo que no lo soportaría. Sólo el hecho de pensar que alguien puede creer de mi que soy capaz de hacer algo así me frustraría de tal manera… imagínate entonces estar en todos los medios de comunicación sentenciado, buffff!!!

  7. Aspective

    Relatas una situación de pesadilla.
    Leí, hace tiempo, un estudio realizado sobre las noticias falsas y sus rectificaciones: Entre la gente que escucha o lee la difamación y no se entera de la rectificación, las diferencias de espacio, tipografía y tamaño utilizados, los que aún pese a la rectificación no se lo creen y siguen pensando que es culpable… una vez crucificado la fama y buen nombre no se recuperan nunca.
    No sé como llamar al sentimiento que te debe de invadir. Rabia, indignación, se quedan terriblemente cortos. Desde luego, repito, una pesadilla…

  8. Sito:
    Llevas razón. Seguro que el sentimiento de rabia es importante, como tú dices. Aún así yo creo que, además de otros profundos sentimientos, a mí me frustaría más la impotencia. Impotencia e injusticia. Pues la indeferencia ya me la mostrarán los demás una vez fuera.

    Gracias ciudadano, por tu comentario.

    Aspective:
    Efectivamente, creo que debe ser una terrible pesadilla para quien la sufre. Sobre los estudios, quizás sean los mismos que los responsables de los medios de comunicación se leen para -con efecto contrario al que critico, entre otras cosas- aumentar sus tiradas, sus espectadores, etc…
    Nos encontramos en un país (quizás en otros igual) dónde nos gusta levantar ídolos para, una vez arriba, deleitarnos en hacerles caer.
    Un abrazo, ciudadano. Gracias por tu comentario.

  9. Xinax

    La presunción de inocencia es el derecho más dificil de entender, y también el más menospreciado. Y está en la Constitución, como un derecho fundamental. Es tremendo ver que quien debe ser garante de esa presunción permite que se filtren secretos de sumario desde sus juzgados, cuando los tertulianos sabelotodo se llenan la boca de conceptos jurídicos que ni siquiera entienden, cuando hay tanto juez, fiscal y abogado mediático que prefieren salir en la TV antes que hacer un trabajo exhaustivo. Una de las preguntas más recurrentes a un abogado es ¿defenderías a un violador, a un asesino o a un etarra?. Y la respuesta casi nunca es entendida: si, porque se le presume inocente, su culpabilidad la tiene que demostrar el Fiscal o la Acusación Particular, no la defensa. En fin, que me enrollo, es un tema duro, y lo has escrito genial!!!. Felicidades, compañero!!.
    Abrazos

  10. Hola Xinax
    Con tu estupendo comentario, has completado el relato, aportando los mismos sentimientos e ideas que tenía yo al escribirlo. Desde el corazón, desde la convicción pero sobre todo, desde la objetividad y la justicia, y no de la hipocresía y prepotencia.
    Es más, yo hasta me planteo la incongruencia cuando se dice “presunción de inocencia”. Si todos somos inocentes (hasta que no se demuestre lo contrario) no es necesaria la presunción (veáse lo mque dice el diccionario sobre la palabreja). Es más, diría que todos somos “presuntos culpables”; pues de eso es de lo que se nos juzgará: si somos culpables o no. No al contrario.
    Muchas gracias por tu estupenda aportación. Un beso, ciudadana.

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