Tajante convicción.

Esta vez no fue necesario que el despertador cumpliese con su función diaria, esa que inexorablemente salvo por fallo lógico del artilugio, da pauta a una sucesión de rutinas para, en demasiadas ocasiones, provocar aburrimiento. Como de costumbre, la persiana no había efectuado su total recorrido y dejaba que los rayos del sol fuesen calentando el lecho, nunca de forma tan extrema a como los dos cuerpos que sobre él yacían lo habían hecho durante buena parte de la noche.

Adrianne, con sumo cuidado, deslizó su desnudo cuerpo sobre la sábana de seda y se fue directamente a la ducha aunque antes, sin poder resistir la tentación, depositó suavemente un beso sobre su mejilla. – “Te quiero amor y no sabes lo feliz que me haces”. Apresuradamente, pues ya se le hacía tarde, se aplicó la crema suavizante incidiendo más en las piernas y, sin hacer apenas ruido, se puso su vestido más femenino. Antes de salir dejó una nota sobre la mesilla de su acompañante. “Nos vemos en el Juzgado. Me siento exultante ya tan solo por poder compartirte”.

Minutos antes de las once del mediodía, la puerta de la secretaria del Juzgado se abrió para anunciar sus nombres. Con evidente nerviosismo se adentraron en la nada lujosa estancia acomodándose en unas envejecidas sillas. La secretaria revisó toda la documentación en la que se incluían todo tipo de informes y de dictámenes. Los desordenó y volvió a ordenarlos sabedora de cómo a su señoría le gustaría encontrárselos. Tras unas simples preguntas, que no hicieron más que corroborar lo ya escrito, les indicó que volviesen media hora pasado el mediodía pues el juez había avisado de su retraso.

Salieron con sus manos unidas y entrecruzados los dedos. Ya en el exterior, con un sol radiante poco usual en París y ante la mirada atónita de muchas de las personas que por allí pululaban, sus labios se fundieron en tan apasionado beso que, por largo e intenso, parecía anunciar el inicio del acto sexual. Abrazos y multitud de gestos que llegaron a causar comentarios despectivos de los transeúntes aún cuando otros se mostraban indiferentes. Cierto es que esta vez lo era de forma más efusiva pero ese era su comportamiento normal en la calle, al igual que lo hacían buena parte del resto de las parejas.

Sin darse cuenta del tiempo transcurrido, de nuevo, se vieron en la sala del juzgado pero ahora ante el magistrado Guirod, cuestión que no les agradó en absoluto pues ya conocían de sus ideales. El juez, de forma parsimoniosa, repasó todo el expediente sin encontrar ningún “fallo técnico” según sus palabras y remarcando además, como muy positivo, la madurez de su decisión. Les indicó que la reglamentación les amparaba “en parte”, enfatizando el apostillado de la frase y que, a pesar de su convicción personal en contra de lo que pretendían, su fallo sería favorable siempre y cuando firmasen un documento en el que confirmasen que no se encontraban bajo la relación y conducta ….. Antes que el magistrado pudiese acabar la frase, Adrianne, haciendo uso de su dulce voz pero con una firmeza avalada por el beso de Camile, le contestó: – En absoluto, magistrado Guirod. Camile y yo nos queremos, hacemos vida en pareja desde hace once años y bajo ningún concepto renegaremos de nuestra libre homosexualidad y es por ello           que, aunque nosotras queríamos que hoy no fuese un día cualquiera de nuestra vida, usted por inducción y el Presidente de la República representado aquí por el fiscal, no conseguirán que renunciemos a ello máxime cuando de lo que se trata es de volcar nuestro amor en el hijo que pretendemos adoptar.

JOSE MANUEL BELTRAN

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10 comentarios

Archivado bajo José Manuel Beltrán

10 Respuestas a “Tajante convicción.

  1. Precioso texto.
    Me encanta que nos hagas formarnos una imagen de lo que leemos para luego descubrirnos la real al final del texto…Que arte tienes escribiendo.
    Respecto al tema, yo creo que a los hijos, ( tengo dos), se les debe educar en el amor, en la educación y en el respeto, y que el género y número de personas que compongan la unidad familiar no influye para nada en eso.

    Un beso.

  2. Nuria González.
    Me asombras con cada relato tuyo, no sólo por la imaginación con la que dotas cada historia, sino por la maravillosa forma de escribir que tienes. Podría alguién pensar que estoy influida por la proximidad, pero nada tiene que ver.

    Tu relato de hoy tiene mucho que ver con la libertad y la igualdad en las relaciones. Siempre que predomine el amor todo es posible. Tu final es estupendo y repleto de esperanza.

    Besitos cielo

  3. Gracias, mariposa.
    Bueno, me siento cómodo con esa forma de escribir pues me propuse, al aceptar la invitación para colaborar aquí, efectuarlas todas en formato de relatos breves. Eso sí, como todos, bajo lo sugerencia de la frase o palabra propuesta.

    La trama central no es sobre la educación de los hijos, estando totalmente de acuerdo con lo que tú afirmas, sino más bien con el género de esa familia.
    Un beso, ciudadana.

    Nuria González:
    El asombrado soy yo al ir conociendo que algo de lo que escribo puede llegar al corazón de los demás. Para mí eso es ya una satisfacción.

    Leí la noticia sucedida en Francia sobre la lucha legal que mantienen dos mujeres homosexuales, que viven en pareja, para adoptar un hijo. La ley se lo permitiría a nivel individual pero nunca si son pareja homosexual, lo cual me parece deleznable. Todo eso, unido a la frase propuesta para esta semana, ha dado lugar a este relato crítico. En todas las Constituciones modernas ( y en las de la lógica del hombre) ya se dice que no debe haber ningín tipo de discriminación en razón de raza, religión o sexo.
    Un beso, ciudadana.

  4. José Manuel escribes con un buen gusto impresionante. Da gusto leerte.
    Nos hablas de una libertad que poco a poco se va consiguiendo, pero que todavía provoca torceduras de boca y comentarios dañinos.
    De una libertad de la que todavía se habla, señal de que no se ha consolidado, de que está en mantillas y queda un largo camino por recorrer aún.
    Enhorabuena por el texto y gracias

  5. Aspective:
    Gracias por tu comentario porque cada vez lo ponéis más difícil.
    Llevas razón. Todavía recuerdo las palabras de la Sra. Botella (esposa de Aznar) sobre las manzanas y las peras… eso más que un comentario dañino es intransigencia y sexofobia jajaja… Por suerte en nuestro País los pasos dados han sido de gigante aunque todavía queda mucho por recorrer ¿verdad señora Botella?
    Un abrazo, ciudadano.

    Por cierto ¿tú me puedes explicar lo del comentario de bitácoras.com? He entrado en el mismo y veo que se publica mi artículo pero editado desde La Coruña??. Si quieres me lo explicas por mail.

  6. Disfruté del relato, y me encanta el tinte social que agregas: aunque solamente se cuela en las últimas palabras, es lo que le da sentido a todo el texto.
    Muy bueno!

    Sobre este tema, tan polémico, no puedo decir nada que no haya sido dicho. Veo la homofobia por todos lados, y sorprendentemente mucho más acentuada en la gente más joven. Es un tema que muchos tienen entre las cejas, y si bien algunos lo mantienen en silencio (no por respeto, sino por miedo a ser tachados de “discriminadores” o algo así), la gran mayoría no tiene problemas mayores en burlarse de las personas homosexuales, en hablar de ellos y mirarlos despectivamente, hasta con asco; a veces, concluyendo en actos de violencia… Es un asco. La inseguridad y el miedo a la exclusión se hacen más fuertes que la conciencia y que la moral de los jóvenes y de todos los hombres…Pero no hay que culpar a la “sociedad”: cada uno puede conseguir la llave del candado que ata su propia mente; solo tiene que estirarse un poco par poder alcanzarla.

    Saludos, José Manuel!

  7. Hola Daniela.
    ¡Excelente comentario!, que comparto en su totalidad. “..conseguir la llave del candado que ata su propia mente…”, menuda e interesante reflexión. A mí me gustaría que estas cuestiones, tan básicas, se solucionasen usando una llave maestra. Por qué mi tendencia sexual debe ser cuestión de debate. Mis actos lógicamente si lo son pero si éstos son los mismos que los de otros, ¿que diferencia existe entre ellos por una pura cuestión de tendencia sexual? Bueno yo no necesito esa llave, por lo menos para esta cuestión.

    Muchas gracias, también, por las primeras frases sobre el relato.
    Un beso, ciudadana

  8. ¿Cuándo la humanidad progresará moralmente?.

    Vive y deja vivir, es lo que se deben aplicar algun@s.

    Excelente post y genialmente narrado.

    Un abrazo.

  9. Hola Gorio:
    Es curioso que ya en la época de los griegos y romanos (de donde parte la base de nuestro sistema jurídico: derecho romano) conductas morales que ahora se ven fuertemente criticadas y, en muchos casos, prohibidas eran -en aquellos tiempos- hábitos más o menos normales de la sociedad. De esta forma se puede decir que la humanidad no es que haya progresado sino más bien al contrario.
    Vive y deja vivir…. sí señor, estoy contigo.
    Muchas gracias por tu comentario Gorio. Un abrazo, ciudadano.

  10. ¿Qué decir? Ya lo han dicho todo 😀 y estoy totalmente de acuerdo. Escribes de un genial que da gusto leerte. Besazos!!!

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