El hedonismo no es vida

Nunca se vio tanto del fin del mundo como en los últimos tiempos.

No me refiero, que quede claro, a las predicciones indígenas, mayas, nostrodámucas o de cualquier otra índole. Me refiero a las constantes señales que nos están permitiendo vislumbrar el lugar hacia donde estamos caminando –o, más bien, corriendo desquiciadamente-. Como si en la desesperada carrera hacia el horizonte nos hubiéramos centrado tanto en lo que se veía justo delante, que no nos dimos cuenta que el paisaje había cambiado y que el punto hacia el que nos dirigíamos ahora era negro y terrible y oscuro; así nuestros ascendentes y los más viejos de la historia nos encarrilaron en este tren del que ahora no encontramos el freno. Tal vez el freno esté escondido bajo algún asiento. Espero. Eso, o está definitivamente roto, o peor, nunca existió realmente. Hay que recordar que el ser humano es egocéntrico y confianzudo y orgulloso, y de la misma forma que no puso los suficientes botes salvavidas en el Titanic, pudo haber “accidentalmente” olvidado colocar el elemento clave de todo transporte: el freno.

Y ¿qué hacer, si no hay freno? Se necesita un viraje muy arriesgado, que podría matarnos más rápido de lo que llegamos al final del horizonte. De una manera u otra, perece que pronto estaremos muertos todos, y las entradas para el final fatal cotizan a la alta: ahora la pelea es para ver el show desde el palco más caro.

¿Por qué, sino, la ambición por el veneno sin antídoto? ¿Que el mundo no ve hacia donde se dirige? Pues claro, claro que ve. Pero no se da cuenta. Está en la primera etapa de todo cambio: la negación. Algunos, ya pasamos a la ira, otros a la culpa y a la depresión. Los menos, lo han aceptado, y están luchando por la vida.

Probablemente el problema sea la cultura hedonista que va manejando el tren. ¿Qué importa, si mañana se va todo por el caño? Yo vivo hoy, disfruto, despilfarro, porque puedo. En lo personal, me revienta el “porque puedo”.

—Javier se puso aire acondicionado en el cuarto de huéspedes.

— ¿Otro más? Si ya tiene en el living, en la cocina, en los tres cuartos, en el baño…

—Y bueno, y si puede…que disfrute.

Y así uno escucha de todo. Desde perros que comen hamburguesas hasta veinteañeros que van en el auto hasta el almacén que queda a dos cuadras. Porque “pueden”, porque tienen veneno. Digo, dinero.

Atropellamiento mundial, ceguera sin cura: el dinero, poco a poco y de lo particular a lo general, nos rompe el cielo, nos encandila y nos chupa el alma.

Los adultos cortan cabezas por él, y aprenden a sonreír mientras matan; los jóvenes, estudiantes de la escuela del fin del mundo, sueñan con inventar la nueva guillotina.

Y, ¿qué hacer? ¿A dónde mirar primero? ¿Por dónde empezar?

Pues sólo mira al cielo, y piensa.

“La concentración actual de dióxido de carbono en la atmósfera es de aproximadamente 385 partes por millón (ppm). En los últimos 650.000 años la concentración de CO2 en la atmósfera nunca estuvo por encima de 300 ppm. Si sumamos las concentraciones de los demás Gases de Efecto Invernadero (metano, óxido nitroso, hidrofluorocarbonos) y las convertimos a su equivalente en CO2, la concentración total de Gases de Efecto Invernadero (GEI) se sitúa hoy en el entorno de los 435 ppm.”[1]

Y, si esto no disminuye, ¿qué pasa? Pues, en promedio, si se continúa igual, es probable que en el correr del siglo la temperatura aumente 5º C. Nicholas Stern, economista, explica:

“No sabemos bien cómo va a ser la Tierra si la temperatura sube 5º C en promedio. El último período caliente fue hace 3 millones de años cuando las temperaturas eran 2-3º C superiores a las de hoy. El Homo Sapiens apareció en la Tierra hace unos 200.000 años, el Homo Erectus tiene aproximadamente 1,7 millones de años; no conocemos un mundo como ese. Menos uno 5º C más caliente. La última vez que la Tierra estuvo 5º C más caliente fue en el Eoceno, 35-55 millones de años atrás.  Había lagartos cerca del Polo Norte.”

Para estabilizar, o al menos intentar retener de forma relativa el aumento del efecto invernadero y el calentamiento global, los especialistas calculan que costaría más o menos un 3% del PBI mundial o más. Nada, si la inversión es salvar nuestras vidas. Pero, ¡no!, ¿cómo puede alguien atreverse a atentar contra la libertad de las empresas y del mercado de emitir gases a la atmósfera que es de todos?

Pues lo que es yo, me estoy hartando. No estoy en contra del carpe diem, pero, ¿debería ser ilimitado, incluso en perjuicio de toda la vida en la Tierra?

Esta oda al liberalismo hedonista suena a un coro de sirenas: seduce, pero si lo sacas del agua, te das cuenta que las cantantes no saben cantar, ni rimar, y que no son más que estúpidos pescados buscando aparearse.


[1] MARCELO CAFFERA, Hablemos de Cambio Climático; Diario El País, Economía & Mercado, publicado el lunes 24 de abril de 2009.

Anuncios

7 comentarios

Archivado bajo Daniela_

7 Respuestas a “El hedonismo no es vida

  1. Sí. Estamos viviendo una peli de las catastróficas y no nos damos cuenta por más que se nos envíen señales por todas partes.

    Besos!!

  2. Jo Dani, si lo que quieres es acojononarme, lo has hecho de pm
    ¿Y qué propones hacer, en concreto, en el día a día?

  3. Je, buena pregunta. Bueno, yo no digo que dejemos de vivir o de disfrutar, nada de eso. Pero creo que debería ser parte de nuestro inconsciente, de nuestra cultura y de nuestra idiosincracia, por ejemplo, el cuidar del lugar en el que vivimos. Considerar no sólo nuestros intereses propios, y poner la vida de todos primero debería ser parte del día a día. En lo más pequeño veo pequeños despilfarros: computadoras que nunca se apagan; caños de escape rotos a propósito por idiotas que les gusta hacer ruido; papeles que sin usar se van a la basura (el reciclaje, por supuesto, inexistente); aires acondicionados prendidos día y noche…
    Cosas chicas, innecesarias, que sin embargo hacen la diferencia.

  4. Conciencia colectiva.., ¿Qué es eso?.

    La única religión y Dios, es el Dinero. Y eso es lo que nos lleva a la ecatombe.

    Buen post.

    Besos.

  5. Muy buen post para pararse a pensar seriamente.
    Un beso.

  6. Gorio: exactamente: en los altares del Dios Dinero y del Dios Mercado mueren sacrificadas las almas de los hombres. Es una lástima.

    EEM: Gracias por tus palabras, y si mi post ayuda a pensar, mejor. Fue más bien una descarga. Un beso!

  7. Bueno, Daniela, la descarga ha sido “atómica” ehhhh jajaja.
    Es obvio que, entre todos, nos estamos “cargando” nuestro planeta y que nosotros, a nivel indiviual, podemos hacer muchas más cosas que las que hacemos. También es verdad que existen demasiados intereses económicos, geopolíticos y ¡yo qué se, cuántos más! que no les interesa nada de esto. El post, a pesar del tecnicismo, invita a una reflexión seria que, deberíamos aplicar todos y cada uno de nosotros, YA, desde este momento.
    Bueno eso no quita, que gaste un poquito de agua (la mínima) para un buen café solo expreso, que a mí me encanta.
    Un beso, ciudadana.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s