Un ángel protector…

ángelSIP

Era un día como cualquier otro. Yo apenas tenía 10 años. Nunca antes había ido a la casa de Tomasa, pero mi madre no daba a basto y me pidió que fuese hasta allí a comprar una docena de huevos.

Esa era la forma en que Tomasa se ganaba la vida, vendiendo huevos caseros. Vivía a poca distancia de nuestra casa y yo la conocía a ella y a su hijo, Tomás, de verlos pasar de vez en cuando por aquella calle que apenas conocía de tráfico rodado.

Y me fuí hasta allí, feliz de poder ayudar a mi madre.

Llegué hasta la casa, solitaria en aquella parte del camino que llevaba a ella, y llamé a la puerta. Me abrió Tomás. Yo tenía miedo de Tomás y no sabía exactamente el por qué. Que yo supiera nunca había hecho nada malo. Tomás era algo retrasado y a pesar de tener ya 28 años era como un niño y con ellos le gustaba jugar. Yo sentía que él me miraba de una forma diferente y de ahí nacía mi temor.

Al verlo a él en la puerta me sobresalté, pues esperaba que la que abriese fuese su madre, esa mujer encantadora que siempre me saludaba con una sonrisa y alguna palabra bonita.

-¿Está tu madre?

Él parecía sorprendido y contento de verme, y respondió:

-Sí, pasa que ahora la aviso.

Entré y me encontré en el interior de una cocina acojedora donde flotaba un delicioso olor. A mis espaldas oía como Tomás cerraba la puerta.

-La verdad es que mi madre no está -yo me volví cuando le oí decir tales palabras- pero volverá enseguida… podemos jugar los dos mientras la esperas.

No sabría explicar lo que ví en su mirada, pero era ese brillo que de siempre me había hecho pensar que había algo malo en él.

-No… si no está prefiero irme y volver después, sino mi madre se preocupará -él se interponía entre la puerta y yo.

-No. No te vayas. Yo quiero jugar contigo…

Comencé a retroceder según él avanzaba hacia mi. Algo muy dentro me decía que aquellos juegos que él deseaba a mi no me iban a gustar.

Prescindiré de contaros todo lo que él me hizo, solo decir que peleé como nunca antes lo había hecho. Pero yo era pequeña y él tenía mucha más fuerza que yo. Arrasó con mi inocencia y cuando quise darme cuenta no podía más que contemplar mi cuerpo, yaciendo sin vida, en el suelo de la cocina. Aquella cocina acojedora y de delicioso olor.

Observé como me envolvía en una manta. Observé como se hacía con una pala. Observé su caminar conmigo en brazos. Observé como me enterraba en un bosque no demasiado lejano.

Observé el dolor de mi madre cuando yo no dí aparecido y contemplé a todos en los días y días de búsqueda que dedicaron para encontrarme. Observé el abatimiento que cayó sobre la gente de mi pueblo cuando se rindieron en la búsqueda. Y observé como poco a poco, la vida de mi madre se iba apagando.

Habían pasado unos dos meses, y yo seguía sin poder irme de la casa de Tomás. Algo me retenía allí… y cuando vi a Elena entendí el por qué. Elena era una compañera mía del colegio… muchas veces habíamos jugado juntas en el patio. Al verla sentí miedo, miedo de que Tomás hiciese con ella lo que había hecho conmigo.

-Elena!! -la llamé.

Elena me miró, sorprendida y contenta e intentó acercarse a mi pero yo me alejé.

-Elena, no entres en casa de Tomás. Corre, escápate!!!! Escápate ya!!!! -no pude mantener el contacto y entonces, para ella, desaparecí.

Elena corrió de vuelta a su casa para contarles a todos que me había visto, que tenían que volver corriendo a buscarme… Y tal cosa hicieron pero sin resultados.

Después de Elena avisé a otras 12 niñas más… Aquello se había convertido en mi misión. Velar porque Tomás no pudiese arrebatar la inocencia de ninguna otra niña.

Poco a poco, niña a niña, mi madre que se había convertido en un suspiro de lo que antes era, comenzó a sospechar. Fue a la policía y rogó con lágrimas en los ojos que investigaran a Tomás… Eran demasiadas niñas transmitiendo el mismo mensaje de mi parte.

Al final encontraron mi cuerpo y Tomás fue encarcelado. Yo me convertí en una leyenda urbana y en el ángel protector de la niñas del pueblo… Ahora ya puedo descansar en paz.

SONVAK

Anuncios

8 comentarios

Archivado bajo Sonvak_

8 Respuestas a “Un ángel protector…

  1. PPfff Sonvak… Totalmente impredecible, como es típico en tus textos. Por suerte, me encanta lo impredecible. En realidad me gustó mucho, está original ver la leyenda contada desde la propia leyenda. Muy bueno.
    Beso 🙂

  2. Esta historia es totalmete ficticia. Inventada por mi. Besos.

  3. Qué historia…
    Qué triste…
    Qué bien escrita…

    Sonvak, como siempre, te superas, pero esta vez me has dejado cierto regustillo amargo en la boca. A pesar de ser ficticia, a pesar de ser invención está tan bien contada que te la crees. Y da pena.

    Muy bueno maestra, muy bueno.
    Gracias

  4. Al escribir elevamos nuestra imaginación para que la ficción se convierta en realidad. Para que el actor principal de desplace del leido al lector. Tú lo consigues con tus textos o, por lo menos, yo así lo siento porque lo cuentas como si de verdad hubiese pasado.

    Enhorabuena, ciudadana. Muy buen relato.

  5. Por el amor de dios, ya no puedo con la intriga.

    GORIO: ¿¿¿¿ QUE SIGNIFICA MCA????

  6. Querida Sonvak, me has mantenido con la piel de gallina literalmente durante todo el relato.

    Me ha encantado.

    Un beso enorme.

  7. GAMALIEL

    EXELENTE ESRES TODA UNA ESCRITORA..

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s