Leyendas urbanas

Las leyendas urbanas son un tema complejo, en especial porque nadie sabe de dónde salieron. Me pregunto, ¿a quién se le ocurrió inventar que un espíritu deprimido de mujer va todas las noches al borde del arroyo, cerca del molino, a llorar desconsoladamente? ¿De quién fue la astuta idea de decirles a los niños que, si se portan mal, viene el Viejo de la Bolsa y los lleva a quién sabe donde, a hacerles quién sabe que? ¿Fue, tal vez, un anciano decrépito y sádico el que comenzó a contar la historia del niño al que se le escapó el perro hacía las vías del tren, y cuando fue a buscarlo fue masacrado por uno que pasaba, y ahora su espíritu vaga por las vías, llamando aún a su perro, entre sollozos? ¿Es, acaso, un acuerdo tácito y unánime de toda la población, quizá con el objetivo de alejar a sus hijos de los desagües y las canaletas, hacer creer que en las alcantarillas nadan criaturas devora-hombres y monstruos verdes y asquerosos?

Me imagino un comité Crealeyendas que se reúne en asamblea una vez al año, lleno de viejitos sonrientes y burlones con muchas lecciones que enseñar y nadie que realmente los escuche. Sus discusiones abordan temas varios, como las instrucciones para lograr que las leyendas no se pierdan en el tiempo, las actualizaciones del manual casero de “Cómo contar y a quién”, o las invenciones de nuevas patrañas sin sentido que se fijen para siempre en el imaginario colectivo; todo esto, mientras se toman un tesito con sucaril y degustan galletas saladas, porque es lo único que su estómago debilucho puede pasar…

Lamentablemente, este comité es solo otro producto de mi exacerbada imaginación. Y de nuevo me pregunto: ¿de dónde sale una leyenda urbana? ¿Son basadas, acaso, en hechos reales pasados? Se me viene a la cabeza la historia del Viernes 13, por excelencia el día de la mala suerte, que en realidad es un simbolismo que recuerda un lejano viernes 13 de 1307 cuando se llevó a cabo una matanza y captura masiva de Templarios por parte del rey Felipe IV de Francia. Esta leyenda tiene fundamento, entonces. Pero, ¿lo tienen “La Llorona” y “El Viejo de la Bolsa”? Y, ¿tienen alguna relevancia en la vida de la ciudad? ¿Cambiaría el “folklore” y la cultura si estas estupideces no existieran?

Probablemente. El folklore y la cultura, después de todo, están repletos de estupideces. El hombre, ¡qué ser extraño!

DANIELA

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11 comentarios

Archivado bajo Daniela_

11 Respuestas a “Leyendas urbanas

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  2. No sé que decir… y eso ya me ha pasado con los post anteriores a éste, pues el cansancio que domina mi cuerpo ha echado anclaje en mi mente (cosas de los resfriados)…

    El texto me ha encantado pues me gusta y mucho tu forma de escribir. Con respecto a las leyendas urbana, pues eso, que no sé que decir, porque como excéptica (y lo curioso es que el tema lo propuse yo) no puedo mas que mostrarme totalmente de acuerdo en lo que tú expones.

    Besazos!!!

  3. Es curioso cómo en las diferentes culturas existen las mismas leyendas con algunas modificaciones. El que tú llamas ‘El viejo de la bolsa’, en España se llama el hombre del saco. La Llorona es una leyenda sudamericana, no sé si era de México… y por España apenas se conoce. Es más famosa la chica de la curva jeje. Ya ves, leyendas para todos los gustos. Un besazo!

  4. Aquí no es el viernes 13, sino el martes 13…

    Creemos que es el día de la mala suerte. No se nos pueden cruzar gatos negros, no podemos derramar la sal, no se puede romper un cristal ni pasar por debajo de una escalera, etc…

    Es increible todo lo que nuestra mente puede tragar.

    Buen post.

    Besos.

  5. Me encanta este tema, “Leyendas urbanas”. Pero deberíamos de diferenciar bastantes cosas, es decir, creo que existen bastantes categorias pero las leyendas mas interesantes quizas no esten en ninguna de esas categorias, serían las leyendas que podríamos llamar…”rurales”. En el campo tiene que haber muchas leyendas acojonantes, bueno acojonantes para mi porque Sonvak & Company si no temen a los espiritus…con el hombre del saco se van de copas je je. ¡Ah! que me ha gustado tu post Daniela, fijate si me ha gustado que me da pie a hablar y hablar y “olvidarme” de él. Besos

  6. Las leyendas urbanas son un tema interesante. No sé como se crean (quizás en tu Comité) pero deben basarse incialmente en una historia que alguien le cuenta a alguien. Pero sobre todo estoy seguro de que nos gustan, porque pasan en seguida de boca en boca y se hacen populares.
    El creerselas ya es otra historia, particular de cada cual ¿no?
    Fenomenal reflexión Daniela

  7. Lino, yo no me voy de copas con el hombre del saco. ¡¡Soy el hombre del saco!!
    ( y mira por las noches cuando vuelvas a casa, solo, la calle vacia, resonando tus pasos, que te estoy siguiendo…)
    jajajajaja 😉

    Reconozco que el no creer en cosas no implica que no me den miedo. No es lógico, lo sé, pero en un bosque gallego, una noche neblinosa no me quedo solo ni por el carajo, vamos. Aunque solo estén los buhos, la escenografia ya es suficiente para mi.

  8. Sonvak: Comparto tu escepticismo hacia este tema, por eso me quedé media en banda sobre hacia dónde sacar el post. Que te mejores de tu resfriado!

    Sara: Já, para variar, nos encanta copiar. Hasta las leyendas. Pero siempre, con ese toque que lo hace típico, nuestro. Lo que ustedes llaman elegantemente “el hombre del saco”, para nosotros es simplemente “el viejo de la bolsa”, así, a lo bruto, jajaja
    La chica de la curva, esa sí no la conozco.

    Gorio: acá se toma el martes y el viernes trece como días de mala suerte. Ya ves, somos un salpicón de porquerías. Realmente, como dices, es increíble la cantidad de bobadas que nos tragamos.
    (A mi me encanta pasar por debajo de las escaleras, para provocar al destino, o por lo menos para provocar a quien va a mi lado que comienza a gritarme esquizofrénicamente que así nunca encontraré novio. Tal vez ese sea el quid de la cuestión, je. Mejor dejo de hacerlo).

    Lino: las leyendas urbanas no me asustan. Pero me acuerdo una vez que me quedé en la estancia de una amiga, y su padre nos empezó a contar la historia de la vieja tapera colina arriba, y de las “luces malas” (esa es otra leyenda, que apareció cuando los habitantes rurales veían a la noche luces misteriosas en las sierras, y pensaban que eran almas en pena – en realidad, se trataba del fósforo que brillaba de los huesos de los cerritos [cementerios] de los indios). Y bueno, me cagué hasta las patas. Para peor, era viernes trece, y en semana santa, todo una mezcla, je

    Aspective: supongo que sí, que depende de cada cual, pero realmente poca gente se las cree, a no ser cuando eres niño. Ahora, yo ni que me paguen voy de noche al molino a ver si efectivamente la llorona está allí. Como dices, la escenografía es suficiente, y probablemente termines viendo espectros en las sombras de los conejitos que duermen 🙂

  9. Mi comentario parece otro post.
    😀

  10. La verdad es que son muchas, efectivamente, las leyendas que -como bien se ha dicho en otro comentario- se les dice urbanas cuando la mayoría, seguro, parten del mundo rural. Ahora no es que yo les haga mucho caso, pero no recuerdo que hacía de más pequeño. Al final, como casi todo, ver para sentir.
    Tu texto me ha parecido estupendo.
    Un beso, ciudadana.

  11. Como bien dices, Daniela, forman parte de la cultura popular y no sé si tendría demasiada importancia el que desaparecieran o no, pero es divertido oirlas y contarlas.
    Un beso.

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