Muchos miedos

Tengo miedos, muchos miedos.

Tengo miedo a la mala suerte, que no existe, pero a pesar de ello se ceba en mí.

Tengo miedo a la enfermedad y al dolor físico y moral, que te aniquila, borra el resto del mundo de tus miras y termina por existir únicamente él.

Tengo miedo a la injusticia cuando va acompaña de la impotencia para remediarla y que desemboca en rabia, en una rabia de puños cerrados, dientes apretados y lágrimas en los ojos,  que no sirven para nada.

Tengo miedo a la vejez, a la degeneración física y mental que conlleva. Aquella que provoca que  al mirar una foto de esa persona, ya no se la reconozca. Que ocasiona que la mente ya no sea rápida y ágil  y se bañe con frecuencia en el olvido, hasta  que finalmente  arrastra a una nueva niñez en la que la experiencia, las largas vivencias, el bagaje de toda una vida no valen para nada  y  la propia opinión ya no es tenida en cuenta.

Tengo miedo a las dictaduras, a las tiranías y a las guerras.

Tengo miedo a la turba enfurecida, a la multitud enloquecida, al grupo que se deshumaniza y actúa, al unísono, como un animal salvaje y sanguinario.

Tengo miedo al loco borracho que conduce  y acaba con la felicidad de los demás. Al ladrón, al asesino, que te quitan lo que más amas.

Tengo miedo a los desastres, individuales o colectivos, que te golpean inmisericordes reduciendo tu vida a la nada.
Tengo miedo. ¡Tengo tantos miedos…!

Quizá todos estos temores, pánicos, horrores se puedan resumir diciendo que temo lo que no puedo controlar. Cuando la acción, la decisión, la omisión vienen de fuera y son independientes de tu voluntad. Cuando debes afrontar, acatar y seguir  adelante con la decisión que otros, dioses, naturaleza, hombres…, han tomado por ti.

Cuando tu vida, tu presente y tu futuro, está en manos de los demás, cuando hagas lo que hagas, eres un invitado de piedra a tu destino. Cuando lo que quieres, deseas, amas o prefieres, no cuenta pues las decisiones se han tomado por ti pero sin ti. Cuando en aras de un supuesto bien superior, de una mejora colectiva, de un egoísmo personal, o de una sinrazón disfrazada de humanidad, eres sacrificado, sin remordimientos, en un altar ficticio y te encuentras con las manos esposadas, la boca tapada y los pies firmemente atados, y ni la protesta, siquiera, es una salida.

Cuando el mundo se te viene encima, es cuando tengo miedo. Miedo de lo personal, con la vida y el bienestar de los míos en primer lugar; de lo material, cuando aquello por lo que tanto has luchado es arrasado, desaparecido, expropiado, robado o destruido; de lo espiritual,  cuando principios, amores , deseos e ilusiones son obligados a desaparecer y su mero recuerdo ya resulta doloroso.

Tengo muchos miedos. Unos se han cumplido y otros se harán patentes con el tiempo. Espero, ruego y confío en que algunos jamás aparezcan por mi vida.

Aspective

14 comentarios

Archivado bajo Aspective_

14 Respuestas a “Muchos miedos

  1. Magnífico texto… tanto que me da miedo.

    Gracias por haber escrito dos post. He disfrutado de ambos.

    Besos.

  2. Gracias a tí.
    Desde luego, después de este, lo único que se me puede llamar es miedoso, je je.
    Un beso

  3. Me reconozco en tu post, Aspective. Soy miedosa en esencia y además porque casi todo me ha sucedido, aunque lo puedo contar.

    Comprendo, como me han explicado en multitud de ocasiones, que el miedo me atenaza para enfrentarme a las situaciones, pero es igual, el miedo sigue siendo un sentimiento con libre albedrío y no me pide permiso para invadirme.

    Estupendo relato

    Besitosss

  4. El problema del miedo es que te esclaviza, condiciona y está presente siempre en tus pensamientos y decisiones. Hasta que te hace no ser tú.
    Un abrazo.

  5. El problema del miedo es que el propio miedo te incapacita para quitártelo de encima, ese es el principal problema. Para el resto, Mastercard 😉

  6. Gracias por los dos textos.
    Pienso que el componente psicológico del miedo, evidéntemente el único componente, es totalmente controlable por nosotros mismos o a través de fármacos, pero ¿que sería de nosotros sin sentir miedo? mejor no pensarlo porque….ME DA MIEDO!!.

    PD: Tengo el sabado unas oposiciones por eso no he podido escribir últimamente, aunque mañana en mi turno no faltaréa mi cita con mis letores (que bien queda eso eh!… mis lectores jajaja)
    Saludos a todos

  7. No es la continuación pero no protestaré porque me ha parecido una confesión de algo tan privado como son nuestros miedos que es digna de admiración.
    A veces descubrirse como uno es y descubrir a los demás lo que uno siente es la única manera, lo has hecho genial.
    Un beso.( Y ya van dos)

  8. Gracias, y recuerda que no hay dos sin tres…
    😉

  9. Felicidades por el texto, y flaco favor nos has hecho con el contenido, no te has dejado ni uno sólo de los miedos comunes, yo creo a todos. Y se me han puesto de corbata, no quiero salir a la calle!!!

  10. Pingback: Bitacoras.com

  11. ¿ Existe algún miedo más ?
    Me identifico con todos ellos pero el peor es el miedo que nos tenemos a nosotros mismos. Superarlo es todo un reto, relatarlos un alivio.
    Un saludo

  12. Son muchos miedos, pero todos humanos. El miedo es humano. Por eso está bien ser miedoso. Lo malo es dejar que el miedo nos paralice y nos impida actuar y hacer lo que creemos correcto, es dejar que nos condicione, que nos cambie la esencia, que nos transforme la mirada.
    No es valiente quien no tiene miedo a nada, sino que es valiente el que agarra el miedo por los huevos, lo echa a un lado y arremete y embiste con todo.

  13. Yo también me identifico con todo lo que has puesto.

    ¿Quién no tiene miedo?…

    Un abrazo.

  14. Uy que de verdad son muchos miedos ehh,,,

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