Archivo diario: 23 septiembre 2009

Participantes y quedada El Blogguercedario

Hemos puesto la primera piedra para organizar, eso sí, con calma, una futura quedada de los participantes de El Blogguercedario. Por supuesto entendemos que hay gente que escribe desde México, Argentina y lugares muy alejados que van a tener complicado asistir, ya que la mayoría somos españoles y por lo tanto por lógica celebraremos la quedada en una ciudad lo más equidistante posible a todos.

Para ello, el primer paso es que localicemos en un mapa nuestras ciudades de residencia. No tienes que poner la dirección ni mucho menos, sino que basta con marques el centro de la ciudad donde vives para así poder calcular cual es el punto neutral para organizar esa quedada.

Para esto vamos a utilizar el siguiente mapa que he creado bajo el nombre:

PARTICIPANTES EL BLOGGUERCEDARIO

Es muy sencillo, estos son los pasos que tienes que seguir:

1 ) Pinchas en Añadir Marcador

2 ) Cubres el campo con tu email verdadero

3 )  En Título y descripción sólo rellenas la caja de Título con el nombre de tu usuario de El Blogguercedario, en mi caso Codeblue.

4 ) Seleccionas el marcador azul

5 ) Situas el marcador rojo en el centro de la ciudad o población en la que  resides

6 ) Si quieres puedes añadir tu blog

7 ) Le das a agregar

8 ) Buscas en el correo el email que contiene el enlace para confirmar la acción realizada

Poco a poco nos iremos poniendo de acuerdo para algún día conocernos, esto es sólo el primer paso, ADELANTE!!!!

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Escribo en un blog. Incomprendido

Por Aspective

Es curioso. Con los millones de blogs y de blogueros, que hay en el mundo, no conozco a ninguno. Personalmente quiero decir.

De hecho, cada vez que se me ha ocurrido decir en voz alta “Tengo un blog” la gente me mira como si les hubiese dicho algo en otro idioma  o comentado que tengo la gripe de alguna letra. Normalmente la siguiente pregunta, del más osado o curioso del grupo, es “¿Qué es eso?”  Después de asegurarles que no es una enfermedad contagiosa, ni ningún tipo de cáncer, pasas a explicárselo. A intentar explicárselo. Por supuesto en vano. Finalmente optas por la salida fácil:

– “Es como una página web en la que escribo lo que me apetece y puedo poner vídeos o canciones”.

Transcurrido el silencio de rigor, una mente preclara resume: “Vamos, como un diario como los que  escribiamos de pequeños”. Se lo concedes, que remedio. Entonces se comienzan a agolpar las preguntas:

– ¿Y tú sabes escribir? (sí claro, aprendí en el colegio)
– ¿Y no te da vergüenza que te lean? (pues no, porque no es obligatorio escribir. Si me diese vergüenza no lo haría)
– ¿Y sobre qué escribes? (sobre lo que quiero)
– Sí, pero ¿Qué escribes? (que lo que me da la gana, coño)
– ¿Y te lee alguien? (…)

De repente son conscientes de que han acertado con la pregunta. La ciencia infusa, o tal vez un cierto rictus en tu cara te delata y entones, inmisericordes, insisten

– ¿Pero de verdad te lee alguien?

Y tú, bajito, susurrando, tienes que contestar “No”.

 Mentalmente se ponen de acuerdo y logran exclamar al unísono:

– ¿No te lee nadie? ¿Entonces para qué escribes?

Intentas, sin mucho éxito, hacerles entender que bueno, que a lo mejor te leen unas cuantas, pocas, muy pocas personas, y que es muy  agradable, realmente agradable, pero que el blog lo creaste por ti y para ti, para escribir tú, para dar salida a… a algo, que es un desahogo, una liberación. Vamos que escribes porque te sale de…  Porque te apetece, sin más.

Y aquellos que nunca lo han tenido, que nunca lo han intentado, que nunca leyeron ni comentaron, y que por supuesto no pueden entender esa relación especial que se establece con tus comentaristas, por pocos que sean, comienzan a emitir juicios cual ametralladora.

– “Pues no lo entiendo», «Para que no te lean…»,»Pues vaya aburrimiento», «Me parece una tontería…” hasta que llegamos a las amables descalificaciones personales: – “No, si tú, un poco raro siempre has sido”.

Hace tiempo que dejé de decir que tenía un blog. ¿Para qué? No sé transmitirles el placer de escribir, comentar, desahogarte, reírte con lo que escribes tú y con lo que escriben los demás. La delicia de los comentarios. Y que no, que no querría tener muchísimas visitas. Que me gusta que sea como es, pequeño, casi invisible, lo que te da la libertad de escribir como quieras y sobre lo que quieras. Bueno, casi, porque desde que cometí el fallo de decírselo a la familia, hay ciertos temas que están vedados, pero en fin…

¿Qué pensarían si además les digo que tengo otro blog, que no está en ningún sitio visible y que jamás ha tenido ni una sola visita? Ni la tendrá…

Aspective

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