Y que el matrimonio era una mierda

POR P – MONTSE – ACTIVO

Ana iba con mucha prisa. Con demasiada. Estaba segura que llegaría tarde y a esos sitios no se podía llegar con retraso. Basta que así lo hiciera para que la vista se produjera con una puntualidad británica y ello predispusiera al magistrado contra ella.

Su abogado le había contado que la vista no se parecería en nada a lo que se veía en las películas, por lo que iba a ser casi una convidada de piedra. Quizá, el letrado de su futuro exmarido, le hiciera alguna pregunta para desacreditarla pero poco más.

Paró un taxi y le dio la dirección del Juzgado de Familia. Le apetecía  ver a su ex tanto como a una medusa, sin embargo no había otro remedio. Tal vez fuera la última.

Sonaba bien. Verle por última vez.

Recordaba aquellas noches, cuando ella se iba a dormir y él, el grandísimo hijo de perra que la consideraba poco más que una tonta de baba, pensando que se dormía enseguida y con la excusa de bajar a dejar la basura, a cambiar el coche de sitio, a comprar tabaco o a pasear el perro, desaparecía y no volvía hasta las cinco o las seis de la mañana.

En alguna ocasión, ella fingió que se despertaba en el momento que se metía en la cama, y como apestaba a tabaco. En ocasiones a perfume barato o a whisky, mientras le susurraba: “duerme, sólo me levanté al baño”. ¡Ja! ¡Valiente patán!

“Sí, déjeme aquí, por favor” – salió a la carrera del taxi y estuvo a punto de quitarse los tacones para acelerar aún más.

Entró en el edificio del Juzgado y después de pasar el control cuatro veces –en qué momento se pondría aquel cinturón, los zapatos con trabillas y la pinza metálica del pelo-  subió a la cuarta planta, donde llegó con el corazón a punto de salírsele por la boca, para ver que no habían entrado.

Su abogado, en cuanto la vio, se acercó a saludarla y comentarla las últimas consignas, antes de entrar. Por encima de su hombro, divisó a Juan que estaba, con el que imaginaba sería su letrado. ¿Por qué había pensado que habría escogido una abogada mujer? Iba perfectamente arreglado. Como diría su amiga Clara, perfecto por fuera, desastroso por dentro, y así era.

Abelardo Salazar, su abogado, le dijo que no pensaba que hubiera preguntas. Y, en el caso que las hubiera, sencillamente sinceridad. Que fuera concisa y exquisita en el trato. Con eso sería más que suficiente. En cuanto al tema de los daños y perjuicios solicitados por su ex no pensaba que llegara a nada. Simplemente era una bravuconada.

Bravuconada había sido la de ella. Sí. Ella había estado brava. Se fue a la ferretería y compró un cerrojo nuevo que guardó durante dos semanas. Parecía que la nueva adquisición le había calmado las ansias de buscar otros brazos donde cobijarse, pero fue un “kit-kat”. A los quince días, volvió a “bajar la basura”. A la media hora de salir, ella se levantó como una bala. Instaló el cerrojo con no poco esfuerzo. Pensó que se trataba de marcar unos tornillos y apretarlos pero aquello fue más complicado. Tuvo que rebajar hasta el marco de la puerta sin tener herramienta para ello, cargándose dos cuchillos de cocina. No importaba. El premio lo tendría entre cinco y seis de la mañana.

Efectivamente, a las cinco y cuarenta y dos, después de empujar la puerta y ver que no cedía, en incontables ocasiones, se decidió a llamar, pero hice caso omiso. A las cinco cincuenta y cinco en punto, llamó al móvil y, del mismo modo, obvié contestar. Eran las seis dieciocho cuando sonaba por quinta vez el teléfono fijo de casa y, evidentemente, ni me molesté en descolgarlo.

A mediodía, cuando salí para comer con Clara, recibí una llamada de mi suegra, aquella mujer abnegada que había tragado carros, carretas y carretones, de un señor que le había puesto toriles hasta con el lucero del alba. Después de la consabida charla de una mujer de los años cincuenta que me sonaba a rancia, le corté diciéndole que estaba harta de las mentiras de su hijo, de las salidas a tirar la basura y que la única pena es que no se tiraba él, a pesar del tiempo que se tomaba en hacerlo.

Y, después de muchas más frases parecidas, terminé con: “y que el matrimonio era una mierda, y con su hijo, una mierda sobresaliente”.

Le agradecí su llamada aunque le amonesté ya que el destinatario debería haber sido su propio hijo. Yo no había estropeado nada, había roto algo que había malogrado, con no poco esfuerzo, su queridísimo vástago. Estaba harta de levantarme envuelta en un halo de perfume barato y con la posibilidad de contraer una gonorrea, como poco, por el inconsciente de su “retoño”.

Aquello la descolocó por completo y sólo acertó a decirme que había que fijar un horario para que su encantador primogénito recogiera algo de ropa y de dinero. En cuanto oí esto, le dije que la ropa se la tiraría por la ventana y, el dinero lo llevaba gastando a manos llenas durante cinco años, y sólo había retirado una mínima parte correspondiente a esos mismos cinco años, así que podía ir a “despeluchar” amigos. Los mismos que le acompañaban en las farras.

Volví a la realidad con la llamada de la secretaria del Juzgado. Al entrar, tropecé y mi ex me llamó gorda patosa a la vez que la juez, aquejada de obesidad mórbida, tomaba asiento con los ojos a punto de salírsele de las órbitas y con una cara amarga destinada a mi futuro exmarido.

Él, como era habitual, ni se dio cuenta pero sí lo hizo su abogado que inmediatamente le llamó al orden. Tarde amiguito, muy tarde –pensé para mí, con no poca alegría.

En vez de empezar la Vista, la Juez se empezó a leer el Auto detalladamente. Yo permanecía quieta, impávida, imperturbable, mientras el silencio se apoderaba de aquella Sala, roto solamente por el pasar de las hojas del Auto.

Juan tosió en dos ocasiones. En la segunda, la Juez levantó la vista para mirarle por encima de las gafas. Juro por mi vida que vi como el moreno de rayos uva se esfumaba dando paso a un blanco cerúleo mortecino que me dio hasta pena.

Las primeras palabras de la Juez fueron dirigidas al letrado de Juan para preguntarle exactamente en calidad de qué solicitaban daños y perjuicios. El letrado contestó que su cliente, antes de entrar, venía con la intención de retirar esa solicitud, ya que había sido fruto de una obcecación.

La Juez le preguntó a Juan directamente si ya no estaba obcecado, a lo que Juan le contestó temblorosamente que no.

La Juez le preguntó a mi abogado si su cliente, o sea yo, tenía algo que solicitar o él mismo, en calidad de representante, o se atenían a lo expuesto en el escrito presentado, a lo que mi abogado se ratificó en la demanda.

La Juez dijo que visto por ambas partes, la sentencia se conocería en secretaría. Se levantó, sin no antes volver a mirar a Juan para mandarle para casa fulminado, y salió de la sala.

¿Y eso era todo?

Mi abogado me empujó y salimos de la sala. Al llegar al pasillo me dirigió hacia secretaría y aulló de alegría, diciéndome que habíamos ganado. Que habían retirado lo que nos podía preocupar y que seguro que me concedía todo lo que había pedido en la demanda de separación.

Me pareció sosísimo el juicio de separación. Yo que pensaba sacarle los higadillos a poco que se prestara la ocasión.

Efectivamente, la Juez me concedió todo lo que solicité. El piso, la pensión, el usufructo vitalicio de la casa de Biarritz, el dinero que me había quedado, una cantidad extra que habíamos solicitado, el Audi pequeño, y el chalet de Colmenarejo, y no me sabía a gloria. Era una victoria pírrica. Había perdido mucho en el camino y, lo que es aún peor, mientras él se corría las mayores juergas de este mundo, yo lloraba en la cama. Y ahora este juicio. ¿Dónde estaba mi satisfacción?

PRÓXIMO TURNO: O – SARA – ACTIVO

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15 comentarios

Archivado bajo P - Montserratita - Activo

15 Respuestas a “Y que el matrimonio era una mierda

  1. Perdón por el retraso y gracias por lo mismo.

    Espero que os entretenga. Me ha salido del tirón y me ha divertido escribirlo, jejeje.

    Besitossssss

  2. Me gusta la estrategia del cerrojo, me la guardo para alguna ocasión especial… jeje
    Empiezas la narración en tercera persona, y de repente cambias a primera persona sin más, se te ha ido la olla jaja. Mi letra es la Q, la O es de Aspective.
    A ver qué me sale con la frasecilla… Un besote, y espero que estés mejor!!

  3. N - Sonvak - Activo

    Ains!!!!… Yo es que aún ando con juicios. Y me tengo que morder las uñas para no desahogarme aquí 😉 ¡¡la leche!! ¿por qué contenerme?

    La verdad… si a mi me hubiesen otorgado todo lo que a tu prota, me sentiría muy satisfecha, je. Pero en la realidad las cosas suelen ser mucho más difíciles. De repente esos años parecen no dar derecho a nada y te tachan de chupasangre. Da igual haber renunciado a una carrera por el bien de la family, o cualquier otro sacrificio similar. Todo da exactamente igual. Te sueltan “tú ya no tienes nada que ver conmigo así que búscate la vida” y se piensan que con eso ya está todito solucionado. Ni tan siquiera piensan en los hijos. Lo único que quieren es volver a hacer vida de solteros (retrocediendo a la adolescencia a pesar de tener ya 40 pasaditos) y disfrutar de su nuevo amor… vivir en los mundos de yupilandia. Y claro, cuando le dices que has hablado con una abogada, ponen el grito en el cielo y eres una santísima cabrona por no querer arreglar las cosas por las buenas (en el mundo de yupilandia equivalente a que te tomen por tonta).

    Y una, que es tan racional, se echa broncas a sí misma cuando fantasea con la idea de que le dan una pedazo paliza para bajarle los humos. Porque la sentencia, a pesar de ser bastante decente por donde yo vivo, no da ninguna satisfacción… no borra ni una sola de los millones de lágrimas, ni una de las palabras hirientes, ninguno de los momentos que deseas olvidar y te resulta imposible. Y lo peor de todo es aceptar que fuiste una pedazo capulla aguantando lo indecible y preguntándote por qué. Después te respondes que el por qué lo tienes a tu lado y es esa preciosa hija; por ella todo ha valido la pena… Eso sí, las ganas de que le den una paliza no se me van, je 😉

    Peeeeeero, hay algo que tengo muy claro y es que no voy a amargarme la vida por alguien que ha demostrado no valer la pena. Quizá vaya más con pies de plomo, sin embargo ni he perdido la sonrisa, ni he perdido la esperanza… es que soy una pedazo optimista que no veais!!

    Venga… ya he desahogado un poquito, je.

    Un placer leerte, Montse. Y felices vacaciones!! Besazos!!

  4. Haces bien en desahogarte, Sonvak. Yo la verdad es que aún soy muy joven para haber pasado por esas situaciones, pero visto lo que conozco y lo que me rodea, prefiero un hombre de quita y pon, pero de los que se quitan fácilmente, eh??
    Besitos!!

  5. No, no se me fue la olla, Sara. Empecé la narración como narradora, y acabé como protagonista, licencias de escritora cutre, jejeje, pero hecho completamente adrede.

    Son guapa, no te voy a aburrir con penas, pero yo tardé casi 11 años en tener la separación de mi matrimonio y casi 13 en que me devolvieran mi casa en el Registro de la Propiedad, porque la cabrona de la juez que me tocó en suerte, le otorgó mi piso en usufructo vitalicio, porque era mío comprado con mi dinero privativo ya que teníamos separación de bienes, a mi ex-marido, y la custodia de los niños a mí, no te lo pierdas!!! Me tuve que ir a un piso de alquiler y nos costó casi una vida “desfacer el entuerto”.

    Menos mal que a la juez se le abrió un expediente porque dejó en libertad a un “cabronazo” que había matado a su primera novia, y no le pareció que fuera peligroso y mató a la segunda, y el Consejo General del Poder Judicial, la retiró del Juzgado de Alcobendas. Gracias a eso y a la revisión que se hizo de todos los casos que estaban “protestados” (yo pedí amparo al Consejo), recuperé mi vivienda para vivir con mis hijos. Por supuesto ni pienses que la cabrita se molestó en perseguir a mi ex para que pagara la pensión de sus hijos, de eso ni hablamos.

    Por cierto, mi ex, era de Viveiro, en Lugo, y sus queridísimas hermanas, le protegieron, le taparon, le ayudaron a esconder el dinero, en fin, que gracias a ellas, mis hijos no recibieron ni un sólo duro de su padre como pensión de alimentos. Mientras haya mujeres así, habrá hombres de aquella manera. La pena es que por mucho que yo les desee, ellas ya nunca se verán con 3 críos pequeños, sin casa, sin dinero y con la familia en contra, porque para todos mi ex era el bueno y yo la mala. Eso sucede cuando uno trata de tapar al marido ante los demás, y, al final levantas la manta para sacar la verdad, cuesta que la gente crea lo que hay. Se solucionó la primera vez que intentó matarnos, en ese momento mi familia se dio cuenta que la cosa era seria.

    Pero yo sí tuve satisfacción. Conseguí después de mucho pelear una orden de alejamiento de las más bestias, si no es la más, de este país. Se fue a vivir a Viveiro, con mamá. En la calle principal, como procede en una familia de pro. Yo allí era y seguiré siendo, no me cabe la menor duda, la mala malísima, y mi suegra, cuñadas y el santo varón debían decir de todo y por su orden, pero en el siguiente juicio, el noveno juicio creo, penal, volví a ganar y fue la Guardia Civil a casa, le sacaron esposado para traerlo preso a Madrid. Como en Viveiro el centro es peatonal, fue paseado esposado a la vista de todos: eso fue suficiente. Eso es irrebatible. Yo sería la puta, la sinvergüenza, la mala, la ladrona, pero al que fue a buscar la Guardia Civil fue a él, no a mí y al que le cayó pena de cárcel fue a él, que se libró de entrar por el cáncer terminal del que murió. Si no hubiera sido por eso, habría vivido a costa de todos los españoles una temporadita.

    Y ya no digo más que va a sonar a penita y nada más lejos de mi intención. Me siento super-orgullosa de que todo lo tengo me lo he ganado a pulso y nada me vino de nadie. Luche, mucho y muy seguido, sin desfallecer y gané. Mejor o peor todo salió del esfuerzo de estas manitas que están tecleando.

    Bueeeeeeeeeeeeno que me voy a tumbar un ratito porque estoy molida de estar sentada.

    Besitosssssssssssssssssssssssss

  6. OOps, pues perdona, Montse, lo que pasa que no hay nada que marque el cambio, por eso pensé que se te había ido jeje. Un besito, y abajo el matrimonio!! (estoy muy vaga, igual lo escribo mañana…)

  7. En fin, creo que estoy en franca minoría.
    Pero es evidente, y todos lo sabemos, que cada uno habla de la feria según le va en ella.
    Yo también estoy divorciado. Por iniciativa y a petición mía, después de pasarme mucho tiempo dándole vueltas y pensando qué era lo menos malo.
    Jamás he maltratado física ni psiquicamente (espero) a nadie.
    Dejé casa (totalmente pagada), coche nuevo, muebles y todos los enseres. Más de los que debía porque quería que mis hijas notaran el cambio lo menos posible.
    Y por supuesto a mis hijas. Ni me planteé solicitar la custodia porque ya el abogado me dijo, en aquella época, que a los hombres no se la daban bajo ningún concepto. Además hubiese tenido que intentar denigrar a mi ex para conseguirla y ¿cómo se lo explico eso yo a mis hijas cuando crecieran?
    He pasado religiosamene una pensión por “alimentos” superior a los 1.100 € mensuales incluso estando en paro y dejándome mantener por mi mujer actual (que dicho sea de paso, va para santa).
    He escuchado, sin responder, insultos de todo tipo. Durante más de 90 minutos seguidos por teléfono mientras intentabas hablar sobre cualquier tema de orden relacionado con las niñas.
    Ahora mi hija mayor ha escogido venirse a vivir conmigo y con mi mujer actual.
    Pero siempre seré el que al acercarse a los 40 dejó a su mujer y a sus hijas para irse con una mujer más joven. No es verdad, pero…
    Y es que todos los hombres somos iguales.
    Y si no, fíjate como Son, inconscientemente, no puede evitar usar el plural genérico en su segundo párrafo.
    Como ves, Montse, el escrito está genial, pues llega muy dentro y nos hace “confesar” por aquí a muchos.
    Fenomenal como siempre, maestra.
    Que te mejores rápidamente

  8. Puuf, este post sí que ha dado de que hablar. Obviamente es muy bueno.

    Yo la experiencia más cercana que he tenido con el divorcio es la de mis padres, que, por cierto, no fue nada agradable. Es triste ver como dos personas que parecían amarse sean capaces de desarrollar un odio tan intestinal como se desarrolla en los divorcios…
    No le veo el punto al casamiento, la verdad. No se si lo haría.

  9. R - Gorio - Activo

    Joerrrrrrrr!!!

    Casi lloro…casi lloro después de leer, tanto el post como los comentarios.

    Yo también estoy separado, jajajaja!!!, esto ya parece el club de los separados…jeje.

    Mi caso es muy parecido al de Aspec. Tengo dos ¨rapaces¨ a los que quiero con locura y ellos a mi.

    Cuando me marché, hace 7 años ya, también fue traumático para todos, pero hoy en día lo llevamos bien.

    Ahora estoy con una mujer maravillosa que debía de haber conocido hace muchos años, y me gustaría casarme con ella, aunque los dos temamos esos compromisos, dado que ella también sufrió los males de un divorcio.

    Ni todos los hombres somos iguales, ni todas las mujeres son iguales, eso es un tópico, como muchos tópicos, impuestos por la sociedad.

    Montse, disfruta las vacaciones…

    Besos.

  10. Gracias por vuestros comentarios. Me alegra que mi entrada haya dado pie a la locuacidad, aunque el tema tenga una miga un poco desagradable.

    En cuanto al tema género, estoy con Aspec porque desgraciadamente he visto demasiado y se cometen tropelías por ambas partes. Se usa y abusa hasta de los hijos para hacer daño, algo que hacen muchas mujeres para machacar a los padres, sin darse cuenta que a quién hieren es a los hijos. Estoy rodeada de abogados, jueces, secretarias judiciales, y me cuentan cosas estremecedoras. Nos quedamos con los asesinatos de violencia de género, porque los oímos en las noticias, sin embargo no nos cuentan la cantidad de hijos que llevan años sin ver ni oír a su padre, y no todos los padres son iguales. Es más Aspec, mi socio tiene la custodia compartida de sus hijos y consiguió tener a sus hijos 3 días en semana y 4 su mujer, pero ha habido hombres que han peleado y han ganado. Era el amo de casa, el padre-madre, y sus propios hijos abogaron ante el juez y el psicólogo por vivir con su padre siempre, y al juez no le quedó más remedio que “repartir”.

    Ya no me enrollo más 😉 que voy a contarme los 200 mini-moratones que me hicieron las pinzas del tendedero al que me agarré cuando me caía, que se cerró y se me clavaron todas. Mi hija dice que estoy super-fashion con el “look topos”, jajajaja.

    Fijaros si estamos concienciados, cada día más con el tema malos tratos, que varias personas se me han acercado para decirme que si necesitaba ayuda. Es que tengo en el lado derecho de la cara la marca de 4 pinzas, 4 morentocitos pequeñitos, además de arañazos en brazos, piernas y todo lo demás. Ahora solo falta que también nos enfademos cuando una mujer prohiba a su marido ver a sus hijos sin razón alguna.

    Besitossssssss

  11. N - Sonvak - Activo

    Ay, Montse… esa caída debió ser como para grabarla en vídeo.

    ASPEC: Es cierto que uso el plural genérico en el segundo párrafo, pero estaba pensando en los cabrones, no en que todos los hombres sean unos cabrones. La verdad es que no pienso que todos los hombres sean unos cabrones, al fin y al cabo tengo padre y hermanos, y amigos. La verdad es que creo que los hombres no son todos iguales. Me doy cuenta que a veces uno se deja llevar por su versión de los hechos… y desde luego yo no soy ninguna santa, como no sea santa capulla, je.

    La verdad es que después de leer lo que relata Montse de su ex… Yo con el mío, en su arranque de violencia más notorio me invadió tal frialdad que me dí cuenta de que en caso de ser necesario, sería capaz de acabar con su vida por salvar la de mi hija y la mía.

    Y tengo clara una cosa… la gran mayoría de los hombres no son así… por otra parte, está en nuestras manos el no permitírles ser así.

  12. El tema de la custodia es complicado.
    Yo no luché por conseguir la custodia y eso que deseaba sobre todas las cosas que vivieran conmigo. Pero, como decía, el único camino era denigrar a su madre, cosa que me negaba a hacer. Además, ellas eran demasiado pequeñas para prestar ningún tipo de testimonio. También pensé que estarían, al menos al principio, mejor con su madre pues yo no tenía ni casa.
    Y que yo prefiriese acabar mi convivencia con mi ex no implicaba que fuera una mala madre, ni mucho menos. El problema lo teníamos nosotros no las niñas y preferí no ponerlas en medio de nada. Preferí un divorcio de común acuerdo, con un solo abogado y cediendo en todo lo que ella pidió (y debió de asesorarse bien, porque me pidió hasta los calconcillos)
    Ella, mi ex, tampoco ha malmetido nunca contra mi o contra mi mujer actual. Cuando ha querido atornillarme lo ha hecho por teléfono y en el bolsillo inventándose gastos extra que me arruinaban.
    Lo curioso es que según pasa el tiempo nuestra relación empeora (realmente no existe) ya ahora solo hablamos, cuando no hay más remedio por email o a través de las niñas, que ya tienen 12 años de experiencia a las espaldas en esto del divorcio.

  13. Buenooooo….veo que hay unos cuantos sueños rotos por aquí, perdonadme pero no lo siento por vosotros porque estoy seguro que estais mejor como estais. Aunque me ha parecido leer cosas que no me gustan, como desearle una paliza al susodicho o un susodicho que había matado a sus dos últimas novias, pero bueno pero ¿donde haceis vosotras los casting? je je, tómenselo con humor, lo que mas duele de todo es el amor roto y de eso sabemos todos, casados, separados y “arrejuntados”.

  14. N - Sonvak - Activo

    El amor roto deja de doler. Lo que más duele son los hijos que hay por medio pagando una situación de la que son totalmente inocentes.

  15. Pues bueno, cabe la casualidad que yo tambien e pasado por estos tragos amargos, apenas tengo casi tres años que me pasó y aun lo estoy superando. Ella se fue con otro y gracias a dios me dejó a los niños conmigo, mi mamá me los cuida. Pero es muy dificil, sobre todo cuando los niños estan pequeños, ya que mi hija tenia en ese entonces cuatro años y el niño seis, imaginense tener que responderles a sus preguntas, nunca les hable ni les hablare mal de su mamá, si ellos algun dia la quieren buscar adelante. Yo me he esperado todo este tiempo para poder divorciarme y asi que no se me dificulte tanto. Pero la verdad tengo miedo que despues venga y me quiera quitar a los niños como si nada.

    upps perdon. Es que tambien me dio por desahogarme un poquito, de verdad que el post esta muy bueno y da mucho para comentar je je.

    saluditos

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