Se dio la vuelta para enfrentarlo

P – Montse

Se dio la vuelta para enfrentarlo después de un giro lento, marcado con la cadera al ritmo de aquella música cadenciosa que la distraía con su letra. Una letra que por sabida no dejaba de marearla.

Y nada más lejos de la realidad. Ella se había emperrado en perseguirle y él se había aprovechado, entre comillas, de ella para poder estar ahora allí, aunque hubiera preferido estar con otra pareja.

watch?v=Zhj3VwznJo0 (canción de la rumba bolero)

Le dolía el cuello horrorosamente pero ya era la última vez, no quedaban más que un par de  minutos para terminar la canción y todo habría finalizado. Sentía un alivio y al mismo tiempo una gran pena por el tiempo perdido.

Un momento, ahora no podía pensar. Venía el “New York” y luego el “Spagat” y si no salía perfecto, él era capaz de asesinarla, lentamente, allí mismo, sin mediar palabra. Por instantes su cara, para ella, era la de un auténtico demonio. Atrás quedó aquella cara que le pareció muy atractiva, masculina y de facciones casi perfectas.

Ufffffffff, no le veía los ojos pero no la había bufado, así que era buen síntoma. Bien, ahora iba a deslizarse lejos de él, y al menos, en este momento, él iría detrás de ella y volvería a cogerla entre sus brazos como si fuera lo mejor del mundo.

vestido baile

Con aquel vestido azul pavo real, tan ajustado, tan corto y con la pluma en el moño, se sentía absolutamente ridícula. Y todo por amor, por un amor que sabía  perdido antes de empezar. Mejor dicho, nunca fue compartido.

Se apuntó a clase de baile y le conoció el primer día en el ascensor. El feeling, por parte de ambos, fue inmediato, así que se convirtieron en pareja de baile, a petición de Jorge y con la anuencia de ella y, desde aquella noche, para ella, en el hombre de sus sueños, pero sólo para ella. El soñaba con otros cuerpos, mejor dicho, con uno solo, con el de Rafael, porque a  él le gustaban los cuerpos de hombre, no los de mujer. Sí, así era.

Después de bailar con ella durante un mes y medio, gastarle bromas, algún piquito, muchos abrazos y varias cenas, la llevó a su casa para decirle, cuando ella pensaba que era para llevarla a la cama, que estaba loco por Rafael pero que quería presentarse a un concurso de baile y que la necesitaba para eso. Los concursos de rumba-bolero aún en España no eran para gays.

Valiente mentecato!!!

Sin embargo ella ya no era dueña de casi ninguno de sus actos. Jorge la había llevado a su terreno y ahora babeaba por su aroma.

Y ahí empezó…………

Ahora no podía seguir rememorando, venían las “Diagonales” y la colgaría de los pulgares si no hacía las vueltas bien para luego enlazar perfectamente con las “Alemanas”, para volver al “clásico en línea” y luego al “cross”.

Le dolían, a pesar del tiempo que llevaban practicando y ensayando, las axilas de llevar los brazos tan elevados, tan rígidos y tan forzados. Cuando todo esto acabara, no iba a volver a caminar en puntas jamás. Llevaría los brazos descolgados y dejaría caer el cuello, aunque le saliera papada y la confundieran con la gola de Felipe II.

Había puesto tanto empeño porque no había tenido el valor de decirle que no, que lo hacía porque estaba pillada por él, pero que pasaba como de comer ortigas de su baile, que el único meneo que le apetecía era en otro sitio y que si a él no le gustaban las mujeres, que ella no iba a hacer el paripé, pero como era idiota, aceptó. Y allí estaba disfrazada de cupletista de tercera, con una pluma que se le metía en la oreja izquierda, cada dos por tres, bailando con un homosexual, para que se llevara un trofeo, y, ojala así fuera, porque tenía un mal carácter importante. Aunque por momentos le estaban entrando unas ganas enormes de “ana-lizarle” el trofeo, si lo conseguían, y mataba dos pájaros de un tiro.

¡Cómo era posible bailar algo tan romántico y que resultara tan desagradable!

En varias ocasiones, en los ensayos, había sufrido su mala baba y se había quedado con las ganas de darle un bofetón o mandarle a hacer gárgaras, pero se abstuvo en beneficio de que su sueño de aquella noche no se estropeara, así que tragaba saliva, pedía perdón y volvía a ensayar con más empeño.

Sentía el pelo pegado a su cráneo, de tal manera, que pensaba que se le iba a caer definitivamente. Jorge se había pasado con la laca y la gomina. Pesadísimo se puso con la historia de que no se moviera un pelo. Un pelo no se movía. Para nada. Si llevaba las horquillas clavadas en el hueso. Y con el emplasto encima, cuando movía el cuello, sentía como tiraba de la piel hasta el hombro. Iba a tener que meterse debajo del grifo antes de quitarse una sola de las horquillas y le iba a doler la cabeza mucho tiempo.

Ni qué decir del tinte que llevaba en el cuerpo. Eso había sido horrible. Jorge personalmente quiso teñirle todo el cuerpo porque no se fiaba que lo hiciera bien, así que se había mostrado completamente desnuda ante él. Lo peor, ver como no se había inmutado por nada y ella, haber tenido que pensar en catástrofes horrorosas para mirarle sin que su cuerpo la delatara. Al menos no tuvo que tocarla para no quitarla el dichoso tinte. Aún tenía que agradecerle que fuera tan espantosamente borde, lo que la ayudó sobremanera a superar el trance. Porque pasados el primer mes y medio se acabaron los piquitos, las cenas y los abrazos, aquello fue la comedieta para llevarla a su terreno y convencerla para el concursito. Una vez que la burra mordió la zanahoria, no volvió a probarla.

¡El dineral que se había gastado en medias de rejilla, por el amor del cielo! En los ensayos las enganchaba constantemente y Jorge la regañaba por ser tan desastre. Otra cosa que no iba a usar en lo que la restaba de vida, ni aunque se las regalaran.

¡Vuelve a la realidad! ¡La levantada!

Uysssssss, impulso Mary Luz, aaaaaaarriba que viene el porté!!!!!!!! Aguaaaaaaaanta duraaaa!!!!! Y ahora desliza suave al suelo con el cuello rígido, que te mata, como si no te costara Mary Luz!!!!! Hummmmmm …… bueno, parece que hemos superado el momento difícil y sin pellizco de monja.

No, ahora sí que tenía que dejar de torturarse con pensamientos de lo que podía haber sido y no fue. Jorge tenía novio, o al menos tenía un rollo con Rafa, ella no iba a volver a bailar una rumba bolero en su puñetera vida, es más, toda su vida había adorado los boleros pero ahora ya los odiaba, al igual que la cancioncita de marras y a los que la cantaban. Porque la canción que estaban bailando, según le había contado el propio Jorge, era una canción que apasionaba a Rafa.

¿No querías caldo? Pues toma dos tazas, guapa. Para que te quedara bien claro que en ese baile eras simplemente una percha en la que habían puesto el horroroso vestido de color azul pavo, llenito de lentejuelas y con la dichosa pluma del moño que se te metía en la oreja izquierda.

Ahora venía el final y ella quedaba de frente a él, a 3 milímetros de aquellos labios carnosos, a punto de besarlo, y tenían que permanecer así, mirándose a los ojos, hasta que contaran 30. Era orden del alto mando, o lo que era lo mismo, de Jorge. Claro que esa era la última que iba a dar.

Cuando empezaron a sonar los aplausos, ella deslizó suavemente el tacón sobre el empeine de Jorge y lo clavó con todas sus fuerzas mientras le miraba con los ojos inyectados en sangre y una sonrisa amarga. La sorpresa de él la llenó de orgullo, ella estaba ganando la última batalla, y por tanto la guerra. Mientras todos sus amigos le hacían fotos, la cara de él era un auténtico cromo. La tantas veces ensayada sonrisa dejó paso a un forzado rictus por el dolor que, en cuanto acabó de contar los treinta,  se convirtió en bramido ininteligible entre el abrazo de los amigos que se abalanzaron a felicitarles, momento que aprovechó para escabullirse y corrió por el salón de actos de aquel colegio. Si les correspondía algún premio que lo recogiera él por los dos.

A punto de salir, se dio la vuelta, le miró fijamente, levantó la mano derecha y muy lentamente le enseñó el dedo corazón.

dedoPróximo turno: Q – Sara – Activo

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7 comentarios

Archivado bajo P - Montserratita - Activo

7 Respuestas a “Se dio la vuelta para enfrentarlo

  1. Un post con mucho ritmo!! Ya tengo entretenimiento para la tarde… Besos!!

  2. Suelo mantenerme al margen pero hoy el relato me ha gustado especialmente, es muy dinámico, muy bien hilado.
    Un saludo

  3. R - Gorio - Activo

    Eso le pasa por no ser sincero, jajajaajajaja…

    Muy bueno Montse, me he reido mucho.

    Saludos.

  4. Gracias a los tres por vuestros comentarios.

    Hoy sí que escribí a gusto el relato, no sé si salió bien, pero me divertí 😉

    Besitosssss

  5. N - Sonvak - Activo

    Por momentos me partía de risa… otros momentos sentía un dolor tremendo en las mismas partes que la protagonista (sobretodo con el peinado)… Y menudo control de los pases de baile ¿es que has ido a clases, Montse?…

    Como siempre te digo, deberías plantearte escribir un libro… seguro que sería un éxito.

    Besazos!!

  6. No he ido a clases de baile Son, pero San Google y San Youtube son muy socorridos. Te pones el vídeo, te ves los pasos, los nombres y más o menos ya te haces una idea. Seguro que si lo lee un coreógrafo me pilla en algún renuncio 😉

    Gracias preciosa

    Besitosssss

  7. Muy bueno Montse.
    A mí, que de baile se lo mismo que de física nuclear, me has dado el pego total. Y me he puesto la canción de fondo mientras leía. No la conocía y me ha encantado (ya es la 4ª vez que suena)
    ¿Es tan habitual que las mujeres se queden enganchadas de los gays? No sé si es un tópico o es una realidad.
    Gracioso la descripción de los sufrimientos por el peinado etc.
    Como siempre, muy bueno. Se lee muy fácil y con gusto. Tiene el ritmo de la canción.

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