No parece pero el gordo también se emociona.

Por: Daniela

Habían ido cayendo desde la mañana, por lo general uno a uno, como Martina, que había sido la primera –y no era raro, dado a que era profesora de Historia y podía leer el doble de palabras por minuto que una persona normal-; o a veces, habían llegado de a dos, como Victoria y el gordo. Ahora, bajo la luz del sol anaranjado que se colaba recortado por los ventanales, el pequeño pero ruidoso grupo de ocho personas picaba algo, y degustaba un delicioso vino recién abierto. El tema de la reunión no se agotaba. Y es que es obvio: cuando alguien hace algo tan polémico y emocionante como escribir un libro, se convierte automáticamente en el centro de atención. Y si a alguien como a Clara se le ocurría escribir sus memorias, ni hablemos.

—Ay, Clara, ¡si lo vieras!—reía Victoria en ese momento, casi volcando el espumante de su copa. — ¡Llorisqueando como una niña! ¡Fue increíble! Ni siquiera se puso así cuando nació Ezequiel…

—No parece, pero el gordo también se emociona—se mofó Andrés, y todos rieron. Aprovechando el momento de estridentes carcajadas mezcladas con las atropelladas excusas del gordo, rodeó a Clara con un brazo y la miró con dulzura. Estaba orgulloso, y se le notaba: los ojos le brillaban de una manera que resultaba agradablemente inusual. Como si recién hubiese nacido. O tal vez, como si recién hubiese entendido qué estaba haciendo él allí, durmiendo a su lado todas las noches. Le dio un beso breve y suave en los labios a la emergente autora, y ésta, tomada por sorpresa, los frunció un poco. Andrés se separó unos centímetros y, tras mirar alrededor y comprobar que sus amigos y sus hijos seguían burlándose del pobre gordo, le preguntó en voz baja qué pasaba.

Clara se removió incómoda en su asiento, y sin mirarlo respondió:

—Ya son casi las seis. Julián dijo que ella iba por las últimas páginas…

Mientras hablaba –era la primera vez que lo hacía en casi dos horas: se la había pasado sirviendo vino y queso y sonriendo a los halagos-, se había hecho silencio. Esto significó lo que justamente no quería que sucediera: todos la oyeron. Nadie dijo nada, sin embargo. Ni siquiera Andrés.

—Tienes que darle su tiempo, Clara—murmuró finalmente Martina. Los demás asintieron, nerviosos. Tras casi un minuto de ausencia casi total de sonido, el gordo preguntó, tal vez con voz demasiado alta:

—Entonces, ¿cuándo comienzas a editarlo?

Se retomó la conversación, aunque adquirió un tono bastante más tenso. A fin de cuentas, todos esperaban ansiosamente lo mismo.

Pero el timbre no sonó hasta casi una hora después. De hecho, el timbre no sonó nunca: lo que retumbó misteriosamente, como si el interior del lugar estuviese hueco, fueron los inseguros golpes a la puerta.

Próximo turno: N – Sonvak – Activo.

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6 comentarios

Archivado bajo Daniela_

6 Respuestas a “No parece pero el gordo también se emociona.

  1. N - Sonvak - Activo

    ay!! tan cortito y aún por encima nos dejas con la curiosidad… ¿lo continuarás, no?… Saludos!!

  2. R - Gorio - Activo

    Precioso extracto que parece sacado de una fantástica novela.

    Saludos.

  3. Me sumo a lo dicho por Son, al menos nos podías haber contado quién llamaba, para qué y si tenía que ver con el libro y la edición, porque nos hemos quedado así como que a medias.

    Al menos un número de “celular” 😉 para llamar y enterarnos del resto, jejejeje.

    Intrigante historia, menos mal que no hay casi nadie y te llegará pronto el turno de nuevo porque ni te imagines que la próxima historia vas a tratar de otra cosa que no sea la continuación de esta misma.

    Alejandro será “conminado elegantemente” a dejarte una frase que te “incite graciosamente” a seguir esta historia ¿te parece? (recuerda que no existe el no en tu vocabulario, jejejeje)

    Estupenda historia, de verdad

    Besitos 🙂

  4. jajaj pues la verdad el relato iba a ser mucho más largo, pero cuando lo escribí me picaban los ojos de cansancio y decidí cortarlo ahí… Bah, en realidad, escribí casi hasta terminarlo, pero cuando uno está cansado no le sale nada bien, y bueno, no me gustó como quedó.
    Así que estaré encantada de continuarlo para la próxima, y prometo escribirlo de mañana y no a las tres de la madrugada 🙂
    (Odio que me toque el turno los viernes. Al menos ayer llovía a cántaros y decidí quedarme en casa, porque sino lo tenía que sacar hoy de apuro)

  5. Estupendo. Por cierto, nunca me había imaginado la intimidad del círculo social de un@ escritor@. Ha de ser interesante. Te deseo mucha suerte para la siguiente entrada, has de saber que me encanta todo lo que publicas por aquí, aunque luego no tengo el tiempo o las palabras deseadas para comentarte, cuenta con que siempre estoy al pendiente de tus entradas.

    😉 Saludos!

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