Archivo diario: 13 julio 2009

Poder volver a volar, volar

Ok, no tengo más que dos opciones, pero en las dos salgo perdiendo, tengo que pensar en alguna que sea menos dolorosa.

-¿Qué harás con mi alma? – pregunté y el demonio dio un salto, no esperaba mi pregunta.

-¿Cómo dices?

-Si, te pregunté ¿que harás con mi alma? ¿Para que la quieres? Tanto estar aquí batallando por mi alma, ahora que estas a punto de conseguirla pues yo creo que tengo el derecho de saber que harás con ella.

-Pues, me gusta hacer experimentos con las almas, lamentablemente no todas aguantan mucho.

-¿experimentos? Pero ¿Qué clase de experimentos?

-De seguro, tú como todos los humanos se preguntarán que hay después de esta vida. Si es verdad que al morir todo acaba, que si hay vida después de la muerte, que se yo, muchas preguntas que se hacen ustedes. Pues bien, te sacaré a ti de dudas. Después de la muerte, no hay nada.

-¿Cómo que no hay nada? Pero ¿tú existes después de la muerte?

– Yo existo para los que creen en mí. Pero para muchos otros no. Te has preguntado ¿Qué es existir? Si te cortan un brazo ¿sigues existiendo?

-Si claro, es solo un brazo.

– Y ¿si te cortan una pierna?

– Claro, es solo una extremidad más-

– Y ¿si te cortan la cabeza?

– Amm, pues creo que ya no, porque te mueres.

– No, no. También es una extremidad de tu cuerpo. Entonces, estas de acuerdo que cuando mueres no existes, pero las demás personas están viendo tu cuerpo.

– Si pero el alma o espíritu es el que se va.

– ¿Se va? ¿Y a donde humano sabelotodo?

– Pues que se yo, tu eres el que debe saber, tu eres el que viene de otro  mundo.

– j aja ha, que risa me das. Que risa me dan todos los humanos que piensan que hay  mas, que hay un infierno, que hay un cielo. No hay nada de eso, el infierno y la gloria eres tu mismo. El castigo lo recibes cuando tienes que recibirlo y no después de la muerte. Como tú, en estos momentos.

– ¿Castigo? Pero yo no considero un castigo el que mi mujer y mis padres estén muy bien conmigo y me traten como nunca.

– A las aves que le cortan las alas y quedan para siempre pegadas al suelo. ¿Tú crees que les gustaría poder volver a volar, volar y volar?

-Obvio, es su naturaleza, es lo que siempre les ha gustado o lo que siempre han tenido que hacer.

-Son como tú, quieres que el mundo haga una pausa para que tú seas feliz en ese mismo instante. Pero el mundo no es tuyo mí querido Elpidio. Como te decía anteriormente tu no eres nada más que un cretino, hipócrita, arrogante y egoísta humano que quiere que el mundo solo le preste atención a el. Que el  universo gire en torno a ti. Y eso Elpi, no es posible.

– Pero ya dijiste que tu y yo  podemos llegar a un arreglo, puedo disfrutar de  un año de felicidad tu lo dijiste.

– ¿Te digo una verdad?

– Si claro, con confianza.

– Me caes mal Elpidio Obeso, muy mal, cada vez que sigo conversando contigo me caes peor.

– Pero ¿Por qué? Creo que me estoy portando simpático contigo.

– ¿y tu crees que porque te portas cordial con las personas ya con eso es a fuerzas que tienes que caerles bien? Esa maldita forma de ser es la que me harta, ¿sabes que? Ya no hay trato. No, no quiero esperar, quiero terminar  con todo esto de una buena vez por todas.

– Pero tú dijiste. Que ¿no sabes cumplir tu palabra?

– Para eso soy el diablo mi amigo. Para cambiar de opinión. Y no quiero seguir con esta charla tan aburrida. Me imagino que así como me caes mal a mi, le has de caer mal a todo el Blogguercedario, así que me voy a hacer un favor yo, le hare un favor a la humanidad completa llevándote de una buena vez conmigo, pero te aclaro, solo quiero tu alma, tu puedes quedarte aquí.

-Pero ¿Cómo quedaré sin alma? Seré un hombre sin alma.

– Mira, déjate de idioteces, mejor invítame a pasear por ahí y puede que se me vaya olvidando un poco lo mal que me caes.

 

                Sin decir una palabra mas, nos levantamos cada quien de nuestros propios asientos y nos dirigimos afuera, a la ciudad. Solía ir a comer a un restaurant de la vuelta, ya lo conocen ustedes porque ahí es donde hace  dos días estuve conversando con mi compadre.

                Pedí un café, de verdad no tenía más hambre, había desayunado perfectamente esa mañana.

                No nos dirigimos la palabra, mi nuevo “amigo” y yo, creo que ya habíamos hablado de todo, aunque con sus explicaciones me había enredado más, al fin de cuentas nunca me explicó bien eso de que después de la muerte no había nada y de que el existía no se por que razón, esto del ser y no ser es una cuestión realmente enredosa.

                No lo esperaba, pero mi compadre llegó inoportunamente, no supe como presentar al compañero de mesa que tenia de lado, pero pues le dije a mi compadre que lo saludara, este lo hizo, pero no muy convencido, después me di cuenta del porque.

–          Voy al baño – dijo el demonio, yo la verdad no estaba enterado que el demonio también tuviera necesidades fisiológicas, pero pues bueno. Me imagine que si acaso el hacia algo por allá seria con mucho fuego. En cuanto se fue mi compadre preguntó.

 

–          ¿Qué pasa con usted compadre?

 

–          ¿Cómo que que pasa compadre? No le entiendo

 

–          ¿Qué es eso que me ha hecho hacer? ¿a quien saludé compadre?

 

–          ¿Cómo que a quien? Pues al mismísimo demonio compadre que me ha acompañado hasta aquí.

 

–          Compadre, ¿se siente bien? Porque en esa silla no había nadie, solo salude por seguirle el rollo a usted. El diablo está en su imaginación compadre.

 

 

Próximo turno: X- mosquitovolador.

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